El Comercio
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A vueltas con la autopista del mar
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Ángel M. González | 09-06-2017 | 09:18

¿Qué pasa con la autopista del mar?, se preguntaba el director general de la Federación Asturiana de Empresarios en el Fórum celebrado por esta casa para analizar la situación de las infraestructuras ferroviarias en la región. Don Alberto González interrogaba al aire, sin tener lógicamente respuesta, al recordar la importancia estratégica que tiene la conexión marítima para El Musel como infraestructura básica de intermodalidad. Queremos engancharnos al corredor del Atlántico, que la alta velocidad entre en los puertos, llegue el ancho internacional si es posible hasta los muelles de La Osa, pero luego carecemos de algo aparentemente menos complicado que una línea regular que nos enlace con la fachada marítima más cercana al corazón de Europa.
Han transcurrido casi tres años desde que LD Lines diera la espantada después de devorar todos los fondos públicos destinados para consolidar la conexión sin que hasta ahora viéramos siquiera un atisbo de que el ferry vuelva a entrar en la dársena gijonesa. En ese tiempo estuvimos distraidos con el proyecto de Riva para recuperar el enlace, sin ningún convencimiento, cierto es, por parte ministerial, hasta que en el gobiernín se dieron cuenta de que el empresario de honda raíz gijonesa no tenía capacidad para avalar un crédito blando de un millón de euros. Nuestros administradores de recursos públicos tardaron bastante tiempo en percatarse que el interlocutor no era suficientemente válido para acometer un proyecto de estas características. La cuestión es que la compañía francesa tiene pendiente de devolver todas las subvenciones que absorbió de manera indebida y Riva, que se sepa, recibió en su cuenta 450.000 euros en ayudas que se comprometió públicamente a reintegrar.
Pero entonces, ¿qué pasa ahora con la autopista del mar? La contestación la ha dado esta misma semana el presidente de Puertos del Estado. «Hay una o dos navieras francamente interesadas en el relanzamiento», dijo don José Llorca, un hombre de demostrada firmeza allá donde los haya, con la confianza depositada en que alguna decida finalmente retomar el proyecto. Que estén «francamente» dispuestas a ello ya representa un avance sustancial sobre lo que había hasta el momento, pero todo depende del punto de interés real que tengan los aspirantes.
Puertos del Estado tiene previsto presentar en los próximos días las conclusiones de la consultora contratada para analizar la viabilidad de la línea y buscar empresas con barcos susceptibles de reanudarla. A priori, las condiciones para que la conexión marítima entre Gijón y la Bretaña francesa alcance la rentabilidad suficiente para hacer que el proyecto resulte atractivo son mejores que cuando se puso en marcha en septiembre de 2010. Las perspectivas económicas son distintas, los tráficos van en aumento y las exigencias para un transporte de mercancías respetuoso con el medio ambiente resultan cada vez más restrictivas. El señor Llorca mencionó además un aspecto relevante para facilitar la reapertura, la posibilidad de que se puedan subrogar las ayudas que ya fueron tramitadas para la iniciativa de Riva. El camino en materia de financiación está andado, pero el plazo es corto. En poco más de un mes tiene que haber una propuesta cerrada para que no se pierdan los fondos europeos. Ahora bien, sea cual sea la compañía que retome el enlace tiene que aportar las suficientes garantías para que la autopista del mar no vuelva a ser un caladero para pescar subvenciones. En definitiva, para evitar que se convierta en una nueva tomadura de pelo.