El Comercio
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Fecha: agosto, 2017
La piezona, el chip y el turista
Ángel M. González 14-08-2017 | 11:35 | 0

En agosto de 2007, cuando por estos lares las autoridades incorporaban en sus discursos el pleno empleo como objetivo desde un punto de vista técnico prácticamente alcanzable, empezaban a llegar por el Atlántico los primeros vientos de lo que poco tiempo después se convertiría en la gran depresión. Un banco, el BNP Paribas, suspendía el reembolso de tres fondos afectados por las hipotecas basura de Estados Unidos y alumbraba la mayor crisis económica desde el crash de 1929. En estos diez años la recesión ha dejado su huella en todos los rincones. Esta ciudad no ha sido ajena a sus zarpazos: El paro registró las más altas cotas de la historia, la pobreza se disparó de manera alarmante y la desigualdad creció sin consideración alguna.
La década negra enterró todos aquellos proyectos que iban a reforzar el cinturón industrial de la comarca y, por ende, de la región. La tormenta se llevó la idea del polo energético a pie de El Musel, uno de los contenidos que iban a dar valor a la ampliación, o la ocupación del extenso terreno destinado a la logística en conexión con el ‘superpuerto’, la popular ZALIA invadida por plumeros, de la que tanto se ha debatido y relatado. No se ha reforzado el cinturón sino justo lo contrario. El declive arrasó una gran parte de las empresas, las que no cerraron adelgazaron y sólo aquellas que tenían un buen asentamiento en el mercado exterior lograron sobrevivir, en muchos casos a duras penas, a las fauces de la crisis. Como resultado de todo ello, el tamaño del sector industrial gijonés, motor de la actividad económica en Asturias, ha quedado jibarizado. Y para más inri, sufriendo una persecución medioambiental sin precedentes. Las compañías tractoras serán sometidas a partir de ahora a videovigilancia por sí molestan.
En estos diez años, por lo tanto, la estructura de la economía local ha sufrido una evidente transformación, más que en cualquier otro lugar.
Mientras la industria tradicional sufría las sacudidas, otros sectores, sin embargo, fueron poco a poco cobrando fuerza en Gijón en estos tiempos oscuros. Me refieren a dos de manera especial. Uno al amparo de la era digital, vinculado al desarrollo de las nuevas tecnologías y concentrado en la Milla del Conocimiento, que alberga un centenar de empresas y más de tres mil profesionales desplegando actividades innovadoras. El otro, el turístico. La ciudad ha reforzado su atractivo, sin duda alguna, por una combinación de políticas públicas y privadas que han logrado colocar a Gijón en los puestos de cabeza entre los destinos más preferidos del Norte del país. Estos días estamos viendo como los esfuerzos realizados en estos años han empezado a dar sus frutos. El turismo es ya una alternativa sólida de generación de riqueza y empleo.
En los últimos meses responsables de todas las administraciones han venido anunciando el inicio de la reactivación de la economía esgrimiendo la paulatina reducción del desempleo, la evolución de la producción y del consumo, el nivel de las exportaciones y el aumento de las cifras de visitantes. Efectivamente, la tendencia ha cambiado, aunque todavía resulta aventurado diagnosticar la consolidación de la recuperación. Pues bien, la ciudad en la que vivimos está preparada para ello. Frente a quienes pronostican males mayores, circunstancias desastrosas o catástrofes inevitables, en este dramático decenio se han sentado también bases para emprender el tirón. La piezona, el chip y el turista son los pilares que tenemos para la reconstrucción. El deber ahora es mimarlos.

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El escaparate de la Ería
Ángel M. González 09-08-2017 | 2:24 | 0

