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Fecha: diciembre, 2016
El fondo de la ZALIA
Ángel M. González 30-12-2016 | 8:35 | 0

Entiendo la reacción de la alcaldesa de Gijón sobre el largo y costoso parto de la ZALIA. Comprendo, como lo han hecho el resto de los grupos políticos municipales que también así lo han expresado, que el Ayuntamiento no suelte un euro más mientras no se defina un plan de futuro, yo diría más bien hasta que no se vislumbre su viabilidad, que no es otra que conseguir que las parcelas vayan siendo poco a poco ocupadas. La alcaldesa puso en su boca lo que la mayoría de los ciudadanos piensan de la zona logística, eso de que el polígono se ha convertido en un pozo sin fondo.
Doña Carmen Moriyón ha demostrado no pocas veces que sabe conectar con la gente. Pero la capacidad que tiene para ganarse la simpatía, que algunos de manera peyorativa califican de populismo, no siempre conlleva que tenga razón en todo. Sin embargo, en este caso, merece dársela en dos aspectos. Uno al denunciar que sólo sean el Principado y el Ayuntamiento de Gijón quienes estén poniendo dinero mientras el resto de accionistas actúan de figurantes. Que los puertos, bajo tutela estatal, no estén aportando la parte que les corresponde es simple y llanamente inconcebible. Su implicación tendría que ser mayor, proporcional al beneficio que llegarán a obtener cuando la ZALIA sea una realidad. Como también es inconcebible que la participación de la Administración central brille por su ausencia, un fallo de nacimiento sin duda. Y tiene razón igualmente cuando defiende un redimensionamiento de todo el proyecto, de la misma manera que lo hacen el resto de partidos salvo el PSOE, que una vez más se ha vuelto a quedar solo. Dejar la zona logística en un tamaño adecuado, que puede ser el millón de metros cuadrados urbanizados hasta ahora, no significa que pierda su interés estratégico como espacio complementario a la ampliación de El Musel. Pero hace falta que lo que ya está hecho sea atractivo para convertirlo en imán de inversiones empresariales que contribuyan al dinamismo portuario y de la actividad económica de la región.
Hay que tener en cuenta que otros territorios vecinos participan en una endiablada carrera por incrementar el peso de sus puertos con plataformas similares a la que se puso en marcha en Asturias hace ya casi doce años. El Gobierno de Cantabria, aprovechando que el titular de Fomento es de casa y por consiguiente tan casero como sus antecesores, impulsa la creación de un área logística como la ZALIA en Piélagos de 2,6 millones de metros cuadrados para dar servicio al puerto santanderino, con conexión ferroviaria incluida. El Ejecutivo del avispado Revilla pretende responder con este proyecto a la ampliación ya en marcha del ‘superpuerto’ de Bilbao, mirando de reojo a lo que estamos haciendo, para no perder competitividad por falta de infraestructuras y de espacio. Hablan de una inversión superior a los 350 millones de euros. En Vigo, llevan quince años de obras para construir el polígono logístico de Salvaterra, la mayor área industrial de Galicia, con un desembolso de la Xunta y el puerto de 150 millones y los mismos problemas que aquí. El próximo año pondrán a la venta 700.000 metros cuadrados de terreno después de reducir la extensión inicial del ‘macroproyecto’, mientras afrontan cientos de denuncias por las expropiaciones.
La alcaldesa estalló precisamente ante el notable sobrecoste que puede llegar a suponer el resultado de los litigios de los expropiados. La factura de la ZALIA, que acumula ya una deuda cercana a los 100 millones de euros, amenaza con dispararse conforme los tribunales vayan atendiendo las demandas de los antiguos propietarios por el precio al que tuvieron que entregar sus fincas. He aquí el factor no calculado que puede llevar al área logística a convertirse en un sumidero ingente de dinero, aunque ello no puede impedir que el proyecto avance. Hubo otros imprevistos por errores de escándalo, como en los accesos al polígono, pero lo que cabe ahora esperar es que las obras de las conexiones se lleven a cabo con agilidad y atino y que se construya cuanto antes la estación intermodal, que es la que dará sentido al emplazamiento.
La ZALIA necesita el último empujón. Si quiere ganar la carrera y convertirse en la plataforma logística de referencia en el Norte de España para todo el Arco Atlántico, la zona logística requiere un impulso de verdad a las infraestructuras que precisa para poner en valor su suelo. Ese es su futuro. El plan para lo que realmente fue concebida frente al derroche de recursos y de tiempo.

