El Comercio
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'Operación Zumárraga'
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Ángel M. González | 18-04-2016 | 15:09| 0

Sobre Zumárraga cayó la espada de Damocles. Una de cada cinco familias de este pueblo guipuzcoano de más de 10.000 habitantes vivían directamente del trabajo en la acería que ArcelorMittal ha comenzado a desmantelar la semana pasada para convertirla en un almacén de chatarra por la embestida de la competencia desleal. La villa donde nació Miguel López de Legazpi, el conquistador, el mismo cuyos hombres defendieron Manila de los piratas chinos, se queda prácticamente sin industria por la incapacidad europea a poner freno al acero ‘low cost’ procedente del gigante asiático. La UE se pone antes de acuerdo para expulsar a los refugiados que para defender lo que en 1951 tal como día como hoy fue germen de la Unión.
Cuando otras áreas del mundo adoptan con celeridad medidas proteccionistas ante la invasión comercial, en el viejo continente abrimos expedientes para investigar la evidencia y discutimos si son galgos o podencos mientras nos cierran plantas como la de aquella tierra, dando la puntilla a medio siglo de tradición siderúrgica. Socialmente tiene coste. Más de 260 trabajadores tendrán que hacer las maletas para recolocarse en las factorías de Gijón y Avilés. Son los desplazados, a los que se dará acogida en Asturias, cómo no, pese al precio que tiene este tipo de reubicaciones en una región como la nuestra tan golpeada por el desempleo.
La ‘operación Zumárraga’ tendrá consecuencias. El primer efecto es inmediato. Los compromisos de Arcelor en el plan laboral se van al garete. ¿Qué puestos ocuparemos cuando vayamos a Asturias?, se preguntaban los operarios vascos el día que la multinacional echaba el cerrojo a la planta. Pues los que ahora ocupan los eventuales contratados por la compañía en Veriña o Tabaza o los relevistas del personal que aquí se iba prejubilando. Es decir, el cierre en Guipúzcoa incrementará el paro en Asturias.
También se extraen conclusiones. Resulta cansino recordar que ni en España ni en la Unión Europea existe política industrial, pero Zumárraga, y lo que todavía pueda venir, es otra víctima más de esa carencia. La industria europea y española está huérfana, totalmente desprotegida. Hasta dónde hay que llegar para que se tomen medidas que rebajen los costes energéticos de las empresas, uno de los factores más determinantes en los cierres y deslocalizaciones.
Menos mal que en Gijón, por ejemplo, no se acabó instalando una acería eléctrica como la que desaparece en el País Vasco o la que Arcelor decidió parar en Sestao cuando a mediados de los noventa, de manera acertada, se decidió que la siderurgia asturiana continuase siendo integral, con dos hornos altos y dos acerías al modo tradicional. No es que nuestra cabecera sea menos vulnerable por ello, pero sí se está demostrando que tiene más capacidad competitiva y de resistencia que otras instalaciones del propio grupo en Europa.
Ahora bien, con el ‘laissez faire, laissez passer’ que practican las autoridades no se solventan los problemas ni se despejan las incertidumbres. Puede que la batalla del acero a bajo precio entre en un punto de inflexión cuando China no tenga más excedentes que colocar, quizás más pronto que tarde, pero los males de la siderurgia y de la industria en general seguirán estando ahí, en la hoja de deberes, pendientes de solucionar por inacción.

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Universidad en Gijón
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Ángel M. González | 11-04-2016 | 17:23| 0

