{"id":73,"date":"2020-03-14T19:05:41","date_gmt":"2020-03-14T18:05:41","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/?p=73"},"modified":"2020-04-15T19:09:35","modified_gmt":"2020-04-15T17:09:35","slug":"glorificando-al-perdedor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/alguien-tiene-que-decirlo\/2020\/03\/14\/glorificando-al-perdedor\/","title":{"rendered":"Glorificando al perdedor"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hemos mitificado tanto al perdedor, que no valoramos el hecho de lograr nuestros objetivos. No negar\u00e9 el valor moral de sobreponerse al fracaso, pero hay metas irrenunciables<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Cuando yo era un chaval la mayor\u00eda de las pel\u00edculas terminaban bien, el final feliz y todo eso. Estaban protagonizadas por h\u00e9roes que triunfaban sobre el mal y redim\u00edan a sus vecinos. Solo Mortadelo y Filem\u00f3n perd\u00edan siempre, a pesar de ser los buenos.<\/p>\n<p>Luego se pusieron de moda los antih\u00e9roes. No es que no existieran antes, pero no eran cosa de la gente corriente, sino de intelectuales a los que les gustaban cosas que al resto les parec\u00edan raras. Lo importante no es el resultado, sino la lucha, dec\u00edan; lo importante no es llegar, sino el viaje, como si no hubiese nada relevante que hacer en el sitio al que queremos ir. Era una filosof\u00eda solo comprendida por los ociosos y los poetas.<\/p>\n<p>Hemos mitificado tanto al perdedor que no valoramos el hecho de lograr nuestros objetivos. No negar\u00e9 el valor moral de sobreponerse al fracaso, pero hay metas irrenuciables. Retos ambientales o sociales que nos acucian, ante los que no basta con posicionarse.<\/p>\n<p>En las escuelas, a partir de los a\u00f1os 80, estaba muy mal vista la competencia entre los alumnos. As\u00ed, se renunci\u00f3 a calificar siguiendo una escala num\u00e9rica que posicionaba autom\u00e1ticamente a los ni\u00f1os y a las ni\u00f1as por delante de unos y por detr\u00e1s de otros y se inventaron todo tipo de neologismos eufem\u00edsticos para no ver lo evidente. La negaci\u00f3n rotunda de la competencia puede ser una reacci\u00f3n contra la hipercompetitividad que nos llegaba del otro lado del oc\u00e9ano. Se trataba de una concepci\u00f3n calvinista que suger\u00eda que el mundo ser\u00eda mejor si pertenec\u00eda a los mejores. Pero en el mundo cat\u00f3lico y meridional la cosa no resultaba tan di\u00e1fana. Competencia ten\u00edamos, s\u00ed, como en todas partes. No negar\u00e9 que algunos quisieran todo para ellos, pero la mayoritaria clase media solo quer\u00eda vivir desahogadamente y a las clases m\u00e1s bajas les bastaba con salir de su negra situaci\u00f3n. Si hab\u00eda que aprobar unas oposiciones no quedaba m\u00e1s remedio que competir, pero miren en su entorno cu\u00e1ntos hay obsesionados por el triunfo. Personalmente nunca me ha gustado superar a nadie salvo a m\u00ed mismo. Conozco muchos como yo, igual que conozco otros que desde su m\u00e1s tierna infancia no les gust\u00f3 perder nunca, ni a las chapas, lo que me lleva a pensar que nacieron as\u00ed. No creo que la competitividad se les haya impuesto desde afuera, sino que les sale de muy dentro. De la cuna a la tumba. Pero es m\u00e1s liberador justificar nuestros defectos echando la culpa a un ente difuso y amenazador que nos impele a actuar contra el buen salvaje que nunca fuimos.