El Comercio
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Central park
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Ángel M. González | 14-03-2016 | 17:49| 0

Hace más de un año que se derribó la estación de cercanías del Humedal y con ello desaparecía el último vestigio del sistema ferroviario gijonés al que iba a sustituir un modelo mucho más acorde con las necesidades de comunicación de la ciudad, mejor planificado, moderno e intermodal. Sin embargo, una década después de que se proyectara el plan de vías lo que tenemos es el túnelon hasta Viesques, medio solar convertido en pradera, otro medio de escombro y una estación circunstancial que costó la intemerata. Es decir, provisionalidad, que además de incómoda amenaza con ser eterna.
Esta semana, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, fue inaugurado el nuevo parque El Tren de la Libertad en memoria a la marcha que hace dos años le rompió el espinazo a Gallardón por su ley antiabortista.
Por lo tanto, la gran mancha verde destinada a construir pisos, popularmente conocida por el ‘solarón’, entra en el callejero con título oficial escrito en letras malva. Y aunque también parezca provisional, existe la promesa municipal de que si algún día el ‘solarón’ deja de ser tal, el Tren de la Libertad seguirá teniendo su placa en el lugar, bien dando nombre a una calle, bien a una plaza. O sea, del nuevo plan de vías quizás sea esta circunstancia la que está más garantizada, porque los planos y el dinero continúan estando en el aire.
En cuanto a los planos, la decisión de cambiar el emplazamiento de la futura terminal a la altura del Museo del Ferrocarril para recuperar la centralidad perdida en los bocetos iniciales, a mi juicio acertada, está en manos de un juez por empeño del Principado. Raramente se moverán más papeles si de tres socios que se sientan en Gijón al Norte uno se encuentra en funciones, otro promueve litigios y el tercero solo tiene el uso de la palabra. Sobre el dinero, más de lo mismo. Se pondrán las primeras parcelas a la venta y aparecerá algún inversor atrevido en busca de refugio ante la última artillería de ‘Supermario’, pero de ahí a que el ladrillo resucite podemos seguir sentados haciendo calceta.
Entonces, como la provisionalidad es para rato, la primera autoridad local ha puesto sobre la mesa una idea genial: Extender el ‘prau’ hasta la Comisaría. Sustituir la cochambre por una playona verde que una el maravilloso parque de Moreda con el centro de Gijón. Eso sí, yo pondría un estanque, unos cuantos arbolinos, algún parterre y otro ‘kilómetrín’ para que la gente, además de esparcer, pueda mantenerse en forma. Se admiten más propuestas. Quiero decir con ello que, para ganar tiempo al tiempo, me agarro a lo que plantea la primera edil y si no tenemos de momento estación central disfrutemos, por lo menos, de un central park.

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Locura sin ética
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Ángel M. González | 01-12-2015 | 11:05| 0

