Ya hace más de una semana que estamos aquí y se empieza a notar. No tanto en el cansancio o hastío, aún, si no en la serie de rutinas que cada uno de nosotros desarrolla en el día a día. Al final y al cabo el hombre es un animal de costumbres.
Aunque estemos en el fin del mundo y de forma temporal, cada uno de nosotros tiene sus pequeños rituales diarios. Hoy tampoco vamos a poder trabajar en la mar. La niebla es tan espesa que se podría untar sobre una tostada con la ayuda de un cuchillo. Así que toca una jornada “casera”. Hoy es el día asignado a nuestro grupo para hacer la colada. Así que por la mañana toca poner una carga, sólo ropa interior y camisetas ya que aquí el agua es un bien muy preciado. Después, entre ciclo y ciclo de la secadora, toca seguir escribiendo los manuscritos que han viajado conmigo desde el continente. El mundo de allí afuera no se detiene durante los dos meses que estamos aquí, así que nosotros no podemos detenernos tampoco. Para concentrarse y trabajar en los manuscritos no hay nada mejor que unos buenos auriculares con música, una unidad móvil de aislamiento. Cuando salimos a la mar o estamos trabajando muchas horas en el laboratorio también usamos la música, pero en este caso para animarnos y distender el ambiente. Las 03:00 se hacen menos cuesta arriba si en el bote suena algo más que el ruido del motor. Nuestra última adquisición, un altavoz (parlante en “chileno”) resistente al agua, nos acompaña en cada salida dando la música ambiente de cada una de las entradas de este blog. Es increíble como algo tan insignificante a primera vista, la música, puede ayudar a mantener el buen ambiente en condiciones de trabajo que siendo generosos son sub-óptimas.
Suena de fondo ¨Best of you¨ de Foo Fighters.