El Comercio
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Bendito petróleo, bienvenido BCE
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Ángel M. González | 21-01-2015 | 16:04| 0

La decisión del Banco Central Europeo de iniciar una compra masiva de deuda ha generado una enorme expectación por la contribución que la medida tendrá en el relanzamiento de la economía de la eurozona, aunque existen dudas de las repercusiones directas que la medida puede llegar a tener en los bolsillos de los ciudadanos, que, al fin y al cabo, son las grandes víctimas de la Gran Depresión.
La actuación del organismo que preside Mario Draghi, pese a que algunos analistas consideran que llega tarde y más movido por el pánico que circula en los mercado ante el resultado que puedan registrar las elecciones en Grecia, puede tener un impacto directo en favorecer que los bancos abran, de una vez por todas, el grifo del crédito en buenas condiciones y no como hicieron hasta ahora, que dicen que lo tienen abierto, pero con cláusulas que estrangulan a cualquiera, y por otro lado generar un proceso de inflación y crecimiento. En ese sentido, bienvenida la medida.
Ahora bien, el acontecimiento que está actuando como auténtico revulsivo es el precio del barril de petróleo, la espectacular caída que esta sufriendo el ‘oro negro’, que ha tirado del IPC para abajo provocando una deflación generosa, de las buenas, que nos viene a todos los sufridores de perlas. Bendito petróleo, que tan mal nos hizo pasar en los momentos más complicados de la crisis con unas alzas insostenibles y que tan bien nos favorece ahora con su caída en picado, dejando más dinero en el bolsillo a los asalariados, a los pensionistas y a los ahorradores. Ninguna reforma de Rajoy, ni tan siquiera la del IRPF, ha tenido tanta repercusión como esta. Es más, con el barril y con el BCE, el Gobierno puede echarse a dormir, porque el resto se lo harán los agentes económicos.

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El proyecto de Podemos
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Ángel M. González | 02-12-2014 | 12:51| 3

El documento ‘Un proyecto económico para la gente’, firmado por Vicens Navarro y Juan Torres y que recoge las líneas programáticas de Podemos para transformar la economía del país podría ser asumido en su integridad por cualquier socialdemócrata o por cualquier participe de organizaciones no gubernamentales o entidades sociales, incluidas las más directamente vinculadas a la Iglesia. No en vano, el documento hace referencias a informes de situación social realizados por algunas de esa ongs y a frases del mismo papa Francisco tan lapidarias como “esta economía mata”. El problema es que para llevar precisamente a la práctica una buena parte de los postulados del documento sus propulsores tienen que hacer frente a las políticas liberales que han sostenido el modelo de capitalismo que aún pervive y que dio origen a la gran recesión. Un modelo que se encuentra en revisión por sus propios defensores para refundar el sistema, pero que no es el que pretende promover Podemos, ni mucho menos, sino que es el mismo que generó la crisis con el disfraz de la sostenibilidad y del progreso.
El documento es una propuesta para el debate, no es el programa, pero pone de los nervios al partido socialista porque cubre el espacio ideológico que ha ido abandonando en los últimos treinta años con planteamientos tildados de oportunistas que tratan de responder a la dramática realidad social que vive este país. Algunas de las líneas maestras del proyecto económico ya habían sido planteadas por Felipe González en 1982, las mismas que llevaron entonces a la victoria, aunque luego modificó el discurso conforme iba desarrollando la acción de gobierno. En aquel momento, al joven abogado sevillano se le veía también como un oportunista iluminado.
Ahora bien, si buscamos comparativas históricas del ‘proyecto económico para la gente’ la más similar que encontramos es, quizás, el Programa Común de la Izquierda que había elaborado la coalición entre socialistas y comunistas en Francia y que llevó a la victoria electoral en 1981 a François Mitterrand en un momento de gran convulsión política. Aquel programa recogía un conjunto de ambiciosas reformas sociales y económicas para conseguir una sociedad más justa e igualitaria. Aumentó el salario mínimo, las ayudas sociales, los derechos de los inquilinos y de los trabajadores; redujo la jornada laboral, estableció la edad de jubilación en los 60 años, instauró un impuesto sobre las grandes fortunas e incrementó el empleo público. Pero la medida más trascendental fueron las nacionalizaciones. La mayor parte de los bancos cayeron en manos estatales, pero también la siderurgia, el sector del aluminio, el químico y las eléctricas.
Ante tal semejante intervención la respuesta de capitalismo fue brutal. Hubo fuga de capitales, las inversiones empresariales en Francia se congelaron, la inflación se disparó por la subida de los precios de los productos no regulados, las exportaciones cayeron, la economía del país se paralizó y el desempleo alcanzó cotas sin precedentes. Este es el panorama que se dibuja en España en el caso de que Pablo Iglesias alcance el poder en las próximas elecciones legislativas, una posibilidad cada vez menos remota a tenor de la evolución de los acontecimientos. Como el líder de Podemos y quienes le acompañan en el viaje, el clan de la Complutense, etcétera, son buenos conocedores de la historia, seguro que no serán tan necios de repetir los errores. Ahora se encuentran en plena caza del voto, pero irán poco a poco matizando y moderando el discurso.

