{"id":128,"date":"2022-01-02T18:04:45","date_gmt":"2022-01-02T17:04:45","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/?p=128"},"modified":"2022-01-14T18:09:56","modified_gmt":"2022-01-14T17:09:56","slug":"mis-dos-centenarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/2022\/01\/02\/mis-dos-centenarias\/","title":{"rendered":"Mis dos centenarias"},"content":{"rendered":"<p><strong>Angelita y Marina. La primera, hermana de mi madre y la segunda, su prima. Ambas llegaron a centenarias en 2021. Sus vidas podr\u00edan ser los ejes de una novela-r\u00edo que contara la historia del pasado siglo<\/strong><\/p>\n<p>Dicen que cada familia guarda una historia que dar\u00eda para una novela. A la m\u00eda, desde luego, le sucede. Me ha quedado clar\u00edsimo desde que dos de mis t\u00edas llegaron en 2021 a centenarias: Angelita y Marina. La primera, hermana de mi madre y la segunda, su prima. Sus vidas podr\u00edan ser los ejes de una novela-r\u00edo que contara la historia del pasado siglo.<\/p>\n<p>Ambas comparten el apellido Sirgo, legado com\u00fan de mi bisabuelo, el primero en nacer en Gij\u00f3n de una familia procedente de Cenero. Mi bisabuelo Jos\u00e9 era una persona despierta e inteligente, aunque no disfrutase de una s\u00f3lida formaci\u00f3n. Entr\u00f3 en la F\u00e1brica de Laviada a los 14 a\u00f1os con una escoba en la mano, por un jornal de seis reales, y lleg\u00f3 a apoderado sin abandonar sus costumbres sencillas. Cuando iba a Madrid en representaci\u00f3n de la f\u00e1brica se alojaba en la misma pensi\u00f3n de siempre, en vez de ir a un hotel, en contra del deseo de su jefe para quien alojarse en una pensi\u00f3n le parec\u00eda hacer de menos a su empresa.<\/p>\n<p>Las an\u00e9cdotas son innumerables. Mi t\u00eda Angelita ten\u00eda previsto hacer su primera comuni\u00f3n un 14 de mayo. Ese mismo d\u00eda, al mes exacto de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica, el convento situado en el paseo de Bego\u00f1a, fue clausurado y se qued\u00f3 sin comuni\u00f3n. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, al pasar por El Llano, fue acosada junto a su madre y su hermana cuando iban a tomar un autob\u00fas camino de Covadonga, porque se hab\u00eda declarado una huelga general. Volvieron a casa aterrorizadas, perdieron la cesta de la comida, pero no recibieron ninguna de las pedradas que les dedicaron los piquetes informativos. Al poco de estallar la Guerra Civil, vio c\u00f3mo la zapater\u00eda familiar fue confiscada y asisti\u00f3 a la detenci\u00f3n de su padre, afiliado a la CEDA. La angustia de mi abuelo era tal que se le par\u00f3 el reloj de su mu\u00f1eca, le pidi\u00f3 a mi madre el suyo, que tambi\u00e9n se detuvo. Al d\u00eda siguiente mi abuela y sus dos hijas supieron que hab\u00eda sido fusilado por miembros de las milicias libertarias acuarteladas a escasos metros de su casa. Ni su cu\u00f1ado, concejal de Izquierda Republicana, pudo evitar el asesinato. Para colmo, por ser consideradas familiares de un faccioso reaccionario, fueron excluidas de las cartillas de racionamiento mediante las que el Comit\u00e9 de Guerra de Gij\u00f3n repart\u00eda alimentos. No es de extra\u00f1ar que con el tiempo mi t\u00eda se volviera radical, a pesar del ejemplo m\u00e1s templado de su madre, que habiendo vivido la misma historia nunca fue antinada. Bastante ocupada estuvo sacando adelante a sus dos hijas tras la muerte de su marido y la ruina familiar y buscando c\u00f3mo conmutar la pena de muerte a la que un consejo de guerra franquista hab\u00eda condenado a su hermano republicano.