El Club Asturiano de Calidad celebró sus veinte años con la presentación de un libro con artículos de los numerosos expertos y directivos que participaron, de una forma u otra, en las sesiones que fue celebrando la asociación a lo largo de estas dos décadas sobre aspectos como el liderazgo empresarial, la responsabilidad social y corporativa, la innovación, la internacionalizacón o los modelos de gestión. Y en la presentación de ‘Veinte años innovando en la gestión’, el club contó con la presencia de Isabel Aguilera, que abre el trabajo con una aportación que lleva por título ‘Aprender de los mejores’ y que en la conferencia que ofreció en la sede del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), en Oviedo, volvió a demostrar que ella es, precisamente, una de las mayores expertas en la concienciación sobre los cambios que nos esperan en el mundo de la empresa y de la sociedad.
Aguilera, consultora con una enorme experiencia, que llevó las riendas del negocio en España de General Electric, Google y Dell Computer, habló en su charla del imparable avance de la digitalización, de la necesidad de escuchar, de dar mayor participación al cliente, del liderazgo motivador, del aprovechamiento del talento, del desarrollo tecnológico. Pero también enumeró los mayores desafíos a los que se enfrenta la Humanidad, diez retos que tenemos pendientes de resolver: el medio ambiente, la educación, la salud, la seguridad-ciberseguridad, la energía, los alimentos, el agua, la pobreza y los desastres naturales. Hasta ahí son nueve. El décimo, el más grande y al que la conferenciante concedió suma importancia, es la ética.
Coincido plenamente con Isabel Aguilera en este asunto. La falta de ética es uno de los grandes males de la sociedad actual. ‘Lo que es’ cada vez está mas alejado de ‘lo que debe ser’. Lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto, lo obligatorio y lo permitido cada vez es más confuso. La ética, como principio que rige el comportamiento y las relaciones humanas, es un concepto difuso. Las normas no se cumplen y las acciones son contradictorias, a veces malvadas.
La locura económica que hemos vivido en la última década puso de manifiesto, sobre todo, que fuimos víctimas de esa gran carencia. Y que seguimos siéndolo. La mayor parte de las causas que provocaron la gran depresión tienen su origen en el ejercicio de un capitalismo voraz y falto de principios que, al entrar en crisis, generó situaciones atroces y devastadoras. De qué ética estamos hablando cuando estalla la burbuja financiera e inmobiliaria, en las prácticas usureras de bancos, eléctricas y empresas de telecomunicaciones, en la corrupción generalizada en las administraciones, en el pago de comisiones, en la evasión fiscal, en el manejo de dinero negro, en la economía sumergida, en la utilización de información privilegiada para enriquecerse, en el ‘dumping’ social… O en realizar promesas electorales siendo consciente de que son imposibles de cumplir.
“Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo”. La frase no es mía, es de Albert Camus, y lo nefasto por desgracia para la Humanidad, es que ese tipo de personas predominan.

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La enciclopedia de Mario
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Ángel M. González | 21-11-2015 | 16:23| 0

Mario García Antuña anda estos días de gira con la presentación de su obra ‘Catástrofes mineras asturianas’. El pasado 3 de noviembre dio a conocer el libro en un acto en Gijón del Aula de Cultura de EL COMERCIO, que tuve el honor de moderar; el próximo martes, día 24, lo hará en la Casa de Cultura de Moreda y el 2 de diciembre, en las Escuelas Dorado de Sama de Langreo.

El trabajo de Mario es sencillamente excepcional por dos razones. Porque no existe en Asturias un compendio sobre accidentes en la minería, ni en ningún otro sector, como esta obra, de tal manera que constituye una fuente documental valiosísima de la que estaba huérfana la región. Y excepcional, además, porque la labor recopilatoria ha sido realizada con gran rigor y sensibilidad. Un rigor aplicado en la búsqueda de todo tipo de datos sobre cada una de los accidentes que recoge, sumergiéndose en cuantos archivos se pusieron a su alcance, en los registros empresariales, de las administraciones, en las bibliotecas y en las hemerotecas, contrastando la información, ordenándola y dándole forma. Mario es nuestro enciclopedista de la minería. No en vano, empezó su faena indagando sobre el desarrollo del sector con el ánimo de hacer una historia del carbón en Asturias, pero claro le salía una macrohistoria y se dijo asimismo “¿pero dónde voy yo?” Y decidió centrarse en los accidentes, de tal forma que llegó a documentar nada más y nada menos que ocho mil. ‘Catástrofes mineras asturianas’ recoge 63 siniestros con cuatro o más víctimas mortales desde 1889 hasta 1995 en un total de 1.393 páginas. Por lo tanto, esta ingente obra supone para los que tantas veces tenemos que bucear en búsqueda de información una base de datos relevante.