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El festín
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Ángel M. González | 17-10-2014 | 09:29| 1

Llevamos unos días aturdidos por las sacudidas que están experimentando las bolsas coincidiendo con las informaciones que apuntan hacia una tercera recesión en la zona euro, que pueden dar al traste con los esfuerzos de nuestras autoridades por ir generando confianza para remontar la gran depresión en la que nos hemos metido. Los analistas se afanan por explicar lo que está ocurriendo en los mercados de valores ofreciendo un conjunto de variables macroeconómicas como causas del pánico generalizado en el parqué. Que si el estancamiento de los países locomotoras de la UE, que si el riesgo de deflación, que si la retirada de estímulos en los Estados Unidos, que sí China no logrará alcanzar el 7,5 por ciento de crecimiento, etcétera. También hay quienes sostienen que se trata de correcciones técnicas, de la recogida de beneficios por parte de los inversores, que es la versión ‘finolis’ de la especulación. Y yo me quedo con esta explicación. Qué pánico y qué cuartos. El pánico está en la calle, entre los millones de parados, los cientos de miles de personas que teniendo la fortuna de trabajar cobran salarios de miseria, entre quienes guardan colas ante los comedores sociales. Qué les voy a decir.
Lo que está ocurriendo en la bolsa es que los propios especuladores la están hundiendo para saquearla, llevarse en pocos días y en muchos casos un 30 por ciento de ganancia y volver a entrar para generar otra ola. Desde julio de 2012, aquel día negro en el que el mercado bursátil se situó en los 5.956 puntos, el mínimo de la década, y la prima de riesgo alcanzaba los 636 puntos básicos, el parqué se revalorizó en casi un cien por cien. En un año, el número de españoles que superaron el millón de euros de patrimonio aumentó un 24 por ciento como consecuencia del incremento del valor de sus activos en bolsa, de tal manera que superan los 460.000, y los fondos de inversión crecieron un 150 por ciento, el mayor aumento en dieciséis años, porque los depósitos y las cuentas remuneradas dejaron de ser atractivas para todos aquellos que tenían algún ahorro en el banco. Los informes de los brokers aventuraban a principios de 2014 que la bolsa en España iba a revalorizarse este año hasta un 45 por ciento y, claro está, todo el mundo a hinchar la bola para que ahora los tiburones saquen tajada. Miedo, no. Festín.

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Medidas contra el amagüestu
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Ángel M. González | 28-08-2014 | 15:40| 0

El Gobierno ha aprobado un paquete de medidas para evitar los fraudes en los cursos de formación después del escándalo surgido en Andalucía, que ha salpicado a dirigentes de UGT, del PSOE y miembros del Gobierno regional, después de la sacudida que ya habían sufrido por la ‘súperestafa’ de los expedientes de regulación de empleo. Las vacunas antifraude que quiere aplicar la Administración central han sido recibidas por las organizaciones sindicales con reticencias porque, entre otras cuestiones, les retira la capacidad de amagüestar el reparto de los fondos con la patronal, como venían haciendo hasta ahora.
En Andalucía, el Gobierno de Susana Díaz también decidió un conjunto de acciones para evitar a partir de ahora los masivos engaños en la formación y otras comunidades, como en el caso de Asturias, llevan ejerciendo un control más riguroso de los planes y cursos que financian porque el saqueo era más que una sospecha. Hace unos días, un representante institucional me comentaba que ahora la intervención no deja pasar una, que todo tiene que ir justificado, hasta el último detalle. Qué pena. Cuánto hemos tardado en reaccionar, cuántos millones se han quedado en los bolsillos de algunos con la condescendencia de nuestros padres de la patria.
La normativa elaborada por el Ministerio de Trabajo, aunque llega tarde, conlleva una serie de medidas que, si se llevan adelante con el máximo rigor, pueden prevenir la corrupción. Muy resumido, la nueva regulación recoge que las convocatorias de los fondos de los cursos se abran a la libre concurrencia, de tal forma que podrán presentarse los centros acreditados para ello y no sólo los agentes sociales, la Administración no anticipará más del 50% de la subvención ni financiará planes anteriores, se creará un buzón para recibir denuncias sobre posibles irregularidades y una unidad especial de inspectores velará por el buen uso de los recursos con sanciones específicas para quienes cometan fraudes. Ahora bien, el rigor normativo en la adjudicación de los fondos tendría que venir acompañado de la introducción en el Código Penal del delito por financiación ilegal, que los juristas echan de menos, para castigar a todos aquellos que han venido lucrándose con estos fondos y costeando las estructuras de las organizaciones, los dispendios y la abundancia.

