El Comercio
img
Vitamina para los astilleros
img
Ángel M. González | 21-11-2012 | 09:31| 0

Medio noqueados por tanta adversidad en la industria asturiana, la aprobación por la Comisión Europea del nuevo sistema de bonificaciones fiscales para los astilleros es como un complejo vitamínico, la inyección de adrenalina que esperaba el sector para remontar vuelo. Aunque nunca es tarde si la dicha es buena, las autoridades comunitarias tardaron una eternidad en hacer justicia y decidir sobre la denuncia que había presentado Holanda contra el régimen de incentivos tributarios del que gozaba el naval por considerarlo ayudas de Estado.

La suspensión del ‘tax lease’ se produjo hace más de año y medio y en todo ese tiempo los astilleros perdieron, nada más y nada menos, que cerca de medio centenar de contrataciones, que hubieran generado una facturación de más de 1.000 millones de euros, porque eran incapaces de competir, no solo con constructores de terceros países, sino con sus homólogos europeos. De esta manera, el pleito del tulipán, que recibió el respaldo cómo no de otros socios, sirvió para que astilleros holandeses, alemanes, franceses, daneses, etcétera, se libraran durante ese tiempo de un gran competidor y reforzaran su carga de trabajo.

La Comisión Europea ha aceptado el nuevo régimen fiscal de los astilleros, pero ahora el Gobierno español tiene que ponerse las pilas. El Ministerio de Hacienda debe de agilizar los cambios legislativos del Impuesto de Sociedades para que se permita la deducción del coste de los activos adquiridos mediante arrendamiento financiero desde el inicio de la construcción de los barcos, es decir, la llamada amortización anticipada, que es en lo que consiste realmente el ‘tax lease’. La vía más rápida para ello es la promulgación de un real decreto con las modificaciones para que pueda entrar en vigor cuanto antes. Si es en diciembre, mejor. Los astilleros requieren tener este mecanismo para poder presentar ofertas atractivas a los armadores e intentar aprovechar las oportunidades de negocio que no tenían que haber perdido por la actuación de los lobbys comunitarios y la falta de pericia de la Administración española.

Ver Post >
La desprotección industrial
img
Ángel M. González | 16-11-2012 | 16:28| 0

El permanente goteo de cierres de empresas en nuestro país pone de manifiesto, con más crudeza que nunca, lo que se venía denunciando en los últimos tiempos, la ausencia absoluta de una política industrial eficaz que facilitara el asentamiento del sector y evitara lo que está ocurriendo ahora, el desmantelamiento y la deslocalización. España, y por supuesto Europa, no han dado ningún paso para proteger la industria de los embates de una globalización desequilibrada y maliciosa, que ha beneficiado más a los países de bajo coste, los llamados emergentes, para sumergir en el empobrecimiento a los más desarrollados.

El ministro de Industria, José Manuel Soria, mostró hace unos días su enorme preocupación por la fuga de Suzuki, pero no ha ido más allá de la expresión de la inquietud. El ministro está preocupado, como lo estamos cuarenta millones de ciudadanos, pero sigue aplicando su ‘política de nada’, el ‘laissez faire, laissez passer’, de la que no se puede esperar, lógicamente, ningún resultado porque tan siquiera busca eso, algún resultado. Esta es la visión del Gobierno: la industria española tiene que ser más competitiva y por ello hay que emprender una ‘chinacización’ de los trabajadores reduciendo los costes laborales. Es decir, el hecho de que las empresas españolas paguen el precio de la energía más alto de Europa o que la fiscalidad sea de las más elevadas del continente no cuenta en la adición de costes.

