El Comercio
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Fundación bancaria
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Ángel M. González | 18-07-2014 | 15:39| 0

El próximo día 23 de julio la Asamblea General de Caja de Asturias decidirá sobre la transformación de la entidad en una fundación para cumplir con la ley que vio la luz hace casi un año que tiene como objetivo acabar definitivamente con la politización de las cajas, de tal manera que ningún integrante del patronato podrá participar en la dirección de Liberbank ni sentarse siquiera en su consejo de administración. La fundación será mera tenedora de las acciones que ahora tiene la Caja en el banco y recibirá por ello, como cualquier otro accionista, el dividendo que le corresponda por esa participación, que dedicará a la obra social y cultural que desarrolle.
El consejo de Caja Asturias ha propuesto que el patronato de la fundación esté integrado por nueve personas, de las que tan sólo dos procederían de instituciones políticas, las dos entidades fundadoras de la caja de ahorros, el Principado y el Ayuntamiento de Gijón, que tendrían un representante cada uno. El resto de miembros que propone el consejo son personas ajenas absolutamente a la política y más vinculadas al mundo de la economía, de la empresa, de la investigación o a los centros asturianos.
La transformación en una fundación supone, por lo tanto, una renovación absoluta y, casi casi, una revolución del papel de estas entidades. Atrás quedan las luchas intestinas entre los políticos por el control de los órganos de la Caja como fuente de poder en la región, como instrumento para dar y recibir. Ahora resulta que en la fundación se sentarán López Otín, Margarita Salas, Alejandro Fernández, de Alimerka, o el médico Guillermo González Mañana. Para cuantas cosas sirvió la crisis. Ahora el poder real está en otro lado, en el propio Liberbank, pero guarecido de los partidos, que han pasado de ser dueños y señores a caer en desgracia.
La constitución de la fundación bancaria es el último paso de la travesía iniciada por la Caja hace poco más de cuatro años por la sacudida de la recesión. Repasemos: la integración de Caja de Castilla-La Mancha, la retirada a tiempo de la operación con la CAM después de que fuera detectado un agujero de más de 1.000 millones de euros, la constitución del SIP con Caja Extremadura y Caja Cantabria en 2011, la fallida fusión con Ibercaja y Caja3, el plan de reestructuración por el que se recibieron las ayudas del FROB y que llevó a la salida a Bolsa de Liberbank en mayo del año pasado y la reciente ampliación de capital, que obligó a las cajas a rebajar su participación del 70 al 45 por ciento, de los que Caja de Asturias mantiene el 30 por ciento. Con la ampliación, Liberbank reforzó su capital con la entrada de nuevos accionistas y también recuperó cierta idiosincrasia asturiana a través de la participación de inversores de la región, como Masaveu o José Antonio Aguilera, de tal manera que el mayor núcleo accionarial del banco, entre la antigua entidad y los privados, tiene raíces en la región. En ese sentido, Liberbank sigue siendo la entidad financiera más asturiana de cuantas operan aquí, sin restar méritos a aquellas otras que, a diario, demuestran su cada vez mayor vinculación con el territorio.
Lo deseable es que a partir de la creación de la fundación, el banco, que ha sufrido en exceso la deteriorada imagen del sector de las cajas en España, recupere el crédito y la confianza que llegó a tener Cajastur, para seguir protagonizando desde esta nueva posición los cambios en el mapa financiero español.

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La oportunidad de la regasificadora
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Ángel M. González | 18-06-2014 | 14:30| 0

La suspensión del suministro de gas ruso a Ucrania y las restricciones que provocarán en Europa las decisiones de Gazprón pueden suponer una buena oportunidad para el desarrollo del sector en España como país estratégicamente bien situado para garantizar el suministro en el continente.
La Comisión Europea está estudiando distintos planes de choque para diversificar las fuentes de abastecimiento ante los cambios que se están produciendo en el mapa mundial de la energía tras la posición de Rusia, su acercamiento comercial a China y el cerco a Ucrania, territorio por el que pasaba hasta ahora la mitad de los 160 billones de metros cúbicos de gas ruso exportado a Europa.

