El Comercio
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Autor: agonzalez
¿Se puede vivir sin coche?
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Ángel M. González | 24-07-2014 | 10:49| 0

Si quieren una respuesta personal, sin meditarlo, diría que no, pero me sumo a una reflexión que un poco sobre la marcha realizó Paul Krugman en un post publicado en su blog a propósito de los servicios de coche que prestan empresas como Uber o Lyft a través de los smartphones. Dice mi admirado economista que “servicios de conductor fiables y de respuesta rápida podrían liberar a mucha gente de la necesidad de invertir todos esos recursos en algo que solo usa de vez en cuando. Y desde un punto de vista social, reduciría la necesidad de invertir tanto capital en algo que no se usa la mayor parte del tiempo”.
Desde luego, estoy de acuerdo con él, pero antes de pensar en la oportunidad de negocio que se abre con este tipo de actividades a partir del uso de los teléfonos inteligentes, deberíamos de agotar las posibilidades que ofrecen los sistemas tradicionales de transporte público, utilizando también la misma tecnología, especialmente en aquellos lugares donde pueden funcionar más y mejor porque tienen, al mismo tiempo, una gran experiencia acumulada. En Asturias, sin ir más lejos, existe una enorme potencialidad en el área central para desarrollar un gran proyecto metropolitano sin coches aprovechando las redes de autobuses, trenes y taxis que existen y potenciándolas mediante el consorcio ya vigente o a través de la fórmula que se quiera, pero es necesaria mayor voluntad política y, sobre todo, un enorme cambio de mentalidad ciudadana.
Sostiene Krugman que el problema evidente son las horas punta en los desplazamientos, pero propone el Premio Nobel norteamericano la reorganización de horarios de personas y empresas para evitar las franjas donde se producen los grandes embotellamientos y conseguir ahorrar en tiempos y costes. Una buena idea si la desarrollamos de manera colectiva. ¿Seríamos capaces en Asturias de ponernos de acuerdo y conseguir cambiar las horas de entrada y salida en polígonos, empresas, establecimientos comerciales, etcétera, para escalonar los tráficos en los accesos a las urbes?
Cuando se repasan los datos sobre movilidad en Asturias encontramos cifras escalofriantes. El parque de turismos alcanza el medio millón, tocamos a un vehículo por cada dos habitantes, y se producen más de 40 millones de desplazamientos al año, sólo el 12 por ciento a través de medios de transporte público. El uso del coche privado para ir de un lado a otro en la ciudad o entre Gijón y Oviedo es de lo más elevados de España. La dependencia es absoluta. Consumimos cerca de 700.000 toneladas de gasolina cada año y nos quedamos tan contentos. Y otras 450.000 toneladas de gasóleo y como si nada. Además, se contribuye a aumentar la contaminación y el ruido, las necesidades de espacio para circular y aparcar son una fuente de problemas y la siniestralidad, no digamos. La sostenibilidad, por lo tanto, es cada vez más difícil.
Por ello, un mayor uso de los servicios públicos de transporte, de la utilización compartida del vehículo o de la bicicleta en aquellas ciudades como Gijón, donde se aplica desde hace justo diez años el plan Gijón-Bici, que implica el desarrollo de carriles y una flota de bicicletas públicas a disposición de los ciudadanos, sería adecuado para ir aparcando definitivamente el coche en casa. E incluso para ir pensando en deshacerse de él. ¿Podemos hacerlo?

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Fundación bancaria
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Ángel M. González | 18-07-2014 | 3:39| 0