Y después la sensibilidad con la que trata un tema tan espinoso como real como es la siniestralidad en la minería. Mario convivió con ella desde pequeño. Mario es de las cuencas, de Campera, en Moreda, y como buen allerano el carbón no le ha sido ajeno a toda su vida. Estudió ingeniería técnica en Mieres, trabajó en Hunosa, pasó por tres pozos, primero en Modesta, después en el Candín y por último en el Fondón. Allí se hizo cargo del servicio de seguridad durante casi once años, desde 1982 hasta 1993, que se prejubiló, y allí mantuvo contactos con la Brigada de Salvamento Minero, a la que dedica un capítulo especial en su obra, de la misma manera que lo hace al Sanatorio Adaro. Todo ese conocimiento, el bagaje intelectual y humano que Mario adquirió en convivencia con el sector lo lleva al relato cuando recuerda a los fallecidos, la angustia de los familiares, los sepelios, las circunstancias de los accidentes, la llegada de los equipos de salvamento, la investigación…

De ‘Catástrofes mineras asturianas’ se pueden sacar varias conclusiones. Yo enumero tres. La primera, el grisú ha sido el gran mal de los mineros, el factor desencadenante de la mayor parte de las tragedias que ocurrieron en la región. La segunda, la paulatina reducción del número de accidentes conforme se iban avanzando en los sistemas de seguridad en las explotaciones. Esta evolución es patente en el libro. No en vano, llevamos veinte años sin siniestros de más de cuatro víctimas en Asturias. Y tercera, los accidentes también han ido cayendo conforme se fue disminuyendo el tamaño del sector. Como es lógico, a menor número de trabajadores, las posibilidades de accidentalidad en los pozos se reducen. Dice Mario que en las minas a lo largo de la historia dejaron sus vidas más de 5.000 mineros. En ese sentido, algo bueno han traído consigo las reconversiones.

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Las baterías de Arcelor
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Ángel M. González | 25-09-2015 | 15:32| 0

Sin duda alguna la inversión de ArcelorMittal en la reconstrucción de las baterías de cok de Gijón supone una inyección relevante para el necesario empuje de la industria en Asturias, un sector que ha quedado seriamente dañado por la gran depresión económica. En ese sentido, estoy de acuerdo con la apreciación del flamante consejero Francisco Blanco tras el encuentro que mantuvo con los directivos de la multinacional siderúrgica: “La inversión de la empresa fortalecerá el corazón industrial de la comunidad autónoma y contribuirá a afianzar la recuperación”. No en vano, estamos hablando no solo de la mayor actuación de ArcelorMittal en la región desde que el magnate anglo-indio desembarcó en la siderurgia asturiana, sino también de la inversión industrial más cuantiosa prevista, hoy por hoy, en el Principado. Con el proyecto de las baterías y con el resto de reformas que Arcelor tiene previsto acometer en el próximo trienio con un desembolso cercano a los 300 millones de euros la multinacional contribuirá a dinamizar el sector, de la misma forma que lo ha venido haciendo a lo largo de su historia en su papel de cabeza tractora de la economía regional. Ahora bien, considerar que las nuevas instalaciones de cok apuntalan la actividad siderúrgica en Asturias otros cuarenta años quizás sea mucho decir.
La aseveración queda muy redonda y puede que haya alguien que se lo crea y se quede tranquilo pero una cosa es que la vida útil de las futuras baterías pueda llegar a ser tan larga y otra que con estos equipos tengamos garantizada siderurgia hasta más allá del 2050, entre otras cuestiones porque el futuro de la cabecera no depende únicamente de que el cok se produzca a menos de un kilómetro, aunque sea un factor relevante.
Arcelor prevé amortizar la inversión en dos años una vez que las instalaciones se encuentren a pleno rendimiento porque puede conseguir ahorros de 60 millones al año por su eficiencia técnica y el aumento de la productividad. A buen seguro existen pocas inversiones industriales de estas características que se puedan amortizar en tan poco periodo de tiempo. La oportunidad entonces no ofrece dudas. Incluso para ir pensando también en la reconstrucción de la misma manera de las baterías de Avilés, cuyo devenir pende ahora de un hilo. La producción de cok, tal como nos la presentan, es un negocio viable y de resultados inmediatos.
Y para finalizar, lo más preocupante del anuncio, el plazo para el inicio de la obra, dentro de un año, en el segundo semestre del próximo ejercicio. Esta claro que una actuación de estas características necesita mucho tiempo para las labores de preparación, para la realización del proyecto de ejecución y una buena planificación, pero Mittal ha demostrado una gran eficacia y agilidad en la toma de decisiones trascendentales para adaptar la actividad de la compañía a la evolución del mercado. Y por ello hemos visto como paraba hornos de la noche a la mañana, cerraba instalaciones y aplazaba inversiones hasta tiempos mejores. Precisamente las baterías fueron víctimas, entre comillas, de esa capacidad de reacción hace ahora dos años. Quiero decir con ello que en un año podemos pasar de asomar la cabeza a tenerla nuevamente enterrada. El comportamiento de los mercados y de la economía es, en estos momentos, impredecible.

