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Fecha: septiembre, 2015
Las baterías de Arcelor
Ángel M. González 25-09-2015 | 3:32 | 0

Sin duda alguna la inversión de ArcelorMittal en la reconstrucción de las baterías de cok de Gijón supone una inyección relevante para el necesario empuje de la industria en Asturias, un sector que ha quedado seriamente dañado por la gran depresión económica. En ese sentido, estoy de acuerdo con la apreciación del flamante consejero Francisco Blanco tras el encuentro que mantuvo con los directivos de la multinacional siderúrgica: “La inversión de la empresa fortalecerá el corazón industrial de la comunidad autónoma y contribuirá a afianzar la recuperación”. No en vano, estamos hablando no solo de la mayor actuación de ArcelorMittal en la región desde que el magnate anglo-indio desembarcó en la siderurgia asturiana, sino también de la inversión industrial más cuantiosa prevista, hoy por hoy, en el Principado. Con el proyecto de las baterías y con el resto de reformas que Arcelor tiene previsto acometer en el próximo trienio con un desembolso cercano a los 300 millones de euros la multinacional contribuirá a dinamizar el sector, de la misma forma que lo ha venido haciendo a lo largo de su historia en su papel de cabeza tractora de la economía regional. Ahora bien, considerar que las nuevas instalaciones de cok apuntalan la actividad siderúrgica en Asturias otros cuarenta años quizás sea mucho decir.
La aseveración queda muy redonda y puede que haya alguien que se lo crea y se quede tranquilo pero una cosa es que la vida útil de las futuras baterías pueda llegar a ser tan larga y otra que con estos equipos tengamos garantizada siderurgia hasta más allá del 2050, entre otras cuestiones porque el futuro de la cabecera no depende únicamente de que el cok se produzca a menos de un kilómetro, aunque sea un factor relevante.
Arcelor prevé amortizar la inversión en dos años una vez que las instalaciones se encuentren a pleno rendimiento porque puede conseguir ahorros de 60 millones al año por su eficiencia técnica y el aumento de la productividad. A buen seguro existen pocas inversiones industriales de estas características que se puedan amortizar en tan poco periodo de tiempo. La oportunidad entonces no ofrece dudas. Incluso para ir pensando también en la reconstrucción de la misma manera de las baterías de Avilés, cuyo devenir pende ahora de un hilo. La producción de cok, tal como nos la presentan, es un negocio viable y de resultados inmediatos.
Y para finalizar, lo más preocupante del anuncio, el plazo para el inicio de la obra, dentro de un año, en el segundo semestre del próximo ejercicio. Esta claro que una actuación de estas características necesita mucho tiempo para las labores de preparación, para la realización del proyecto de ejecución y una buena planificación, pero Mittal ha demostrado una gran eficacia y agilidad en la toma de decisiones trascendentales para adaptar la actividad de la compañía a la evolución del mercado. Y por ello hemos visto como paraba hornos de la noche a la mañana, cerraba instalaciones y aplazaba inversiones hasta tiempos mejores. Precisamente las baterías fueron víctimas, entre comillas, de esa capacidad de reacción hace ahora dos años. Quiero decir con ello que en un año podemos pasar de asomar la cabeza a tenerla nuevamente enterrada. El comportamiento de los mercados y de la economía es, en estos momentos, impredecible.

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