El Comercio
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La agenda de la ‘rentrée’
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Ángel M. González | 21-08-2017 | 11:46

Con el corazón puesto en Barcelona ante los zarpazos del fanatismo, solo el estreno del Sporting en el arranque tempranero de la Liga consigue distraerme por un instante, voy anotando en la agenda los asuntos que nos aguardan con el regreso del curso a la ciudad. La ‘rentrée’ viene cargada si nos atenemos a la relación de temas que doña Carmen Moriyón fue desgranando en la entrevista que publicó este periódico el día de la festividad de Nuestra Señora de Begoña a modo de encomienda.
El espacio que habilita el mes que está a la vuelta de la esquina se queda pequeño para la lista de tareas y deberes enumerados por la primera dama local, por lo que posiblemente alguno de ellos tengan que ocupar sitio más allá de septiembre para que la intensidad del trabajo sea más o menos llevadera.
La oposición, vaya por delante, ya ha advertido que la señora alcaldesa peca de exceso de optimismo en cuanto al resultado de los asuntos que nos esperan. Y si los grupos políticos implicados lo dicen pues será verdad, pero yo prefiero ese estado de ánimo que el del mandatario gachu y triste, sin referirme como es lógico a nadie en concreto, que con tal carácter transmite desencanto a una ciudadanía necesitada de confianza e ilusión.
Pero bueno, a lo que íbamos. Una de las primeras cuestiones que el gobierno local afrontará en septiembre es la aprobación del documento corregido del plan urbanístico, con todas las aportaciones recibidas en los últimos meses. El PGO es de cocción lenta, pero ya comentamos en alguna otra ocasión que las prisas en estos casos no son buenas teniendo en cuenta anteriores experiencias. Gijón necesita un plan, cómo no, pero tiene que ser un plan con garantías y seguridad para evitar que una coma o una laguna lo pueda destrozar. El mayor blindaje sería el consenso unánime.
El segundo tema, el plan de vías. Confía nuestra mandataria en que don Íñigo de la Serna, que ya es como de la familia, presente en septiembre la propuesta de convenio que recoja por escrito todos los compromisos asumidos de palabra en la bienaventurada reunión de julio. Es decir, proyecto, plazos y dinero bien marcados en tinta y sellados como tiene que ser para que luego no venga alguien a decir «es que yo dije no sé qué». Doña Carmen quiere acortar los tiempos para que el próximo año se empiece a vaciar de agua el tunelón. Sería una sorpresa que Fomento efectivamente adelantara las labores para preparar el uso del metrotrén.
En septiembre también se aguarda la confirmación de la resurrección de la autopista del mar. Mientras la de Vigo estudia incrementar sus conexiones, en Gijón tenemos depositada la esperanza en la naviera Balearia para reabrir la línea con Saint Nazaire auxiliada por las tres administraciones. Lo que no se sabe todavía es si la parte francesa, que también saldría beneficiaria, aportará al nuevo proyecto las cantidades que tenemos previsto destinar aquí o para ellos resultaría gratis total. Y el cuarto asunto, los presupuestos del próximo año, donde el primer camino que la Corporación tiene que despejar son las ordenanzas fiscales. El hándicap del Ayuntamiento es incrementar sus ingresos para sostener los gastos en los que se ha metido y, sobre todo, garantizar que la renta social no sea cosa de un año. Una de las vías es aplicar nuevos gravámenes sobre las infraestructuras de las compañías eléctricas, de telefonía y de los bancos, como ya lo hacen otros municipios. La propuesta viene por la izquierda y aunque la amenaza es que, al final, lo pagarán los consumidores, la alternativa es subir otros tributos porque las fuentes de financiación son escasas y limitadas. En definitiva, tenemos por delante un mes entretenido. Después del exitoso ‘veroño’ que Gijón ha vivido, el espectáculo en el noble edificio de la plaza Mayor parece asegurado. Un consejo, reserven entradas.