Rusia aporta cerca del 30% del consumo europeo de gas, pero existen países cuya dependencia es casi total, como en el caso de Letonia, Lituania, Eslovaquia, Estonia, Finlandia, Hungría y Bulgaria. La posición del Gobierno de Putin respecto a Ucrania amenaza la seguridad de suministro y por ello es necesario reducir su peso sobre la dieta energética del continente. España, según las estimaciones de las empresas gasisticas, está en condiciones de abastecer el 12% del gas que procede de Rusia, pero para ello es fundamental mejorar las interconexiones con Francia para poder llevar el suministro por toda la red europea. La capacidad de nuestro país para inyectar gas a toda Europa esta fuera de toda duda, pero tenemos que completar las infraestructuras.

En estos momentos podemos recibir más de 21 billones de metros cúbicos de gas de Argelia a través de los gasoductos Medgaz y Tarifa y otros 60 billones mediante las seis plantas de regasificacion que se encuentran en activo y en las que se introduce gas procedente de once lugares distintos. España dispone del 36% de capacidad de regasificacion de todo el continente, una posicion clave en la nueva geopolítica energética. Y una pieza que tiene que encajar en todo este puzzle es la regasificadora de El Musel.

La instalación gijonesa, tan denostada por tener la mala suerte de haber sido finalizada cuando las necesidades de gas ya no eran las mismas que en el momento de ser proyectada, tiene ahora su gran oportunidad. Esta situada en un enclave estratégico para convertirse en uno de los puntos de almacenamiento de gas en Europa con el fin de contribuir a la ansiada seguridad de suministro. Hace unos días asistíamos a una magnífica noticia sobre la planta asturiana, el inicio de la obra para la conexión con la red nacional a través del gasoducto hasta Llanera. Ahora es deseable que las obras no sufran contratiempos y la tubería este lista para que la instalación pueda estar en condiciones de entrar en funcionamiento el próximo año. Sólo por esto la ampliación portuaria tendría que haber sido declarada de interés comunitario, ahora que en Bruselas se plantea reclamar una buena parte de los fondos del ‘superpuerto’. El ministro de Industria dijo estos días que España representaba la solución al abastecimiento energético en la UE. La planta gijonesa forma parte de ella.

 

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Sin estrategia fiscal
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Ángel M. González | 27-05-2014 | 09:36| 0

En la presentación de la ‘Estrategia Industrial de Asturias’, el documento elaborado por el Gobierno regional que recoge los planteamientos de los agentes sociales en la concertación para impulsar el desarrollo de la industria, los representantes de los empresarios lamentaron la ausencia de medidas que permitan rebajar la carga fiscal en la comunidad autónoma. Jacobo Cosmen, como vicepresidente de Fade, acompañado de otros dos vicepresidentes de la patronal, Fernando Alonso, de Isastur, y Constantino Martínez, de Procoin, tomó la palabra en el acto para recordar que la fiscalidad es también un factor de competitividad y que, sin embargo, no figuraba como punto de consenso. Javier Fernández, cuenta la crónica, no tardó en reaccionar al reproche del empresario tirando balones fuera. “El Impuesto de Sociedades”, que es el que afecta a la empresa según el presidente, “es de competencia estatal”, subrayó el mandatario. Y ahí se acabó el partido.

La verdad es que resulta increíble que entre las 164 páginas del compendio de análisis, datos y acciones que recoge el documento emanado del Acuerdo por el Empleo y el Progreso de Asturias, como se llama ahora la concertación, no se incluya una palabra sobre fiscalidad, tan siquiera para valorarla, cuando sin ninguna duda es un factor clave para cualquier iniciativa empresarial, como lo es también el acceso a la financiación, los costes laborales y de materias primas, la energía o las infraestructuras. En Asturias sufrimos una de las mayores cargas tributarias de España y el Gobierno regional sigue mirando para otro lado, achacando esa situación a la política estatal. Y entonces la pregunta es ¿qué hacen otras comunidades para tener el tipo marginal de IRPF más bajo que en Asturias, el impuesto de sucesiones y transmisiones patrimoniales rebajado o el impuesto sobre el patrimonio prácticamente anulado?