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Buenas noticias
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Ángel M. González | 28-07-2014 | 14:58| 0

Antes de comenzar el mes de agosto, vacacional por excelencia, y de que entremos en estado de “amnesia presidencial”, como diría el jefe del Gobierno asturiano, Javier Fernández, no está de más un pequeño repaso, aunque sea para el bien espiritual de cada uno, de los últimos hechos económicos que hemos visto en la región y que infunden cierta esperanza de que algo ya está comenzando a cambiar. Se trata de recordar las noticias digamos más positivas que hemos conocido en julio para, por lo menos, intentar relajarse con buen sabor de boca.
REABRE TENNECO. La plantilla, más reducida por los efectos del ajuste, vuelve al trabajo en la planta de Porceyo. Monroe, al menos de momento, se salva de las fauces de una alocada deslocalización, que ya apuntamos desde aquí que no tenía explicación lógica ni justificación alguna. Finalmente se impuso la cordura en la dirección de la compañía, más forzada por la crisis con Rusia por la situación de Ucrania y la sanciones de la UE y de Estados Unidos a todo que huela a Putin, que por las verdaderas intenciones de la multinacional norteamericana. Vamos a seguir produciendo amortiguadores, menos que antes, y de la factoría gijonesa saldrán también varillas, transporte incluido, que le dará sentido económico durante algún tiempo. Enhorabuena a los trabajadores por su modelo de movilización y por su esfuerzo.
MEJORA EL PARO. Era hora de que la EPA nos diera alguna alegría. El desempleo en Asturias se ha situado por debajo de los 100.000 parados y por primera desde la crisis el saldo en la creación de empleo en un año ha sido positivo. Los servicios vinculados a la actividad turística y un pequeño respiro en la industria ha permitido ver los datos con un leve optimismo, pero sin demasiado repique de campañas. Las cifras, según las lecturas expertas, demuestran que no hace falta crecer a un ritmo del dos por ciento para generar puestos de trabajo, que con la mitad ya sirve, porque la reforma laboral contribuye a acelerar el proceso de reactivación del empleo en España. Eso sí, más precario y más barato. Entre los datos positivos de esa última encuesta encontramos otros que no lo son tanto: la población activa en Asturias continúa cayendo y la tasa de actividad sigue siendo la más baja del país, dos males relacionados que venimos arrastrando incluso desde etapas anteriores a la crisis, al igual que el elevadísimo desempleo juvenil.
BAJA EL AGUA EN GIJÓN. También una buena noticia aunque la oposición, como puede ser lógico, la tilde de medida electoralista. Si fuera por ello, me gustaría que hubiera elecciones todos los años. Algún ciudadano, incluso, diría que cada seis meses. No es que a los gijoneses le tocara la lotería con la bajada del precio del agua anunciada por el Ayuntamiento para el próximo año, pero un 6 por ciento menos en el recibo algo se notará en la maltrecha economía de las familias. Siempre he defendido que los beneficios de la empresa pública que gestiona el agua tenían que revertir de una manera u otra directamente en la ciudadanía. La reducción de la tarifa es una buena fórmula. La medida, además, viene acompañada de otras acciones como la rebaja en el precio de las nuevas acometidas en la zona rural y el proyecto para crear un fondo social que ayude a pagar la factura a las familias más desfavorecidas. Ahora hace falta que el Principado se anime y reduzca también el canon de saneamiento que grava el recibo en el paraíso del agua, que esto no es Andalucía. Pero eso es otro cantar.
PRIMER ACCESO A LA ZALIA. Después de tres intentos anteriores fallidos por los recursos judiciales y la carencia de avales bancarios para las empresas aspirantes, el Gobierno asturiano ha abierto el proceso para la construcción del primer acceso a la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias, el macropolígono de Serín que nació como apoyo al ‘superpuerto’, en el que crecen las ortigas por la parálisis de la crisis y la inutilidad política. El Principado ha decidido construir una carretera barata, de una calzada, por poco más de 26 millones de euros, que conectará la ZALIA con la AS-19 en La Peñona, una vía que además, según la Administración, dará servicio también a los polígonos de Somonte, Lloreda y Bankunión, lo que no está nada mal. Será un acceso de bajo coste para las arcas, cosa que no es criticable, pero de una ejecución compleja y a mi juicio excesivamente larga, pues hasta el 2017 no podremos disponer de ella y eso si todo va bien. Ahora falta que el Ministerio de Fomento cumpla también su compromiso con el área logística y adjudique de una vez por todas el otro acceso, la conexión con El Musel por Jove, que la tardanza ya tiene bemoles.

