Este pasado martes la previsión meteorológica era la mejor de toda la semana así que nos preparamos para dar el todo por el todo. Empezamos a las 04:00 am con una incubación en el agua para medir la actividad fotosintética de las microalgas, continuamos “cazando” las últimas 10 muestras de icebergs y terminamos saliendo a pescar krill y otros pequeños crustáceos al canal Bismarck. Todo ello sin bajarnos de la lancha, sin desayunar y disfrutando como niños pequeños.
Fue una mañana dura, pero con unas luces y colores que sólo se ven aquí abajo y encima mientras estábamos de pesca por el Bismarck tres hermosas ballenas jorobadas pasaron a nuestro lado. Eso sin contar los cientos de pingüinos que vimos “volando” por el agua (ver foto 1). Fue un día agotador, pero salió todo o casi perfecto. Aunque por la tarde tuvimos que caminar hasta el otro lado de la isla para embarcar y desembarcarnos, no nos importó, con lo hecho el lunes y el martes dejábamos terminadas casi todas las cosas que había que hacer en el agua. Luego comenzamos una serie de experimentos para ver cuánto comen y cuánto respiran esos pequeños crustáceos que salimos a pescar entre la familia de ballenas. Los experimentos comenzaron el martes y no terminarán hasta mañana viernes (más de 48 horas) y para controlar la respiración debemos realizar mediciones cada 3 horas así que toca hacer guardias y aprovechar los tiempos muertos entre mediciones para procesar los icebergs que recogimos el martes, ver una película y hoy retirar del agua el último de los equipos que aún permanecía sumergido capturando todas las partículas que viajan hacia el fondo de nuestra pequeña pero galana bahía. Hoy con un día soleado y hermoso salimos a hacer la última maniobra de esta ECA54 (Expedición Científica Antártica número 54 para Chile).
Aún nos quedan un par de días más en la isla Doumer, empacando, haciendo listas…. y toda esa mugre, pero ya se está agotando el tiempo. En breve tendremos que volver a ese mundo real, queramos o no. Mañana terminaremos el experimento que aún está en marcha y después ya no quedará nada científico que hacer. Sólo quedará la parte más logística del trabajo y el viaje de regreso L Una lástima pero todo lo bueno se acaba, así que quería aprovechar para dar las gracias a todos los logísticos de la base por su ayuda. Especialmente a Jorge (ver foto 2), quién junto a nosotros ha disfrutado de los madrugones, el frío y las venticas en la lancha, aunque siempre con risas, buena música y pingüinos, muchos pingüinos. ¡Que no decaiga!
Suena de fondo ¨Since I don’t have you¨ de Guns N’ Roses, porque nos pareció una canción adecuada para despedirnos de las aguas de Isla Doumer.