Han pasado doce años desde que la promotora del complejo de la Ería del Piles comenzara a trabajar sobre el proyecto para cambiar la imagen de esa fachada del litoral gijonés y esta semana el Ayuntamiento ha dado un impulso a la iniciativa, esperemos que de forma definitiva. En la ciudad hay tres actuaciones de gran envergadura pendientes para completar la transformación del casco urbano: la extensión del paseo desde Poniente hasta El Arbeyal con el aprovechamiento de los terrenos de Naval Gijón y la recuperación de la trama de El Natahoyo; el desarrollo del plan de vías y la intervención sobre el ‘solarón’ y el adecentamiento de toda la fachada marítima desde el puente del Piles hasta el Sanatorio Marítimo. De las tres, la tercera es la más factible de emprender en un plazo razonable teniendo en cuenta el interés por parte del inversor en llevar adelante el proyecto y el desbloqueo administrativo que ha recibido con su aprobación por la mayoría plenaria municipal.
La idea de Astur Promotora abarca solo una parte de la cirugía que necesita la zona costera del este, que va desde el puente del Piles hasta Bellavista en el frente de la avenida de José García Bernardo y el triángulo entre la carretera Piles-Infanzón y de la Providencia. Un espacio de casi 40.000 metros cuadrados, situado en un enclave privilegiado y singular. Por ello, lo menos que se puede exigir es que la intervención sea también respetuosa con ese privilegio y con esa singularidad. Desde que el gobierno de Paz Fernández Felgueroso abriera un concurso en el año 2002 para definir qué hacer en el lugar las ideas han ido evolucionando cual bicho viviente, de la misma manera que lo hicieron las trabas al proyecto. Del imaginativo edificio Salamandra, que ganó aquella convocatoria y que se llegó a exponer en el MOMA de Nueva York, se pasó a un boceto elaborado por la actual promotora con una torre de apartamentos de cuarenta metros de altura que remataba un complejo mayúsculo. La explicación del mamotreto era ridícula: enmarcaba la bahía con la iglesia de San Pedro en el otro extremo. O sea, la vista panorámica se convertiría en una moderna estampa de San Lorenzo. Menos mal que no cuajó.
Ahora, la empresa ha repartido la edificabilidad en bloques de hasta tres alturas para reducir el impacto visual y con un nuevo rediseño que incluye retranqueos y conexiones con los espacios públicos que tiene que habilitar por imperativo municipal. Así todo, el proyecto continúa ofreciendo dudas.
Los vecinos de la Ería del Piles, que mantendrán sus chalés en la parte trasera del complejo cual reserva a la sombra, ya han anunciado que seguirán utilizando todos los instrumentos legales a su alcance para manifestar su oposición por las dimensiones del edificio y la situación de insolvencia de la promotora. Cierto es que ambos aspectos tienen que ser estrechamente vigilados.
A falta de conocer cada uno de los detalles del proyecto, a buen seguro que existe margen todavía para suavizar la intervención mediante el diseño de volúmenes y el uso de materiales para que el centro comercial y de ocio que se plantea sea absolutamente respetuoso con el entorno, al tiempo que dignifique la zona. Las fases que tiene que abrir el Ayuntamiento hasta su aprobación final son precisamente para eso, recibir alegaciones y corregir.
Sobre el estado económico de Astur Promotora, lo mejor que le puede ocurrir a una empresa en concurso de acreedores es que pueda recobrar la actividad con el respaldo financiero de quienes tienen confianza en el proyecto. ¿Merece la pena asumir el riesgo? Desde luego la mayor vacuna contra el fracaso es seguir sin hacer nada manteniendo el cochambroso escaparate que ahora ofrecemos en aquel rincón del maravilloso paseo.

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Ciencias de la salud
Ángel M. González 09-08-2017 | 2:22 | 0

Digamos que el actual rector ha mostrado cierta sensibilidad con Gijón en contraposición con una gran parte de sus antecesores, por no decir todos, a los que le importaba más bien poco el sentir universitario de esta ciudad. Don Santiago García Granda, ya en la campaña para su elección, se puso al lado de las inquietudes surgidas desde los estamentos de la institución magnífica más directamente vinculados a esta villa. Y cosechó apoyos por encima de cualquier otro candidato.
Digamos que, aunque nació en Verdiciu, es el rector más gijonudo de los últimos tiempos. Por ello no resulta extraña la valentía con la que expresa su deseo, la intención, de que el campus se abra también a las ciencias de la salud y no sea solo una reserva para fabricar ingenieros de la industria del metal, como tal se podría predicar a veintiocho kilometros de donde les escribo.
Si algo gusta de don Santiago es su transparencia en los planteamientos y en la reivindicación. Quizás tenga la propiedad de mimetizarse con los cristales sobre los que como químico tanto investigó, pero a las palabras me remito para destacar esa cualidad que tan buena renta puede tener para una ciudad como esta deseosa de despegar.
Vamos al grano y tomemos al rector por lo dicho. El señor Granda, en la entrevista que publicó este periódico, afirmó que estaban proyectando impulsar el grado de Enfermería y crear el germen de unos grupos de investigación en esta disciplina y en medicina, de tal manera que se podría ir conformando una sede de Ciencias de la Salud en Gijón, que tendría como complemento perfecto el establecimiento de los estudios sobre Ingeniería Biomédica. Se daría contenido universitario al Hospital de Cabueñes, que con el nuevo proyecto de remodelación tiene prevista incrementar la labor docente e investigadora, y la actual facultad, dependiente orgánicamente de la Consejería del ramo, pasaría a convertirse en un centro integrado en toda regla.
La idea no es a corto plazo, requiere tiempo de maduración, pero creo que tiene tal trascedencia para el devenir del campus que todas las instituciones a las que compete tendrían que ir pensando en ponerse a trabajar de manera activa para definir un plan que la lleve a buen puerto.
Existe un ecosistema en la milla del conocimiento que, sin reñirse lógicamente con lo que se va formando en torno al HUCA en Oviedo, al contrario, en activa colaboración con su talento, se podría crear un polo universitario especializado en tecnologías aplicadas al mundo de la sanidad absolutamente competitivo y de futuro. Nuevas ciencias de la salud. Estoy pensando en la ‘eHealth’, en el desarrollo de la realidad virtual, en la producción en tres dimensiones de materiales o en la robótica. Desde luego, en ‘Cabueñes Valley’ cerebro existe y la experiencia que se va adquiriendo comienza a cuajar.
El planteamiento encaja en la búsqueda de los modelos más idóneos para los campus de la región. De la misma manera que también encaja el grado de Educación Física en Mieres que el rector tiene como objetivo implantar el próximo año. Resulta de sentido común que la persona que está al frente de la administración universitaria en Asturias quiera mejorar y ampliar la oferta optimizando todos los recursos disponibles. Y el enclave del Caudal agoniza por infrautilizado.
Aunque Gijón no puede renunciar a incrementar el catálogo de carreras para enriquecer el campus y hacerlo más atractivo, las prioridades tienen que ir por otro lado. El debate, de todas formas, está sobre la mesa. No es menor.

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