Nuestra industria ha perdido en la última década cerca de veinte puntos en competitividad y todo ello, según la teoría gubernamental, por la nómina del señor trabajador. No hay más ciego que el que no quiere ver. O el que solo ve una parte. Si yo fuera empresario, también me manifestaría para que el Ejecutivo, además de recortar, tomara medidas para aliviar la brutal carga fiscal y energética que tienen las empresas. Seguro que la competitividad aumentaría. Con lo que no mejoramos, desde luego, es con la aplicación de los gravámenes tributarios en el sector energético, tal como han denunciado una veintena de asociaciones empresariales, las más importante del país, que ponen aún más en evidencia la equivocación.

Política en España, pero también en Europa. La inación de la UE en materia industrial es sencillamente escandalosa. Las multinacionales levantan el campamento y las autoridades comunitarias dicen adiós y cruzan los brazos. Como somos más papistas que el papa, defendemos a ultranza el librecomercio y nos oponemos radicalmente a adoptar medidas proteccionistas, mientras nos inundan de productos manufacturados de países donde no se respetan los derechos sociales ni las normativas medioambientales más esenciales. De esta manera, se está destruyendo nuestro tejido industrial y el estado de bienestar por el ‘dumping’ que practican China, Tailandia, India, Corea… Nunca existieron tantas razones para levantar barreras en Europa. Al igual que se hizo en política agraria, la UE tiene instrumentos jurídicos suficientes para proteger la industria si quiere. Uno de ellos, el principio de preferencia comunitaria, por ejemplo. Con aranceles, exenciones y controles en las fronteras se puede conseguir que a productos iguales, sean motos, chapas o estanterías, el precio sea favorable a aquel que tenga origen aquí. La UE no puede perder más tiempo porque han saltado todas las alarmas.

Ver Post >
La fuga del bonsái
img
Ángel M. González | 06-11-2012 | 13:01| 8

El consejero delegado de Suzuki Motor España, Masayoshi Ito, y otros directivos de la compañía, en Oviedo.

Suzuki ha sido el bonsái industrial de Asturias. Una fábrica esencial, sofisticada, de gran valor añadido, cuidada aquí, ejemplar en las técnicas productivas, en la relación con sus proveedores, puntera en innovación y con un enorme potencial, aunque se quedó en eso, en potencialidad. La planta de Porceyo nunca llegó a alcanzar la capacidad para la que había sido diseñada por varios motivos, ninguno de ellos achacable a la cultura laboral ni a la competitividad de la fábrica. Hubo fallos en la planificación de los japoneses, falta de acierto en el desarrollo de modelos, mercados cambiantes, endurecimiento de normativas para los vehículos a dos ruedas… Y llegó sumamente debilitada a la recesión, que ahora le pasa factura al verse incapaz de resistir las fauces de la globalización.

El cierre de Suzuki, que aún esperamos que sea evitable, venía siendo cantado desde que la firma nipona empezó a decantarse por la fabricación en la planta de Tailandia de los mismos modelos que se estaban haciendo en Gijón. Los japoneses actuaron, en ese sentido, con deslealtad con Asturias, la región que les brindó todos los apoyos habidos y por haber para que la multinacional dejara las viejas naves de El Natahoyo, se ubicara en la moderna factoría de Porceyo, formase a sus empleados, introdujera tecnología en los procesos de fabricación, etcétera. Es decir, millones y millones para que la emblemática marca continuase en Gijón, aunque fuera a trancas y barrancas.

Estamos ante la primera gran deslocalización que se produce en Asturias, una decisión con gran calado para España y para Europa, no en vano es la única fábrica que Suzuki tiene en el continente, y por ello, es responsabilidad de las autoridades intentar frenar esta fuga. Con el desmantelamiento se cierra un capítulo relevante de la historia empresarial de la región, el Principado pierde uno de los más significativos activos del portfolio industrial, pero hay que decirles a sus protagonistas que heridas así no se restañan de cualquier manera.

