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Ángel M. González

Viento de Nordeste

Salir a ganar

Sin ánimo de pecar de gijonesista, atendiendo solo al interés general en favor de una universidad moderna y más competitiva, esta ciudad es la más capacitada para conseguir que los estudios de Ciencias del Deporte en Asturias puedan llegar a ser una referencia en el Norte de España. No es demagogia. Existen un cúmulo de razones que lo avalan: las instalaciones disponibles, la tradición en numerosas disciplinas, la colaboración entre las entidades públicas y privadas, los éxitos deportivos, un entorno favorable a la investigación y al desarrollo de las nuevas tecnologías y la aportación financiera ofrecida por el Ayuntamiento, con el respaldo de todos los grupos políticos locales, para implantar esta enseñanza.
Desde la parrilla de salida, su ubicación en Gijón es la garantía que tiene la Universidad de que la oferta de esta titulación en su catálogo de grados sea realmente atractiva, no solo para evitar la marcha de jóvenes asturianos a otros lugares para cursar tales estudios, sino también para conseguir que vengan de afuera animados por todo el ecosistema que ofrece esta ciudad.
Pero da la impresión de que en este tema se está renunciando, de mano, a la fuerza de un proyecto para salir a ganar. Cuestión incomprensible, por otro lado, dado el campo del que estamos hablando. El rector, con el respaldo del Consejo Social, defendió desde el primer momento que el grado de Deporte tuviera como sede el campus de Mieres para darle ocupación a unas instalaciones huérfanas de actividad y de alumnado. Esta posición resulta entendible desde el punto de vista de la obligación que tiene un gestor de aprovechar al máximo todos los recursos disponibles y que se encuentra con unas infraestructuras muertas, que costaron una millonada, producto de una visión distorsionada sobre las necesidades de las cuencas para la regeneración del tejido económico y social. El campus de Mieres ha sido un error, por no decir una cacicada más de las que se hicieron entonces, de tal manera que con el paso del tiempo se ha convertido en un problema mayúsculo para la propia universidad y para la región. Si la construcción del centro universitario de Barredo fue una decisión absolutamente política, ajena a los requerimientos académicos, la instalación en ese lugar de esta nueva carrera por el imperioso cometido de tener que llevar allí algún contenido también va camino de serlo.
Ante la antigua aspiración de esta ciudad por dichos estudios, Mieres recurre ahora a la movilización para hacer valer su candidatura, planteada por cierto por una institución privada, con todos los alcaldes de las cuencas al frente, los sindicatos mineros y el aval de algunos partidos a escala regional a la caza de votos. Es la historia de siempre. La pugna entre territorios que tanto daño hizo a esta región. El consejero de Infraestructuras dijo, a propósito de la ausencia del primer edil mierense en la reunión para avanzar sobre la creación del área metropolitana, que este órgano, si existiera, sería el ámbito adecuado para resolver cuestiones como la que estamos tratando. Tiene razón el señor Lastra. Si hace dos décadas hubiera funcionado una mínima coordinación lo más probable es que hoy no estuviéramos hablando de aquel campus.
Entretanto, mientras en la localidad minera se preparan manifestaciones en la calle para reclamar el proyecto en el Caudal, en Gijón disfrutamos de otro tipo de expresiones que, a la par, refuerzan la razón de la candidatura para una enseñanza pública. Por ejemplo, la coincidencia en un mismo día del otorgamiento de la medalla de oro de la villa al Hostelcur por sus brillantes éxitos europeos en el hockey sobre patines y de la celebración en el balcón del Ayuntamiento de la Copa de la Reina por las chicas del Mavi. Cuántas alegrías nos dan estas espléndidas deportistas.

Temas

campus de Mieres, Consejo social, ganar, Grado de Ciencias del Deporte, Hostelcur, instalaciones deportivas, Mavi, rector, Universidad
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