No solo es actuar sobre el Impuesto de Sociedades, sino también hacerlo sobre estas tres figuras tributarias para aliviar la presión y que el resultado de la cesta fiscal sea más favorable que ahora. El presidente lo sabe, aunque no lo quiera reconocer, que en los últimos cinco años se produjeron deslocalizaciones relevantes de grandes patrimonios asturianos por la gravosa fiscalidad de la región. Personas físicas con rentas altas trasladaron sus bártulos a otros territorios, ya no extranjeros, sino de España al disponer allí de un panorama fiscal mucho más benigno que el aplicado en Asturias. Una carga, por cierto, que sufrimos todos en el impuesto sobre la Renta, al recibir una herencia o vender una vivienda, por ejemplo.

Mantenerse impasible ante esa situación es un grave error. Seguir culpando a la Administración del Estado de la discriminación fiscal en España puede ser un argumento válido en contienda electoral, pero cuando se gobierna se tienen que adoptar medidas para corregir como sea esa situación porque armas para hacerlo se tienen. Esperar, por ejemplo, a que la reforma que ahora está planteando el Gobierno de Rajoy ataje las grandes diferencias fiscales entre territorios es una equivocación, porque de mano no se ha producido un debate previo sobre el modelo de fiscalidad que queremos para nuestras autonomías, si seguimos el sistema federal de los Estados Unidos, con amplísimas competencias territoriales, o imitamos a Alemania, con un poder más centralizado. Como esa discusión está todavía pendiente, lo que el Principado tiene que hacer, como mínimo, es atender a sus agraviados.

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Regeneración sindical
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Ángel M. González | 30-04-2014 | 21:38| 0

Los sindicatos vuelven a cumplir con la liturgia del Primero de Mayo con manifestaciones en todo el país para proclamar que “sin empleo de calidad no hay recuperación”, que es el eslogan que llevan en todas las pancartas. UGT, CC OO y USO celebran movilizaciones unitarias en más de setenta localidades con motivo de la Fiesta del Trabajo, una denominación totalmente incongruente con la realidad que estamos viviendo en España, donde el que trabaja y cobra por ello se ha convertido en un privilegiado frente a quienes sufren las penurias del desempleo y de la pobreza. Los sindicalistas ocuparán hoy las calles para reivindicar la creación de empleo y la recuperación de los salarios al entender, como así es, que son condiciones fundamentales para poder salir de la depresión. Es cierto que no se puede hablar de recuperación económica mientras sigan existiendo casi dos millones de familias en este país con todos sus miembros en paro y mientras continúen aumentando el número de personas en las colas de los comedores sociales. Pero como estamos en un círculo vicioso, para que haya generación de puestos de trabajo y aumento de sueldos, las empresas tienen que ver el final del túnel, ir bien, empezar a arrojar buenos resultados, crecer y avanzar. El primer paso, empezar a ver la luz y tener confianza para poder empezar a regenerar todo lo que hemos ido perdiendo en estos siete años de declive.

Ahora bien, los sindicatos también tienen que reconstruirse. Los dirigentes que encabezan hoy las marchas, con voluntad y muy buenas razones, tendrían que, al mismo tiempo, abrir una reflexión sobre la situación que atraviesan las organizaciones a las que representan por el descrédito en el que han caído, de la misma forma que se ha ido produciendo la desafección hacia la política. Los sindicatos en este país tienen que regenerarse, al igual que se está pidiendo para los partidos, porque también han sido protagonistas de los desmanes que han provocado la falta de credibilidad en las instituciones y el buen funcionamiento democrático. Han construido unas estructuras con cúpulas todopoderosas alimentadas con fondos públicos con fines engañosos, sin que esté muy claro todo lo bueno que ese gran negocio ha dejado en la sociedad. Digamos que el fraude ha estallado en Andalucía, pero la sospecha se extiende por todo el país. Y de la misma manera que han sostenido el tenderete, vemos que quienes dirigían el sindicato hace veinte años, lo siguen haciendo ahora, de una forma u otra, porque el funcionamiento de estas organizaciones, aparentemente democráticas, es absolutamente piramidal, de ordeno y mando, con una buena siembra para que el templo no se desmorone.

Esa situación ha llevado, por ejemplo, a que algunos colectivos laborales, que tendrían que ampararse en la siglas para defenderse de los embates de la crisis, renuncien a ellas por desconfianza y se organicen en plataformas, sistemas asamblearios, para combatir las agresiones a los derechos con buenos resultados. El ejemplo reciente más claro es Tenneco. Al igual que se requieren patronales fuertes, los sindicatos también lo tienen que ser para que el funcionamiento del sistema democrático sea equilibrado y correcto. Fuertes y eficaces, pero también austeros y transparentes. No hace falta ir en audi para hacer valer el liderazgo.