Ver Post >
Los 'indeseables' del paro
img
Ángel M. González | 31-10-2012 | 20:21| 0

Entre los dramáticos datos que ofrece la última Encuesta sobre Población Activa (EPA) figuran unos enormemente preocupantes en tanto que se refieren a una bolsa de parados que tienen muy difícil superar el trance de encontrarse de repente sin empleo en plena recesión económica, que además amenaza con ser muy duradera. Muchas veces se habla de la generación perdida de la crisis para referirse a los jóvenes que tienen que afrontar el declive que estamos atravesando con sus estudios ya finalizados, sin oportunidades para incorporarse al mundo laboral y con años y años por delante sin opciones para desarrollar, ya no solo la profesión que habían elegido, sino cualquier otra tarea. Jóvenes a los que la única alternativa que les queda es la emigración, salir fuera del país en busca de una ocupación, ya que de lo contrario corren el riesgo de terminar engrosando la lista de los excluidos de manera trágica e involuntaria.

Bueno, pues a este drama y a todos esos colectivos que, desde el punto de vista de la empleabilidad, tienen muy complicado el acceso a un empleo que les dignifique la vida (estoy pensando además en los discapacitados en paro o en la gente sin apenas formación), se añade otro numeroso grupo de personas que han perdido su puesto de trabajo en el peor momento de su existencia. Son auténticos expulsados del mercado laboral que tienen muy difícil volver a ocupar un empleo simple y llanamente por razones de edad, pese a que la experiencia tendría que ser uno de los mejores valores a tener en cuenta a la hora de proponer cualquier oferta laboral. Desgraciadamente, hoy las canas puntúan poco y, por ello, cuanto más cerca se esté de la edad oficial del retiro, menos posibilidades existen de que esa persona sea aceptada si quiera como aspirante a un puesto.

Pues bien, según la EPA, en torno al millón de parados tienen 50 años o más, es decir, están ya en esa frontera de los ’indeseables’ laboralmente hablando. La crisis está haciendo estragos en este grupo humano. Hace cuatro años, cuando apenas habíamos visto las orejas al lobo, en España había 410.000 personas que se encontraban en el paro con aquella edad, pero la mayor parte de ellos estaban incluidos en expedientes de prejubilaciones. Ahora no. Son víctimas del despido puro y duro. Casi medio millón de desempleados que ya han cumplido el medio siglo llevan más de dos años buscando trabajo, con una mano adelante y otra atrás. En 2008 eran 85.000.

Si tenemos en cuenta las negras perspectivas que existen sobre la evolución de la economía en España, si al final nos encontramos con que tardaremos una década en recuperar los índices de crecimiento y creación de empleo registrados antes de la crisis, podemos concluir que para una buena parte de este colectivo, muchos de ellos padres de familia con prestaciones de miseria, volver a ocupar un puesto de trabajo es tan inimaginable como la vida en el sol. ¡Qué crueldad!

Ver Post >
La desintegración social
img
Ángel M. González | 23-10-2012 | 15:22| 0

 

La Encuesta de Condiciones de Vida que publica el Instituto Nacional de Estadística sitúa a Asturias entre las comunidades autónomas con menor tasa de pobreza del país, junto a Navarra, País Vasco y Madrid. Según el INE, el 9,9% de los asturianos están en el umbral de la pobreza, frente al 30% de Andalucia, Extremadura, Canarias y Castilla-La Mancha.

Estadísticamente estos resultados no son excesivamente alarmantes porque resulta que en la región sigue funcionando el colchón de las jubilaciones, de tal manera que el retirado se ha convertido en un elemento amortiguador clave en las familias con dificultades. Es decir, todos a vivir de la prejubilación del padre o de la pensión del abuelo, que no da para pagar la hipoteca pero sí, al menos, para vivir. Pan para hoy y hambre para mañana. Como estos ingresos superan los 15.000 euros al año, no engrosan la lista de quienes según el INE se encuentran en situación de extrema gravedad, aunque vivan seis o más de la paga. Por ello, la encuesta hay que cogerla con pinzas, de la misma forma que lo ha venido haciendo la Red contra la Pobreza y la Exclusión en Asturias, integrada por más de una veintena de organizaciones sociales que conviven diariamente con el dramatismo de la crisis.