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¿Se puede vivir sin coche?
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Ángel M. González | 24-07-2014 | 10:49| 0

Si quieren una respuesta personal, sin meditarlo, diría que no, pero me sumo a una reflexión que un poco sobre la marcha realizó Paul Krugman en un post publicado en su blog a propósito de los servicios de coche que prestan empresas como Uber o Lyft a través de los smartphones. Dice mi admirado economista que “servicios de conductor fiables y de respuesta rápida podrían liberar a mucha gente de la necesidad de invertir todos esos recursos en algo que solo usa de vez en cuando. Y desde un punto de vista social, reduciría la necesidad de invertir tanto capital en algo que no se usa la mayor parte del tiempo”.
Desde luego, estoy de acuerdo con él, pero antes de pensar en la oportunidad de negocio que se abre con este tipo de actividades a partir del uso de los teléfonos inteligentes, deberíamos de agotar las posibilidades que ofrecen los sistemas tradicionales de transporte público, utilizando también la misma tecnología, especialmente en aquellos lugares donde pueden funcionar más y mejor porque tienen, al mismo tiempo, una gran experiencia acumulada. En Asturias, sin ir más lejos, existe una enorme potencialidad en el área central para desarrollar un gran proyecto metropolitano sin coches aprovechando las redes de autobuses, trenes y taxis que existen y potenciándolas mediante el consorcio ya vigente o a través de la fórmula que se quiera, pero es necesaria mayor voluntad política y, sobre todo, un enorme cambio de mentalidad ciudadana.
Sostiene Krugman que el problema evidente son las horas punta en los desplazamientos, pero propone el Premio Nobel norteamericano la reorganización de horarios de personas y empresas para evitar las franjas donde se producen los grandes embotellamientos y conseguir ahorrar en tiempos y costes. Una buena idea si la desarrollamos de manera colectiva. ¿Seríamos capaces en Asturias de ponernos de acuerdo y conseguir cambiar las horas de entrada y salida en polígonos, empresas, establecimientos comerciales, etcétera, para escalonar los tráficos en los accesos a las urbes?
Cuando se repasan los datos sobre movilidad en Asturias encontramos cifras escalofriantes. El parque de turismos alcanza el medio millón, tocamos a un vehículo por cada dos habitantes, y se producen más de 40 millones de desplazamientos al año, sólo el 12 por ciento a través de medios de transporte público. El uso del coche privado para ir de un lado a otro en la ciudad o entre Gijón y Oviedo es de lo más elevados de España. La dependencia es absoluta. Consumimos cerca de 700.000 toneladas de gasolina cada año y nos quedamos tan contentos. Y otras 450.000 toneladas de gasóleo y como si nada. Además, se contribuye a aumentar la contaminación y el ruido, las necesidades de espacio para circular y aparcar son una fuente de problemas y la siniestralidad, no digamos. La sostenibilidad, por lo tanto, es cada vez más difícil.
Por ello, un mayor uso de los servicios públicos de transporte, de la utilización compartida del vehículo o de la bicicleta en aquellas ciudades como Gijón, donde se aplica desde hace justo diez años el plan Gijón-Bici, que implica el desarrollo de carriles y una flota de bicicletas públicas a disposición de los ciudadanos, sería adecuado para ir aparcando definitivamente el coche en casa. E incluso para ir pensando en deshacerse de él. ¿Podemos hacerlo?

