{"id":160,"date":"2023-07-09T17:22:02","date_gmt":"2023-07-09T15:22:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/?p=160"},"modified":"2024-02-23T17:24:19","modified_gmt":"2024-02-23T16:24:19","slug":"la-correccion-politica-llega-a-la-biologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/2023\/07\/09\/la-correccion-politica-llega-a-la-biologia\/","title":{"rendered":"La correcci\u00f3n pol\u00edtica llega a la Biolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><strong>Dos bot\u00e1nicos piden revocar una norma fundamental de la nomenclatura biol\u00f3gica para, siempre que sea posible, restablecer los nombres ind\u00edgenas<\/strong><\/p>\n<p>En pleno confinamiento, dos bot\u00e1nicos neozelandeses, Len Gillman y Shane Wright, publicaron un art\u00edculo titulado &#8216;Restaurando los nombres ind\u00edgenas en la taxonom\u00eda&#8217;, donde solicitaban revocar una norma fundamental de la nomenclatura biol\u00f3gica, la conocida como &#8216;principio de prioridad&#8217;, para cambiar los nombres cient\u00edficos por nombres ind\u00edgenas. Propusieron que era el momento \u00abde examinar cr\u00edticamente los protocolos taxon\u00f3micos a favor de asignar y restablecer los nombres ind\u00edgenas, siempre que sea posible\u00bb. \u00bfLa raz\u00f3n?: \u00abUn paso importante en la afirmaci\u00f3n de la contribuci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas a la nomenclatura y el conocimiento\u00bb.<\/p>\n<p>Expliquemos, primero qu\u00e9 es el &#8216;principio de prioridad&#8217;.<\/p>\n<p>La nomenclatura cient\u00edfica surge ante la necesidad de homogeneizar la multitud de nombres vern\u00e1culos (populares) de cada especie. Un ejemplo: solamente en Asturias se han recogido 40 nombres de la lavandera blanca, ese pajarito blanco y negro que corre en apresurados pasos las calles y los bordes de las carreteras. Entonces, cada autor que mencionaba una especie la llamaba por su nombre vern\u00e1culo. En \u00e9poca cl\u00e1sica, el lat\u00edn era la lengua franca en todo Occidente. As\u00ed, durante siglos, los que ten\u00edan estudios escrib\u00edan en lat\u00edn sus obras, de manera que pod\u00edan ser le\u00eddas por estudiosos de otros pa\u00edses, independientemente de su idioma materno. Esta costumbre persist\u00eda en el siglo XVIII, de modo que un sueco, Carl Linn\u00e9, escribi\u00f3 unos libros, en lat\u00edn, en los que los nombres de animales y plantas se limitaban a un nombre doble (nomenclatura binomial): un nombre gen\u00e9rico adjetivado (ep\u00edteto espec\u00edfico) para distinguir aquellos seres parecidos, pero no iguales. As\u00ed, Larus canus y Larus fuscus eran gaviotas (Larus = gaviota), pero distinguibles porque una ten\u00eda el dorso claro (canus) y la otra, oscuro (fuscus). El sistema era simple y eficaz, as\u00ed que la nomenclatura linneana fue adoptada por los bi\u00f3logos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Un nombre oficial por especie no acab\u00f3 con los problemas. Hab\u00eda especies descritas en varias ocasiones, bien porque diferentes cient\u00edficos las describ\u00edan y nombraban independientemente en lugares distintos o porque una larva y un adulto se describ\u00edan con distinto nombre, y el tiempo demostr\u00f3 que ambas formas correspond\u00edan a la misma especie. Para no perder las ventajas de la nomenclatura \u00fanica, decidieron que cuando una especie tiene varios nombres cient\u00edficos s\u00f3lo valdr\u00eda el asignado primero. Esta regla fue adopt\u00e1ndose a lo largo del siglo XIX y, finalmente, el principio de prioridad se convirti\u00f3 en una norma de los c\u00f3digos internacionales de nomenclatura. Desde entonces los zo\u00f3logos la han aplicado m\u00e1s de dos millones de veces.<\/p>\n<p>Ni el nombre de Balaena biscaiensis utilizado por el dan\u00e9s Esrchricht en 1860, ni el de Balaena euskariensis, dado por el gallego R\u00edos Rial en 1890, consiguieron arrebatar el nombre que Ot\u00f3n Federico M\u00fcller puso a la Balaena glacialis en 1776, por m\u00e1s que fuesen mejores descriptores de una ballena a la que no le gustan los hielos y que aqu\u00ed llamamos ballena franca o ballena vasca. El principio de prioridad es la regla sagrada.