 

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Reindustrialización
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Ángel M. González | 22-04-2014 | 17:01| 0

El Gobierno parece que está dispuesto a coger el toro por los cuernos y dar un impulso al proceso de reindustrialización en España. Como nunca es tarde si la dicha es buena, la propuesta lanzada desde el Ministerio de Industria para conseguir un pacto de Estado que implique a las organizaciones sociales y a los partidos para relanzar la actividad productiva en el país hay que saludarla de manera muy positiva. Cualquier intento a buen seguro no resultará baldío porque de lo que ha carecido España en muchos años, ya no solo durante la Gran Recesión sino incluso antes de que estallara la crisis, era de la ausencia absoluta de política industrial. De hecho, esa carencia ha llevado incluso a que una buena parte del tejido productivo del país fuera devorado por las fauces del declive.
En estos años, la industria española ha perdido peso en el PIB, del 30% que aportaba tan solo aporta el 16%, y también ha descendido cinco escalones en el ranking mundial de los países industriales. Ahora estamos en el puesto número catorce, por lo que hemos dejado de ser una de las grandes potencias para vernos superados por los países emergentes. Volver a la situación que teníamos en la esfera internacional va a costar muchísimo esfuerzo, quizás ya no lo logremos, pero sí es necesario adoptar medidas para dar un empujón y, como mínimo, fortalecer lo que nos ha quedado en pie e impedir que sigamos descendiendo.
El Gobierno maneja un informe elaborado por la consultora Boston Consulting como documento base para la reindustrialización, que recoge un conjunto de ideas para la discusión con los agentes implicados. De todas formas, hay cinco claves fundamentales para ayudar a que el sector sea competitivo y dinámico: reducir la elevada presión fiscal que soportan las empresas, incluidas las cotizaciones sociales, que son una carga a la hora de mantener plantillas y crear puestos de trabajo; disminuir el precio de la energía, teniendo en cuenta que España es el país de Europa con el recibo por consumo de electricidad más caro; facilitar a las compañías el acceso a las vías de financiación, con la apertura del crédito por parte de las entidades bancarias,  habilitar medidas para respaldar la internacionalización y apoyar co n firmeza la investigación, el desarrollo y la innovación.
Entre las propuestas que el Ministerio tiene sobre la mesa figuran otras tres que resultan interesantes y complementarias: el fomento de la compra de productos nacionales, el papel de las multinacionales españolas como embajadoras de las pymes y promover el aumento del tamaño de las pequeñas y medianas empresas.
A todo este conjunto de acciones añadiría otra que el comité de empresa de Tenneco, como ejemplo que es de lucha para todo el país contra a los desaguisados empresariales, llevará a la sede ministerial del Paseo de la Castellana: una ley para impedir la fuga de las multinacionales, para evitar las deslocalizaciones, sean de libro, como se calificó en su día la de Suzuki, o tan asumida como la de Coca Cola. Otros países de la UE ya adoptaron normas en este sentido. El más cercano, el caso de Francia. Si yo fuera ministro, tomaría también nota de la idea.