Gijón produjo muchos políticos, unos cuantos de primera fila, líderes en sus partidos y en las instituciones, y sin embargo no produjo rectores, no tuvimos esa suerte, pese a no haber vivido ajenos al mundo universitario. No solo no los hemos producido sino que alguno de entre quienes dirigieron los destinos de nuestra Universidad llegó a recibir el título de ‘persona non grata’ por su actitud hostil a la inquietud gijonesa para que el conocimiento del saber se desarrollara también en esta villa, sin que ello supusiera arrancar nada a ninguna otra metrópoli. Es decir, si hoy tenemos el campus que tenemos es por el empeño de esta ciudad y como la historia es tozuda y de ella se extraen lecciones es para congratularse el interés que ahora demuestran los aspirantes al tratamiento de ‘magnífico’ por la situación y el devenir de la comunidad universitaria de Gijón.
En lo que llevamos de campaña los candidatos han puesto sobre la mesa varias propuestas específicas para el campus en su deseo de satisfacer algunas de las demandas de los últimos años. Por ejemplo, la puesta en marcha de unas instalaciones deportivas; la construcción de la residencia, el proyecto promovido por el Ayuntamiento que parece tener la cigua; el campus de verano para estudiantes extranjeros, que obligaría por cierto a abrir en agosto; el impulso a los acuerdos con las empresas, tal como se ha venido haciendo con éxito en la Escuela Politécnica, y la mayor conexión con el parque tecnológico para reforzar el concepto de Milla del Conocimiento. Ello adornado con esa universidad abierta, competitiva, innovadora e internacional que pregonan los rectorables, mirando al cielo a la espera de que llueva el dinero.
Pero hay cuestiones de fondo que tienen que ver precisamente con los recursos, sus limitaciones y las parcelas de poder, sobre las que los aspirantes pasan por alto y que ponen de manifiesto que todo lo que sea Gijón cuanto más lejos mejor, no vaya a ser que al mentar la bicha se revuelva el monstruo. Porque en el fondo, ya digo, la Universidad, con lo heterogénea que es, sigue manteniendo de forma inquebrantable una actitud centralista, blindada incluso en tiempos de Vicente Gotor, hasta el punto de perder la sensibilidad en el momento en que alguien plantea tocar el ombligo.
Y de esta manera no se puede entender que el campus gijonés, que concentra casi la quinta parte de las matriculaciones, no tenga representación directa en los órganos de gobierno y otros centros, sin embargo, puedan participar en las decisiones de la institución académica con menor masa crítica. O que no tenga presencia en la comisión de másteres cuando se imparten tres estudios de postgrado con buen nivel de aceptación, pero con mínima aportación de las arcas que se manejan en Oviedo: trece euros por alumno. O que la Universidad gestione a su antojo el convenio de financiación suscrito con el Ayuntamiento sin voz ni voto de la comunidad académica y que, por ello, se destine al pago del recibo de la luz, dejando los restos para el desarrollo de los nuevos proyectos del campus.
En definitiva, política y universidad siempre estuvieron reñidas. Se miran de reojo, desconfían la una de la otra. Pero en el caso de Gijón hay que reconocer que si no es por la presión social y la acción de los políticos, no existiría el campus que hoy conocemos.
El deseo es que la ciudad universitaria de esta villa siga creciendo y fabricando talento de la mano de quienes proclaman en campaña independencia en la gestión y en las decisiones, concediéndole el rango que ha adquirido con su peso. Sin intervención externa, vale, pero también sin sectarismos.

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La vía del holding
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Ángel M. González | 05-04-2016 | 11:53| 0

La transformación que Liberbank plantea aplicar en sus oficinas supone una vuelta de tuerca más a la endiablada reestructuración acometida en la entidad desde que decidiera descolgar el logo del asturcón. La remodelación, con unificación y cierre de sucursales, tiene como objetivo la modernización de la red para adaptarla a un nuevo modelo de negocio bancario vinculado a la evolución del comportamiento de los clientes. Esa es la tesis.
El ajuste también responde a las exigencias de un mercado cada vez más complicado y restrictivo, que llevará sin duda a otra reordenación del mapa financiero en España. Y ahí está realmente la madre del cordero. Más pronto que tarde, la entidad se verá envuelta de manera irremediable en otro proceso de concentración donde los grandes bancos del país esperan sacar bocado. El rumor que circula por todos los rincones es el interés de la Caixa por participar de forma activa en todo ello engullendo a Liberbank, que sigue siendo una de las marcas apetecibles del sector, pero me consta que se están trabajando alternativas para impedir una ‘operación merienda’, de la que no son ajenas otras entidades, que atienda a la prescripción de las autoridades monetarias sobre la necesidad de ganar tamaño y eficiencia mediante fusiones o absorciones.
Desde hace casi dos años el propio Luis de Guindos viene manteniendo encuentros con los posibles protagonistas en su despacho ministerial para explorar posibilidades. Y en esas conversaciones participaron Liberbank, BMN, Unicaja e Ibercaja, los cuatro grupos que fueron adquiriendo dimensión a partir de las sucesivas integraciones de las cajas desde el estallido de la crisis. La idea para librarse de garras mayores sería constituir un holding bancario desde donde afrontar los retos tecnológicos y comerciales que permitan el crecimiento. Este planteamiento, que hace escasos meses podría tener detractores en uno u otro lado, empieza a cobrar cada vez más sentido a tenor del escenario en el que se desenvuelve la actividad bancaria, con unos tipos de interés cero nunca vistos y, como consecuencia de ello, una caída de la rentabilidad a niveles inesperados que lastran las cuentas de resultados. El panorama, pues, continúa siendo incierto.
Banco Mare Nostrum (BMN), que es una entidad en la práctica estatalizada por el peso del Fondo de Reestructuración Bancaria en su accionariado, se encuentra en estos momentos más cerca de su integración en Bankia que de cualquier otra fórmula. Pero Unicaja e Ibercaja tienen en un horizonte más próximo la salida a bolsa, en principio este mismo año, y esto puede suponer incluso una oportunidad para llevar adelante la creación de ese gran grupo heredero de las antiguas cajas que le convertiría en el sexto banco español. La plataforma sería Liberbank.
La entidad que dirige Manuel Menéndez es la única que ya está en el parqué por lo que se podría convertir en un buen instrumento para la agrupación de las otros dos instituciones sin tener que afrontar el elevado coste que supone la salida al mercado de valores. Se mantendrían las tres marcas, los territorios en las que operan son compatibles y lograrían alcanzar la fortaleza que exige el negocio de las finanzas en posiciones de solvencia y rentabilidad. La vía está abierta. La meta es alcanzable.

