El Comercio
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Fecha: abril, 2017
Doña Mercedes y la aldea gala
Ángel M. González 24-04-2017 | 1:56 | 0

Tienen algo en común los responsables de la Administración autonómica y los primeros espadas de los partidos a nivel regional, que es su ausencia en Gijón. Son contadas con los dedos de una mano las veces que los miembros del Gobierno asturiano, presidente y consejeros, aparecen por estos lares para expresar en directo su acción en el Ejecutivo, por no decir que apenas pisan territorio salvo para dormir aquellos que tienen la suerte de tener aquí su residencia. Lo mismo sucede con los representantes de los grupos políticos que se sientan en la Junta General. Es como si esta plaza fuera la aldea gala para los ‘patricios de Ovetus’, un lugar al que solo se debe acudir con el fin de pedir el voto o hacerse selfies bien arropados.
Por ello resultan llamativas las apariciones de doña Mercedes Fernández González y sus ‘boys’ por la ciudad. La última, la ‘minicumbre’ entre diputados y concejales en el Parador Nacional Molino Viejo, que fue rematada con la retahíla de declaraciones de la lideresa popular sobre aves, gerentes y otras especies de animales a los que hay que devorar en el plato del poblado irreductible.
Desconozco si hay una estrategia detrás, encuestas que lo aconsejen, necesidad de reforzar mensajes, flancos que cubrir, caminos por recorrer, debilidades por corregir o cónclaves a la puerta, pero hace bien la presidenta del PP en desfilar un poquito más por la ciudad en la que también nació políticamente, ahora que ha tomado con fuerza las riendas de un partido tan pendiente de recuperar espacios perdidos.
Según el concepto clásico, política es la capacidad para ejercer el poder o aspirar a ejercerlo, tanto en los partidos como en las instituciones. Según el concepto moderno, el arte de la integración frente a la dominación. Cherines tiene un cometido por delante, la integración interna y externa. Gijón puede ser un buen escenario para iniciar esa tarea. ¿Será capaz la dama de conseguir el objetivo sin emplear sus técnicas más férreas?
Volviendo a la reunión del Parador, llama la atención, quizás sea simplemente una causalidad, que después del encuentro con la presidenta el concejal don Pablo González retirase la enmienda transaccional para su debate en el pleno que planteaba la solución de la alta velocidad por Pajares: ancho internacional por uno de los túneles y triple hilo por el otro. Finalmente el PP respaldó la moción de Foro con vía de alta velocidad por los dos tubos, aunque se impuso la mayoría de la izquierda, que insiste en el trazado convencional. Bueno, a lo mejor lo de la propuesta del edil popular es sólo una anécdota.
Si nos ponemos en el lugar del interés público, en lo que se supone tanto piensan los políticos, Mercedes Fernández tiene un papel relevante que jugar para que los ciudadanos de esta ciudad puedan juzgarle en su momento. Es la jefa del partido que gobierna en Madrid y por lo tanto, baluarte de una administración de la que dependen las grandes actuaciones pendientes en Gijón. La llegada de la alta velocidad, el desarrollo del plan de vías, la modernización del servicio de cercanías, los accesos a El Musel y los desbloqueos de la planta regasificadora y de la depuradora del Este para la puesta en marcha de ambas instalaciones son cuestiones que solo puede impulsar el Ejecutivo del señor Rajoy. Cherines tiene aún tiempo para aprovechar esa baza.

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Palabra ministerial
Ángel M. González 24-04-2017 | 1:56 | 0

El Ministerio de Fomento no ha entrado en contradicción. Pudiera interpretarse que así lo hacía con el comunicado que emitió cuando se supo que sus presupuestos no recogían partida alguna para el plan de vías por el desacuerdo entre las administraciones y su posterior aclaración en este periódico sobre su intención de destinar fondos una vez que se conozca el estudio técnico-económico con la estación central a la altura del Museo del Ferrocarril. Tal parece que entre ambas posturas se produce una incoherencia, pero sin el informe que determine la viabilidad de la terminal intermodal más cercana al centro y sin el acuerdo unánime de todas las partes será difícil llevar adelante el proyecto, con o sin dinero reservado en la cuenta estatal.

Al fin y al cabo que el estadillo ministerial refleje este año una cifra para la integración ferroviaria de Gijón no tiene más que un valor simbólico, el compromiso político con una actuación que lleva quince años empantanada porque en el momento que estamos de ejercicio, suponiendo que los presupuestos sean aprobados en junio, de poca utilidad tendrá ya esos fondos. Gijón al Norte, la sociedad formada por las tres administraciones, dispone todavía de recursos para ir avanzando en la tarea. Lo que hace falta es voluntad real por parte de todas las instituciones implicadas para definir un proyecto que esté a salvo del devenir político y de las ocurrencias del representante público de turno. Por ello es crucial que el plan de vías tenga el respaldo más amplio posible, el de la inmensa mayoría ciudadana, además del detalle expresado como previsión presupuestaria. Ya lo he comentado en otra ocasión, pero sin el apoyo del Principado al cambio de ubicación de la estación todo lo que se pueda plantear corre el riesgo de convertirse en fuegos de artificio.