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No es todo el IRPF
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Ángel M. González | 13-07-2015 | 11:39| 0

Rajoy tiene resuelto el conflicto con los mercados y ahora quiere resolverlo con los ciudadanos después de que a lo largo de toda la legislatura los dejara al margen de cualquier consideración sobre los dolorosos ajustes que ha sufrido la economía española. El objetivo del Gobierno no es otro que el beneficio electoral, una vez que el país se ha ganado la confianza de los mismos que provocaron la recesión y que, de la misma manera que siguen presionando a Grecia, lograron que España y los españoles fueran más pobres para a partir de esa situación volver a renacer.
Es lo que esta pasando ahora. Vamos camino de convertirnos en la economía que más crezca de toda la OCDE, con incrementos del PIB por encima del 3 por ciento este año, pero sin una traducción en el bienestar general. Llevan razón quienes propugnan la necesidad del rescate ciudadano, absolutamente prioritario en estos momentos, pero cuestión distinta es como se lleve a cabo ese rescate. Ahora bien, dudo del cuaderno de medidas del presidente más gris de la democracia para solventar el panorama social generado en estos siete angustiosos años de declive.
El Gobierno ha adelantado la anunciada rebaja del IRPF a este mismo mes de julio para que quienes tienen aún la fortuna de cobrar todos los meses tengan algo más de dinero en el bolsillo, aumenten el consumo y contribuyan a inyectar mayor dinamismo. También ha decretado una rebaja del precio de la luz, aunque engañosa por el carácter temporal que tiene la medida, justo hasta cuando los españoles tengan que decidir en las urnas al mandatario que conduzca la recuperación. Y para cumplir esta hoja de ruta, Rajoy todavía le quedan los guiños con los pensionistas y con los funcionarios, dos grandes colectivos que sufrieron los embates de la política de ajustes pero que, digno es reconocerlo, pudieron aguantar mucho mejor la dureza de la crisis.
Son medidas encaminadas a favorecer a aquella parte de la población que conservan sus ingresos, a aliviar a la clase media de este país, pero que no abarcan a las personas que han caído en la pobreza, que se quedaron sin empleo o en situación eterna de paro, sin vivienda, que no pueden pagar la calefacción, que entraron en el peligroso territorio de la exclusión social, cuando España, antes del enorme daño que provocó la depresión, era uno de los países desarrollados con menor índice de pobres.
Es cierto que para corregir el desequilibrio originado en la sociedad la mejor salida es dinamizar el mercado laboral y crear puestos de trabajo, pero el ritmo de generación de empleo todavía es muy lento, aunque este año podamos llegar al medio millón, y las condiciones en los que se generan dejan mucho que desear: empleo precario al amparo de la nueva normativa. Por lo tanto, es de esperar que, además de las acciones encaminadas a incentivar el consumo, el Gobierno lleve a cabo un plan de choque dirigido a terminar con la desigualdad, un programa ambicioso de inversiones, apoyos a empresas y empleo público para eliminar las colas del paro o ante los comedores sociales. Para exterminar la ruina social.