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La Fortuna de Gigia
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Ángel M. González | 29-03-2016 | 11:17| 0

Qué lástima da ver a la ‘Fortuna balnearia’ envuelta como si fuera una momia en un sótano de un chalé de Somió. Da pena, de verdad, que uno de los mayores tesoros del Gijón romano lleve veinte años embalado en papel y plástico, se entiende que para una mejor conservación, sin que tan siquiera el propietario disfrute con su contemplación en cualquier rincón de la casa.
La ‘Fortuna balnearia’, digamos, sufre su segundo entierro después de que fuera desenterrada hace dos siglos en la fuente de la Mortera, en el poblado de Santa Bárbara, que en el siglo I después de Cristo era lugar consagrado a los baños de nuestros ancestros. El ara de piedra arenisca está pendiente ahora de que alguien la rescate de la posesión privada y ese alguien no puede ser más que esta ciudad.
Manuel del Castillo, que la recibió en herencia, ha puesto el valioso altar que J. Pompeio Peregriniano dedicó a los favores del agua a la venta, sin saber a ciencia cierta cuánto puede recibir por ella. Sin embargo, afirma que ya tiene ofertas, incluso del extranjero, para hacerse con la preciada pieza arqueológica, aunque le gustaría que el destino último fuera Gijón. Yo sobre esto no tengo ninguna duda.
Los gijoneses estaríamos de enhorabuena si las autoridades, bien sea el Principado o bien el Ayuntamiento, lograran un acuerdo con el propietario para que esta joya de dos mil años fuera incorporada al patrimonio histórico-artístico de dominio público. Seríamos unos afortunados si pudiéramos disfrutar de manera permanente de tal fortuna, como lo hicimos en 1995 cuando estuvo expuesta en ‘Astures’, o antes, en la farmacia familiar de Manolo, en la calle Corrida.
Desconozco cuál puede ser la fórmula, si la compra pura y dura o una donación con mención expresa del donante en una placa, pero mantener la reliquia como un atadijo en un trastero es el colmo del despropósito. Ya lo es también cuando te preguntas por qué carajo la piedra no estaba bajo custodia administrativa, como tanto patrimonio en Asturias aún en manos de curiosos o expoliadores. Pero todo tiene arreglo y qué bueno sería que en el futuro museo de la ciudad, en la antigua fábrica de tabacos, tengamos un espacio en el que la ‘Fortuna balnearia’ luzca con esplendor para el deleite de Gigia entera.

