El Comercio
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Autor: agonzalez
Descolgados
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Ángel M. González | 01-04-2015 | 7:03| 0

Mientras España acelera el tren de la recuperación, Asturias espera en la estación a verlo pasar. Los datos que hizo públicos el Instituto Nacional de Estadística sobre la evolución del PIB y del déficit de las comunidades autónomas en 2014 no pueden ser más ilustrativos de las dificultades que padece la región para engancharse al convoy del crecimiento. Asturias aumentó su producto interior bruto en un 0,8%, cuando la media nacional alcanzó el 1,4%, seis décimas más, y hubo comunidades que casi nos triplicaron. El comportamiento no puede ser peor. En cuanto al cumplimiento del déficit tampoco estuvimos muy brillantes. Fue del 1,3%, es decir, no llegamos al objetivo, pero no resulta tan preocupante como el hecho de que no acompasemos la marcha para salir de la crisis al ritmo del resto del país. La consejera de Economía, Dolores Carcedo, ha explicado esta desviación del déficit a los ajustes contables que, de forma coyuntural, hubo que hacer para reflejar las inversiones en los dos nuevos hospitales asturianos, el HUCA y el Álvarez-Buylla, y esta circunstancia nos deja tranquilos, pero lo realmente preocupante es que quedemos descolgados del crecimiento.
Luis de Guindos, al que no le falta un ápice de optimismo, ha pronosticado que España cerrará este año con un aumento del PIB superior al 3%, más de lo que predicen los informes de coyuntura de organismos económicos y entidades financieras. El ministro, incluso, ya aventuró cinco años de bonanza, como mínimo, de tal manera que hasta 2020 habrá expansión y creación de empleo. Para entonces, habremos conseguido reducir la tasa de paro a más de la mitad, si las circunstancias no se tuercen. Turismo, exportaciones y consumo privado son los tres factores del crecimiento que espera el Gobierno, una trinidad de la que Asturias no está muy boyante.
En nuestra región confiamos más en que el propio tren de la recuperación nacional tire de nuestro maltrecho vagón que en nuestras propias posibilidades. No somos una potencia turística en el panorama estatal, aunque exportamos seguimos teniendo carencias y en lo que se refiere al consumo privado el problema es mayor. La tasa de actividad es de las más bajas del país y nuestra estructura social no favorece precisamente incrementos de consumo importantes. Uno de cada tres asturianos trabaja, otro es pensionista y el tercero está en el paro, estudia o carece de ocupación definida. Además la población cada vez es más envejecida y la demanda, el seguimiento de las tendencias y las compras de bienes y servicios se van reduciendo. Las pautas de consumo se modifican por la peculiar situación demográfica de Asturias. Por lo tanto, el debate ya no es que salgamos más tarde de la crisis, de la misma forma que también hemos entrado en ella más tarde, como ha ocurrido en anteriores ciclos de depresión, sino si seremos capaces de alcanzar la nueva prosperidad.

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Bendito petróleo, bienvenido BCE
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Ángel M. González | 21-01-2015 | 4:04| 0

La decisión del Banco Central Europeo de iniciar una compra masiva de deuda ha generado una enorme expectación por la contribución que la medida tendrá en el relanzamiento de la economía de la eurozona, aunque existen dudas de las repercusiones directas que la medida puede llegar a tener en los bolsillos de los ciudadanos, que, al fin y al cabo, son las grandes víctimas de la Gran Depresión.
La actuación del organismo que preside Mario Draghi, pese a que algunos analistas consideran que llega tarde y más movido por el pánico que circula en los mercado ante el resultado que puedan registrar las elecciones en Grecia, puede tener un impacto directo en favorecer que los bancos abran, de una vez por todas, el grifo del crédito en buenas condiciones y no como hicieron hasta ahora, que dicen que lo tienen abierto, pero con cláusulas que estrangulan a cualquiera, y por otro lado generar un proceso de inflación y crecimiento. En ese sentido, bienvenida la medida.
Ahora bien, el acontecimiento que está actuando como auténtico revulsivo es el precio del barril de petróleo, la espectacular caída que esta sufriendo el ‘oro negro’, que ha tirado del IPC para abajo provocando una deflación generosa, de las buenas, que nos viene a todos los sufridores de perlas. Bendito petróleo, que tan mal nos hizo pasar en los momentos más complicados de la crisis con unas alzas insostenibles y que tan bien nos favorece ahora con su caída en picado, dejando más dinero en el bolsillo a los asalariados, a los pensionistas y a los ahorradores. Ninguna reforma de Rajoy, ni tan siquiera la del IRPF, ha tenido tanta repercusión como esta. Es más, con el barril y con el BCE, el Gobierno puede echarse a dormir, porque el resto se lo harán los agentes económicos.