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Descolgados
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Ángel M. González | 01-04-2015 | 19:03| 0

Mientras España acelera el tren de la recuperación, Asturias espera en la estación a verlo pasar. Los datos que hizo públicos el Instituto Nacional de Estadística sobre la evolución del PIB y del déficit de las comunidades autónomas en 2014 no pueden ser más ilustrativos de las dificultades que padece la región para engancharse al convoy del crecimiento. Asturias aumentó su producto interior bruto en un 0,8%, cuando la media nacional alcanzó el 1,4%, seis décimas más, y hubo comunidades que casi nos triplicaron. El comportamiento no puede ser peor. En cuanto al cumplimiento del déficit tampoco estuvimos muy brillantes. Fue del 1,3%, es decir, no llegamos al objetivo, pero no resulta tan preocupante como el hecho de que no acompasemos la marcha para salir de la crisis al ritmo del resto del país. La consejera de Economía, Dolores Carcedo, ha explicado esta desviación del déficit a los ajustes contables que, de forma coyuntural, hubo que hacer para reflejar las inversiones en los dos nuevos hospitales asturianos, el HUCA y el Álvarez-Buylla, y esta circunstancia nos deja tranquilos, pero lo realmente preocupante es que quedemos descolgados del crecimiento.
Luis de Guindos, al que no le falta un ápice de optimismo, ha pronosticado que España cerrará este año con un aumento del PIB superior al 3%, más de lo que predicen los informes de coyuntura de organismos económicos y entidades financieras. El ministro, incluso, ya aventuró cinco años de bonanza, como mínimo, de tal manera que hasta 2020 habrá expansión y creación de empleo. Para entonces, habremos conseguido reducir la tasa de paro a más de la mitad, si las circunstancias no se tuercen. Turismo, exportaciones y consumo privado son los tres factores del crecimiento que espera el Gobierno, una trinidad de la que Asturias no está muy boyante.
En nuestra región confiamos más en que el propio tren de la recuperación nacional tire de nuestro maltrecho vagón que en nuestras propias posibilidades. No somos una potencia turística en el panorama estatal, aunque exportamos seguimos teniendo carencias y en lo que se refiere al consumo privado el problema es mayor. La tasa de actividad es de las más bajas del país y nuestra estructura social no favorece precisamente incrementos de consumo importantes. Uno de cada tres asturianos trabaja, otro es pensionista y el tercero está en el paro, estudia o carece de ocupación definida. Además la población cada vez es más envejecida y la demanda, el seguimiento de las tendencias y las compras de bienes y servicios se van reduciendo. Las pautas de consumo se modifican por la peculiar situación demográfica de Asturias. Por lo tanto, el debate ya no es que salgamos más tarde de la crisis, de la misma forma que también hemos entrado en ella más tarde, como ha ocurrido en anteriores ciclos de depresión, sino si seremos capaces de alcanzar la nueva prosperidad.

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Bendito petróleo, bienvenido BCE
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Ángel M. González | 21-01-2015 | 16:04| 0

La decisión del Banco Central Europeo de iniciar una compra masiva de deuda ha generado una enorme expectación por la contribución que la medida tendrá en el relanzamiento de la economía de la eurozona, aunque existen dudas de las repercusiones directas que la medida puede llegar a tener en los bolsillos de los ciudadanos, que, al fin y al cabo, son las grandes víctimas de la Gran Depresión.
La actuación del organismo que preside Mario Draghi, pese a que algunos analistas consideran que llega tarde y más movido por el pánico que circula en los mercado ante el resultado que puedan registrar las elecciones en Grecia, puede tener un impacto directo en favorecer que los bancos abran, de una vez por todas, el grifo del crédito en buenas condiciones y no como hicieron hasta ahora, que dicen que lo tienen abierto, pero con cláusulas que estrangulan a cualquiera, y por otro lado generar un proceso de inflación y crecimiento. En ese sentido, bienvenida la medida.
Ahora bien, el acontecimiento que está actuando como auténtico revulsivo es el precio del barril de petróleo, la espectacular caída que esta sufriendo el ‘oro negro’, que ha tirado del IPC para abajo provocando una deflación generosa, de las buenas, que nos viene a todos los sufridores de perlas. Bendito petróleo, que tan mal nos hizo pasar en los momentos más complicados de la crisis con unas alzas insostenibles y que tan bien nos favorece ahora con su caída en picado, dejando más dinero en el bolsillo a los asalariados, a los pensionistas y a los ahorradores. Ninguna reforma de Rajoy, ni tan siquiera la del IRPF, ha tenido tanta repercusión como esta. Es más, con el barril y con el BCE, el Gobierno puede echarse a dormir, porque el resto se lo harán los agentes económicos.