El próximo día 23 de julio la Asamblea General de Caja de Asturias decidirá sobre la transformación de la entidad en una fundación para cumplir con la ley que vio la luz hace casi un año que tiene como objetivo acabar definitivamente con la politización de las cajas, de tal manera que ningún integrante del patronato podrá participar en la dirección de Liberbank ni sentarse siquiera en su consejo de administración. La fundación será mera tenedora de las acciones que ahora tiene la Caja en el banco y recibirá por ello, como cualquier otro accionista, el dividendo que le corresponda por esa participación, que dedicará a la obra social y cultural que desarrolle.
El consejo de Caja Asturias ha propuesto que el patronato de la fundación esté integrado por nueve personas, de las que tan sólo dos procederían de instituciones políticas, las dos entidades fundadoras de la caja de ahorros, el Principado y el Ayuntamiento de Gijón, que tendrían un representante cada uno. El resto de miembros que propone el consejo son personas ajenas absolutamente a la política y más vinculadas al mundo de la economía, de la empresa, de la investigación o a los centros asturianos.
La transformación en una fundación supone, por lo tanto, una renovación absoluta y, casi casi, una revolución del papel de estas entidades. Atrás quedan las luchas intestinas entre los políticos por el control de los órganos de la Caja como fuente de poder en la región, como instrumento para dar y recibir. Ahora resulta que en la fundación se sentarán López Otín, Margarita Salas, Alejandro Fernández, de Alimerka, o el médico Guillermo González Mañana. Para cuantas cosas sirvió la crisis. Ahora el poder real está en otro lado, en el propio Liberbank, pero guarecido de los partidos, que han pasado de ser dueños y señores a caer en desgracia.
La constitución de la fundación bancaria es el último paso de la travesía iniciada por la Caja hace poco más de cuatro años por la sacudida de la recesión. Repasemos: la integración de Caja de Castilla-La Mancha, la retirada a tiempo de la operación con la CAM después de que fuera detectado un agujero de más de 1.000 millones de euros, la constitución del SIP con Caja Extremadura y Caja Cantabria en 2011, la fallida fusión con Ibercaja y Caja3, el plan de reestructuración por el que se recibieron las ayudas del FROB y que llevó a la salida a Bolsa de Liberbank en mayo del año pasado y la reciente ampliación de capital, que obligó a las cajas a rebajar su participación del 70 al 45 por ciento, de los que Caja de Asturias mantiene el 30 por ciento. Con la ampliación, Liberbank reforzó su capital con la entrada de nuevos accionistas y también recuperó cierta idiosincrasia asturiana a través de la participación de inversores de la región, como Masaveu o José Antonio Aguilera, de tal manera que el mayor núcleo accionarial del banco, entre la antigua entidad y los privados, tiene raíces en la región. En ese sentido, Liberbank sigue siendo la entidad financiera más asturiana de cuantas operan aquí, sin restar méritos a aquellas otras que, a diario, demuestran su cada vez mayor vinculación con el territorio.
Lo deseable es que a partir de la creación de la fundación, el banco, que ha sufrido en exceso la deteriorada imagen del sector de las cajas en España, recupere el crédito y la confianza que llegó a tener Cajastur, para seguir protagonizando desde esta nueva posición los cambios en el mapa financiero español.

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La oportunidad de la regasificadora
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Ángel M. González | 18-06-2014 | 2:30| 0

La suspensión del suministro de gas ruso a Ucrania y las restricciones que provocarán en Europa las decisiones de Gazprón pueden suponer una buena oportunidad para el desarrollo del sector en España como país estratégicamente bien situado para garantizar el suministro en el continente.
La Comisión Europea está estudiando distintos planes de choque para diversificar las fuentes de abastecimiento ante los cambios que se están produciendo en el mapa mundial de la energía tras la posición de Rusia, su acercamiento comercial a China y el cerco a Ucrania, territorio por el que pasaba hasta ahora la mitad de los 160 billones de metros cúbicos de gas ruso exportado a Europa.

Rusia aporta cerca del 30% del consumo europeo de gas, pero existen países cuya dependencia es casi total, como en el caso de Letonia, Lituania, Eslovaquia, Estonia, Finlandia, Hungría y Bulgaria. La posición del Gobierno de Putin respecto a Ucrania amenaza la seguridad de suministro y por ello es necesario reducir su peso sobre la dieta energética del continente. España, según las estimaciones de las empresas gasisticas, está en condiciones de abastecer el 12% del gas que procede de Rusia, pero para ello es fundamental mejorar las interconexiones con Francia para poder llevar el suministro por toda la red europea. La capacidad de nuestro país para inyectar gas a toda Europa esta fuera de toda duda, pero tenemos que completar las infraestructuras.

