El Comercio
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Autor: agonzalez
‘Had trick’
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Ángel M. González | 26-01-2018 | 11:48| 0

Fíjense ustedes, queridos lectores, lo que les voy a confesar: Tengo más confianza en que el Sporting llegue a pelear por los puestos de ascenso a la división de la gloria, la que por honor le corresponde, que en el hecho de que el próximo año la ciudad tenga nuevos presupuestos. Estoy deseando que hoy llegue las seis de la tarde para ver a los once chavales guerrear como fieras y correr como galgos, aunque con sentido, para placer de la afición y beneficio de la empresa, que es de lo que realmente se trata el club rojiblanco, como recuerda muchas veces mi compañero y certero analista José Antonio Rodríguez Canal. Una empresa, por cierto, rentable.

Me ha entristecido la destitución de Paco Herrera por abatimiento anímico, como en su momento fue la marcha de Abelardo, pero el fútbol no entiende de bondad ni de nobleza, solo de resultados y clasificación. En función de ello estás vivo o muerto. Herrera me recordaba por su efigie a un senador romano, que aquí intentó tocar la lira pero se encontró con alguna cuerda rota, hasta que le emperador decidió quitarle los tributos por la presión soberana del pueblo. Para bien o para mal, El Molinón es una caldera plagada de un sportinguismo insaciable. Representa el permanente inconformismo que imprime el carácter gijonés, tan difícil de entender desde fuera y tan fácil de comprender cuando estás dentro. Herrera lo sabía, era perfectamente conocedor de ello, pero así todo le hizo mella. Ahora es Rubén Baraja el que tiene que satisfacer la devoción del respetable. Es de esperar que tras el parón navideño pueda sacar un as de la manga para llevar la fiebre en las gradas, como diría el escritor e hincha del Arsenal, Nick Hornby.

Les comentaba que es más factible que el equipo vuelva a los primeros lugares de la tabla que Gijón tenga nuevas cuentas visto como están las cosas por el Ayuntamiento. Todo el mundo quiere presupuestos, incluidos los políticos, que luego silban con las manos en el bolsillo mirando al cielo. Ese juego engañoso siempre se ha empleado cuando en el horizonte se empiezan a divisar las urnas, como es el caso, y más aún en los momentos que vivimos, tan confusos e inciertos. Los rivales son más que nunca y los espacios más estrechos. Por lo tanto, la riña en el campo político se irá agudizando. Se trata, como en el balompié, de meter goles al contrario. Algunos balones golpearán en la escuadra, otros en el larguero, pero el objetivo es debilitar al contrincante en todos los escenarios posibles ante la próxima rendición de cuentas al electorado.

Nos encontramos a las puertas de la prórroga local y corremos el riesgo de que suframos un ‘had trick’. El impacto del triplete, es decir que la prórroga tenga lugar en los tres ámbitos de la administración, no tendría parangón en Gijón, la ciudad que concentra la tercera parte del desempleo en Asturias y actúa como tractora de la economía regional. Estamos hablando de compromisos inalcanzables y de expectativas frustradas. ¿Qué plan de vías ni que cuartos se puede llevar adelante sin dinero disponible para mover? ¿Cuánta renta social seríamos capaces de mantener? ¿En que quedarían las promesas del ‘Gijón crece’, ‘Gijón impulsa’ y todas esas cuestiones? En resumen, decidimos echar el freno, mientras el entorno avanza, por las cuitas de quienes nos representan, que además tienen la desfachatez de apelar a la responsabilidad de los otros, con un ojo puesto en el adversario y el otro, en el ombligo.

 

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Colección de edificios
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Ángel M. González | 08-12-2017 | 9:25| 0