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El proyecto de Podemos
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Ángel M. González | 02-12-2014 | 12:51| 3

El documento ‘Un proyecto económico para la gente’, firmado por Vicens Navarro y Juan Torres y que recoge las líneas programáticas de Podemos para transformar la economía del país podría ser asumido en su integridad por cualquier socialdemócrata o por cualquier participe de organizaciones no gubernamentales o entidades sociales, incluidas las más directamente vinculadas a la Iglesia. No en vano, el documento hace referencias a informes de situación social realizados por algunas de esa ongs y a frases del mismo papa Francisco tan lapidarias como “esta economía mata”. El problema es que para llevar precisamente a la práctica una buena parte de los postulados del documento sus propulsores tienen que hacer frente a las políticas liberales que han sostenido el modelo de capitalismo que aún pervive y que dio origen a la gran recesión. Un modelo que se encuentra en revisión por sus propios defensores para refundar el sistema, pero que no es el que pretende promover Podemos, ni mucho menos, sino que es el mismo que generó la crisis con el disfraz de la sostenibilidad y del progreso.
El documento es una propuesta para el debate, no es el programa, pero pone de los nervios al partido socialista porque cubre el espacio ideológico que ha ido abandonando en los últimos treinta años con planteamientos tildados de oportunistas que tratan de responder a la dramática realidad social que vive este país. Algunas de las líneas maestras del proyecto económico ya habían sido planteadas por Felipe González en 1982, las mismas que llevaron entonces a la victoria, aunque luego modificó el discurso conforme iba desarrollando la acción de gobierno. En aquel momento, al joven abogado sevillano se le veía también como un oportunista iluminado.
Ahora bien, si buscamos comparativas históricas del ‘proyecto económico para la gente’ la más similar que encontramos es, quizás, el Programa Común de la Izquierda que había elaborado la coalición entre socialistas y comunistas en Francia y que llevó a la victoria electoral en 1981 a François Mitterrand en un momento de gran convulsión política. Aquel programa recogía un conjunto de ambiciosas reformas sociales y económicas para conseguir una sociedad más justa e igualitaria. Aumentó el salario mínimo, las ayudas sociales, los derechos de los inquilinos y de los trabajadores; redujo la jornada laboral, estableció la edad de jubilación en los 60 años, instauró un impuesto sobre las grandes fortunas e incrementó el empleo público. Pero la medida más trascendental fueron las nacionalizaciones. La mayor parte de los bancos cayeron en manos estatales, pero también la siderurgia, el sector del aluminio, el químico y las eléctricas.
Ante tal semejante intervención la respuesta de capitalismo fue brutal. Hubo fuga de capitales, las inversiones empresariales en Francia se congelaron, la inflación se disparó por la subida de los precios de los productos no regulados, las exportaciones cayeron, la economía del país se paralizó y el desempleo alcanzó cotas sin precedentes. Este es el panorama que se dibuja en España en el caso de que Pablo Iglesias alcance el poder en las próximas elecciones legislativas, una posibilidad cada vez menos remota a tenor de la evolución de los acontecimientos. Como el líder de Podemos y quienes le acompañan en el viaje, el clan de la Complutense, etcétera, son buenos conocedores de la historia, seguro que no serán tan necios de repetir los errores. Ahora se encuentran en plena caza del voto, pero irán poco a poco matizando y moderando el discurso.

