Hoy nos despertamos con una estampa más propia de Invernalia que otra cosa. El temporal de ayer nos trajo vientos de casi 90 km/h y unos 10cm de nieve que por la mañana se habían acumulado en toda la isla. Una postal muy bonita, pero no los mejores augurios para un largo día de trabajo en la mar. Hoy ha sido un día exigente.
La prueba son los cortes y moratones que pueblan mis brazos o el desayuno que compartió con los peces una de nuestras compañeras. Tras ocho horas soportando los coletazos del temporal de ayer, toca procesar muestras, anotar datos y filtrar agua. Siempre hay que filtrar agua. Aún nos quedan varias horas de trabajo, pero no importa. Hoy hemos salido a la mar y su salado sabor es capaz de eliminar cualquier rastro de amargura dejado por los días anteriores. Si alguna vez alguno de ustedes comete la estupidez de “comprarse” un oceanógrafo o una oceanógrafa, sepa que precisará de constantes viajes al mar para no marchitarse. A veces los viajes durarán varios meses, pero aun así deberán dejar que se vaya. Si no, su espíritu morirá poco a poco y dejará de ser lo que usted compró en primer lugar. No ha sido la mejor semana, pero con los equipos reparados y de vuelta en el agua, más las muestras de hoy nos llega para ganar por la mínima. Y eso es lo que importa en la Antártida, ganar, aunque sea 1 a 0 de penalti injusto y en el último minuto. Pasan los años, aumentan las canas y algunos tenemos que emigrar, pero los colores; ………………los colores jamás cambian. You’ll never walk alone!
Suena de fondo ¨Is this love¨ de Bob Marley and the Wailers.