El Comercio
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El mestizaje y los tiempos
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Ángel M. González | 18-09-2017 | 10:11

 


El nuevo plan urbanístico “representa el mestizaje y el pluralismo municipal”, según la descripción de la izquierda ortodoxa en el Ayuntamiento de Gijón. Xixón Sí Puede e IU salieron al unísono, como si de una misma fuerza se tratara, para airear su bendición al proyecto de PGO. Lógica reacción. El documento que se someterá a votación en el pleno del próximo miércoles lleva la redaccion del equipo que dirige Fernando Couto, como concejal de Urbanismo que es, pero prácticamente todas las novedades introducidas en el nuevo texto han sido inspiradas por las formaciones que se sientan justo enfrente a la bancada conservadora. Aparentemente, por lo tanto, no existían razones para que la respuesta inmediata fuera el rechazo, incluida también la postura de los socialistas. No en vano, el plan recoge las objeciones y advertencias que el PSOE había puesto de manifiesto durante toda su tramitación, me consta a petición de los propios portavoces de Xixón e IU en favor del consenso. Si hubiera que mencionar a los padres del proyecto sin duda alguna no se podría dejar fuera de la lista de notables a David Alonso y Aurelio Martín. Ambos concejales, junto al edil forista responsable de la materia, pergeñaron los cambios que llevaron a aquella mezcla de sensibilidades.

De todas formas, con cruce o no, salgan criollos, zambos, mulatos o castizos, lo cierto es que para el PSOE no habrá tregua. El PGO puede ser lo plural que se quiera, pero el enemigo está marcado. Es curioso que justo veinticuatro horas después de que Fernando Couto explicara a José María Pérez el contenido de las modificaciones que ellos mismos habían planteado, saliera el portavoz socialista, rodeado de quienes le acompañan en el grupo, para pedir la reprobación del concejal de Urbanismo por su actuación en la EMA. Ni perdón ni minuto de gloria.

Vamos, que la mezcolanza en el Ayuntamiento sigue siendo asunto de tres formaciones, las mismas que pactaron la puesta en marcha de la renta social y que respaldan que bancos, telefónicas y eléctricas contribuyan mas a las arcas municipales.

Según la teoría genética, la mezcla puede dar como resultado un individuo más fuerte. En el caso de Gijón, el gobierno local tuvo claro desde el primer momento que, ante su debilidad, la única manera de gestionar la ciudad con un bastón de mando con respaldo minoritario era suscribiendo pactos con el resto de los grupos, independientemente del color que tuvieran. Se puede llamar funambulismo o podemización, pero el plan urbanístico, por ejemplo, sería impensable sacarlo adelante sin la amalgama.

Ahora bien, el mayor riesgo al que se enfrenta el proyecto de PGO es el largo recorrido que aún le queda por hacer. Una vez aprobado por el pleno tiene que ir al boletín oficial, volver a ser expuesto durante dos meses a información pública, analizar todas las alegaciones que reciba, hacer el informe correspondiente, pasar otra vez por comisión de urbanismo con el resultado del nuevo documento enriquecido con las aportaciones que se acepten, remitirlo a la CUOTA, cuatro meses más de plazo para que la comisión de ordenación del territorio emita su dictamen, recoger en su caso las prescripciones que realice y preparar el texto y toda la reglamentación correspondiente para la aprobación definitiva en sesión plenaria. Todo ello en un año como mucho si se quiere evitar que la decisión final entre en periodo electoral donde el pluralismo y el mestizaje que ahora se enarbola con orgullo salte por los aires.