Como lo puede ser también que el pleno del Ayuntamiento apruebe una moción para reclamar que la alta velocidad llegue hasta Gijón, como propone el grupo de Foro con intención, como es lógico. Es una propuesta para el retrato, a ver cómo los munícipes justifican que no quieren AVE, aunque lo prioritario en estos momentos es que el tren llegue velozmente hasta Lena desde León y viceversa atravesando los túneles de Pajares para acabar con los veinticinco años que llevamos de retraso en Asturias en comunicación ferroviaria. Hace un cuarto de siglo que los sevillanos viajan en alta velocidad y nosotros aún estamos discutiendo el tipo de carril que tenemos que instalar para transportarnos.

Ello en cuanto al largo recorrido, porque en materia de cercanías la situación resulta tanto o más grave. Simplemente se está dejando morir por inanición. En Gijón se han perdido más de medio millón de viajeros desde que los trenes salen de la terminal prefabricada sobre Sanz Crespo y en la región los usuarios han caído a más de la mitad por una infraestructura decimonónica, lenta y mal trazada. Sin embargo, la necesidad de modernizar la red está quedando en un segundo plano ante el trascendental debate sobre sí queremos un tren de alta velocidad o de velocidad alta con Madrid. En este asunto echo de menos mayor escandalera y la palabra ministerial.

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El modelo de Lyon
Ángel M. González 24-04-2017 | 1:55 | 0

Mientras en Gijón discutíamos qué hacer para impedir que Hacienda llevara a cabo el embargo de la marca de la Semana Negra, en Lyon se celebraba el éxito que un año más cosechaba el festival de literatura y cine dedicado al mismo género que, de la mano de Paco Ignacio Taibo II, llegó a convertir a esta ciudad en capital internacional. Por la Plaza de la Bolsa y la Sala de Comercio de la villa francesa, donde tiene su sede la Interpol y la intriga y lo policíaco cala hasta los huesos, desfilaron el pasado fin de semana cerca de cien mil personas por un certamen que cada vez tiene más tirón y, sobre todo, potencial para crecer después de doce ediciones consecutivas.

La Semana Negra de Gijón y el ‘Quais du Polar’ de Lyon son festivales de igual temática pero conceptos diferentes. A buen seguro que sobre esta afirmación se producen discrepancias, pero en cuanto al contenido cultural ninguno de ellos es mejor que el otro. Ahora bien, como las comparaciones son odiosas, vayamos a ellas. En Lyon solo el ayuntamiento de la localidad aporta 200.000 euros para la celebración de un evento que dura cuatro días, intensos eso sí y, como aquí, con una enorme repercusión internacional. La cantidad es superior a la que ha venido recibiendo la Semana Negra en los últimos años, sumando las aportaciones directas del municipio y de la Administración regional, aunque lo envidiable realmente es la lista de patrocinadores que consigue la organización del certamen francés, más de un centenar de todos los niveles sin ninguna exageración. Un ilustre que está permanentemente a la que salta me envió el enlace digital con los ‘partenaires’ y un apunte: “no solo aportan perres, sino prestigio”. Efectivamente en la relación de colaboradores, además de las administraciones culturales galas y numerosas empresas de todos los sectores, figuran el British Council, el Goethe Institute, el Istituto Italiano di Culture o el Instituto Cervantes junto a otras relevantes instituciones europeas.

En el caso de Gijón, de lo poco que se conoce de las cuentas de la Semana Negra, la mitad de la financiación es pública y la otra mitad viene de cuatro patrocinadores y de los ingresos que se obtienen por la ocupación del espacio, también público, de los chiringuitos, la noria, el tren de la bruja y las fritangas. Con ello no quiero decir que la fórmula de Lyon sea mejor que la de aquí, ni que haya que restar esa parte popular que hizo que el festival entroncara tan perfectamente con el visitante gijonés desde aquella primera edición en el puerto de El Musel hace veintinueve años. Pero creo que es necesario abrir una reflexión sobre la necesidad o no de cambiar el modelo, sin que ello suponga perder la personalidad adquirida durante todo ese tiempo, y reorientar la gestión, que quedó blindada cuando se decidió convertir la organización en una asociación de carácter privado y libre, por lo tanto, de la rendición de todos sus números.

