El Comercio
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Fecha: julio, 2014
Buenas noticias
Ángel M. González 28-07-2014 | 2:58 | 0

Antes de comenzar el mes de agosto, vacacional por excelencia, y de que entremos en estado de “amnesia presidencial”, como diría el jefe del Gobierno asturiano, Javier Fernández, no está de más un pequeño repaso, aunque sea para el bien espiritual de cada uno, de los últimos hechos económicos que hemos visto en la región y que infunden cierta esperanza de que algo ya está comenzando a cambiar. Se trata de recordar las noticias digamos más positivas que hemos conocido en julio para, por lo menos, intentar relajarse con buen sabor de boca.
REABRE TENNECO. La plantilla, más reducida por los efectos del ajuste, vuelve al trabajo en la planta de Porceyo. Monroe, al menos de momento, se salva de las fauces de una alocada deslocalización, que ya apuntamos desde aquí que no tenía explicación lógica ni justificación alguna. Finalmente se impuso la cordura en la dirección de la compañía, más forzada por la crisis con Rusia por la situación de Ucrania y la sanciones de la UE y de Estados Unidos a todo que huela a Putin, que por las verdaderas intenciones de la multinacional norteamericana. Vamos a seguir produciendo amortiguadores, menos que antes, y de la factoría gijonesa saldrán también varillas, transporte incluido, que le dará sentido económico durante algún tiempo. Enhorabuena a los trabajadores por su modelo de movilización y por su esfuerzo.
MEJORA EL PARO. Era hora de que la EPA nos diera alguna alegría. El desempleo en Asturias se ha situado por debajo de los 100.000 parados y por primera desde la crisis el saldo en la creación de empleo en un año ha sido positivo. Los servicios vinculados a la actividad turística y un pequeño respiro en la industria ha permitido ver los datos con un leve optimismo, pero sin demasiado repique de campañas. Las cifras, según las lecturas expertas, demuestran que no hace falta crecer a un ritmo del dos por ciento para generar puestos de trabajo, que con la mitad ya sirve, porque la reforma laboral contribuye a acelerar el proceso de reactivación del empleo en España. Eso sí, más precario y más barato. Entre los datos positivos de esa última encuesta encontramos otros que no lo son tanto: la población activa en Asturias continúa cayendo y la tasa de actividad sigue siendo la más baja del país, dos males relacionados que venimos arrastrando incluso desde etapas anteriores a la crisis, al igual que el elevadísimo desempleo juvenil.
BAJA EL AGUA EN GIJÓN. También una buena noticia aunque la oposición, como puede ser lógico, la tilde de medida electoralista. Si fuera por ello, me gustaría que hubiera elecciones todos los años. Algún ciudadano, incluso, diría que cada seis meses. No es que a los gijoneses le tocara la lotería con la bajada del precio del agua anunciada por el Ayuntamiento para el próximo año, pero un 6 por ciento menos en el recibo algo se notará en la maltrecha economía de las familias. Siempre he defendido que los beneficios de la empresa pública que gestiona el agua tenían que revertir de una manera u otra directamente en la ciudadanía. La reducción de la tarifa es una buena fórmula. La medida, además, viene acompañada de otras acciones como la rebaja en el precio de las nuevas acometidas en la zona rural y el proyecto para crear un fondo social que ayude a pagar la factura a las familias más desfavorecidas. Ahora hace falta que el Principado se anime y reduzca también el canon de saneamiento que grava el recibo en el paraíso del agua, que esto no es Andalucía. Pero eso es otro cantar.
PRIMER ACCESO A LA ZALIA. Después de tres intentos anteriores fallidos por los recursos judiciales y la carencia de avales bancarios para las empresas aspirantes, el Gobierno asturiano ha abierto el proceso para la construcción del primer acceso a la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias, el macropolígono de Serín que nació como apoyo al ‘superpuerto’, en el que crecen las ortigas por la parálisis de la crisis y la inutilidad política. El Principado ha decidido construir una carretera barata, de una calzada, por poco más de 26 millones de euros, que conectará la ZALIA con la AS-19 en La Peñona, una vía que además, según la Administración, dará servicio también a los polígonos de Somonte, Lloreda y Bankunión, lo que no está nada mal. Será un acceso de bajo coste para las arcas, cosa que no es criticable, pero de una ejecución compleja y a mi juicio excesivamente larga, pues hasta el 2017 no podremos disponer de ella y eso si todo va bien. Ahora falta que el Ministerio de Fomento cumpla también su compromiso con el área logística y adjudique de una vez por todas el otro acceso, la conexión con El Musel por Jove, que la tardanza ya tiene bemoles.

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¿Se puede vivir sin coche?
Ángel M. González 24-07-2014 | 10:49 | 0