Repasemos algunos datos de la cruda realidad que atraviesa Asturias: cerca de 100.000 parados registrados en las oficinas de empleo, 37.000 personas agotaron su prestación de desempleo, casi 30.000 no cobran más de 426 euros al mes y la mitad de los parados son jóvenes; 15.000 trabajadores están afectados por regulaciones de empleo, en más de 35.000 hogares de la región no entra ingreso alguno, las cocinas económicas alimentan a más de un millar de desfavorecidos, Cruz Roja y Cáritas dan de comer a cerca de 10.000 familias, 21.000 menores dependen de padres sin recursos y 1.500 están siendo atendidos directamente por aquellas dos organizaciones; 8.000 personas apenas subsisten con los poco más de 500 euros de salario social, otras 10.000 están a la espera de percibirlo, en un año se produjeron más de 2.000 desahucios y 200.000 asturianos viven en riesgo de exclusión con menos de 7.800 euros al año.

Por lo tanto, diga lo que diga el INE, el deterioro social en Asturias es palpable y, lo peor de todo, está experimentando en el último año una aceleración del sufrimiento, alcanzando capas de la sociedad hasta ahora impensables. La semana pasada, con motivo del Día Internacional de la Pobreza y la Exclusión, los representantes de la Red alertaban de un fenómeno cada vez más creciente en Asturias, la desintegración de la clase media, que es una de las peores consecuencias sociales de la recesión. Los pobres cada vez son más pobres, y el gran segmento que se ha ido formando en la sociedad en las tres últimas décadas, sostenedor del consumo y del estado del bienestar, cada vez es más pequeño y depauperado. La recesión está estratificando aún más la estructura social, generando enormes bolsas de desigualdad y poniendo en peligro la cohesión. En España, y también en Asturias.

Ver Post >
La 'Marcha de Hierro'
img
Ángel M. González | 09-10-2012 | 09:24| 3

 

Aquel 9 de octubre llovía con intensidad en Oviedo. Cerca de 300 siderúrgicos emprendían la mayor gesta del movimiento obrero asturiano hasta entonces conocida. En dieciocho días, tras recorrer quinientos kilómetros andando y cosechando gestos de una solidaridad inusitada, se plantarían en Madrid ante la sede del Ministerio de Industria en la Castellana, que por entonces ocupaba Claudio Aranzadi, para mostrar su rechazo al plan de reestructuración de la siderurgia. Otra columna de trabajadores saldría del País Vasco.

La reconversión de los noventa supuso el mayor hachazo de cuantos ha sufrido el sector en toda su historia. Altos Hornos de Vizcaya quedó desmantelada y la plantilla de la siderurgia en España pasó de 25.000 trabajadores a poco más de 14.000 en seis años. La ‘Marcha de Hierro’ no consiguió doblegar los planes del Gobierno ni las enormes presiones de socios europeos para recortar la capacidad productiva de España, pero sí al menos impidió que el ajuste laboral fuera más dramático. El saneamiento de la empresa resultante de la fusión entre AHV y Ensidesa resultó costosísimo para las arcas del Estado, pero permitió a la siderurgia española entrar en una etapa de prosperidad. Luego vino la privatización, la entrada de Arbed, la posterior unión con Usinor y la compra por parte de Mittal, al tiempo que se iba acometiendo el ajuste permanente de instalaciones y plantilla hasta llegar a lo que hoy tenemos.

Veinte años después de la ‘Marcha de Hierro’, sobre la siderurgia asturiana siguen acechando peligros. Las adversidades de la globalización continúan siendo las mismas (costes de producción elevados, amenaza constante de países emergentes y un mercado además en profunda recesión), pero los rostros han cambiado. Quienes toman las decisiones son otros, están lejos y fuera del control político. La Administración puede mejorar las condiciones, adoptar medidas para intentar evitar la tentación deslocalizadora, pero carece de la última palabra. Entonces, antes tales riesgos, ¿volveremos a ver una movilización como aquella?