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Merkel se ablanda
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Ángel M. González | 04-04-2014 | 09:34| 0
Viendo a las miles de personas que se echaron a la calle en Gijón para protestar contra los recortes sociales y la austeridad y para reclamar políticas de empleo se me viene a la cabeza la idea de que lo que necesitamos es, posiblemente, una gran pacto político en este país, una coalición que nos gobierne, de la misma manera que está ocurriendo en Alemania. No sé si esa conjunción tiene que ser entre dos o más partidos para conseguir llegar a la fibra sensible de Mariano Rajoy, pero lo cierto es que a Angela Merkel se le ha ablandado un poquito el corazón desde que se tiene que entender con los socialdemocrátas para llevar las riendas del país.
Los alemanes, con luces y sombras como es lógico, han comenzado a recuperar una buena parte de los derechos sociales que habían perdido con la obsesiva política emprendida por la ‘señora de negro’ y extendida por Europa. Desde luego, el gobierno alemán no se ha soltado la melena, porque continúa siendo vigía del neoliberalismo en la UE, apretando todo lo que puede al resto de los socios en pro del despegue de su economía, pero sí que se está notando, aún entre críticas de las fuerzas sociales porque, al final, todo es poco, cierto giro hacia la protección de quienes más han sufrido la acción de los recortes.
Por ejemplo, el SPD ha forzado que, entre las medidas gubernamentales de Merkel, figure la jubilación a los 63 años para los que hayan cotizado más de 45 años, la doble nacionalidad para los hijos de los inmigrantes, con todos los derechos que comporta; la aplicación de las cuotas para que las mujeres estén presentes en los consejos de administración de las empresas, la reforma energética, con la nuclear perdiendo peso en la dieta, los límites a los precios de los alquileres de viviendas o, esta misma semana, el salario mínimo para los trabajadores peor pagados, de tal manera que ningún alemán, salvo los menores de 18 años y los becarios, podrá cobrar menos de 8,5 euros a la hora (1.500 euros al mes).
No se sabe quién sacará más partido de estas actuaciones, si los socialdemócratas de Sigmar Gabriel o los democristianos de la mandataria germana, pero el pacto, que apenas supera los cien días, está dando como resultado un cambio, muy leve aún eso sí, en la política de ultrarecortes que ha venido aplicando y predicando la mujer más poderosa de Europa.
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El regreso del crédito
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Ángel M. González | 28-03-2014 | 18:39| 1

Las entidades financieras de este país están protagonizando en los últimos días campañas con el fin de dar a conocer su absoluta disponibilidad para la concesión del crédito a las pequeñas y medianas empresas y trasladar, de una manera u otra, que aquello de que el grifo está cerrado se acabó. No es que se vaya a producir una tromba de dinero para terminar de golpe con la sequía que agobiaba a las pymes, no parece que los tiros vayan por ahí, pero al menos sí que se detecta un cambio notable en las entidades de empezar a colaborar con el tejido empresarial para ir remontando la situación después de cinco años en que por la manguera crediticia no salía una gota de agua. Los bancos llevan unos meses preparando esta carrera, que ahora puede ser definitiva, con el fin de volver a recuperar la confianza en las posibilidades de despegue de la economía tras una crisis que, en buena parte, ellos mismos provocaron. Tienen buena parte de responsabilidad en ello y parece que, por fin, asumen el papel que les corresponde como actores para contribuir a paliar las necesidades de financiación que tienen las pymes. A partir de ahí, si las empresas empiezan a funcionar como es debido, el resto puede rodar con más fluidez.

La Caixa suscribió con el Principado un convenio por el que pone a disposición 400 millones de euros para créditos destinados a facilitar el circulante de las empresas, proyectos de ampliación y expansión en los mercados internacionales, microcréditos para emprendedores y autónomos y préstamos al sector agrario. El Santander anunció esta misma semana también una ofensiva comercial para aumentar los préstamos a las pequeñas y medianas empresas con la inyección de más de 30.000 millones de euros en España. El plan va acompañado de un programa que tiene como objetivo impulsar el talento, la formación, la internacionalización, el empleo y la conectividad en las empresas. Y el Sabadell suscribió con Femetal, la patronal del sector del metal en Asturias, un acuerdo para favorecer el crédito en el proceso de expansión empresarial en el mercado exterior y el desarrollo de plataformas de pago y comercio electrónico. Otras entidades, como el Popular, llevan desplegando también acciones estratégicas en esta misma línea, como el convenio firmado recientemente con el Banco Europeo de Inversiones para complementar la financiación del BEI a las empresas españolas a bajo interés y largo plazo.

¿Cuáles son las razones de este cambio de tendencia? Pues la evolución que ha experimentado el sistema financiero español después de las inyecciones recibidas para sacarles del atolladero, por un lado, y el saneamiento que han conseguido en sus balances por el desendeudamiento y la enajenación de sus activos en general. Es cierto que las entidades rescatadas aún padecen dificultades para revitalizar su negocio, pero el sector en general ha ganado en solvencia y eficiencia. Hasta tal punto, el crédito comenzará a tocar a nuestras puertas, que el Banco de España confía en que el próximo año los préstamos nuevos al sector privado superen en cuantía a las devoluciones del crédito pendiente.  Ojalá sea así.