Ha tenido suerte el puerto al encontrar en el Ayuntamiento al Ortega de turno que le va comprando los activos improductivos que saca al mercado. Después de cerrar la adquisición del caserón de la Quinta La Vega por 1,3 millones de euros y acordar el traspaso del campo de fútbol de Jove por 600.000, el gobierno municipal está dispuesto a hacerse con el noble edificio de la antigua sede de la Autoridad Portuaria en el muelle local. La venta del inmueble, con una ubicación de lujo y vistas al mar, le reportaría al propietario como mínimo 2,9 millones de euros, que es la cantidad que está dispuesto a pagar el Consistorio con cargo al erario gijonés. Un patrimonio público que seguiría siendo de todos en el caso de que se lleve adelante la operación después de que fuera frenado un proyecto privado para convertirlo mediante arrendamiento en hotel de la máxima categoría. La idea de los mandatarios municipales es albergar allí los servicios de urbanismo y las oficinas de Te-Crea, que es el departamento de asistencia a la creación de empresas y de impulso a las actividades económicas. Desde luego, magnífico sitio para trabajar.
Los grupos políticos de la oposición han expresado sus reticencias al entender que convierte a la Administración local en una de las fuentes para el saneamiento financiero de El Musel y además considerar que no resulta prioritario. Las cuentas del puerto no dependen tanto del traspaso de los activos ociosos como de la propia actividad en los muelles. Este año ha sido el denostado carbón para las térmicas y el tráfico de contenedores, que va camino de batir récord absoluto, los que conseguirán que el resultado tras la última raya sea positivo. El puerto cerrará el ejercicio con un beneficio abultado, similar a los mejores años precrisis y suficiente, por lo tanto, para atender los compromisos de la deuda contraída por la ampliación. Ello no quiere decir que se reste importancia a los recursos obtenidos por la vía municipal porque, entre otras cosas, contribuyen por ejemplo al gasto acometido por la Autoridad Portuaria para reducir la contaminación por las nubes de mineral en polvo. Estoy hablando de apantallamientos, barreras vegetales, tolvas ecológicas y demás cuestiones que no son propias de la gestión vinculada a la entrada y salida de barcos.
Por el contrario, la segunda razón que exponen los partidos que no gobiernan para oponerse al planteamiento de quien lo hace es un argumento suficientemente válido para oponerse a la operación. La compra de la sede para el destino mencionado no es una cuestión ahora mismo preferente. Engrosaría los bienes de titularidad municipal para centralizar unos servicios que ya cubren suficientemente las necesidades de los ciudadanos. En conclusión, el Ayuntamiento sería un poco más rico en propiedades, pero con una inversión sin impacto alguno en la actividad económica y en el empleo de la ciudad.
La casa consistorial, al parecer, está forrada. Guarda en el cajón abundante dinero por la obsesa vigilancia de Montoro, armado con la regla para zumbarle en la mano al Ayuntamiento cual maestro de los años de la Enciclopedia Álvarez. Si es así, si hay excedente por doquier, se puede reservar para, cuando se rompa el techo de la restricción, impulsar un plan que vaya cambiando renta social por trabajo para quienes ahora sobreviven con la prestación. Más que coleccionar edificios, sigamos salvando a las personas.

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La hora de la ZALIA
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Ángel M. González | 22-11-2017 | 12:15| 0

Circulando por la carretera AS-326 a través de la llanura de Serín y San Andrés, nada más pasar la primera glorieta en dirección a Gijón, te adentras en un espacio inhóspito plagado de plumachos. La zona logística, que por la noche desde el aire simulaba con su dispendiosa iluminación una pista de aterrizaje, se ha convertido en el mayor vivero asturiano de ‘cortaderia selloana’, el popular yerbajo pampeano cuya cola de zorro todavía adorna en jarrones los salones de algunas casas. Los plumeros de la ZALIA representan la imagen de la decadencia sobrevenida por los efectos de la gran depresión, una buena estampa para una obra sobre aquello que iba a ser y no fue. Aunque la invasión de esta especie patagónica se ha convertido en motivo de inquietud para las autoridades, en el caso de la ZALIA su presencia no debería de generar preocupación ante el hecho de que, al final, sucumbirá con solo el movimientos de tierras realizados por las máquinas.
Voy a ser optimista. A los plumeros de la zona logística les doy de vida, a lo sumo, poco más de tres años. Tengo la confianza de que en ese tiempo van a ir cuajando iniciativas empresariales que darán ocupación a estos terrenos hasta ahora baldíos por la tardanza en arrancar el proyecto, el retraso en la dotación de infraestructuras y las circunstancias económicas en las que fueron desarrollados. Asistimos a un conjunto de decisiones que invitan a pensar que este enclave estratégico para el asentamiento de actividades logísticas e industriales en la región puede cobrar vida después de transcurrir más de una década desde que fuera concebida. Vinculada a la creación del ‘superpuerto’ en aquella época en que todo era superlativo, el redimensionamiento del espacio propuesto por el Ayuntamiento y aceptado ya por todas las partes implicadas resulta una medida razonable y sensata. Reducir a la mitad la superficie a urbanizar y dejar el resto del terreno afectado como reserva de suelo para una futura ampliación abre el camino a la viabilidad del polígono, que solo con lo que se hizo hasta el momento acumula ya una deuda de 104 millones de euros. La única manera de frenar la sangría que ha sido la ZALIA para las administraciones durante todos estos años es aplicando el torniquete y cortando por lo sano. Al menos, por donde se puede salvar. Al final se trata de adaptar aquel sueño mastodóntico a las condiciones de la realidad.
En ese trecho, el precio de las parcelas disponibles también requiere su ajuste. No es posible mantener un coste por metro cuadrado por encima de los ochenta euros con infraestructuras en precario cuando en los alrededores se cobra poco más de la mitad. Los gestores han contratado una consultora para que determine la retasación, pero la revisión parece evidente. Luego están los famosos accesos, una actuación que, como todas las comunicaciones en esta región, se mueve al ritmo del perezoso, pero que por fin empiezan a ganar forma: el primer ramal de autovía desde Lloreda que conectará con El Musel ya se encuentra en obras y la construcción de la carretera que enlazará la ZALIA con la Peñona, adjudicada. Y por último, el nivel de consenso que se observa en las administraciones en cuanto al interés por impulsar definitivamente este magnífico enclave para la nueva industrialización que necesita Asturias. En los próximos días los puertos de Gijón y Avilés darán luz verde a las aportaciones pendientes para atender los compromisos financieros de la sociedad gestora. La colaboración institucional es determinante para recuperar la confianza y aprovechar la oportunidad que ofrece la zona logística para el emplazamiento empresarial. En ese escenario, los proyectos en ciernes tienen que recibir todo el respaldo posible. Bienvenidos sean.