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Fundación bancaria
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Ángel M. González | 18-07-2014 | 15:39| 0

El próximo día 23 de julio la Asamblea General de Caja de Asturias decidirá sobre la transformación de la entidad en una fundación para cumplir con la ley que vio la luz hace casi un año que tiene como objetivo acabar definitivamente con la politización de las cajas, de tal manera que ningún integrante del patronato podrá participar en la dirección de Liberbank ni sentarse siquiera en su consejo de administración. La fundación será mera tenedora de las acciones que ahora tiene la Caja en el banco y recibirá por ello, como cualquier otro accionista, el dividendo que le corresponda por esa participación, que dedicará a la obra social y cultural que desarrolle.
El consejo de Caja Asturias ha propuesto que el patronato de la fundación esté integrado por nueve personas, de las que tan sólo dos procederían de instituciones políticas, las dos entidades fundadoras de la caja de ahorros, el Principado y el Ayuntamiento de Gijón, que tendrían un representante cada uno. El resto de miembros que propone el consejo son personas ajenas absolutamente a la política y más vinculadas al mundo de la economía, de la empresa, de la investigación o a los centros asturianos.
La transformación en una fundación supone, por lo tanto, una renovación absoluta y, casi casi, una revolución del papel de estas entidades. Atrás quedan las luchas intestinas entre los políticos por el control de los órganos de la Caja como fuente de poder en la región, como instrumento para dar y recibir. Ahora resulta que en la fundación se sentarán López Otín, Margarita Salas, Alejandro Fernández, de Alimerka, o el médico Guillermo González Mañana. Para cuantas cosas sirvió la crisis. Ahora el poder real está en otro lado, en el propio Liberbank, pero guarecido de los partidos, que han pasado de ser dueños y señores a caer en desgracia.
La constitución de la fundación bancaria es el último paso de la travesía iniciada por la Caja hace poco más de cuatro años por la sacudida de la recesión. Repasemos: la integración de Caja de Castilla-La Mancha, la retirada a tiempo de la operación con la CAM después de que fuera detectado un agujero de más de 1.000 millones de euros, la constitución del SIP con Caja Extremadura y Caja Cantabria en 2011, la fallida fusión con Ibercaja y Caja3, el plan de reestructuración por el que se recibieron las ayudas del FROB y que llevó a la salida a Bolsa de Liberbank en mayo del año pasado y la reciente ampliación de capital, que obligó a las cajas a rebajar su participación del 70 al 45 por ciento, de los que Caja de Asturias mantiene el 30 por ciento. Con la ampliación, Liberbank reforzó su capital con la entrada de nuevos accionistas y también recuperó cierta idiosincrasia asturiana a través de la participación de inversores de la región, como Masaveu o José Antonio Aguilera, de tal manera que el mayor núcleo accionarial del banco, entre la antigua entidad y los privados, tiene raíces en la región. En ese sentido, Liberbank sigue siendo la entidad financiera más asturiana de cuantas operan aquí, sin restar méritos a aquellas otras que, a diario, demuestran su cada vez mayor vinculación con el territorio.
Lo deseable es que a partir de la creación de la fundación, el banco, que ha sufrido en exceso la deteriorada imagen del sector de las cajas en España, recupere el crédito y la confianza que llegó a tener Cajastur, para seguir protagonizando desde esta nueva posición los cambios en el mapa financiero español.

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La oportunidad de la regasificadora
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Ángel M. González | 18-06-2014 | 14:30| 0

La suspensión del suministro de gas ruso a Ucrania y las restricciones que provocarán en Europa las decisiones de Gazprón pueden suponer una buena oportunidad para el desarrollo del sector en España como país estratégicamente bien situado para garantizar el suministro en el continente.
La Comisión Europea está estudiando distintos planes de choque para diversificar las fuentes de abastecimiento ante los cambios que se están produciendo en el mapa mundial de la energía tras la posición de Rusia, su acercamiento comercial a China y el cerco a Ucrania, territorio por el que pasaba hasta ahora la mitad de los 160 billones de metros cúbicos de gas ruso exportado a Europa.