 

 

 

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Reforma trampa
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Ángel M. González | 20-03-2014 | 10:41| 0

El Gobierno lleva dando la cantinela con que la reforma fiscal que tiene previsto aplicar aliviará las cargas tributarias de las familias y ayudará a mejorar la situación de la economía porque, al final, se van a pagar menos impuestos en España. Y que quiere que les diga, si nos atenemos al planteamiento propuesto por el comité de expertos liderado por Manuel Lagares, la dichosa reforma en ciernes es una trampa. Se trata de un intento de recaudar más, objetivo legítimo por otro lado para cualquier administración, pero por arte de birlibirloque, con trucos de te doy por un lado, pero te quito por otro, con un juego de eliminación de deducciones y exenciones, reducción de tramos y cotizaciones e incremento de tipos en impuestos indirectos para que el saldo último sea seguir pagando igual o mas los que menos tienen que pagar.

Los técnicos de Hacienda, por ejemplo, ya advirtieron que si el Gobierno acepta la idea de progresividad que plantea el equipo neoliberal de Lagares, cual es la simplificación de los siete tramos actuales de IRPF, los más beneficiados serán los contribuyentes de rentas altas, que ya salen muy bien parados con otro paquete de medidas incluidas en el documento, como la eliminación de patrimonio.

Hay en la reforma muchos puntos cuestionables, desde luego, y en general no se trata de establecer en España un nuevo modelo fiscal, más moderno y adaptado a los tiempos, sino de retocar lo que hay simulando una bajada de impuestos. Y entre todos ellos existe uno preocupante, que es el maltrato que sufre la vivienda. El ‘Plan Lagares’ pretende acabar definitivamente con la deducción por compra de primera vivienda y además su tributación por IRPF, dos acciones sobre las que el Ejecutivo, de momento, parece tener dudas, pero que de llevarlas adelante supondría un durísimo golpe para más del 80% de las familias españolas.

No existe bien en este país sobre el que recaiga tantos tributos como el de la vivienda. Ni existe país en la UE que castigue de esta manera la propiedad de un piso o una casa para vivir con dignidad. Por la vivienda se paga el IBI, el impuesto de patrimonio, las plusvalías municipales, el IVA, el impuesto sobre transacciones y sucesiones y, en el caso de que se tenga más de una, el impuesto de la renta. Pues bien, para más inri, los expertos incluyen otra ocurrencia, la revisión al alza de los valores catastrales, que no puede ser mayor contradicción con lo que tendría que suponer una adaptación de la fiscalidad a las condiciones reales del mercado. Cuando los precios de la vivienda cayeron más de un 30% durante la crisis, vienen los sabios y defienden que el valor a efectos tributarios se eleve. ¡Qué incongruencia!

 

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El peor augurio
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Ángel M. González | 12-02-2014 | 00:41| 0

Asturias no puede salir peor parada en el último informe sobre la ‘Situación de España’ elaborado por el Servicio de Estudios de BBVA. En el análisis regional sobre las perspectivas de crecimiento de la economía española, el Principado, la Comunidad Valenciana y Cataluña se quedan atrás en el proceso de recuperación, con unas previsiones, en el caso de nuestra comunidad autónoma, totalmente descorazonadoras.

El informe prevé para Asturias un crecimiento este año del 0,4%, frente al 0,9% de media que pronostica para todo el país, de tal manera que nos sitúa en el último puesto de la lista de la reactivación económica, absolutamente hundidos con respecto a otras regiones, como Galicia, Madrid y Canarias, que nos triplican en el aumento del PIB. Y para el próximo año, mientras un buen número de autonomías superan el 2% de previsión de crecimiento, el porcentaje técnicamente favorable para empezar a crear empleo neto, el Principado vuelve a colocarse en la cola, con apenas un 1,3%. Peor imposible.

El estudio del BBVA, que es uno de los más se tienen en cuenta a la hora de evaluar la economía y de tomar decisiones, es totalmente desfavorable para Asturias, hasta el punto de que su pronóstico ha empeorado con la corrección de previsiones que hizo sobre el dato ofrecido en el anterior informe. En noviembre, la perspectiva de crecimiento para la región era del 1% en 2014, mayor que la media nacional. En febrero, de solo un 0,4%. ¿Qué ha cambiado en tan poco tiempo para que la confianza en las posibilidades de crecimiento de Asturias haya caído tanto?