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El proyecto de Podemos
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Ángel M. González | 02-12-2014 | 12:51| 0

El documento ‘Un proyecto económico para la gente’, firmado por Vicens Navarro y Juan Torres y que recoge las líneas programáticas de Podemos para transformar la economía del país podría ser asumido en su integridad por cualquier socialdemócrata o por cualquier participe de organizaciones no gubernamentales o entidades sociales, incluidas las más directamente vinculadas a la Iglesia. No en vano, el documento hace referencias a informes de situación social realizados por algunas de esa ongs y a frases del mismo papa Francisco tan lapidarias como “esta economía mata”. El problema es que para llevar precisamente a la práctica una buena parte de los postulados del documento sus propulsores tienen que hacer frente a las políticas liberales que han sostenido el modelo de capitalismo que aún pervive y que dio origen a la gran recesión. Un modelo que se encuentra en revisión por sus propios defensores para refundar el sistema, pero que no es el que pretende promover Podemos, ni mucho menos, sino que es el mismo que generó la crisis con el disfraz de la sostenibilidad y del progreso.
El documento es una propuesta para el debate, no es el programa, pero pone de los nervios al partido socialista porque cubre el espacio ideológico que ha ido abandonando en los últimos treinta años con planteamientos tildados de oportunistas que tratan de responder a la dramática realidad social que vive este país. Algunas de las líneas maestras del proyecto económico ya habían sido planteadas por Felipe González en 1982, las mismas que llevaron entonces a la victoria, aunque luego modificó el discurso conforme iba desarrollando la acción de gobierno. En aquel momento, al joven abogado sevillano se le veía también como un oportunista iluminado.
Ahora bien, si buscamos comparativas históricas del ‘proyecto económico para la gente’ la más similar que encontramos es, quizás, el Programa Común de la Izquierda que había elaborado la coalición entre socialistas y comunistas en Francia y que llevó a la victoria electoral en 1981 a François Mitterrand en un momento de gran convulsión política. Aquel programa recogía un conjunto de ambiciosas reformas sociales y económicas para conseguir una sociedad más justa e igualitaria. Aumentó el salario mínimo, las ayudas sociales, los derechos de los inquilinos y de los trabajadores; redujo la jornada laboral, estableció la edad de jubilación en los 60 años, instauró un impuesto sobre las grandes fortunas e incrementó el empleo público. Pero la medida más trascendental fueron las nacionalizaciones. La mayor parte de los bancos cayeron en manos estatales, pero también la siderurgia, el sector del aluminio, el químico y las eléctricas.
Ante tal semejante intervención la respuesta de capitalismo fue brutal. Hubo fuga de capitales, las inversiones empresariales en Francia se congelaron, la inflación se disparó por la subida de los precios de los productos no regulados, las exportaciones cayeron, la economía del país se paralizó y el desempleo alcanzó cotas sin precedentes. Este es el panorama que se dibuja en España en el caso de que Pablo Iglesias alcance el poder en las próximas elecciones legislativas, una posibilidad cada vez menos remota a tenor de la evolución de los acontecimientos. Como el líder de Podemos y quienes le acompañan en el viaje, el clan de la Complutense, etcétera, son buenos conocedores de la historia, seguro que no serán tan necios de repetir los errores. Ahora se encuentran en plena caza del voto, pero irán poco a poco matizando y moderando el discurso.