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El viejo y el tren
Ángel M. González 30-12-2016 | 8:32 | 0

Existen dos males que condicionan el devenir de Asturias, nuestra viabilidad como región, que tienen una evidente relación con el desarrollo y con las oportunidades, hasta el punto de coartarlas en muchos casos. El déficit en las comunicaciones y el desplome de la demografía nos están jugando una mala pasada. Seguimos sufriendo un aislacionismo por tierra, mar y aire, al tiempo que continuamos perdiendo habitantes por la escasa natalidad y la emigración de los más jóvenes, que ha cobrado mayor intensidad con la gran depresión agudizando el grave problema estructural de la población. Y entre trenes y viejos existe una tercera maldición, el discurrir del tiempo, que tal parece que se comporta de manera diferente en Asturias, de tal manera que van pasando los años, como el 2016 ya finalizado, y los objetivos continúan lejanos, en la inalcanzable línea del horizonte. La mejora del sistema ferroviario es uno de ellos. La construcción de la variante de Pajares va camino de convertirse en la obra pública más costosa del país. El dinero invertido duplica ya el presupuesto inicial como consecuencia, sobre todo, de una planificación nefasta que no ha tomado en serio las dificultades de nuestra orografía. De esta manera, seguimos sin conocer el momento en que se abrirá al menos uno de los dos túneles para reducir el tiempo de viaje en tren hacia cualquiera de los destinos más allá de la frontera, después de doce años de trabajos. Como está sin resolver el diseño del resto de los tramos con León a la entrada y a la salida de la variante desde Gijón o el destino de los servicios de cercanías, que han sufrido un año negro con el deterioro de la red y de los propios trenes, la escasez de personal y el desplome de viajeros. El nuevo titular del Ministerio de Fomento tiene repleta la agenda de tareas pendientes en Asturias. En su primer encuentro con las autoridades de la región no se comprometió a poner en funcionamiento la variante en el plazo de un año y se limitó a tomar nota del resto de asuntos sin solucionar. Por lo tanto, mantenemos la espera bailando la yenka.
Y luego está la demografía. La reducción de la población es un fenómeno imparable. La comunidad pierde veinte habitantes al día y las proyecciones estadísticas arrojan unas conclusiones dramáticas. Al ritmo que llevamos en quince años estaremos muy por debajo del umbral del millón de residentes. Cada vez hay menos activos y más viejos y este desequilibrio genera cada vez más tensiones en la capacidad presupuestaria. La región envejece y se empobrece al mismo tiempo y la nueva geografía humana requiere unos servicios cada vez más costosos y difíciles de gestionar con escasos recursos en la sanidad y en la atención social. El despoblamiento, además, está haciendo mella en unos territorios más que en otros. Las alas se vacían mientras la densidad poblacional se concentra en el ‘ocho asturiano’, donde el Principado ha vuelto a resucitar un debate de más de tres décadas, de nuevo el maldito tiempo, con el plan para la ordenación del área central de la regional. Las comunicaciones y los servicios comunes para una gran metrópolis en retroceso son los ejes de la ‘ciudad astur’. No hay más remedio que abordar el proyecto sin prejuicios ideológicos, respeto a la autonomía municipal y sentido común.

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El ‘caso Papá Noel’
Ángel M. González 20-12-2016 | 1:42 | 0

