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Fecha: abril, 2013
La santa paciencia
Ángel M. González 29-04-2013 | 3:07 | 0

El presidente del Gobierno ha pedido paciencia porque está convencido de que las decepcionantes previsiones macroeconómicas que ha fabricado siguiendo las indicaciones de la troika serán mejoradas con la realidad. Es decir, solicita ahora a la ciudadanía que no nos creamos el negativo escenario que presentó de déficit, crecimiento y paro, que es un dibujo para entretener a los acosadores de Bruselas y a la dama de la fusta, porque con las medidas del ahorcado saldremos adelante y daremos la vuelta a la tortilla.

Como Rajoy ha demostrado con el tiempo que es un hombre de palabra, que todo lo que ha ido prometiendo se fue cumpliendo, como no ha engañado a nadie ni antes ni después de que accediera a la Moncloa, habrá que volver a darle un margen de confianza con la aquiescencia de Merkel. No existen razones para la movilización. El presidente recomienda sufrir y esperar.

Pues yo creo que realmente las nuevas previsiones del Gobierno se han quedado cortas en cuanto al drama del paro, son excesivamente benévolas pese a los desesperados pronósticos que maneja en cuanto a la evolución del desempleo y que no se logrará mantener la tasa que hemos alcanzado en abril, rompiendo todas las estadísticas conocidas hasta ahora, de aquí a finales de año, que es lo que recoge el cuadro macroeconómico. Es decir, que en 2013 superaremos el 27,1% de paro que nos ha dejado como regalo el primer trimestre más negro desde que sufrimos la gran depresión.

Con una demanda interna por los suelos, subida de impuestos, asfixiando a las familias y a las empresas, incidiendo en la diabólica obsesión por la devaluación interna o sosteniendo un sector público de cuando eramos mas ricos a base de empobrecer al privado, no hay manera posible de que el mercado laboral se pueda reactivar en condiciones. Confiarlo todo a la receta de la austeridad y al tirón de las exportaciones es temerario. Mariano Rajoy ha insistido en que el empleo es prioritario, pero lo dice de boquilla, porque todas las medidas que ha tomado han tenido como resultado mayor desempleo y recesión.

Con este panorama es difícil creerse los pronósticos del Ejecutivo. Es más, sólo con el proceso de reestructuraciones pendientes en la banca, en el sector público empresarial, en la minería, en el transporte aéreo, etcétera, los parados superarán con creces este mismo año los seis millones y medio. Los que sean respetuosos con el presidente, santa paciencia y a esperar. Pero habrá quien seguro, de manera comprensiva, no lo sea.

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¿Qué vas a hacer?
Ángel M. González 17-04-2013 | 3:25 | 0

Tuve el gusto de coincidir en las Jornadas sobre Orientación Laboral organizadas por EL COMERCIO con Jorge Palacio Verdín, presidente en Asturias de la Asociación Española de Coaching Ejecutivo, Organizativo y Mentoring (AECOP), que impartía una ponencia sobre el coaching en la educación y en el aprendizaje. Hasta entonces era conocedor de las prácticas del coaching en el mundo de la empresa para mejorar los resultados de empleados y directivos desde la motivación, o del coaching en el deporte, que contribuye a que el deportista logre un mayor rendimiento en la competición. Pero apenas había oído hablar de la intervención de un coach en el campo de la educación y, realmente, ¿qué mejor lugar que en los centros escolares o universitarios para aplicar técnicas de motivación, autoconfianza y desarrollo del talento, con la participación de profesores, alumnos y padres en un entorno satisfactorio, para que nuestros jóvenes sean capaces de moverse por la vida, tomar decisiones con seguridad en sí mismos y conseguir, finalmente, una sociedad excelente? Las autoridades educativas deberían de tomar nota de esta herramienta tan valiosa para incorporarla en los programas de los colegios. A buen seguro que contribuiría a mejorar los rendimientos de los chavales y a combatir las elevadas tasas de fracaso que tenemos en la educación. Ojalá me lea Wert.

Pero bueno, con una de las cuestiones que me he quedado de la intervención de Jorge Palacio es la serie de preguntas que lanzó al final para que cada uno de los que estábamos presentes, dirigidas sobre todo a los estudiantes de bachillerato que están a las puertas de definir lo que quieren hacer de su vida, las respondiéramos al menos mentalmente. Y yo me he permitido el lujo de usurpar estas cuestiones del coach para trasladarlas aquí, en este espacio, porque creo que son planteamientos que sirven también para ayudarnos en estos momentos tan desesperados, con una buena parte de la sociedad sufriendo por los recortes, donde la incertidumbre se vive en el presente, ya no sólo en el futuro, y con más de la mitad de nuestros jóvenes sin rumbo por falta de oportunidades. Estas son los interrogantes que he anotado:

¿Qué es lo que realmente deseamos ser? ¿Quién puede ayudarnos para conseguirlo? ¿Podemos recordar alguna situación satisfactoria que hayamos vivido con anterioridad? ¿Qué hicimos en aquella situación? ¿Cuando consigas lo que quieres realmente, cómo te vas a sentir? Descríbelo con una emoción. Pon una fecha para conseguirlo. ¿Y qué estas dispuesto a hacer para ello? Y ahora, ¿qué vas a hacer?

 

 

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