<\/p>\n<p>Mi t\u00eda super\u00f3 un tifus en la inmediata posguerra tras pasar 71 d\u00edas en la cama. Durante su enfermedad el t\u00edo de una amiga pag\u00f3 la comida enviada desde un restaurante pr\u00f3ximo. Angelita solo estaba para caldos, pero el resto de la familia comi\u00f3 ese tiempo gracias a la solidaridad de los amigos, que no pudieron evitar que desahuciaran a mi abuela de la casa donde viv\u00eda cuando qued\u00f3 sin recursos para pagar su alquiler. Muchas m\u00e1s cosas le pasaron despu\u00e9s, incluso tres c\u00e1nceres, dos de pecho, extirpados en los a\u00f1os 70 y 90 y un melanoma tres d\u00e9cadas despu\u00e9s. Su historia, superando durante medio siglo varios c\u00e1nceres, anim\u00f3 a muchos que pasaron por esa enfermedad.<\/p>\n<p>La otra centenaria es Marinina, conocida en familia por ese diminutivo, ya que Marina, por antonomasia, era su madre, pero llamar ahora mediante un diminutivo a una centenaria me parece una extravagancia. Cuando los estudios eran poco frecuentes entre las mujeres Marina estudi\u00f3 Comercio en Gij\u00f3n. Su padre, profesor de la escuela, tambi\u00e9n es un personaje que necesitar\u00eda otra novela para \u00e9l solo. De origen humilde, gracias a su inteligencia y tes\u00f3n alcanz\u00f3 cargos de responsabilidad en diferentes instituciones. Estudi\u00f3 dos carreras, la segunda, de Filosof\u00eda y Letras, tras jubilarse como profesor de la Escuela de Comercio. Y no contento con eso alcanz\u00f3 el grado de doctor cumplidos los 70 a\u00f1os con la tesis \u2018Influencia de Rub\u00e9n Dar\u00edo en los poetas espa\u00f1oles\u2019, oportuno colof\u00f3n tras ser c\u00f3nsul honorario de Nicaragua en Gij\u00f3n durante d\u00e9cadas. Marina pudo heredar el cargo, pero no quiso. Ante la insistencia de la embajada de Nicaragua, les contest\u00f3 que si quer\u00edan que la familia siguiese ocup\u00e1ndose del papeleo lo enviasen al pante\u00f3n familiar donde reposaba su padre. Esa fue su respuesta a la tentaci\u00f3n de los oropeles.<\/p>\n<p>Sigamos con Marina. Tambi\u00e9n pas\u00f3 lo suyo. Adem\u00e1s de otras estrecheces y problemas familiares que no vienen a cuento, una temprana viudedad hizo que su hijo a los 20 a\u00f1os tuviese que dejar sus estudios en segundo plano para hacerse cargo de las representaciones comerciales de su padre y sacar adelante a la familia, consiguiendo compatibilizarlos como pudo y cuando hubo un respiro licenciarse en Medicina. Lectora impenitente y actualizada, las ediciones electr\u00f3nicas la ayudan a seguir leyendo a pesar de la p\u00e9rdida de vista que su edad comporta. Desde que empez\u00f3 el covid a\u00fan no me he atrevido a verla, pero solemos hablar por tel\u00e9fono de literatura y de cine y comentamos los programas de radio y televisi\u00f3n que oye y ve. As\u00ed sigue siendo Marina, con sus centenarios ojos abiertos al mundo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Angelita y Marina. La primera, hermana de mi madre y la segunda, su prima. Ambas llegaron a centenarias en 2021. Sus vidas podr\u00edan ser los ejes de una novela-r\u00edo que contara la historia del pasado siglo Dicen que cada familia guarda una historia que dar\u00eda para una novela. A la m\u00eda, desde luego, le sucede. 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