En estos momentos podemos recibir más de 21 billones de metros cúbicos de gas de Argelia a través de los gasoductos Medgaz y Tarifa y otros 60 billones mediante las seis plantas de regasificacion que se encuentran en activo y en las que se introduce gas procedente de once lugares distintos. España dispone del 36% de capacidad de regasificacion de todo el continente, una posicion clave en la nueva geopolítica energética. Y una pieza que tiene que encajar en todo este puzzle es la regasificadora de El Musel.

La instalación gijonesa, tan denostada por tener la mala suerte de haber sido finalizada cuando las necesidades de gas ya no eran las mismas que en el momento de ser proyectada, tiene ahora su gran oportunidad. Esta situada en un enclave estratégico para convertirse en uno de los puntos de almacenamiento de gas en Europa con el fin de contribuir a la ansiada seguridad de suministro. Hace unos días asistíamos a una magnífica noticia sobre la planta asturiana, el inicio de la obra para la conexión con la red nacional a través del gasoducto hasta Llanera. Ahora es deseable que las obras no sufran contratiempos y la tubería este lista para que la instalación pueda estar en condiciones de entrar en funcionamiento el próximo año. Sólo por esto la ampliación portuaria tendría que haber sido declarada de interés comunitario, ahora que en Bruselas se plantea reclamar una buena parte de los fondos del ‘superpuerto’. El ministro de Industria dijo estos días que España representaba la solución al abastecimiento energético en la UE. La planta gijonesa forma parte de ella.

 

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Sin estrategia fiscal
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Ángel M. González | 27-05-2014 | 9:36| 0

En la presentación de la ‘Estrategia Industrial de Asturias’, el documento elaborado por el Gobierno regional que recoge los planteamientos de los agentes sociales en la concertación para impulsar el desarrollo de la industria, los representantes de los empresarios lamentaron la ausencia de medidas que permitan rebajar la carga fiscal en la comunidad autónoma. Jacobo Cosmen, como vicepresidente de Fade, acompañado de otros dos vicepresidentes de la patronal, Fernando Alonso, de Isastur, y Constantino Martínez, de Procoin, tomó la palabra en el acto para recordar que la fiscalidad es también un factor de competitividad y que, sin embargo, no figuraba como punto de consenso. Javier Fernández, cuenta la crónica, no tardó en reaccionar al reproche del empresario tirando balones fuera. “El Impuesto de Sociedades”, que es el que afecta a la empresa según el presidente, “es de competencia estatal”, subrayó el mandatario. Y ahí se acabó el partido.

La verdad es que resulta increíble que entre las 164 páginas del compendio de análisis, datos y acciones que recoge el documento emanado del Acuerdo por el Empleo y el Progreso de Asturias, como se llama ahora la concertación, no se incluya una palabra sobre fiscalidad, tan siquiera para valorarla, cuando sin ninguna duda es un factor clave para cualquier iniciativa empresarial, como lo es también el acceso a la financiación, los costes laborales y de materias primas, la energía o las infraestructuras. En Asturias sufrimos una de las mayores cargas tributarias de España y el Gobierno regional sigue mirando para otro lado, achacando esa situación a la política estatal. Y entonces la pregunta es ¿qué hacen otras comunidades para tener el tipo marginal de IRPF más bajo que en Asturias, el impuesto de sucesiones y transmisiones patrimoniales rebajado o el impuesto sobre el patrimonio prácticamente anulado?

No solo es actuar sobre el Impuesto de Sociedades, sino también hacerlo sobre estas tres figuras tributarias para aliviar la presión y que el resultado de la cesta fiscal sea más favorable que ahora. El presidente lo sabe, aunque no lo quiera reconocer, que en los últimos cinco años se produjeron deslocalizaciones relevantes de grandes patrimonios asturianos por la gravosa fiscalidad de la región. Personas físicas con rentas altas trasladaron sus bártulos a otros territorios, ya no extranjeros, sino de España al disponer allí de un panorama fiscal mucho más benigno que el aplicado en Asturias. Una carga, por cierto, que sufrimos todos en el impuesto sobre la Renta, al recibir una herencia o vender una vivienda, por ejemplo.

