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Categoría: Organizaciones
Regeneración sindical

Los sindicatos vuelven a cumplir con la liturgia del Primero de Mayo con manifestaciones en todo el país para proclamar que “sin empleo de calidad no hay recuperación”, que es el eslogan que llevan en todas las pancartas. UGT, CC OO y USO celebran movilizaciones unitarias en más de setenta localidades con motivo de la Fiesta del Trabajo, una denominación totalmente incongruente con la realidad que estamos viviendo en España, donde el que trabaja y cobra por ello se ha convertido en un privilegiado frente a quienes sufren las penurias del desempleo y de la pobreza. Los sindicalistas ocuparán hoy las calles para reivindicar la creación de empleo y la recuperación de los salarios al entender, como así es, que son condiciones fundamentales para poder salir de la depresión. Es cierto que no se puede hablar de recuperación económica mientras sigan existiendo casi dos millones de familias en este país con todos sus miembros en paro y mientras continúen aumentando el número de personas en las colas de los comedores sociales. Pero como estamos en un círculo vicioso, para que haya generación de puestos de trabajo y aumento de sueldos, las empresas tienen que ver el final del túnel, ir bien, empezar a arrojar buenos resultados, crecer y avanzar. El primer paso, empezar a ver la luz y tener confianza para poder empezar a regenerar todo lo que hemos ido perdiendo en estos siete años de declive.

Ahora bien, los sindicatos también tienen que reconstruirse. Los dirigentes que encabezan hoy las marchas, con voluntad y muy buenas razones, tendrían que, al mismo tiempo, abrir una reflexión sobre la situación que atraviesan las organizaciones a las que representan por el descrédito en el que han caído, de la misma forma que se ha ido produciendo la desafección hacia la política. Los sindicatos en este país tienen que regenerarse, al igual que se está pidiendo para los partidos, porque también han sido protagonistas de los desmanes que han provocado la falta de credibilidad en las instituciones y el buen funcionamiento democrático. Han construido unas estructuras con cúpulas todopoderosas alimentadas con fondos públicos con fines engañosos, sin que esté muy claro todo lo bueno que ese gran negocio ha dejado en la sociedad. Digamos que el fraude ha estallado en Andalucía, pero la sospecha se extiende por todo el país. Y de la misma manera que han sostenido el tenderete, vemos que quienes dirigían el sindicato hace veinte años, lo siguen haciendo ahora, de una forma u otra, porque el funcionamiento de estas organizaciones, aparentemente democráticas, es absolutamente piramidal, de ordeno y mando, con una buena siembra para que el templo no se desmorone.

Esa situación ha llevado, por ejemplo, a que algunos colectivos laborales, que tendrían que ampararse en la siglas para defenderse de los embates de la crisis, renuncien a ellas por desconfianza y se organicen en plataformas, sistemas asamblearios, para combatir las agresiones a los derechos con buenos resultados. El ejemplo reciente más claro es Tenneco. Al igual que se requieren patronales fuertes, los sindicatos también lo tienen que ser para que el funcionamiento del sistema democrático sea equilibrado y correcto. Fuertes y eficaces, pero también austeros y transparentes. No hace falta ir en audi para hacer valer el liderazgo.

 

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La autodestrucción de Severino

Severino García Vigón ha entrado en un proceso de autodestrucción. La crisis abierta en la Federación Asturiana de Empresarios como consecuencia del enroque del líder de la patronal no tiene más solución que la convocatoria cuanto antes de elecciones para que los asociados puedan decidir sobre la persona que lleve las riendas de Fade en este periodo tan complejo que estamos viviendo.

Vigón está aplicando una receta peligrosa en la agrupación, el régimen presidencialista en su máxima expresión, el ordeno y mando, haciendo rodar cabezas, destituyendo al que se mueva en la foto. Mal final para una persona que, con mucho mérito por su parte, logró hacerse con la dirección de la patronal asturiana hace nada más y nada menos que dieciocho años en un momento de división importante, aunque quizás menos relevante que el de ahora.

Severino tuvo como virtud en todo este tiempo su capacidad para aglutinar, para unir a las empresas asturianas y organizaciones sectoriales de toda índole en torno a un proyecto que fortaleció la patronal para convertirla en contrapeso poderoso de los poderosos sindicatos. Pero el proyecto que construyó, él mismo lo está ahora desbaratando.

Claro que puede haber quién piense que a Severino García Vigón fueron los propios empresarios que ahora le dan la espalda los que permitieron que acumulara el poder que tiene y que  ejerce con vigor, pero con ello no se justifica lo que parece injustificable. El jefe de la patronal ha repartido trigo a unos y otros al tiempo que iba sumando apoyos y nadie osó frenarle los pies por comunión de intereses. La misma comunión que le llevó a hacerse con la presidencia de la Cámara de Oviedo a través de un plan que tenía como objetivo dominar todo el sector empresarial asturiano.  Cámara, por cierto, a la que no tardará en llegar la convulsión originada en Fade. Severino es un producto de todo ello.

 

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