Rusia aporta cerca del 30% del consumo europeo de gas, pero existen países cuya dependencia es casi total, como en el caso de Letonia, Lituania, Eslovaquia, Estonia, Finlandia, Hungría y Bulgaria. La posición del Gobierno de Putin respecto a Ucrania amenaza la seguridad de suministro y por ello es necesario reducir su peso sobre la dieta energética del continente. España, según las estimaciones de las empresas gasisticas, está en condiciones de abastecer el 12% del gas que procede de Rusia, pero para ello es fundamental mejorar las interconexiones con Francia para poder llevar el suministro por toda la red europea. La capacidad de nuestro país para inyectar gas a toda Europa esta fuera de toda duda, pero tenemos que completar las infraestructuras.

En estos momentos podemos recibir más de 21 billones de metros cúbicos de gas de Argelia a través de los gasoductos Medgaz y Tarifa y otros 60 billones mediante las seis plantas de regasificacion que se encuentran en activo y en las que se introduce gas procedente de once lugares distintos. España dispone del 36% de capacidad de regasificacion de todo el continente, una posicion clave en la nueva geopolítica energética. Y una pieza que tiene que encajar en todo este puzzle es la regasificadora de El Musel.

La instalación gijonesa, tan denostada por tener la mala suerte de haber sido finalizada cuando las necesidades de gas ya no eran las mismas que en el momento de ser proyectada, tiene ahora su gran oportunidad. Esta situada en un enclave estratégico para convertirse en uno de los puntos de almacenamiento de gas en Europa con el fin de contribuir a la ansiada seguridad de suministro. Hace unos días asistíamos a una magnífica noticia sobre la planta asturiana, el inicio de la obra para la conexión con la red nacional a través del gasoducto hasta Llanera. Ahora es deseable que las obras no sufran contratiempos y la tubería este lista para que la instalación pueda estar en condiciones de entrar en funcionamiento el próximo año. Sólo por esto la ampliación portuaria tendría que haber sido declarada de interés comunitario, ahora que en Bruselas se plantea reclamar una buena parte de los fondos del ‘superpuerto’. El ministro de Industria dijo estos días que España representaba la solución al abastecimiento energético en la UE. La planta gijonesa forma parte de ella.

 

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Sin estrategia fiscal
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Ángel M. González | 27-05-2014 | 09:36| 0

En la presentación de la ‘Estrategia Industrial de Asturias’, el documento elaborado por el Gobierno regional que recoge los planteamientos de los agentes sociales en la concertación para impulsar el desarrollo de la industria, los representantes de los empresarios lamentaron la ausencia de medidas que permitan rebajar la carga fiscal en la comunidad autónoma. Jacobo Cosmen, como vicepresidente de Fade, acompañado de otros dos vicepresidentes de la patronal, Fernando Alonso, de Isastur, y Constantino Martínez, de Procoin, tomó la palabra en el acto para recordar que la fiscalidad es también un factor de competitividad y que, sin embargo, no figuraba como punto de consenso. Javier Fernández, cuenta la crónica, no tardó en reaccionar al reproche del empresario tirando balones fuera. “El Impuesto de Sociedades”, que es el que afecta a la empresa según el presidente, “es de competencia estatal”, subrayó el mandatario. Y ahí se acabó el partido.

La verdad es que resulta increíble que entre las 164 páginas del compendio de análisis, datos y acciones que recoge el documento emanado del Acuerdo por el Empleo y el Progreso de Asturias, como se llama ahora la concertación, no se incluya una palabra sobre fiscalidad, tan siquiera para valorarla, cuando sin ninguna duda es un factor clave para cualquier iniciativa empresarial, como lo es también el acceso a la financiación, los costes laborales y de materias primas, la energía o las infraestructuras. En Asturias sufrimos una de las mayores cargas tributarias de España y el Gobierno regional sigue mirando para otro lado, achacando esa situación a la política estatal. Y entonces la pregunta es ¿qué hacen otras comunidades para tener el tipo marginal de IRPF más bajo que en Asturias, el impuesto de sucesiones y transmisiones patrimoniales rebajado o el impuesto sobre el patrimonio prácticamente anulado?

No solo es actuar sobre el Impuesto de Sociedades, sino también hacerlo sobre estas tres figuras tributarias para aliviar la presión y que el resultado de la cesta fiscal sea más favorable que ahora. El presidente lo sabe, aunque no lo quiera reconocer, que en los últimos cinco años se produjeron deslocalizaciones relevantes de grandes patrimonios asturianos por la gravosa fiscalidad de la región. Personas físicas con rentas altas trasladaron sus bártulos a otros territorios, ya no extranjeros, sino de España al disponer allí de un panorama fiscal mucho más benigno que el aplicado en Asturias. Una carga, por cierto, que sufrimos todos en el impuesto sobre la Renta, al recibir una herencia o vender una vivienda, por ejemplo.

