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Fecha: marzo, 2016
La Fortuna de Gigia
Ángel M. González 29-03-2016 | 1:17 | 0

Qué lástima da ver a la ‘Fortuna balnearia’ envuelta como si fuera una momia en un sótano de un chalé de Somió. Da pena, de verdad, que uno de los mayores tesoros del Gijón romano lleve veinte años embalado en papel y plástico, se entiende que para una mejor conservación, sin que tan siquiera el propietario disfrute con su contemplación en cualquier rincón de la casa.
La ‘Fortuna balnearia’, digamos, sufre su segundo entierro después de que fuera desenterrada hace dos siglos en la fuente de la Mortera, en el poblado de Santa Bárbara, que en el siglo I después de Cristo era lugar consagrado a los baños de nuestros ancestros. El ara de piedra arenisca está pendiente ahora de que alguien la rescate de la posesión privada y ese alguien no puede ser más que esta ciudad.
Manuel del Castillo, que la recibió en herencia, ha puesto el valioso altar que J. Pompeio Peregriniano dedicó a los favores del agua a la venta, sin saber a ciencia cierta cuánto puede recibir por ella. Sin embargo, afirma que ya tiene ofertas, incluso del extranjero, para hacerse con la preciada pieza arqueológica, aunque le gustaría que el destino último fuera Gijón. Yo sobre esto no tengo ninguna duda.
Los gijoneses estaríamos de enhorabuena si las autoridades, bien sea el Principado o bien el Ayuntamiento, lograran un acuerdo con el propietario para que esta joya de dos mil años fuera incorporada al patrimonio histórico-artístico de dominio público. Seríamos unos afortunados si pudiéramos disfrutar de manera permanente de tal fortuna, como lo hicimos en 1995 cuando estuvo expuesta en ‘Astures’, o antes, en la farmacia familiar de Manolo, en la calle Corrida.
Desconozco cuál puede ser la fórmula, si la compra pura y dura o una donación con mención expresa del donante en una placa, pero mantener la reliquia como un atadijo en un trastero es el colmo del despropósito. Ya lo es también cuando te preguntas por qué carajo la piedra no estaba bajo custodia administrativa, como tanto patrimonio en Asturias aún en manos de curiosos o expoliadores. Pero todo tiene arreglo y qué bueno sería que en el futuro museo de la ciudad, en la antigua fábrica de tabacos, tengamos un espacio en el que la ‘Fortuna balnearia’ luzca con esplendor para el deleite de Gigia entera.

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Ni pan, ni circo
Ángel M. González 22-03-2016 | 11:23 | 0

Hay cosas que no encajan en el pequeño mastodonte municipal en que se ha convertido Divertia. Resulta que el invento creado para evitar que los dineros del Botánico, de la Sociedad de Turismo y del Jovellanos se fueran por las cañerías arroja un déficit de los que hacen afición en el primer año de andadura. Con esta criatura de nombre rimbombante se racionalizaba el gasto mediante las economías de escala, la reducción de externalizaciones, el mejor aprovechamiento de los recursos internos, la unificación de sedes y toda una serie de acciones de las que saben muy bien los economistas, de tal manera que el Ayuntamiento ahorraba cerca de tres millones de euros sobre las aportaciones que la Corporación socialista realizaba a los tres entes allá por 2010. Es más, todo ello sin reducir personal ni programación, circunstancia que era para vanagloriarse, como es lógico. La misma diversión a menor coste. Pero claro, luego viene la cruda realidad y Divertia cierra el ejercicio de estreno con un desfase de casi un millón de euros, por lo que los gestores no tienen más remedio que tomar medidas para este año compensar tamaña desviación. Y entonces, al amparo de la prórroga presupuestaria, se les ocurre recortar la programación de actividades gratuitas, esto es, menos días de Semana Grande, menos conciertos abiertos al público, menos arte en la calle, etcétera. En esta ciudad, que concentra la tercera parte del paro en Asturias y la mayor bolsa de pobreza de la región, pierden el derecho a divertirse aquellos que no pueden pagar por disfrutar de la fiesta. Ni pan, ni circo.
Más de la mitad del desvío en las cuentas tiene su origen en el fracaso del espectáculo de Elton John, que había que desembolsar 62 euros en pista para verlo, y en la incapacidad para ajustarse a lo que se disponía en el Festival de Cine. Divertia, por lo tanto, carga el sobrecoste al apartado ‘jolgorio para todos’, como si fuera una especie de subvención prorrateada, y apenas toca aquello que obliga a pasar por taquilla, donde el riesgo, al final, es no poder colgar el cartel de ‘no hay entradas’.
Muchas veces hemos oído hablar de que el dinero destinado a shows, sean musicales, pirotécnicos o deportivos, no es como tal un gasto, sino una inversión, porque sirven de foco de atracción, dan vida a la ciudad, generan estancias y animan al consumo. Es decir, si se recorta se pierden oportunidades. Menos mal que Wenceslao tampoco está en condiciones de contraprogramar y poner trenes gratis a la capital.

