El Comercio
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A la espera de Fomento
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Ángel M. González | 16-05-2017 | 11:54

Resulta chocante que la izquierda haya tardado casi dos años en reaccionar al acuerdo entre el gobierno local y el Ministerio de Fomento para construir la estación intermodal junto al Museo del Ferrocarril. No encuentro explicaciones convincentes para llevar al pleno el rechazo a la idea cuando se podía haber hecho en el momento en que Gijón al Norte aprobaba el cambio de ubicación de la terminal con el objetivo de ganar centralidad.

Los mismos argumentos habría entonces para que aquel pacto fuera cuestionado por la mayoría municipal que ahora quiere hacer valer la soberanía plenaria en un intento de tumbar el proyecto. No existen más razones salvo que hayan visto la oportunidad de darle la puntilla a un acuerdo que quedó aletargado y con el tiempo se ha ido convirtiendo en moribundo.

Los motivos que dieron lugar al proyecto eran razonables, pero nació con escasa fe e insuficientes apoyos.

Difícilmente se puede llevar adelante la decisión con el Principado enseñando las uñas, cuando a la Administración regional le toca desempeñar un papel relevante en todo el planteamiento urbanístico y de infraestructuras de la zona. De la misma forma que la vía de ancho ibérico prevista para la variante de Pajares quedará guardada en el cajón para en su lugar colocar el ancho internacional que usa el AVE, el proyecto de Gijón corre el peligro de saltar por los aires.

El equipo de gobierno ha pedido a los grupos políticos que esperen a que Fomento presente el desarrollo de aquel acuerdo en la próxima reunión de la sociedad gestora, que por cierto poco gestiona, ni tiene medios para hacerlo, a la vez que ha criticado la ambigüedad de don Íñigo de la Serna y sus adláteres sobre el plan de vías. El PP local hizo público esta semana un comunicado, raras veces lo hace, ratificando la decisión de marzo de 2015, bajo el ministerio de Ana Pastor, y el compromiso de enero de 2017, en el viaje sabatino de su sucesor. Fue entonces cuando el señor De la Serna dijo aquello de que volveremos con un estudio económico y financiero de lo que queremos hacer aquí, que garantice la viabilidad de la operación. El problema es mantener una propuesta de actuación en contra de la mayoría de la Corporación municipal, de las asociaciones vecinales y del Ejecutivo regional por muy sensata que sea.

Si queremos que el proyecto de integración ferroviaria se lleve a buen puerto y disfrutemos de ello todos los gijoneses hace falta que unos y otros abandonen la terquedad de una vez por todas.

La pelota está en el tejado de Fomento, pero hay que ayudar a que caiga. Lo mejor que puede ocurrir, visto el panorama, es que los responsables ministeriales acompañen el dichoso informe de alternativas distintas, técnicas y financieras, que garanticen la intermodalidad y la centralidad de los servicios.

Hay unas cuantas combinaciones que se pueden proponer dependiendo de lo que las administraciones estén dispuestas a desembolsar y de los terrenos que se decidan sacar al mercado. Opciones que pueden incluir el soterramiento hasta La Calzada, la extensión del metrotrén hasta Cabueñes bajo tierra o en superficie, o dejar el solarón como está, convertido en ‘central park’ para gozo vecinal y belleza urbana. Pero lo que presenten tiene que ser pensando en favorecer el consenso político y ciudadano que requiere un proyecto de estas características, no como se ha venido haciendo hasta ahora. Hay que evitar, a toda costa, que el diseño del plan de vías siga estando al albur de los peritos de chigre de turno.