 

Ver Post >
Cartas de bancos
img
Ángel M. González | 05-10-2012 | 19:54| 0

De un tiempo a esta parte cada vez que recibo la correspondencia de los bancos me echo a temblar. Según como tenga el día, abro las cartas con la misma angustia que cuando llega a mis manos una notificación de Hacienda o de la Dirección General de Tráfico. Pues bien, una entidad me acaba de comunicar una revisión de las comisiones que cobra por sus operaciones. Por supuesto al alza. Aumenta los gastos por mantenimiento, por transferencias, por el uso de cajeros, en las cuotas anuales de las tarjetas, etcétera. No hice el cálculo, pero la subida es sustancial en un montón de conceptos. Aunque la entidad en cuestión es de las que necesitan recapitalización, la reestructuración del sector llevará a una carestía generalizada de sus servicios. Son miles las oficinas a cerrar y los empleos a amortizar a través de un proceso que será costosísimo.

También recibí otra comunicación de otro banco distinto que me pone sobreaviso. A partir del 1 de diciembre, como consecuencia de la nueva Ley de Contratos de Crédito al Consumo, quedan modificadas las condiciones en los contratos de las tarjetas de crédito, de tal manera que la entidad podrá anular en cualquier momento esas tarjetas de forma unilateral simplemente con un preaviso al titular. Hasta no hace mucho tiempo, bancos y cajas perseguían a sus clientes para que hicieran uso hasta la saciedad de los créditos personales a través de las tarjetas: “Dispone usted de 6.000 euros para que lo gaste en lo que quiera”. Y muchos lo gastaban. Ahora ya no dan ni caramelos.

La nueva Ley de Contratos al Crédito al Consumo tiene como objetivo fundamental incrementar la transparencia del mercado financiero y también los niveles de protección al cliente. Si para algo ha servido la crisis financiera es para destapar las malas prácticas, tropelías y desaguisados que han protagonizado los bancos y cajas en todos estos últimos años. Atención, no sólo los españoles. Por lo general, todas las entidades han cometido abusos y engaños. En todos los sitios se comercializaron productos tóxicos, participaciones preferentes, obligaciones convertibles, swaps, depósitos estructurados…, que llevaron a sus titulares a cosechar pérdidas cuantiosísimas o totales. En Asturias, más de 15.000 personas se vieron afectadas por algunos de estos productos. Aunque ahora existe una mayor conciencia sobre esas acciones fraudulentas, no está de más mantener cierto nivel de cautela cuando te ofrecen algo que no figura en el catálogo del fondo de garantía de depósitos.

Y cojo otra carta, esta vez para hablarme de dividendos por unas pocas acciones que tengo en una institución financiera de cuando aquello del capitalismo popular. Me pagan los rendimientos en títulos sin retención fiscal, o en efectivo con la correspondiente retención. Si no hago nada, me dan acciones. Pero si quiero la pasta, tengo comunicarlo. Pues qué bien. En el buzón hay más sobres, pero no me atrevo…

Ver Post >
La industria pide auxilio
img
Ángel M. González | 28-09-2012 | 09:09| 2

Mientras el gobierno navega en la incertidumbre por la crisis financiera, política y social, más centrado en contener los mercados para alargar todo lo posible la petición del rescate con el fin de amortiguar el golpe en las elecciones de octubre en el País Vasco y Galicia, la industria del país se derrumba. El Ejecutivo de Rajoy, con el ministro Soria como responsable del departamento, no solo está demostrando que carece de política para intentar contener la destrucción del tejido industrial de España, sino que las medidas que adopta llevan a acelerar más el proceso de deterioro de uno de los grandes pilares para que el país vuelva a recuperar la senda del crecimiento.