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El festín
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Ángel M. González | 17-10-2014 | 9:29| 0

Llevamos unos días aturdidos por las sacudidas que están experimentando las bolsas coincidiendo con las informaciones que apuntan hacia una tercera recesión en la zona euro, que pueden dar al traste con los esfuerzos de nuestras autoridades por ir generando confianza para remontar la gran depresión en la que nos hemos metido. Los analistas se afanan por explicar lo que está ocurriendo en los mercados de valores ofreciendo un conjunto de variables macroeconómicas como causas del pánico generalizado en el parqué. Que si el estancamiento de los países locomotoras de la UE, que si el riesgo de deflación, que si la retirada de estímulos en los Estados Unidos, que sí China no logrará alcanzar el 7,5 por ciento de crecimiento, etcétera. También hay quienes sostienen que se trata de correcciones técnicas, de la recogida de beneficios por parte de los inversores, que es la versión ‘finolis’ de la especulación. Y yo me quedo con esta explicación. Qué pánico y qué cuartos. El pánico está en la calle, entre los millones de parados, los cientos de miles de personas que teniendo la fortuna de trabajar cobran salarios de miseria, entre quienes guardan colas ante los comedores sociales. Qué les voy a decir.
Lo que está ocurriendo en la bolsa es que los propios especuladores la están hundiendo para saquearla, llevarse en pocos días y en muchos casos un 30 por ciento de ganancia y volver a entrar para generar otra ola. Desde julio de 2012, aquel día negro en el que el mercado bursátil se situó en los 5.956 puntos, el mínimo de la década, y la prima de riesgo alcanzaba los 636 puntos básicos, el parqué se revalorizó en casi un cien por cien. En un año, el número de españoles que superaron el millón de euros de patrimonio aumentó un 24 por ciento como consecuencia del incremento del valor de sus activos en bolsa, de tal manera que superan los 460.000, y los fondos de inversión crecieron un 150 por ciento, el mayor aumento en dieciséis años, porque los depósitos y las cuentas remuneradas dejaron de ser atractivas para todos aquellos que tenían algún ahorro en el banco. Los informes de los brokers aventuraban a principios de 2014 que la bolsa en España iba a revalorizarse este año hasta un 45 por ciento y, claro está, todo el mundo a hinchar la bola para que ahora los tiburones saquen tajada. Miedo, no. Festín.

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Medidas contra el amagüestu
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Ángel M. González | 28-08-2014 | 3:40| 0

El Gobierno ha aprobado un paquete de medidas para evitar los fraudes en los cursos de formación después del escándalo surgido en Andalucía, que ha salpicado a dirigentes de UGT, del PSOE y miembros del Gobierno regional, después de la sacudida que ya habían sufrido por la ‘súperestafa’ de los expedientes de regulación de empleo. Las vacunas antifraude que quiere aplicar la Administración central han sido recibidas por las organizaciones sindicales con reticencias porque, entre otras cuestiones, les retira la capacidad de amagüestar el reparto de los fondos con la patronal, como venían haciendo hasta ahora.
En Andalucía, el Gobierno de Susana Díaz también decidió un conjunto de acciones para evitar a partir de ahora los masivos engaños en la formación y otras comunidades, como en el caso de Asturias, llevan ejerciendo un control más riguroso de los planes y cursos que financian porque el saqueo era más que una sospecha. Hace unos días, un representante institucional me comentaba que ahora la intervención no deja pasar una, que todo tiene que ir justificado, hasta el último detalle. Qué pena. Cuánto hemos tardado en reaccionar, cuántos millones se han quedado en los bolsillos de algunos con la condescendencia de nuestros padres de la patria.
La normativa elaborada por el Ministerio de Trabajo, aunque llega tarde, conlleva una serie de medidas que, si se llevan adelante con el máximo rigor, pueden prevenir la corrupción. Muy resumido, la nueva regulación recoge que las convocatorias de los fondos de los cursos se abran a la libre concurrencia, de tal forma que podrán presentarse los centros acreditados para ello y no sólo los agentes sociales, la Administración no anticipará más del 50% de la subvención ni financiará planes anteriores, se creará un buzón para recibir denuncias sobre posibles irregularidades y una unidad especial de inspectores velará por el buen uso de los recursos con sanciones específicas para quienes cometan fraudes. Ahora bien, el rigor normativo en la adjudicación de los fondos tendría que venir acompañado de la introducción en el Código Penal del delito por financiación ilegal, que los juristas echan de menos, para castigar a todos aquellos que han venido lucrándose con estos fondos y costeando las estructuras de las organizaciones, los dispendios y la abundancia.

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