El Comercio
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Fecha: septiembre, 2013
¿Deslocalización de libro?
Ángel M. González 05-09-2013 | 11:36 | 1

En Asturias tenemos un problema que se ha manifestado, sobremanera, con el cierre de Suzuki: la incapacidad para afrontar las presiones de las multinacionales. Tenneco sigue la estela de la compañía japonesa, que ha abandonado la región sin pena ni gloria, sin que nadie le hiciera frente, después de recibir millones en ayudas y sin que ninguna administración le pidiera cuentas por levantar el campamento o, al menos, se preocupara por intentar sacar a relucir los tejemanejes de la empresa en nuestro país. Como Suzuki se marchó, casi con la alfombra roja puesta, ¿alguién no llegó a pensar que, dadas las facilidades para desubicarse, alguna otra firma no lo intentaría? Ahora tenemos la respuesta.
El Gobierno regional, cuyo presidente llegó a calificar en algún momento de “deslocalización de libro” el cierre de la multinacional japonesa, justificó su marcha, incluso, como una decisión irrevocable y claro, si aceptas de mano esta posición dificilmente puedes hacerle frente salvo intentar suavizar el drama que conlleva la clausura de una fábrica. En el proceso de Suzuki, es justo recordarlo, el Ministerio de Industria también se cruzó de brazos y lo mas que pudimos escuchar de su titular fue que estaba muy preocupado. Tal para cual.
¿Qué sucederá ahora con Tenneco? Me temo que lo mismo. Los trabajadores ya andaban con la mosca detrás de la oreja y el pasado mes de julio, después de una asamblea extraordinaria, cortaron de manera espontánea el tráfico porque los rumores apuntaban a que la empresa iba a trasladar su producción a alguna de las plantas que la multinacional tiene en los países de Europa del Este. La empresa ha venido recortando la plantilla desde el estallido de la maldita crisis hace seis años a través de expedientes de regulación de empleo, de tal manera que en dos sacudidas se llevó 150 operarios por delante y en un tercer intento se encontró con el rechazo de la autoridad laboral al plan de ajuste, entre otras razones porque la planta de Gijón, aún con las dificultades que está atravesando el mercado de la automoción, venía arrojando beneficios, pese a todos los argumentos que la dirección pone ahora sobre la mesa para llevar adelante la drástica medida.
Es decir, Gijón ya no es viable para Tenneco, pero sí lo es Ermua, que fabrica lo mismo, con costes similares e iguales problemas que aquí, salvo uno, que es el País Vasco, con su régimen fiscal y un Gobierno menos blandito que el que tenemos en Asturias para poner los puntos sobre las íes. Con Tenneco, por lo tanto, no se puede consentir la misma reacción que el Principado y el Ministerio tuvo con la fuga japonesa. Sus trabajadores no pueden quedar de la misma forma desamparados. ¿O lo llamamos también deslocalización de libro?

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