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	<title>¿Por qué las mujeres nos siguen a todos lados? | 2 laps to go - Blogs elcomercio.es</title>
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	<description>Es que me faltan 2 vueltas para el final, aunque no sé si he empezado</description>
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		<title>¿Por qué las mujeres nos siguen a todos lados? | 2 laps to go - Blogs elcomercio.es</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Nov 2013 09:38:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Guisande</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Hay cosas que no cambian y no me digas porqué; pero si por lo que sea, porque tienes hambre, porque no duermes o porque te da la gana, te levantas de madrugada y vas a la cocina o al salón, siempre pasa lo mismo. Al poco rato, unos 10 o 15 minutos, yo no sé qué tipo de sensibilidad, sexto sentido o instinto básico tienen las mujeres, pero por lo general oyes una voz que dice: «¿Qué haces levantado?».</p>
<p>Y entonces mira para atrás y ves que aparece (porque no se puede decir que entre, que entrar es otra cosa) a tu mujer. Y aparece como aparecen todas a esas horas: Despeinada, medio dormida, tambaleándose porque no acierta a dar dos pasos rectos con lo sobada que está, y en el peor de los casos hasta es posible que oigas un «¡¡ay!!» porque se dio con el dedo meñique en vete tú a saber en dónde, que también estás tú a esa hora como para averiguarlo y hacer una tesis de <em>Golpe en el pie o despiste</em>… vai tomar vento.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>A mí cuando me sucede eso, la miro y digo: «Qué voy a hacer… nada, que me desperté», lo cual es evidente, aunque parece que no, <span style="color: #0000ff"><a href="http://manuelguisande.wordpress.com/2009/10/29/que-bonito-debe-ser-tener-ideologia/" rel="external nofollow"><span style="color: #0000ff">a la vez que piensas</span></a></span>: «Igual cree que mi ilusión es levantarme todos los días a la cuatro de la mañana…» y tal cual lo meditas, lo primero que se te viene a la cabeza es: «¡¡¡Dios qué pijama!!!, ¡¡¡Dios, qué flores!!!!, pero cuándo dije yo que eso era precioso…». Pero en fin, como tampoco estás para hablar de moda y diseño, callas, que casi va a ser mejor.</p>
<p>Y entonces, entre que ella está semidormida y tú también, empieza <span style="color: #0000ff"><a href="http://manuelguisande.wordpress.com/2009/06/23/cuando-vives-el-momento-pailan/" rel="external nofollow"><span style="color: #0000ff">un dialogo surrealista </span></a></span>en la que se mezcla todo, especialmente la sordera. «¿Qué vas a comer?». Y te da ganas de decir: «Qué voy a tomar… pues un vaso de leche, un yogurt, un plátano… algo ligero, ahora que si es por hacerte feliz me zampo una fabada… he <span style="color: #0000ff"><a href="http://manuelguisande.wordpress.com/2009/08/09/los-norteamericanos-yo-y-los-pioneros/" rel="external nofollow"><span style="color: #0000ff">hecho ya tantas cosas</span></a></span> por ti…».</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Y lo más alucinante, como si lo llevara en los genes, como si su<span style="color: #0000ff"><a href="manuelguisande.wordpress.com/2009/06/18/mi-madre-tu-yo-el-blog-y-la-minoca/"><span style="color: #0000ff"> madre</span></a></span> fuera una escoba y su padre un cepillo, como un resorte te dice la frase que vienes oyendo desde los visigodos: «No manches». Y tú piensas (porque esa es una manía, que te suele dar por pensar), y cavilas: «Pues si te mancharas el pijama… aún le daba yo un pase».</p>
<p>Pero en estas situaciones hasta hay casos extraordinarios en los que aprovechando la situación, comenta: «<span style="color: #0000ff"><a href="http://manuelguisande.wordpress.com/2009/08/23/seguro-que-sera-bueno-criar-gallinas/" rel="external nofollow"><span style="color: #0000ff">Y no olvides que hoy</span></a></span> tienes que…» y tío, como si ella estuviera bajo anestesia parcial menos el cerebro y fuera comandante de la Legión con mando en plaza, empieza a soltar una retahíla de cosas, pero una retahíla, a la vez que dice: «Ven para cama».</p>
<p>Y mientras tú también sofronizado dices: «Sí, sí sí», coges el yogurt a una velocidad que a punto estás de clavarte el código de barras; el plátano lo llevas medio pelado en la mano que no sabes dónde poner la monda, te metes en la piltra y te dices: «Ya está», que no tienes muy claro si ese «ya está» es porque has comido o porque no hay más recados.</p>
<p>Y al día siguiente… joé al día siguiente; o sea unas horas después, ella que se levanta y te dice: «Oye, lo soñé u hoy tú te levantaste…», y respondes: «<span style="color: #0000ff"><a href="http://manuelguisande.wordpress.com/2012/01/31/no-entiendo-a-mis-hijas-pero-que-dices/" rel="external nofollow"><span style="color: #0000ff">lo soñaste hija</span></a></span>, lo soñaste. Ay que soñadora me eres…», a la vez que te dices: Sí, hombre, voy a ir hoy yo a la gestoría, a Hacienda, a Telefónica, a Correos… bo, sigue soñando neniña, sigue soñando que así vamos bien.</p>
<p> </p>
<p><span style="color: #ff0000">PD._</span> Si quieres comprar mi libro recien publicado <strong><span style="color: #ff0000">«Al fondo a la derecha»</span></strong>, editorial Cumio (13 euros) puedes en cargarlo en tu librería más cercana o por internet en este<span style="color: #0000ff"><a href="http://www.cumio.com/libro.php?id_libro=687" rel="external nofollow"><span style="color: #0000ff"> enlace</span></a></span></p>
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