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El retablo del PSOE
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Ángel M. González | 22-11-2017 | 12:14| 0

Los socialistas gijoneses han iniciado la cuenta atrás para elegir a su nuevo timonel.  La militancia decidirá el próximo día 26 de noviembre la persona que ocupará la secretaría general y dirigirá la ejecutiva para relevar a una gestora que lleva más de año y medio de mandato interino. Los aspirantes tienen veinte días por delante para ir conformando sus candidaturas ante un proceso que promete ser muy concurrido, intenso en el debate y trascendental para determinar el rumbo del partido en Gijón. El deseo de renovar la formación está llevando a la presentación del mayor número de pretendientes para la dirección en toda la historia del PSOE local. Tal parece que  se colocarán al menos cuatro candidatos en los puestos de salida para la carrera por el liderazgo. Entre los contrincantes hay quien portando ahora la bandera de la transformación entronca con la historia del partido porque participó en ella; el que quiere coger el testigo desde el grupo municipal haciendo valer sus inquietudes y su juventud; quien se presenta respaldado por la corriente más crítica que tuvo la formación política en Gijón desde que entró en declive, y luego la persona que acudirá supuestamente avalada por esa nueva mayoría dominante que representa el sanchismo. Perfiles distintos, procedencias diferentes y respaldos desiguales, pero con una misión compartida a tenor de lo que vienen sosteniendo en los prolegómenos del cónclave cada una de las partes: la construcción de un proyecto que ilusione a la militancia, conecte mejor con la sociedad y recupere la confianza del electorado.

El PSOE local es como un retablo policromado con una gran variedad de escenas y protagonistas que, por el discurrir del tiempo y las condiciones del entorno, necesita con urgencia una restauración. Una casa del pueblo donde ejercen influencia unas cuantas familias, bloques del mundo sindical, cachorrismos, históricos con pedigrí y cargos públicos permanentes, que requiere orden, unión y concierto.

El partido socialista gijonés, como el nacional o el asturiano, ha sido víctima del desgaste institucional, de la devaluación de sus dirigentes y de sus propias contradicciones. Como consecuencia de ello, fue perdiendo espacios para la cosecha de votos por la irrupción de dos formaciones ideológicamente en las antípodas entre sí pero que tuvieron en las siglas del puño y la rosa el enemigo común. Así, en los últimos diez años sufrieron la dura penalización del electorado después de tres décadas de gobierno municipal y de tres alcaldes que, con aciertos y errores, dejaron sin duda su impronta en la ciudad.