<\/p>\n<p>Pero sigui\u00f3 habiendo desajustes, as\u00ed que se permitieron dos excepciones. Se puede conservar un nombre universalmente aceptado y extendido si un investigador descubre que hay otro m\u00e1s antiguo. Sucede rara vez y debe superar un complicado proceso que comienza por el estudio del caso por un comit\u00e9 de especialistas, cuya decisi\u00f3n debe ser sancionada por un comit\u00e9 general y, en su caso, ratificado por la Secci\u00f3n de Nomenclatura del Congreso Taxon\u00f3mico Internacional. La otra excepci\u00f3n es que, desde 2003, el nombre de la forma silvestre de los animales se impone sobre el de la dom\u00e9stica, como ha sucedido con el jabal\u00ed, respecto al cerdo, el lobo respecto al perro y al uro respecto al toro.<\/p>\n<p>Gillman y Wright pretenden revertir los nombres que los colonizadores europeos impusieron a las plantas de las &#8216;nuevas&#8217; tierras; nombres en lat\u00edn (lengua imperial y euroc\u00e9ntrica), despreciando nombres abor\u00edgenes, proponiendo cambios en los c\u00f3digos taxon\u00f3micos. Pretenden eliminar la nomenclatura &#8216;colonial&#8217;, como la que lleva un ep\u00edteto dedicado a patrocinadores de la metr\u00f3poli, as\u00ed como los dedicados a explotadores de los ind\u00edgenas, agregando nuevas excepciones a las ya mencionadas, lo que representar\u00eda &#8216;un nuevo orden&#8217; en el que los pueblos ind\u00edgenas contribuir\u00edan a la nomenclatura cient\u00edfica en r\u00e9gimen de igualdad.<\/p>\n<p>La propuesta fue r\u00e1pidamente apoyada por los medios de comunicaci\u00f3n y provoc\u00f3 una discusi\u00f3n entre los cient\u00edficos. El debate es tan reciente que es dif\u00edcil prever c\u00f3mo terminar\u00e1, pero la Comisi\u00f3n Internacional de Nomenclatura Zool\u00f3gica se posicion\u00f3 este a\u00f1o recordando que tales susceptibilidades no son regulables por el c\u00f3digo, estimando que los nombres potencialmente ofensivos, solo entre los animales, pueden superar los 50.000 y dan las siguientes razones. La comisi\u00f3n no est\u00e1 facultada para valorar moralmente los nombres, solo para hacer cambios por razones t\u00e9cnicas, y nadie garantiza que los nombres que hoy no resulten ofensivos puedan serlo en el futuro. Tampoco los cambios har\u00e1n desaparecer los nombres de la literatura ya publicada que, adem\u00e1s, se mantendr\u00edan como sin\u00f3nimos. Es fundamental asegurar la estabilidad de los nombres recordando que las especies amenazadas \u00fanicamente son reconocibles si se mantienen sus nombres, de modo que tantos cambios pueden generar una desorganizaci\u00f3n que a\u00f1ada un nuevo factor de amenaza y, adem\u00e1s, tampoco garantizan que la comunidad de bi\u00f3logos acepte cambios que afecten a miles de especies.<\/p>\n<p>Primero fue poner una advertencia a &#8216;Lo que el viento se llev\u00f3&#8217;, luego cambiar los textos de Roald Dahl. Por ahora, las instituciones cient\u00edficas se resisten a reescribir la Historia. Ya veremos c\u00f3mo resisten las presiones en el futuro. Porque contin\u00faan. \u00bfSer\u00e1 bastante ind\u00edgena la Balaena euskariensis?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos bot\u00e1nicos piden revocar una norma fundamental de la nomenclatura biol\u00f3gica para, siempre que sea posible, restablecer los nombres ind\u00edgenas En pleno confinamiento, dos bot\u00e1nicos neozelandeses, Len Gillman y Shane Wright, publicaron un art\u00edculo titulado &#8216;Restaurando los nombres ind\u00edgenas en la taxonom\u00eda&#8217;, donde solicitaban revocar una norma fundamental de la nomenclatura biol\u00f3gica, la conocida como [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19247,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19247"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=160"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":161,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/160\/revisions\/161"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}