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El ‘lobbie’ vecinal
Ángel M. González 18-03-2016 | 11:40 | 0

Una de las grandes fortalezas que tiene Gijón es su movimiento vecinal. Aunque es el Ayuntamiento, con el resto de las administraciones, el que marca el rumbo, decide y ejecuta, no se podría entender la transformación que ha experimentado la ciudad sin la participación de las asociaciones. Los dirigentes vecinales son el ‘pepito grillo’ de la autoridad, los activistas de la urbe, quienes aplican el sentido común para vivir mejor en comunidad. Nuestros ojos, oídos y boca, que testan la realidad para cambiarla en favor del bienestar colectivo.
Si fuéramos todos como los tres monos sabios, estaríamos hoy como hace más de cuarenta años. Menos mal que entonces apareció Manuel Hevia Carriles para liderar, en las postrimerías del franquismo, un grupo de cabezas de familia empeñados en mejorar la vida en La Calzada. Hevia Carriles fue uno de los grandes pioneros del movimiento vecinal gijonés, como lo han sido todos aquellos que fueron después articulando el asociacionismo por todos los barrios y parroquias rurales del municipio.
Como la unión hace la fuerza, surgió luego la federación, el ente aglutinador de todas esas voces, que tantas conquistas logró en sus veintisiete años de existencia. No hace falta recordar aquí todos los hitos, pero la tarea de este ‘lobbie’ ciudadano ha sido, en buena parte, encomiable, de la misma manera que lo fue el trabajo de quienes la presidieron: Óscar Piñera, Juventino Montes, Amador García, Teresa Prada y Tita Caravera.
En una relación de poder y contrapoder, la ciudad ha ido evolucionando conforme se iban atendiendo las reclamaciones de estas asociaciones. El cuaderno de reivindicaciones en los ochenta eran el arreglo de calles y caminos, la iluminación, la desaparición de vertederos y chabolas y el saneamiento. En los noventa, los centros de salud, las zonas verdes, las piscinas o los equipamientos sociales. Ahora, las asociaciones están enfrascadas en la lucha contra la contaminación, el urbanismo, la mejora de la movilidad, la exclusión social y la participación ciudadana, aunque ello no significa que algunos lugares sigan padeciendo carencias de hace treinta años. La FAV elige hoy a su nuevo dirigente. Adrián Arias, salvo sorpresas, está llamado a enarbolar esa bandera y pese a militar en una organización política promete independencia. En la pluralidad está la riqueza. Adrián es el líder más joven que ha tenido el movimiento. Llega de la mano de los seniors con moderada rebeldía e ideas renovadas. Su implicación es un ejemplo para incrementar la cantera.

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Central park
Ángel M. González 14-03-2016 | 6:49 | 0

Hace más de un año que se derribó la estación de cercanías del Humedal y con ello desaparecía el último vestigio del sistema ferroviario gijonés al que iba a sustituir un modelo mucho más acorde con las necesidades de comunicación de la ciudad, mejor planificado, moderno e intermodal. Sin embargo, una década después de que se proyectara el plan de vías lo que tenemos es el túnelon hasta Viesques, medio solar convertido en pradera, otro medio de escombro y una estación circunstancial que costó la intemerata. Es decir, provisionalidad, que además de incómoda amenaza con ser eterna.
Esta semana, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, fue inaugurado el nuevo parque El Tren de la Libertad en memoria a la marcha que hace dos años le rompió el espinazo a Gallardón por su ley antiabortista.
Por lo tanto, la gran mancha verde destinada a construir pisos, popularmente conocida por el ‘solarón’, entra en el callejero con título oficial escrito en letras malva. Y aunque también parezca provisional, existe la promesa municipal de que si algún día el ‘solarón’ deja de ser tal, el Tren de la Libertad seguirá teniendo su placa en el lugar, bien dando nombre a una calle, bien a una plaza. O sea, del nuevo plan de vías quizás sea esta circunstancia la que está más garantizada, porque los planos y el dinero continúan estando en el aire.
En cuanto a los planos, la decisión de cambiar el emplazamiento de la futura terminal a la altura del Museo del Ferrocarril para recuperar la centralidad perdida en los bocetos iniciales, a mi juicio acertada, está en manos de un juez por empeño del Principado. Raramente se moverán más papeles si de tres socios que se sientan en Gijón al Norte uno se encuentra en funciones, otro promueve litigios y el tercero solo tiene el uso de la palabra. Sobre el dinero, más de lo mismo. Se pondrán las primeras parcelas a la venta y aparecerá algún inversor atrevido en busca de refugio ante la última artillería de ‘Supermario’, pero de ahí a que el ladrillo resucite podemos seguir sentados haciendo calceta.
Entonces, como la provisionalidad es para rato, la primera autoridad local ha puesto sobre la mesa una idea genial: Extender el ‘prau’ hasta la Comisaría. Sustituir la cochambre por una playona verde que una el maravilloso parque de Moreda con el centro de Gijón. Eso sí, yo pondría un estanque, unos cuantos arbolinos, algún parterre y otro ‘kilómetrín’ para que la gente, además de esparcer, pueda mantenerse en forma. Se admiten más propuestas. Quiero decir con ello que, para ganar tiempo al tiempo, me agarro a lo que plantea la primera edil y si no tenemos de momento estación central disfrutemos, por lo menos, de un central park.

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