El Comercio
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Ciencias de la salud
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Ángel M. González | 09-08-2017 | 12:22

Digamos que el actual rector ha mostrado cierta sensibilidad con Gijón en contraposición con una gran parte de sus antecesores, por no decir todos, a los que le importaba más bien poco el sentir universitario de esta ciudad. Don Santiago García Granda, ya en la campaña para su elección, se puso al lado de las inquietudes surgidas desde los estamentos de la institución magnífica más directamente vinculados a esta villa. Y cosechó apoyos por encima de cualquier otro candidato.
Digamos que, aunque nació en Verdiciu, es el rector más gijonudo de los últimos tiempos. Por ello no resulta extraña la valentía con la que expresa su deseo, la intención, de que el campus se abra también a las ciencias de la salud y no sea solo una reserva para fabricar ingenieros de la industria del metal, como tal se podría predicar a veintiocho kilometros de donde les escribo.
Si algo gusta de don Santiago es su transparencia en los planteamientos y en la reivindicación. Quizás tenga la propiedad de mimetizarse con los cristales sobre los que como químico tanto investigó, pero a las palabras me remito para destacar esa cualidad que tan buena renta puede tener para una ciudad como esta deseosa de despegar.
Vamos al grano y tomemos al rector por lo dicho. El señor Granda, en la entrevista que publicó este periódico, afirmó que estaban proyectando impulsar el grado de Enfermería y crear el germen de unos grupos de investigación en esta disciplina y en medicina, de tal manera que se podría ir conformando una sede de Ciencias de la Salud en Gijón, que tendría como complemento perfecto el establecimiento de los estudios sobre Ingeniería Biomédica. Se daría contenido universitario al Hospital de Cabueñes, que con el nuevo proyecto de remodelación tiene prevista incrementar la labor docente e investigadora, y la actual facultad, dependiente orgánicamente de la Consejería del ramo, pasaría a convertirse en un centro integrado en toda regla.
La idea no es a corto plazo, requiere tiempo de maduración, pero creo que tiene tal trascedencia para el devenir del campus que todas las instituciones a las que compete tendrían que ir pensando en ponerse a trabajar de manera activa para definir un plan que la lleve a buen puerto.
Existe un ecosistema en la milla del conocimiento que, sin reñirse lógicamente con lo que se va formando en torno al HUCA en Oviedo, al contrario, en activa colaboración con su talento, se podría crear un polo universitario especializado en tecnologías aplicadas al mundo de la sanidad absolutamente competitivo y de futuro. Nuevas ciencias de la salud. Estoy pensando en la ‘eHealth’, en el desarrollo de la realidad virtual, en la producción en tres dimensiones de materiales o en la robótica. Desde luego, en ‘Cabueñes Valley’ cerebro existe y la experiencia que se va adquiriendo comienza a cuajar.
El planteamiento encaja en la búsqueda de los modelos más idóneos para los campus de la región. De la misma manera que también encaja el grado de Educación Física en Mieres que el rector tiene como objetivo implantar el próximo año. Resulta de sentido común que la persona que está al frente de la administración universitaria en Asturias quiera mejorar y ampliar la oferta optimizando todos los recursos disponibles. Y el enclave del Caudal agoniza por infrautilizado.
Aunque Gijón no puede renunciar a incrementar el catálogo de carreras para enriquecer el campus y hacerlo más atractivo, las prioridades tienen que ir por otro lado. El debate, de todas formas, está sobre la mesa. No es menor.