Desde los comicios de 2007, el partido hegemónico de Gijón perdió 28.681 votos, seis concejales y casi veinte puntos porcentuales de tarta electoral. La primera sangría tuvo lugar en las elecciones de 2011, cuando las urnas dieron como resultado 16.183 apoyos menos que hacía cuatro años, una bajada de cerca de catorce puntos y la pérdida de tres ediles. Foro Asturias se estrenaba como grupo en la Corporación y tomaba el bastón de mando después de arrebatar por la derecha y por la izquierda los votos de los partidos tradicionales en un momento en que la desafección empezaba a crecer entre la ciudadanía. Y el siguiente batacazo se produjo en los comicios de 2015: otros 12.498 votos iban a parar a otras formaciones, esta vez sobre todo por la entrada en escena de la marca local de Podemos, Xixón Sí Puede, que provocó un profundo agujero en el socialismo. El PSOE perdió tres concejales más y redujo en otros siete puntos su representación. El descalabro y la imposibilidad de formar un gobierno de izquierdas ha sumido al partido en una profunda frustración. Estamos ante un enfermo deprimido, con falta de fuerza suficiente para generar atracción o diferenciarse. El siguiente paso, si no reacciona, es convertirse en un grupo de comparsa.

De ahí la importancia de la cita gijonesa del 26-N. Una convocatoria que viene marcada por el golpe de timón producido en la Federación Socialista Asturiana con la ansiedad de quien tiene que pilotar un cambio radical en la organización para alejarse del precipicio. Cuestión distinta es que se acierte o no. Lo que está demostrado es que tanto la ambigüedad como la arrogancia en política son malas compañeras.

 

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Lunes sin amanecer
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Ángel M. González | 22-11-2017 | 12:01| 0

Atrás queda una semana abierta con una estampa apocalíptica que puso en vilo a la población. El lunes sin amanecer ha quedado grabado en las retinas como una imagen singular sobre los riesgos que nos acechan cuando el entorno natural en el que vivimos decide responder a la agresión del hombre con toda crudeza. El cielo azufrado que los gijoneses hemos podido ver después de que el velo de humo y ceniza fuera destapando aquel sol rosáceo, herido tras el eclipse imprevisto, era una demostración visual tenebrosa de que cuando se atenta contra el hábitat lo estamos haciendo contra nosotros mismos. El peligroso juego de la acción humana.

El fuego arrasador, que tanta destrucción deja a su paso como pretenden hacer con este país los fanáticos separatistas, incrementó en Gijón los efectos de la polución con los restos que tiñeron de amarillo el arranque del día por la dispersión de la luz solar. A las dichosas partículas PM10, que por desgracia conviven a diario con nosotros alguna vez de manera más manifiesta que otras, se unió la carbonilla y la humareda procedente de la quema, por lo que el aire ya viciado se enrareció mucho más de forma excepcional. Pero si no se hubieran registrados los incendios, por cierto frecuentes ante una alarmante escasa prevención y el abandono total de los montes, la ciudad estaba llamada igualmente a necesitar la aplicación del protocolo anticontaminación que se puso en marcha durante veinticuatro horas para aliviar las consecuencias del aire impuro que respiramos. Las estaciones llevaban días alertando que los niveles iban en aumento.

La restricción del tráfico de camiones por unas horas, el control sobre la actividad de transporte de las industrias y el riego de calles pusieron de manifiesto que no eran suficientes medidas para aminorar la polución, al menos durante el tiempo que se aplicó la llamada prealerta. Las mediciones registraron picos durante la primera mañana en que se activaron aquellos mecanismos. La lluvia milagrosa fue la que, finalmente, contribuyó a purificar la atmósfera y a sacar del infierno que estaban atravesando los bellos parajes del suroccidente asturiano.

Aunque lo sucedido esta semana fue singular por la confluencia de elementos que llevaron a la extraña circunstancia que relatábamos al inicio del comentario, esa falta de eficacia del dispositivo prealerta que los propios vecinos denunciaron mientras limpiaban sus alféizares por la acumulación de hollín, desde luego lo más visible de todo lo que se llegó a ingerir, invita a reflexionar si realmente lo estamos haciendo bien con los planes sobre el aire que se están diseñando. Porque más que atiborrarse de medicamentos cuando ya se padece la enfermedad lo que hay que hacer es vacunarse para evitar el contagio. Quiero decir que si sabemos que los pronósticos que la Agencia Metereológica pone a nuestro alcance pueden provocar un incremento de las partículas nocivas en suspensión, si el anticiclón tiene pinta de prolongarse, tendríamos que adoptar las medidas necesarias para impedir que salten las alarmas. Ahora lo que hacemos es aplicar el antídoto cuando empezamos a sentir los efectos del veneno. Prevenir, lo dice la RAE, es disponer con anticipación lo necesario para un fin. El objetivo último es preservar nuestra salud y dejar de aparecer en los mapas sobre los enclaves con mayores índices de contaminación de España.

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