<\/p>\n<p>Pero el opio del pueblo ya no es la religi\u00f3n, es el efecto sedante de buscar a otro como responsable de nuestro empobrecimiento moral y econ\u00f3mico. Habituarnos a ser perdedores nos ha hecho creer que una pol\u00edtica de gestos vale lo mismo que una de logros, que basta un gui\u00f1o para resolver un problema. Estamos como el pueblo de Constantinopla, debatiendo sobre el sexo de los \u00e1ngeles en vez de defender la ciudad del asedio de los turcos. Nuestros turcos se llaman polarizaci\u00f3n de la sociedad, estancamiento econ\u00f3mico, envejecimiento poblacional, violencia machista, \u00e9xodo juvenil. No basta que una corporaci\u00f3n municipal repudie el machismo para que sus vecinos lo hagan. Lo dif\u00edcil no es posicionarse contra un problema, lo dif\u00edcil y meritorio es resolverlo. No todos los problemas tienen soluci\u00f3n, pero los que pueden ser abordados no se resuelven con proclamas, ni con espect\u00e1culos impactantes, ni con lazos en la solapa, aunque esas cosas tranquilizan nuestra conciencia y nos hacen creer que hacemos algo. Es m\u00e1s \u00fatil, pero mucho m\u00e1s dif\u00edcil, trabajar desde un Parlamento por la conciliaci\u00f3n familiar que llevar al beb\u00e9 al hemiciclo, porque conseguirlo supone convencer, negociar, ceder, arriesgarse y reconsiderar las posiciones propias. Lo otro es m\u00e1s bonito, garantiza la promoci\u00f3n medi\u00e1tica instant\u00e1nea, pero me hace recordar cuando ten\u00eda que llevar a mi hija peque\u00f1a a mi despacho cada vez que sus vacaciones no coincid\u00edan con las m\u00edas. Tuve la suerte de que mi trabajo lo permit\u00eda, siempre que no estuviese dando clase o reunido. Algunos que entonces me miraron raro tuvieron que hacer lo mismo a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando tuvieron hijos y les lleg\u00f3 el turno. Hubiese preferido que la diputada Bescansa, desde la tribuna para la que hab\u00eda sido elegida, hiciese algo m\u00e1s \u00fatil por los que estuvimos en esa situaci\u00f3n antes que visibilizar un problema que la mayor\u00eda experiment\u00e1bamos sobradamente.<\/p>\n<p>Resulta impresionante ver en una pel\u00edcula decir a todos los esclavos \u00ab\u00a1Yo soy Espartaco!\u00bb cuando los que lo dijeron se expon\u00edan a ser crucificados. Y muchos lo fueron. Algo menos arriesgado result\u00f3 el \u00abIch bin ein Berliner!\u00bb (\u00ab\u00a1Yo soy berlin\u00e9s!\u00bb) de Kennedy en el aniversario del bloqueo de Berl\u00edn por los sovi\u00e9ticos, puesto que luego se fue a su casa, aunque el gesto solidario de un presidente de Estados Unidos fuera un reto evidente. Pero decir \u00a1Yo tambi\u00e9n soy\u2026 (p\u00f3ngase el nombre de cualquier persona vejada, amenazada, herida o muerta)! se reduce a un testimonio personal limitado a ampliar la conciencia de grupo. Su m\u00e9rito es escaso, puesto que el riesgo que comporta tal compromiso a\u00fan lo es m\u00e1s.<\/p>\n<p>Un ejemplo de gesto hueco y absurdo, nos lo dieron hace poco los diputados que no acudieron a la apertura de las Cortes. Rechazaban la Monarqu\u00eda por no ser una instituci\u00f3n democr\u00e1tica, sin percatarse de la paradoja que representaba que los dirigentes de sus promotores huyendo del Reino de Espa\u00f1a fueran a pedir amparo al Reino de B\u00e9lgica y al Reino Unido, y olvidando que uno de ellos fue detenido cuando sali\u00f3 del Reino de Dinamarca para entrar en la Rep\u00fablica Federal de Alemania. Curiosas coincidencias.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos mitificado tanto al perdedor, que no valoramos el hecho de lograr nuestros objetivos. 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