Mantenerse impasible ante esa situación es un grave error. Seguir culpando a la Administración del Estado de la discriminación fiscal en España puede ser un argumento válido en contienda electoral, pero cuando se gobierna se tienen que adoptar medidas para corregir como sea esa situación porque armas para hacerlo se tienen. Esperar, por ejemplo, a que la reforma que ahora está planteando el Gobierno de Rajoy ataje las grandes diferencias fiscales entre territorios es una equivocación, porque de mano no se ha producido un debate previo sobre el modelo de fiscalidad que queremos para nuestras autonomías, si seguimos el sistema federal de los Estados Unidos, con amplísimas competencias territoriales, o imitamos a Alemania, con un poder más centralizado. Como esa discusión está todavía pendiente, lo que el Principado tiene que hacer, como mínimo, es atender a sus agraviados.

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Regeneración sindical
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Ángel M. González | 30-04-2014 | 9:38| 0

Los sindicatos vuelven a cumplir con la liturgia del Primero de Mayo con manifestaciones en todo el país para proclamar que “sin empleo de calidad no hay recuperación”, que es el eslogan que llevan en todas las pancartas. UGT, CC OO y USO celebran movilizaciones unitarias en más de setenta localidades con motivo de la Fiesta del Trabajo, una denominación totalmente incongruente con la realidad que estamos viviendo en España, donde el que trabaja y cobra por ello se ha convertido en un privilegiado frente a quienes sufren las penurias del desempleo y de la pobreza. Los sindicalistas ocuparán hoy las calles para reivindicar la creación de empleo y la recuperación de los salarios al entender, como así es, que son condiciones fundamentales para poder salir de la depresión. Es cierto que no se puede hablar de recuperación económica mientras sigan existiendo casi dos millones de familias en este país con todos sus miembros en paro y mientras continúen aumentando el número de personas en las colas de los comedores sociales. Pero como estamos en un círculo vicioso, para que haya generación de puestos de trabajo y aumento de sueldos, las empresas tienen que ver el final del túnel, ir bien, empezar a arrojar buenos resultados, crecer y avanzar. El primer paso, empezar a ver la luz y tener confianza para poder empezar a regenerar todo lo que hemos ido perdiendo en estos siete años de declive.

Ahora bien, los sindicatos también tienen que reconstruirse. Los dirigentes que encabezan hoy las marchas, con voluntad y muy buenas razones, tendrían que, al mismo tiempo, abrir una reflexión sobre la situación que atraviesan las organizaciones a las que representan por el descrédito en el que han caído, de la misma forma que se ha ido produciendo la desafección hacia la política. Los sindicatos en este país tienen que regenerarse, al igual que se está pidiendo para los partidos, porque también han sido protagonistas de los desmanes que han provocado la falta de credibilidad en las instituciones y el buen funcionamiento democrático. Han construido unas estructuras con cúpulas todopoderosas alimentadas con fondos públicos con fines engañosos, sin que esté muy claro todo lo bueno que ese gran negocio ha dejado en la sociedad. Digamos que el fraude ha estallado en Andalucía, pero la sospecha se extiende por todo el país. Y de la misma manera que han sostenido el tenderete, vemos que quienes dirigían el sindicato hace veinte años, lo siguen haciendo ahora, de una forma u otra, porque el funcionamiento de estas organizaciones, aparentemente democráticas, es absolutamente piramidal, de ordeno y mando, con una buena siembra para que el templo no se desmorone.

Esa situación ha llevado, por ejemplo, a que algunos colectivos laborales, que tendrían que ampararse en la siglas para defenderse de los embates de la crisis, renuncien a ellas por desconfianza y se organicen en plataformas, sistemas asamblearios, para combatir las agresiones a los derechos con buenos resultados. El ejemplo reciente más claro es Tenneco. Al igual que se requieren patronales fuertes, los sindicatos también lo tienen que ser para que el funcionamiento del sistema democrático sea equilibrado y correcto. Fuertes y eficaces, pero también austeros y transparentes. No hace falta ir en audi para hacer valer el liderazgo.

 

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