Asturias está sufriendo con dureza las consecuencias de la nefasta gestión que el Gobierno central está haciendo de la crisis en la industria. La siderurgia, el aluminio, el zinc, la minería y el naval están totalmente tocados ya no solo por las consecuencias de la recesión de los mercados sino también por las erróneas decisiones gubernamentales o por su inacción. Es incapaz de ofrecer soluciones a la tarifa eléctrica de los grandes consumidores, provocará un encarecimiento del precio de la energía por la aplicación de impuestos para reducir el déficit tarifario, quiere aniquilar las explotaciones de carbón antes de tiempo mientras en Alemania, el paraguas que siempre tuvo el sector, despliega un plan para construir centrales térmicas tras su decisión a reducir la cuota nuclear y tiene olvidados a los astilleros, pendientes de que se resuelva el ‘tax lease’. Pero además aumenta la tributación a las empresas, renuncia a incentivar la fabricación de coches, recorta los recursos para promover la investigación y la innovación, el sector de las tecnologías de la información se encuentra estancado, no estimula la internacionalización y las exportaciones, que era el único indicador que mantenía una pequeña llama económica, empiezan a resentirse por el deterioro global de los mercados.

Con esta política no hay quien viva. La austeridad no es incompatible con el apoyo a la actividad industrial. Se trata de acometer simplemente una mejor redistribución de los recursos para, por un lado, arreglar las cuentas públicas y sostener financieramente el sistema, y por otro adoptar medidas que, al menos, impidan que el corazón de la economía deje de latir. La industria también necesita un plan de rescate. ¿Alguien se imagina, por ejemplo, una Asturias sin siderurgia? No existe sustitución posible y, sin embargo, a la vuelta de la esquina está el precipicio, el punto de no retorno.

Ver Post >
Pacto de Estado
img
Ángel M. González | 10-09-2012 | 21:16| 0

No se puede concebir el desarrollo de ninguna sociedad sin que vaya respaldado de un amplio consenso entre todas las fuerzas que la integran. Y es impensable que podamos salir de la Gran Recesión sin que se produzca un acuerdo general sobre las medidas para hacer frente a la crisis e impulsar el crecimiento.
La delicada situación que atraviesa nuestro país, la más inquietante desde la instauración de la democracia, no sólo está socavando los pilares del estado de bienestar levantados en los últimos treinta años, sino que está provocando una desafección política que puede poner en riesgo el sistema. El retroceso en los derechos, el aumento de la tensión social, las posiciones nacionalistas, la falta de credibilidad en las instituciones, el creciente desapego a la idea de Europa y la progresiva pérdida de soberanía conforman un ‘coctail’ peligroso que solo se puede resolver con una acción responsable de quienes rigen nuestros destinos como sociedad. Y hasta ahora se produjo bastante irresponsabilidad.
El Banco Central Europeo está a la espera de que el Gobierno español solicite formalmente el rescate para intervenir en el mercado de la deuda con la compra sin límites de bonos aunque con “estrictas condiciones’. Aunque Mariano Rajoy quiere dilatar la petición por si se produce alguna mejora sustancial en el coste de la financiación por la evolución de la prima de riesgo, todo parece indicar que no pasaremos del mes de octubre sin que se produzca el ‘rescate suave’ de nuestro país.
Las condiciones para que se produzca la adquisición masiva de deuda no pueden ser las que nos imponga nuestros socios europeos del Norte o la famosa ‘troika’. Esas condiciones, los compromisos que España adquiera en el ‘memorándum’ de la intervención, tienen que ser las que nosotros mismos estemos dispuestos a cumplir para reducir el déficit público y enderezar el rumbo de la economía. Y por ello es irrenunciable un pacto de Estado sobre las medidas que se puedan aplicar que implique a partidos políticos, sindicatos, empresarios, comunidades autónomas y ayuntamientos.
El país tiene que dar imagen de unidad para frenar a todos aquellos que pretenden desmantelar nuestro modelo social con decisiones que se toman en Berlín o en Bruselas. Mariano Rajoy dijo que esperaba a conocer las condiciones que pone sobre la mesa el BCE para tomar una decisión y explicarla luego a los españoles. La mayoría absoluta le otorga legitimidad para ello, pero no puede hacer uso de ella para adoptar medidas injustas y contrarias al interés general, de la misma forma que el PSOE, como primer partido de la oposición, no puede renunciar de ninguna manera a intentar un acuerdo que suavice el enorme sacrificio en la lucha contra el déficit.
Un pacto de Estado es la única forma que España tiene de fortalecerse ante quienes pretenden llevarnos a toda costa por el camino de la helenización. Un pacto con todas las consecuencias.