El servicio de intervención municipal ha pedido a la Semana Negra más documentación para liberar el pago de las ayudas correspondientes porque en el balance presentado no están claras las cifras, al tiempo que, como es lógico, mientras no liquide la deuda fiscal no podrá recibir la subvención. Lo mínimo que se le puede exigir a una entidad que disfruta de tal volumen de dinero público es transparencia y buenas prácticas. El Ayuntamiento ha decidido incrementar su aportación al certamen este año para recuperar el nivel de recursos que salían de las arcas municipales antes de que empezaran los recortes. Ochenta mil euros más.  Supongo que para tal inyección se endurecerán las condiciones sobre cómo se tienen que administrar y justificar estos recursos porque la alternativa, ya planteada de una u otra forma, es su rescate.

 

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El pan del horno alto
Ángel M. González 06-04-2017 | 8:19 | 0

Confieso que tenía cierto temor sobre la reacción que se podría generar en la séptima planta de Berkeley Square House ante los elevados costes energéticos y medioambientales para mantener la actividad siderúrgica en Asturias cuando se necesita atender un mercado cada vez más complicado donde el factor precio resulta determinante. No me quiero imaginar lo que llegaría a pensar el astuto señor del acero sentado en su despacho londinense cuando en Gijón se hablaba de acordonar la factoría mediante la ordenación urbanística como si padeciera la peste para limitar su expansión por los malos humos, a la vez que paga por la electricidad lo que no se conoce en ninguna otra parte de Europa. Lakshmi Mittal podría haber decidido batirse en retirada para centrarse en enclaves menos exigentes, poco a poco y con el menor ruido posible. Sin embargo, ha optado justamente por lo contrario, mantener la confianza en las posibilidades que aún ofrece esta cabecera y responder a los retos con nuevas inversiones. Resulta una obviedad, pero Arcelor sigue siendo una suerte para Gijón y Asturias. El mayor deseo que podemos tener es conservarla.
En los últimos días hemos contado en estas páginas tres actuaciones de la multinacional que ponen de manifiesto que el eje siderúrgico Gijón-Avilés sigue siendo fundamental para el negocio del magnate del sector pese a las adversidades. La inversión de cinco millones de euros en la instalación de un filtro electromagnético para captar las partículas de la acería y el inicio de la demolición de las baterías de cok con el fin de reconstruir las instalaciones, alargar la vida otros cincuenta años y reducir las emisiones contaminantes son una demostración de lo que estoy diciendo. Mittal acomete en las baterías el mayor desembolso que ha realizado en Asturias desde que se convirtió en propietario de la siderurgia, cerca de 150 millones de euros, la inversión más cuantiosa que hubo en l a región en la última década junto a la que destinó EdP a sus centrales, también para la mejora medioambiental.
Puede que existan voces que todavía muestren su insatisfacción, que promuevan mantener la presión hasta doblegar a la industria para que no se produzca una pizca de polución, pero justo es reconocer el compromiso que las empresas evidencian con estas acciones. Mientras derriba todo el refractario de las baterías, Arcelor está a la espera de que la autoridad regional apruebe el informe de impacto ambiental para levantar las nuevas instalaciones. Solo cabe esperar que la Administración sea ágil y resuelva de manera positiva el expediente sin dejarse llevar por consideraciones que puedan todavía puedan poner en riesgo el plan. Y el tercer hito al que me refería es la inyección que recibe el centro de investigación de la compañía en Avilés para el desarrollo de nuevos proyectos. Cuarenta millones de euros en ayudas de la Unión Europea para este laboratorio de ideas de Arcelor que se ha ido convirtiendo en una de las perlas que tiene la multinacional por empeño de la propia familia Mittal. El impulso al centro de I+D, del que tenemos que estar tan orgullosos como lo estamos de los hornos altos, tendrá una repercusión inmediata. Mañana mismo se incorporan diecisiete personas para reforzar las tareas investigadoras y, además, contribuirá a dinamizar la actividad de otros polos tecnológicos de la región, como la Milla del Conocimiento, y del campus universitario.
En definitiva, la presencia de Arcelor sale un poco más reforzada, pero las convulsiones que aún puede sufrir siguen siendo una amenaza. Una de ellas derivada de la invasión del mercado por parte del acero chino y en la que se echa en falta una política de protección más contundente y eficaz por parte de la Unión Europea. Otra, la ‘Operación Ilva’, que para Mittal representa una oportunidad, pero que para Asturias puede suponer también un riesgo.
En estos momentos no existe garantía alguna de que el ‘renacimiento’ de la compañía italiana de la mano de Arcelor si prospera su oferta con Marcegaglia no tenga ningún impacto en la estructura de producción de la empresa en Gijón.
Por ello todos los esfuerzos que se realicen para mejorar la fabricación, la productividad, la calidad de las elaboraciones, la seguridad y el medio ambiente han de ser bienvenidos. Mantenerse en esa carrera es el pan de mañana.

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