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Ángel M. González

Viento de Nordeste

Feten y el doblete

Después del desenfreno carnavalesco, que nos deja de heredera una joven y rebelde sardina como garantía de Rosabel Berrocal para que el próximo año volvamos a disfrutar del antroxu, toma las riendas el festival de teatro infantil. La Feria Europea de las Artes Escénicas para Niños y Niñas, que es como en realidad se llama Feten, abre una nueva edición que, a priori, rompe todos los techos. Crece en compañías participantes, en número de funciones, en espacios para las representaciones, en presencia de programadores internacionales y, por supuesto, en presupuesto.

Feten tiene asegurado el éxito de mano. Se ha convertido con veintisiete años a sus espaldas en uno de los acontecimientos culturales más prestigiosos de cuantos se celebran en Asturias. No resulta extraño que en el último Observatorio de la Cultura en España se haya situado entre los puestos más altos de las citas escénicas por excelencia de este país. En Gijón podemos presumir de ello, de la misma forma que tenemos que seguir haciéndolo con el Festival Internacional de Cine o la Semana Negra, por mencionar otros dos eventos relevantes que traspasan fronteras, con sus errores y aciertos. Acierto, en este caso, es apostar por el festival teatral, al que tanta dedicación le presta Marián Osácar desde que se creó en 1991.

Con aquella misma ilusión, la directora y su equipo se preparaban esta semana para levantar el telón mientras políticos y hosteleros se volvían a engarrar por la programación de los festejos veraniegos. La organización de ‘Gijón Life’, un conjunto de conciertos con cantantes y grupos de moda, coincidiendo con la celebración del Arcu Atlánticu, ha encajado mal en la oposición y peor todavía en la patronal de la hostelería por dos razones fundamentales: la concentración de eventos en el mes julio y la pérdida de protagonismo y la desnaturalización que puede llegar a padecer el festival del Arcu con las macrocitas de Alborán y compañía. Es solo una anécdota, pero resulta por lo menos curioso que los hosteleros reprochen en Oviedo que el ayuntamiento capitalino no organice tantas actividades como se desarrollan en Gijón y luego pongan el grito en el cielo por el exceso de acontecimientos en el verano playu. Ahora bien, respecto a ‘Gijón Life’ tienen razón cuando desde la oposición y el sector de bares, restaurantes y hoteles señalan el ‘overbooking’ festivalero.

Los responsables de Divertia vuelven a caer en el error de programación, tan criticado el año pasado, que lleva al solapamiento de eventos que compiten entre sí para ver cual de ellos es más guapo, alto y atractivo. Por lo que se va adelantando, en la agenda del mes en cuestión apenas hay hueco para escribir ‘hoy, descanso’. Otro julio de doblete en toda regla.

Claro está que también hay que entender que si al Ayuntamiento llega un promotor privado con cuatro o cinco conciertos bajo el brazo por su cuenta y riesgo para alegría del personal es difícil decir “no, que el calendario está que lo vierte”. ¿Acaso alguien de los que afirman velar por los intereses de esta ciudad le diría al empresario en cuestión vaya a usted a otro lugar porque aquí ya tenemos Arcu? Es cierto que sigue pendiente una mayor coordinación a la hora de diseñar el programa, pero en casos así corresponde dar las mayores facilidades para su encaje. Eso sí, con la debida contraprestación por la utilización del espacio público.

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Feten, Gijón, Gijón Life, Marián Osácar, teatro infantil
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