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Ni pan, ni circo
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Ángel M. González | 22-03-2016 | 10:23| 0

Hay cosas que no encajan en el pequeño mastodonte municipal en que se ha convertido Divertia. Resulta que el invento creado para evitar que los dineros del Botánico, de la Sociedad de Turismo y del Jovellanos se fueran por las cañerías arroja un déficit de los que hacen afición en el primer año de andadura. Con esta criatura de nombre rimbombante se racionalizaba el gasto mediante las economías de escala, la reducción de externalizaciones, el mejor aprovechamiento de los recursos internos, la unificación de sedes y toda una serie de acciones de las que saben muy bien los economistas, de tal manera que el Ayuntamiento ahorraba cerca de tres millones de euros sobre las aportaciones que la Corporación socialista realizaba a los tres entes allá por 2010. Es más, todo ello sin reducir personal ni programación, circunstancia que era para vanagloriarse, como es lógico. La misma diversión a menor coste. Pero claro, luego viene la cruda realidad y Divertia cierra el ejercicio de estreno con un desfase de casi un millón de euros, por lo que los gestores no tienen más remedio que tomar medidas para este año compensar tamaña desviación. Y entonces, al amparo de la prórroga presupuestaria, se les ocurre recortar la programación de actividades gratuitas, esto es, menos días de Semana Grande, menos conciertos abiertos al público, menos arte en la calle, etcétera. En esta ciudad, que concentra la tercera parte del paro en Asturias y la mayor bolsa de pobreza de la región, pierden el derecho a divertirse aquellos que no pueden pagar por disfrutar de la fiesta. Ni pan, ni circo.
Más de la mitad del desvío en las cuentas tiene su origen en el fracaso del espectáculo de Elton John, que había que desembolsar 62 euros en pista para verlo, y en la incapacidad para ajustarse a lo que se disponía en el Festival de Cine. Divertia, por lo tanto, carga el sobrecoste al apartado ‘jolgorio para todos’, como si fuera una especie de subvención prorrateada, y apenas toca aquello que obliga a pasar por taquilla, donde el riesgo, al final, es no poder colgar el cartel de ‘no hay entradas’.
Muchas veces hemos oído hablar de que el dinero destinado a shows, sean musicales, pirotécnicos o deportivos, no es como tal un gasto, sino una inversión, porque sirven de foco de atracción, dan vida a la ciudad, generan estancias y animan al consumo. Es decir, si se recorta se pierden oportunidades. Menos mal que Wenceslao tampoco está en condiciones de contraprogramar y poner trenes gratis a la capital.

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El 'lobbie' vecinal
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Ángel M. González | 18-03-2016 | 22:40| 0

Una de las grandes fortalezas que tiene Gijón es su movimiento vecinal. Aunque es el Ayuntamiento, con el resto de las administraciones, el que marca el rumbo, decide y ejecuta, no se podría entender la transformación que ha experimentado la ciudad sin la participación de las asociaciones. Los dirigentes vecinales son el ‘pepito grillo’ de la autoridad, los activistas de la urbe, quienes aplican el sentido común para vivir mejor en comunidad. Nuestros ojos, oídos y boca, que testan la realidad para cambiarla en favor del bienestar colectivo.
Si fuéramos todos como los tres monos sabios, estaríamos hoy como hace más de cuarenta años. Menos mal que entonces apareció Manuel Hevia Carriles para liderar, en las postrimerías del franquismo, un grupo de cabezas de familia empeñados en mejorar la vida en La Calzada. Hevia Carriles fue uno de los grandes pioneros del movimiento vecinal gijonés, como lo han sido todos aquellos que fueron después articulando el asociacionismo por todos los barrios y parroquias rurales del municipio.
Como la unión hace la fuerza, surgió luego la federación, el ente aglutinador de todas esas voces, que tantas conquistas logró en sus veintisiete años de existencia. No hace falta recordar aquí todos los hitos, pero la tarea de este ‘lobbie’ ciudadano ha sido, en buena parte, encomiable, de la misma manera que lo fue el trabajo de quienes la presidieron: Óscar Piñera, Juventino Montes, Amador García, Teresa Prada y Tita Caravera.
En una relación de poder y contrapoder, la ciudad ha ido evolucionando conforme se iban atendiendo las reclamaciones de estas asociaciones. El cuaderno de reivindicaciones en los ochenta eran el arreglo de calles y caminos, la iluminación, la desaparición de vertederos y chabolas y el saneamiento. En los noventa, los centros de salud, las zonas verdes, las piscinas o los equipamientos sociales. Ahora, las asociaciones están enfrascadas en la lucha contra la contaminación, el urbanismo, la mejora de la movilidad, la exclusión social y la participación ciudadana, aunque ello no significa que algunos lugares sigan padeciendo carencias de hace treinta años. La FAV elige hoy a su nuevo dirigente. Adrián Arias, salvo sorpresas, está llamado a enarbolar esa bandera y pese a militar en una organización política promete independencia. En la pluralidad está la riqueza. Adrián es el líder más joven que ha tenido el movimiento. Llega de la mano de los seniors con moderada rebeldía e ideas renovadas. Su implicación es un ejemplo para incrementar la cantera.

