El Comercio
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El festín
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Ángel M. González | 17-10-2014 | 09:29

Llevamos unos días aturdidos por las sacudidas que están experimentando las bolsas coincidiendo con las informaciones que apuntan hacia una tercera recesión en la zona euro, que pueden dar al traste con los esfuerzos de nuestras autoridades por ir generando confianza para remontar la gran depresión en la que nos hemos metido. Los analistas se afanan por explicar lo que está ocurriendo en los mercados de valores ofreciendo un conjunto de variables macroeconómicas como causas del pánico generalizado en el parqué. Que si el estancamiento de los países locomotoras de la UE, que si el riesgo de deflación, que si la retirada de estímulos en los Estados Unidos, que sí China no logrará alcanzar el 7,5 por ciento de crecimiento, etcétera. También hay quienes sostienen que se trata de correcciones técnicas, de la recogida de beneficios por parte de los inversores, que es la versión ‘finolis’ de la especulación. Y yo me quedo con esta explicación. Qué pánico y qué cuartos. El pánico está en la calle, entre los millones de parados, los cientos de miles de personas que teniendo la fortuna de trabajar cobran salarios de miseria, entre quienes guardan colas ante los comedores sociales. Qué les voy a decir.
Lo que está ocurriendo en la bolsa es que los propios especuladores la están hundiendo para saquearla, llevarse en pocos días y en muchos casos un 30 por ciento de ganancia y volver a entrar para generar otra ola. Desde julio de 2012, aquel día negro en el que el mercado bursátil se situó en los 5.956 puntos, el mínimo de la década, y la prima de riesgo alcanzaba los 636 puntos básicos, el parqué se revalorizó en casi un cien por cien. En un año, el número de españoles que superaron el millón de euros de patrimonio aumentó un 24 por ciento como consecuencia del incremento del valor de sus activos en bolsa, de tal manera que superan los 460.000, y los fondos de inversión crecieron un 150 por ciento, el mayor aumento en dieciséis años, porque los depósitos y las cuentas remuneradas dejaron de ser atractivas para todos aquellos que tenían algún ahorro en el banco. Los informes de los brokers aventuraban a principios de 2014 que la bolsa en España iba a revalorizarse este año hasta un 45 por ciento y, claro está, todo el mundo a hinchar la bola para que ahora los tiburones saquen tajada. Miedo, no. Festín.