Mantenerse impasible ante esa situación es un grave error. Seguir culpando a la Administración del Estado de la discriminación fiscal en España puede ser un argumento válido en contienda electoral, pero cuando se gobierna se tienen que adoptar medidas para corregir como sea esa situación porque armas para hacerlo se tienen. Esperar, por ejemplo, a que la reforma que ahora está planteando el Gobierno de Rajoy ataje las grandes diferencias fiscales entre territorios es una equivocación, porque de mano no se ha producido un debate previo sobre el modelo de fiscalidad que queremos para nuestras autonomías, si seguimos el sistema federal de los Estados Unidos, con amplísimas competencias territoriales, o imitamos a Alemania, con un poder más centralizado. Como esa discusión está todavía pendiente, lo que el Principado tiene que hacer, como mínimo, es atender a sus agraviados.

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Regeneración sindical
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Ángel M. González | 30-04-2014 | 21:38| 0

Los sindicatos vuelven a cumplir con la liturgia del Primero de Mayo con manifestaciones en todo el país para proclamar que “sin empleo de calidad no hay recuperación”, que es el eslogan que llevan en todas las pancartas. UGT, CC OO y USO celebran movilizaciones unitarias en más de setenta localidades con motivo de la Fiesta del Trabajo, una denominación totalmente incongruente con la realidad que estamos viviendo en España, donde el que trabaja y cobra por ello se ha convertido en un privilegiado frente a quienes sufren las penurias del desempleo y de la pobreza. Los sindicalistas ocuparán hoy las calles para reivindicar la creación de empleo y la recuperación de los salarios al entender, como así es, que son condiciones fundamentales para poder salir de la depresión. Es cierto que no se puede hablar de recuperación económica mientras sigan existiendo casi dos millones de familias en este país con todos sus miembros en paro y mientras continúen aumentando el número de personas en las colas de los comedores sociales. Pero como estamos en un círculo vicioso, para que haya generación de puestos de trabajo y aumento de sueldos, las empresas tienen que ver el final del túnel, ir bien, empezar a arrojar buenos resultados, crecer y avanzar. El primer paso, empezar a ver la luz y tener confianza para poder empezar a regenerar todo lo que hemos ido perdiendo en estos siete años de declive.

Ahora bien, los sindicatos también tienen que reconstruirse. Los dirigentes que encabezan hoy las marchas, con voluntad y muy buenas razones, tendrían que, al mismo tiempo, abrir una reflexión sobre la situación que atraviesan las organizaciones a las que representan por el descrédito en el que han caído, de la misma forma que se ha ido produciendo la desafección hacia la política. Los sindicatos en este país tienen que regenerarse, al igual que se está pidiendo para los partidos, porque también han sido protagonistas de los desmanes que han provocado la falta de credibilidad en las instituciones y el buen funcionamiento democrático. Han construido unas estructuras con cúpulas todopoderosas alimentadas con fondos públicos con fines engañosos, sin que esté muy claro todo lo bueno que ese gran negocio ha dejado en la sociedad. Digamos que el fraude ha estallado en Andalucía, pero la sospecha se extiende por todo el país. Y de la misma manera que han sostenido el tenderete, vemos que quienes dirigían el sindicato hace veinte años, lo siguen haciendo ahora, de una forma u otra, porque el funcionamiento de estas organizaciones, aparentemente democráticas, es absolutamente piramidal, de ordeno y mando, con una buena siembra para que el templo no se desmorone.

Esa situación ha llevado, por ejemplo, a que algunos colectivos laborales, que tendrían que ampararse en la siglas para defenderse de los embates de la crisis, renuncien a ellas por desconfianza y se organicen en plataformas, sistemas asamblearios, para combatir las agresiones a los derechos con buenos resultados. El ejemplo reciente más claro es Tenneco. Al igual que se requieren patronales fuertes, los sindicatos también lo tienen que ser para que el funcionamiento del sistema democrático sea equilibrado y correcto. Fuertes y eficaces, pero también austeros y transparentes. No hace falta ir en audi para hacer valer el liderazgo.

 

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