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Central park
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Ángel M. González | 14-03-2016 | 17:49| 0

Hace más de un año que se derribó la estación de cercanías del Humedal y con ello desaparecía el último vestigio del sistema ferroviario gijonés al que iba a sustituir un modelo mucho más acorde con las necesidades de comunicación de la ciudad, mejor planificado, moderno e intermodal. Sin embargo, una década después de que se proyectara el plan de vías lo que tenemos es el túnelon hasta Viesques, medio solar convertido en pradera, otro medio de escombro y una estación circunstancial que costó la intemerata. Es decir, provisionalidad, que además de incómoda amenaza con ser eterna.
Esta semana, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, fue inaugurado el nuevo parque El Tren de la Libertad en memoria a la marcha que hace dos años le rompió el espinazo a Gallardón por su ley antiabortista.
Por lo tanto, la gran mancha verde destinada a construir pisos, popularmente conocida por el ‘solarón’, entra en el callejero con título oficial escrito en letras malva. Y aunque también parezca provisional, existe la promesa municipal de que si algún día el ‘solarón’ deja de ser tal, el Tren de la Libertad seguirá teniendo su placa en el lugar, bien dando nombre a una calle, bien a una plaza. O sea, del nuevo plan de vías quizás sea esta circunstancia la que está más garantizada, porque los planos y el dinero continúan estando en el aire.
En cuanto a los planos, la decisión de cambiar el emplazamiento de la futura terminal a la altura del Museo del Ferrocarril para recuperar la centralidad perdida en los bocetos iniciales, a mi juicio acertada, está en manos de un juez por empeño del Principado. Raramente se moverán más papeles si de tres socios que se sientan en Gijón al Norte uno se encuentra en funciones, otro promueve litigios y el tercero solo tiene el uso de la palabra. Sobre el dinero, más de lo mismo. Se pondrán las primeras parcelas a la venta y aparecerá algún inversor atrevido en busca de refugio ante la última artillería de ‘Supermario’, pero de ahí a que el ladrillo resucite podemos seguir sentados haciendo calceta.
Entonces, como la provisionalidad es para rato, la primera autoridad local ha puesto sobre la mesa una idea genial: Extender el ‘prau’ hasta la Comisaría. Sustituir la cochambre por una playona verde que una el maravilloso parque de Moreda con el centro de Gijón. Eso sí, yo pondría un estanque, unos cuantos arbolinos, algún parterre y otro ‘kilómetrín’ para que la gente, además de esparcer, pueda mantenerse en forma. Se admiten más propuestas. Quiero decir con ello que, para ganar tiempo al tiempo, me agarro a lo que plantea la primera edil y si no tenemos de momento estación central disfrutemos, por lo menos, de un central park.

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Locura sin ética
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Ángel M. González | 01-12-2015 | 11:05| 0