Santa Claus no tuvo la culpa. Digamos que se convirtió en víctima del cabreo monumental acumulado en la casa consistorial por la iluminación discreta y laica de las calles. El traslado del Papá Noel de la Plazuela al Seis de Agosto fue la expresión del puñetazo en la mesa. El muñecón orondo más retratado de estas fiestas, la envidia de las Letronas, resultó damnificado por la catástrofe colectiva de unas luces navideñas que no gustaron porque nacieron sin convicción, sin que todo ello sea responsabilidad única y exclusivamente de la empresa.
«Las luces son malas, no reflejan el espíritu navideño que se merece Gijón», dijo esta semana don Fernando Couto, en un estallido de sinceridad durante su entrevista en el programa La Lupa, de Canal 10. Son ese tipo de manifestaciones que se tienen que agradecer a cualquier político, más siendo portavoz gubernamental, porque reflejan el estado de ánimo tras un fracaso que no sólo compete a una parte. En el tema de las luces, la culpa tendría que ser compartida.
Cuando se resolvió el concurso, que de manera preceptiva tuvo que abrir el Ayuntamiento para atender las encomiendas de la Sindicatura de Cuentas, alguien tuvo que ver el proyecto artístico que la empresa había presentado para sostener su oferta. De lo contrario, estaríamos ante un gran engaño. Es decir, o bien nos dieron gato por liebre o el que repasó los bocetos estaba cegarato.
Lo cierto es que el resultado, ahora, salta a la vista. Por ejemplo, este año la cabalgata de los Reyes Magos discurrirá en penumbra. Desde Montevil hasta los Jardines de la Reina recorrerá cuatro kilómetros y medio y sólo se encontrará durante el desfile con tres calles iluminadas con cuatro arcos de bombillas. Vamos, el final de la civilización occidental.
Los munícipes en pleno advirtieron a la instaladora que si para la próxima campaña navideña no mejora la lumínica ornamental se le rescindirá el contrato. La duda es si será capaz a hacerlo por el mismo precio. De momento, otra figura ocupará el sitio en la plaza donde el entrañable gordo de San Nicolás reía feliz y Cimavilla tendrá algún adorno más. Pero al final es lo de siempre, lo barato sale caro, dice la conclusión en versión popular. Y en el Ayuntamiento se acumulan en los últimos tiempos las experiencias.
No hace falta ir muy allá para darse de bruces con desengaños producidos por una política de contrataciones un tanto chapucera. La obsesión de los que determinan con quien se convenia por el final de la raya sin más lupa que el precio conlleva irremediablemente al riesgo. Y luego surgen conflictos por contraposición de intereses, con la ciudadanía por el medio sufriendo las consecuencias. Ahí tenemos la conservación viaria, el mantenimiento de los semáforos, el servicio de alumbrado público, las obras de la calle Aguado y Marqués de San Esteban o lo más reciente, la limpieza de los museos.
Prometieron cambiar el sistema para tener en cuenta otros criterios en la valoración de las ofertas, pero continúan cosechando fiascos. En el chasco de las luces se salva Papá Noel, al que todo el mundo desea, pero también le ha tocado pagar el pato. Ante tanto ridículo, más de uno va a quedar sin regalo.

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La ‘asturciudad’
Ángel M. González 16-12-2016 | 5:22 | 0

Arrancó la semana de tantos puentes como en el juego de la oca con don Fernando Couto rodeado de representantes de la ‘troupe’ opositora con la colección de banderas detrás para, en modo institucional, invitar a los munícipes del urbanismo de Oviedo, Avilés, Siero, Mieres y Langreo a sentarse en una mesa con el fin de hablar de la gran metrópolis. No encajó bien la idea la consejera de Fomento del Principado de Asturias, la señora Belén Fernández, que mucho más pródiga en palabras que el ministro De la Serna con el plan de vías, advirtió desde el despacho que para discutir sobre la ‘ciudad astur’ ya estaba creado un grupo de trabajo en la Federación de Concejos con la participación, y el liderazgo, del Gobierno regional. Por lo tanto, a tomar vientos, de nuevo, la iniciativa municipal en tan espinoso asunto.
Llama la atención como el envite de Gijón movilizó al socialismo. No faltó tiempo para que don José María Pérez saliera al paso de la propuesta de Foro y de sus socios de viaje con el calificativo de «postureo». El dirigente local del PSOE hizo además una lectura que da que pensar. Acusó al concejal de Urbanismo de utilizar la invitación de «escaparate». ‘Josechu’ considera a Couto el tapado en la sucesión si finalmente la alcaldesa decide volver al hospital cuando finalice su segundo mandato. Magnífica revelación. Habrá que estar atentos.
Pero a lo que íbamos. La idea de Gijón no halló respuesta en los municipios comandados por el partido socialista. En Avilés y Siero guardaron silencio y en Oviedo se produjo división. La formación de Wenceslao López no quiere ni oír hablar de ello y Somos, a través del edil competente en la materia, sostiene que ya era hora de que alguien moviera ficha. Así están las cosas en la ciudad invicta desde que gobierna el tripartito. Sólo Mieres y Langreo aceptaron de buen grado acudir a la mesa con coherencia, todo hay que decirlo. La misma coherencia que demostró el alcalde de Navia y presidente de la Federación de Concejos, don Ignacio García Palacios, al quitar hierro al asunto y concebir la ‘minicumbre’ como una cuestión complementaria a la comisión formada en la propia asociación municipal.
Mientras aguardamos a la reunión del grupo de concejos que ampara el Principado prevista para este miércoles, 14 de diciembre, nos encontramos con un debate que, como casi todos los temas importantes en esta región, se ha venido alargando más de treinta años. Echando la vista atrás recuerdo aquel documento, que en 1994 se convirtió en libro pero no llegó a ‘best seller’, llamado ‘Estrategias para la Reindustrializacion de Asturias’, elaborado por un equipo dirigido por el profesor Manuel Castells, que entre las recomendaciones que hacía figuraba la creación del sistema metropolitano central. Para ello establecía básicamente cuatro grandes medidas: mejorar la red de transporte público interurbano por carretera y ferrocarril, con nuevas estaciones centrales en Gijón, Oviedo y Avilés; modernizar las telecomunicaciones con la integración de todos los municipios de la zona central por igual; potenciar los consorcios intermunicipales para atender los servicios y armonizar los instrumentos de planificación urbana con las directrices regionales. En definitiva, lo mismo que se pretende hacer ahora dos décadas después. El mismo estribillo.
La constitución de la ‘asturciudad’ o de la ‘ciudad astur’, como queramos llamarle, es un buen objetivo. Irrenunciable, como dicen los políticos en su argot. Todos los pasos que se den para avanzar en la idea deberían ser bienvenidos. Sin medallas ni protagonismos, sin invasores ni invadidos. El respeto a la iniciativa de cada cual, a la identidad y a la autonomía tendrían que ser condiciones indispensables. La exclusión partidista, el pulso por el poder, la desconfianza o el cantonalismo no son el camino. Ni tampoco que tengamos más alcaldones de los que ya hay. Lo que acabo de exponer son obviedades, pero no pocas veces nuestros administradores tienen para las evidencias una memoria frágil. Por lo tanto, qué más da una reunión si luego nos encontramos con que en Asturias sentarse para debatir sin llegar a nada es un mal pactado con el diablo. Como el discurrir del tiempo.