Si quieren una respuesta personal, sin meditarlo, diría que no, pero me sumo a una reflexión que un poco sobre la marcha realizó Paul Krugman en un post publicado en su blog a propósito de los servicios de coche que prestan empresas como Uber o Lyft a través de los smartphones. Dice mi admirado economista que “servicios de conductor fiables y de respuesta rápida podrían liberar a mucha gente de la necesidad de invertir todos esos recursos en algo que solo usa de vez en cuando. Y desde un punto de vista social, reduciría la necesidad de invertir tanto capital en algo que no se usa la mayor parte del tiempo”.
Desde luego, estoy de acuerdo con él, pero antes de pensar en la oportunidad de negocio que se abre con este tipo de actividades a partir del uso de los teléfonos inteligentes, deberíamos de agotar las posibilidades que ofrecen los sistemas tradicionales de transporte público, utilizando también la misma tecnología, especialmente en aquellos lugares donde pueden funcionar más y mejor porque tienen, al mismo tiempo, una gran experiencia acumulada. En Asturias, sin ir más lejos, existe una enorme potencialidad en el área central para desarrollar un gran proyecto metropolitano sin coches aprovechando las redes de autobuses, trenes y taxis que existen y potenciándolas mediante el consorcio ya vigente o a través de la fórmula que se quiera, pero es necesaria mayor voluntad política y, sobre todo, un enorme cambio de mentalidad ciudadana.
Sostiene Krugman que el problema evidente son las horas punta en los desplazamientos, pero propone el Premio Nobel norteamericano la reorganización de horarios de personas y empresas para evitar las franjas donde se producen los grandes embotellamientos y conseguir ahorrar en tiempos y costes. Una buena idea si la desarrollamos de manera colectiva. ¿Seríamos capaces en Asturias de ponernos de acuerdo y conseguir cambiar las horas de entrada y salida en polígonos, empresas, establecimientos comerciales, etcétera, para escalonar los tráficos en los accesos a las urbes?
Cuando se repasan los datos sobre movilidad en Asturias encontramos cifras escalofriantes. El parque de turismos alcanza el medio millón, tocamos a un vehículo por cada dos habitantes, y se producen más de 40 millones de desplazamientos al año, sólo el 12 por ciento a través de medios de transporte público. El uso del coche privado para ir de un lado a otro en la ciudad o entre Gijón y Oviedo es de lo más elevados de España. La dependencia es absoluta. Consumimos cerca de 700.000 toneladas de gasolina cada año y nos quedamos tan contentos. Y otras 450.000 toneladas de gasóleo y como si nada. Además, se contribuye a aumentar la contaminación y el ruido, las necesidades de espacio para circular y aparcar son una fuente de problemas y la siniestralidad, no digamos. La sostenibilidad, por lo tanto, es cada vez más difícil.
Por ello, un mayor uso de los servicios públicos de transporte, de la utilización compartida del vehículo o de la bicicleta en aquellas ciudades como Gijón, donde se aplica desde hace justo diez años el plan Gijón-Bici, que implica el desarrollo de carriles y una flota de bicicletas públicas a disposición de los ciudadanos, sería adecuado para ir aparcando definitivamente el coche en casa. E incluso para ir pensando en deshacerse de él. ¿Podemos hacerlo?

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Fundación bancaria
Ángel M. González 18-07-2014 | 3:39 | 0

El próximo día 23 de julio la Asamblea General de Caja de Asturias decidirá sobre la transformación de la entidad en una fundación para cumplir con la ley que vio la luz hace casi un año que tiene como objetivo acabar definitivamente con la politización de las cajas, de tal manera que ningún integrante del patronato podrá participar en la dirección de Liberbank ni sentarse siquiera en su consejo de administración. La fundación será mera tenedora de las acciones que ahora tiene la Caja en el banco y recibirá por ello, como cualquier otro accionista, el dividendo que le corresponda por esa participación, que dedicará a la obra social y cultural que desarrolle.
El consejo de Caja Asturias ha propuesto que el patronato de la fundación esté integrado por nueve personas, de las que tan sólo dos procederían de instituciones políticas, las dos entidades fundadoras de la caja de ahorros, el Principado y el Ayuntamiento de Gijón, que tendrían un representante cada uno. El resto de miembros que propone el consejo son personas ajenas absolutamente a la política y más vinculadas al mundo de la economía, de la empresa, de la investigación o a los centros asturianos.
La transformación en una fundación supone, por lo tanto, una renovación absoluta y, casi casi, una revolución del papel de estas entidades. Atrás quedan las luchas intestinas entre los políticos por el control de los órganos de la Caja como fuente de poder en la región, como instrumento para dar y recibir. Ahora resulta que en la fundación se sentarán López Otín, Margarita Salas, Alejandro Fernández, de Alimerka, o el médico Guillermo González Mañana. Para cuantas cosas sirvió la crisis. Ahora el poder real está en otro lado, en el propio Liberbank, pero guarecido de los partidos, que han pasado de ser dueños y señores a caer en desgracia.
La constitución de la fundación bancaria es el último paso de la travesía iniciada por la Caja hace poco más de cuatro años por la sacudida de la recesión. Repasemos: la integración de Caja de Castilla-La Mancha, la retirada a tiempo de la operación con la CAM después de que fuera detectado un agujero de más de 1.000 millones de euros, la constitución del SIP con Caja Extremadura y Caja Cantabria en 2011, la fallida fusión con Ibercaja y Caja3, el plan de reestructuración por el que se recibieron las ayudas del FROB y que llevó a la salida a Bolsa de Liberbank en mayo del año pasado y la reciente ampliación de capital, que obligó a las cajas a rebajar su participación del 70 al 45 por ciento, de los que Caja de Asturias mantiene el 30 por ciento. Con la ampliación, Liberbank reforzó su capital con la entrada de nuevos accionistas y también recuperó cierta idiosincrasia asturiana a través de la participación de inversores de la región, como Masaveu o José Antonio Aguilera, de tal manera que el mayor núcleo accionarial del banco, entre la antigua entidad y los privados, tiene raíces en la región. En ese sentido, Liberbank sigue siendo la entidad financiera más asturiana de cuantas operan aquí, sin restar méritos a aquellas otras que, a diario, demuestran su cada vez mayor vinculación con el territorio.
Lo deseable es que a partir de la creación de la fundación, el banco, que ha sufrido en exceso la deteriorada imagen del sector de las cajas en España, recupere el crédito y la confianza que llegó a tener Cajastur, para seguir protagonizando desde esta nueva posición los cambios en el mapa financiero español.

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