El Club Asturiano de Calidad celebró sus veinte años con la presentación de un libro con artículos de los numerosos expertos y directivos que participaron, de una forma u otra, en las sesiones que fue celebrando la asociación a lo largo de estas dos décadas sobre aspectos como el liderazgo empresarial, la responsabilidad social y corporativa, la innovación, la internacionalizacón o los modelos de gestión. Y en la presentación de ‘Veinte años innovando en la gestión’, el club contó con la presencia de Isabel Aguilera, que abre el trabajo con una aportación que lleva por título ‘Aprender de los mejores’ y que en la conferencia que ofreció en la sede del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), en Oviedo, volvió a demostrar que ella es, precisamente, una de las mayores expertas en la concienciación sobre los cambios que nos esperan en el mundo de la empresa y de la sociedad.
Aguilera, consultora con una enorme experiencia, que llevó las riendas del negocio en España de General Electric, Google y Dell Computer, habló en su charla del imparable avance de la digitalización, de la necesidad de escuchar, de dar mayor participación al cliente, del liderazgo motivador, del aprovechamiento del talento, del desarrollo tecnológico. Pero también enumeró los mayores desafíos a los que se enfrenta la Humanidad, diez retos que tenemos pendientes de resolver: el medio ambiente, la educación, la salud, la seguridad-ciberseguridad, la energía, los alimentos, el agua, la pobreza y los desastres naturales. Hasta ahí son nueve. El décimo, el más grande y al que la conferenciante concedió suma importancia, es la ética.
Coincido plenamente con Isabel Aguilera en este asunto. La falta de ética es uno de los grandes males de la sociedad actual. ‘Lo que es’ cada vez está mas alejado de ‘lo que debe ser’. Lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto, lo obligatorio y lo permitido cada vez es más confuso. La ética, como principio que rige el comportamiento y las relaciones humanas, es un concepto difuso. Las normas no se cumplen y las acciones son contradictorias, a veces malvadas.
La locura económica que hemos vivido en la última década puso de manifiesto, sobre todo, que fuimos víctimas de esa gran carencia. Y que seguimos siéndolo. La mayor parte de las causas que provocaron la gran depresión tienen su origen en el ejercicio de un capitalismo voraz y falto de principios que, al entrar en crisis, generó situaciones atroces y devastadoras. De qué ética estamos hablando cuando estalla la burbuja financiera e inmobiliaria, en las prácticas usureras de bancos, eléctricas y empresas de telecomunicaciones, en la corrupción generalizada en las administraciones, en el pago de comisiones, en la evasión fiscal, en el manejo de dinero negro, en la economía sumergida, en la utilización de información privilegiada para enriquecerse, en el ‘dumping’ social… O en realizar promesas electorales siendo consciente de que son imposibles de cumplir.
“Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo”. La frase no es mía, es de Albert Camus, y lo nefasto por desgracia para la Humanidad, es que ese tipo de personas predominan.

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La enciclopedia de Mario
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Ángel M. González | 21-11-2015 | 16:23| 0

Mario García Antuña anda estos días de gira con la presentación de su obra ‘Catástrofes mineras asturianas’. El pasado 3 de noviembre dio a conocer el libro en un acto en Gijón del Aula de Cultura de EL COMERCIO, que tuve el honor de moderar; el próximo martes, día 24, lo hará en la Casa de Cultura de Moreda y el 2 de diciembre, en las Escuelas Dorado de Sama de Langreo.

El trabajo de Mario es sencillamente excepcional por dos razones. Porque no existe en Asturias un compendio sobre accidentes en la minería, ni en ningún otro sector, como esta obra, de tal manera que constituye una fuente documental valiosísima de la que estaba huérfana la región. Y excepcional, además, porque la labor recopilatoria ha sido realizada con gran rigor y sensibilidad. Un rigor aplicado en la búsqueda de todo tipo de datos sobre cada una de los accidentes que recoge, sumergiéndose en cuantos archivos se pusieron a su alcance, en los registros empresariales, de las administraciones, en las bibliotecas y en las hemerotecas, contrastando la información, ordenándola y dándole forma. Mario es nuestro enciclopedista de la minería. No en vano, empezó su faena indagando sobre el desarrollo del sector con el ánimo de hacer una historia del carbón en Asturias, pero claro le salía una macrohistoria y se dijo asimismo “¿pero dónde voy yo?” Y decidió centrarse en los accidentes, de tal forma que llegó a documentar nada más y nada menos que ocho mil. ‘Catástrofes mineras asturianas’ recoge 63 siniestros con cuatro o más víctimas mortales desde 1889 hasta 1995 en un total de 1.393 páginas. Por lo tanto, esta ingente obra supone para los que tantas veces tenemos que bucear en búsqueda de información una base de datos relevante.

Y después la sensibilidad con la que trata un tema tan espinoso como real como es la siniestralidad en la minería. Mario convivió con ella desde pequeño. Mario es de las cuencas, de Campera, en Moreda, y como buen allerano el carbón no le ha sido ajeno a toda su vida. Estudió ingeniería técnica en Mieres, trabajó en Hunosa, pasó por tres pozos, primero en Modesta, después en el Candín y por último en el Fondón. Allí se hizo cargo del servicio de seguridad durante casi once años, desde 1982 hasta 1993, que se prejubiló, y allí mantuvo contactos con la Brigada de Salvamento Minero, a la que dedica un capítulo especial en su obra, de la misma manera que lo hace al Sanatorio Adaro. Todo ese conocimiento, el bagaje intelectual y humano que Mario adquirió en convivencia con el sector lo lleva al relato cuando recuerda a los fallecidos, la angustia de los familiares, los sepelios, las circunstancias de los accidentes, la llegada de los equipos de salvamento, la investigación…