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El festín
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Ángel M. González | 17-10-2014 | 09:29| 1

Llevamos unos días aturdidos por las sacudidas que están experimentando las bolsas coincidiendo con las informaciones que apuntan hacia una tercera recesión en la zona euro, que pueden dar al traste con los esfuerzos de nuestras autoridades por ir generando confianza para remontar la gran depresión en la que nos hemos metido. Los analistas se afanan por explicar lo que está ocurriendo en los mercados de valores ofreciendo un conjunto de variables macroeconómicas como causas del pánico generalizado en el parqué. Que si el estancamiento de los países locomotoras de la UE, que si el riesgo de deflación, que si la retirada de estímulos en los Estados Unidos, que sí China no logrará alcanzar el 7,5 por ciento de crecimiento, etcétera. También hay quienes sostienen que se trata de correcciones técnicas, de la recogida de beneficios por parte de los inversores, que es la versión ‘finolis’ de la especulación. Y yo me quedo con esta explicación. Qué pánico y qué cuartos. El pánico está en la calle, entre los millones de parados, los cientos de miles de personas que teniendo la fortuna de trabajar cobran salarios de miseria, entre quienes guardan colas ante los comedores sociales. Qué les voy a decir.
Lo que está ocurriendo en la bolsa es que los propios especuladores la están hundiendo para saquearla, llevarse en pocos días y en muchos casos un 30 por ciento de ganancia y volver a entrar para generar otra ola. Desde julio de 2012, aquel día negro en el que el mercado bursátil se situó en los 5.956 puntos, el mínimo de la década, y la prima de riesgo alcanzaba los 636 puntos básicos, el parqué se revalorizó en casi un cien por cien. En un año, el número de españoles que superaron el millón de euros de patrimonio aumentó un 24 por ciento como consecuencia del incremento del valor de sus activos en bolsa, de tal manera que superan los 460.000, y los fondos de inversión crecieron un 150 por ciento, el mayor aumento en dieciséis años, porque los depósitos y las cuentas remuneradas dejaron de ser atractivas para todos aquellos que tenían algún ahorro en el banco. Los informes de los brokers aventuraban a principios de 2014 que la bolsa en España iba a revalorizarse este año hasta un 45 por ciento y, claro está, todo el mundo a hinchar la bola para que ahora los tiburones saquen tajada. Miedo, no. Festín.

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Medidas contra el amagüestu
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Ángel M. González | 28-08-2014 | 15:40| 0

El Gobierno ha aprobado un paquete de medidas para evitar los fraudes en los cursos de formación después del escándalo surgido en Andalucía, que ha salpicado a dirigentes de UGT, del PSOE y miembros del Gobierno regional, después de la sacudida que ya habían sufrido por la ‘súperestafa’ de los expedientes de regulación de empleo. Las vacunas antifraude que quiere aplicar la Administración central han sido recibidas por las organizaciones sindicales con reticencias porque, entre otras cuestiones, les retira la capacidad de amagüestar el reparto de los fondos con la patronal, como venían haciendo hasta ahora.
En Andalucía, el Gobierno de Susana Díaz también decidió un conjunto de acciones para evitar a partir de ahora los masivos engaños en la formación y otras comunidades, como en el caso de Asturias, llevan ejerciendo un control más riguroso de los planes y cursos que financian porque el saqueo era más que una sospecha. Hace unos días, un representante institucional me comentaba que ahora la intervención no deja pasar una, que todo tiene que ir justificado, hasta el último detalle. Qué pena. Cuánto hemos tardado en reaccionar, cuántos millones se han quedado en los bolsillos de algunos con la condescendencia de nuestros padres de la patria.
La normativa elaborada por el Ministerio de Trabajo, aunque llega tarde, conlleva una serie de medidas que, si se llevan adelante con el máximo rigor, pueden prevenir la corrupción. Muy resumido, la nueva regulación recoge que las convocatorias de los fondos de los cursos se abran a la libre concurrencia, de tal forma que podrán presentarse los centros acreditados para ello y no sólo los agentes sociales, la Administración no anticipará más del 50% de la subvención ni financiará planes anteriores, se creará un buzón para recibir denuncias sobre posibles irregularidades y una unidad especial de inspectores velará por el buen uso de los recursos con sanciones específicas para quienes cometan fraudes. Ahora bien, el rigor normativo en la adjudicación de los fondos tendría que venir acompañado de la introducción en el Código Penal del delito por financiación ilegal, que los juristas echan de menos, para castigar a todos aquellos que han venido lucrándose con estos fondos y costeando las estructuras de las organizaciones, los dispendios y la abundancia.

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