Ver Post >
Estoy con Goldman
img
Ángel M. González | 09-08-2012 | 11:34| 0

 

Hay quien empieza a hacer justicia. Goldman Sachs ha roto una lanza en favor de la banca española con un informe que llega a la conclusión de que nuestras entidades serán las más solventes de Europa dentro de la futura unión bancaria si esta se llega a conformar, con el permiso de los socios del Norte. El análisis de la firma norteamericana sitúa a seis bancos españoles a la cabeza del saneamiento financiero de Europa, en una lista de veintitrés entidades estudiadas. Santander, Banco Popular, BBVA, Bankinter y Sabadell figuran en las primeras posiciones del ranking de solvencia elaborado por Goldman y tan sólo entre ellas se cuela un alemán, el Erste Bank, que ocupa el cuarto lugar.

Por debajo hay más bancos germanos, franceses, belgas, italianos y portugueses y no aparecen, por ejemplo, entidades finlandesas, holandesas, austríacas o británicas, que no quiere decir que no sean de fiar, pero lo que sí está claro es que los cinco grupos españoles mencionados ofrecen las suficientes garantías como para guardar en ellas los dineros sin ningún tipo de miedo ni complejo.

Goldman Sachs, al menos, no los ha tenido en su radiografía. Sostiene el estudio que cuando la banca española concluya el saneamiento de los activos afectados por la burbuja inmobiliaria con las medidas impuestas por el Gobierno se convertirá en uno de los sistemas financieros más solventes de la Eurozona. ¡Viva Goldman! Por fin hay quien reconoce que el enorme esfuerzo que la banca española ha venido realizando en dotaciones para limpiar no sólo los balances sino también para intentar recuperar la credibilidad y la confianza de inversores y clientes está mereciendo la pena. Nuestra banca ha sufrido un castigo totalmente injusto, ha recibido durísimas acusaciones de falta de transparencia para dañarla sin excesivas razones y para tapar las vergüenzas de otras entidades del continente, de las que sabemos bas tante menos de lo que se sabe ahora del sector español. ¿Acaso son más transparentes los bancos germanos, los ingleses o los daneses?

Cuando se hicieron las famosas pruebas de estrés hace poco más de un año, de las 25 entidades españoles que se sometieron a los test tan solo cinco no las lograron superar, cuatro cajas y un banco. El resto recibieron el aprobado alto y en el paquete de suspendidos figuraban otros bancos europeos de los que después no se supo demasiado. Las cinco que suspendieron fueron absorbidas o intervenidas. ¿Qué pasó en este año? El estallido de la crisis en Bankia, con el riesgo sistémico que entrañaba, pero que estará resuelto una vez que se reciban los fondos del rescate.

Por lo tanto, de lo que se desprende del estudio estadounidense es que en cuanto pasemos el enorme socavón en el que nos hemos metido, el sector financiero español estará en mejores condiciones de solvencia incluso que cuando estalló la crisis, liberado de activos tóxicos y fuertemente capitalizados. Es decir, firmemente preparados para protagonizar la recuperación.

Ver Post >