De ‘Catástrofes mineras asturianas’ se pueden sacar varias conclusiones. Yo enumero tres. La primera, el grisú ha sido el gran mal de los mineros, el factor desencadenante de la mayor parte de las tragedias que ocurrieron en la región. La segunda, la paulatina reducción del número de accidentes conforme se iban avanzando en los sistemas de seguridad en las explotaciones. Esta evolución es patente en el libro. No en vano, llevamos veinte años sin siniestros de más de cuatro víctimas en Asturias. Y tercera, los accidentes también han ido cayendo conforme se fue disminuyendo el tamaño del sector. Como es lógico, a menor número de trabajadores, las posibilidades de accidentalidad en los pozos se reducen. Dice Mario que en las minas a lo largo de la historia dejaron sus vidas más de 5.000 mineros. En ese sentido, algo bueno han traído consigo las reconversiones.

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Las baterías de Arcelor
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Ángel M. González | 25-09-2015 | 15:32| 0

Sin duda alguna la inversión de ArcelorMittal en la reconstrucción de las baterías de cok de Gijón supone una inyección relevante para el necesario empuje de la industria en Asturias, un sector que ha quedado seriamente dañado por la gran depresión económica. En ese sentido, estoy de acuerdo con la apreciación del flamante consejero Francisco Blanco tras el encuentro que mantuvo con los directivos de la multinacional siderúrgica: “La inversión de la empresa fortalecerá el corazón industrial de la comunidad autónoma y contribuirá a afianzar la recuperación”. No en vano, estamos hablando no solo de la mayor actuación de ArcelorMittal en la región desde que el magnate anglo-indio desembarcó en la siderurgia asturiana, sino también de la inversión industrial más cuantiosa prevista, hoy por hoy, en el Principado. Con el proyecto de las baterías y con el resto de reformas que Arcelor tiene previsto acometer en el próximo trienio con un desembolso cercano a los 300 millones de euros la multinacional contribuirá a dinamizar el sector, de la misma forma que lo ha venido haciendo a lo largo de su historia en su papel de cabeza tractora de la economía regional. Ahora bien, considerar que las nuevas instalaciones de cok apuntalan la actividad siderúrgica en Asturias otros cuarenta años quizás sea mucho decir.
La aseveración queda muy redonda y puede que haya alguien que se lo crea y se quede tranquilo pero una cosa es que la vida útil de las futuras baterías pueda llegar a ser tan larga y otra que con estos equipos tengamos garantizada siderurgia hasta más allá del 2050, entre otras cuestiones porque el futuro de la cabecera no depende únicamente de que el cok se produzca a menos de un kilómetro, aunque sea un factor relevante.
Arcelor prevé amortizar la inversión en dos años una vez que las instalaciones se encuentren a pleno rendimiento porque puede conseguir ahorros de 60 millones al año por su eficiencia técnica y el aumento de la productividad. A buen seguro existen pocas inversiones industriales de estas características que se puedan amortizar en tan poco periodo de tiempo. La oportunidad entonces no ofrece dudas. Incluso para ir pensando también en la reconstrucción de la misma manera de las baterías de Avilés, cuyo devenir pende ahora de un hilo. La producción de cok, tal como nos la presentan, es un negocio viable y de resultados inmediatos.
Y para finalizar, lo más preocupante del anuncio, el plazo para el inicio de la obra, dentro de un año, en el segundo semestre del próximo ejercicio. Esta claro que una actuación de estas características necesita mucho tiempo para las labores de preparación, para la realización del proyecto de ejecución y una buena planificación, pero Mittal ha demostrado una gran eficacia y agilidad en la toma de decisiones trascendentales para adaptar la actividad de la compañía a la evolución del mercado. Y por ello hemos visto como paraba hornos de la noche a la mañana, cerraba instalaciones y aplazaba inversiones hasta tiempos mejores. Precisamente las baterías fueron víctimas, entre comillas, de esa capacidad de reacción hace ahora dos años. Quiero decir con ello que en un año podemos pasar de asomar la cabeza a tenerla nuevamente enterrada. El comportamiento de los mercados y de la economía es, en estos momentos, impredecible.

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