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Carantoña y Camín
Ángel M. González 07-12-2016 | 11:39 | 0

El azar o el destino han querido que dos grandes referentes de Gijón que trascendieron con su labor las fronteras locales, uno en el ámbito del arte y otro en el mundo del periodismo, sean recordados en espacios que ambos compartieron en vida con mutua admiración y fuertes lazos de amistad. Francisco Carantoña Dubert y Joaquín Rubio Camín regresan a escena, cada uno de modo distinto, con el reconocimiento de quienes tuvieron en consideración su trayectoria y su trabajo en el campo de la creación y de la intelectualidad.
‘Nueve años sin Camín’ es el nombre de la exposición que Cornión abrió este viernes para el reencuentro con el artista infinito, que cultivó todas las técnicas de expresión, ensayando materiales con la pasión de un enamorado de la naturaleza y del entorno, en constante búsqueda de lo esencial desde su particular santuario de Valdediós.
El recorrido que ofrece Amador Fernández en su galería coincide con la publicación este año del ‘Catálogo razonado’, que muy acertadamente ha editado la Fundación María Cristina Masaveu bajo la dirección de la catedrática de Historia del Arte, María Soledad Álvarez, y las aportaciones de Ana Johari Mejía y Ángel Antonio Rodríguez. Este bello viaje iba a ocupar dos tomos y al final salieron tres ante la ingente obra que nos ha legado. Estoy seguro de que Carantoña hubiese gozado con la recopilación sobre Rubio Camín, del que decía que «hizo siempre lo mismo: crear para los ojos, para el sentimiento y para la inteligencia».
Hace nueve años que el artista se fue y hace nueve también que publicaba en EL COMERCIO el dibujo de una mano extendida como homenaje al gran periodista para rememorar su muerte con la siguiente cita: «Amigo Paco, en el décimo aniversario de tu marcha, recordándote, te doy mi mano». Pocos días después, Camín nos dejaba.
El próximo jueves el Café Dindurra reinstalará la placa que el Ateneo Jovellanos dedicaba al exdirector de este periódico en el rincón del establecimiento donde a diario acudía.
Allí, sobre la mesilla de mármol, Miguel, el camarero que sabía tanto de los hábitos de Carantoña como quienes tuvimos la suerte de ejercer el periodismo bajo su magisterio, le servía el café con leche, el trozo de bizcocho y el vaso de agua nada más que le veía franquear la puerta giratoria del viejo local. Allí devoraba los periódicos con la cajetilla de Goya cerca, pergeñaba sus comentarios y entraba en tertulia con los amigos que osaban con permiso romper aquella disciplina. Uno de ellos Camín, que desde Villaviciosa se desplazaba a Gijón acompañado de Carmen, su esposa, al menos dos o tres días a la semana, y se pasaba por el café para charlar con Carantoña.
En el Dindurra, Francisco Carantoña le daba vueltas a la vida y trazaba historias envuelto por el discurrir del tiempo y el runrún de las mesas. Luego, siguiendo el ritual, aquella enorme figura se levantaba de repente de la silla y con el fajo de periódicos bajo el brazo se dirigía desgarbado hacia la calle de la Merced, con Cornión como primera parada. Una imagen que fue recogida de manera excepcional por el artista en la silueta de acero corten que ha quedado recortada en Begoña para siempre.
Con el regreso de la placa a su aposento, el Dindurra recupera su espíritu, el que le da sentido a lo que encierran sus paredes más allá de lo que de por sí representa para Gijón el noble y remodelado café.

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