Existen numerosas razones para pensar en la escasa capacidad que tiene en estos momentos la región para iniciar un despegue con la misma velocidad que el resto del país. Podemos enumerar unas cuantas: la incertidumbre política derivada de un Ejecutivo en minoría, las prórrogas presupuestarias en el Principado y en Gijón, la obsesión del gobierno regional en cumplir el objetivo del déficit aún a base de sacrificar su escasa inversión, la falta de valentía para acometer una verdadera reestructuración del sector público, los agujeros en algunas sociedades dependientes de la Administración regional, la enorme presión fiscal sobre las empresas y los ciudadanos, el ingente gasto social en una región con una población cada vez más vieja, con el nivel de desempleo más alto de la historia, una bolsa de pobreza que no para de aumentar, el mayor éxodo de jóvenes jamás conocido y un proceso de desindustrialización preocupante . Una región con un millón de habitantes, donde solo trabajan 350.000.

El panorama es muy sombrío. El informe del BBVA viene a confirmar el desequilibrio en el que se encuentra Asturias en el mapa de la economía nacional. Entramos mas tarde en el declive, pero también tardamos más en salir. Este hecho ha sido siempre una constante en las sucesivas crisis, pero, a tenor de los pronósticos, esta vez vamos a sufrir mucho mas de lo que en anteriores ocasiones sufrimos.

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La videncia de Lagarde
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Ángel M. González | 21-01-2014 | 17:41| 0

El siete ha sido siempre considerado un número mágico, la relación entre lo divino y lo humano, el número perfecto como lo llegó a definir Pitágoras. Ya saben, los siete días de la semana, los siete pecados capitales, los siete sacramentos, las siete maravillas del mundo, las siete notas musicales, las siete estrellas de la Osa Mayor, los siete sabios de Grecia, los siete colores del arco iris, las siete direcciones, las siete ciudades sagradas de la India, las siete colinas de Roma…

Christine Lagarde, recurriendo al misticismo del siete, mostró su esperanza en que en 2014 se inicie un periodo de siete años de bonanza después de otros siete de crisis. La directora del Fondo Monetario Internacional, en su reciente intervención en el Club Nacional de Prensa de Washington, haciendo gala de su capacidad de videncia, recordó aquel paraje bíblico del Génesis en el que José, el hijo de Jacob, interpretó el sueño que había tenido el faraón sobre las vacas y las espigas: “Vendrán siete años de abundancia en Egipto y detrás de ellos vendrán siete años de escasez, que harán que se olvide toda la abundancia y el hambre consumirá la tierra”.

Lagarde, por lo tanto, pronostica que a los siete años de vacas flacas que hemos sufrido por el mayor deterioro de la economía desde la Gran Depresión, les seguirán a partir de ahora otros siete de vacas gordas, aunque sin dejar claro cómo será este nuevo ciclo en el que entramos. Los datos avanzados hoy por el FMI sobre las perspectivas de crecimiento apuntan a que estamos abordando una nueva etapa, pero ello no quiere decir que los males se estén poco a poco esfumando.  Porque al mismo tiempo que se produce el crecimiento de la economía se puede producir un incremento de las desigualdades sociales generadas a lo largo de la recesión, de la extensión de la pobreza y de las calamidades si no logramos que el tirón sea lo suficientemente sustancial para eliminar la enorme bolsa de parados que se ha originado y revitalizar la desaparecida clase media. De momento, el crecimiento que nos aguarda será bajo el mismo modelo de capitalismo que nos llevó a la crisis porque de refundación del sistema, nada de nada.

De esta manera, el pronóstico de la directora del FMI tiene como contrapunto el que ha hecho también recientemente la Organización Internacional del Trabajo, que no puede ser más desesperanzador. La OIT estima que, desde 2008, a lo largo del periodo negro, se generaron 62 millones de parados en el mundo y que en los próximos cuatro años, hasta 2018, la destrucción masiva de empleo en el planeta continuará de forma acelerada, de tal manera que llegaremos a superar los 200 millones. ¿A quién hacemos caso?

 

 

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