Mira que le pregunté al gran Pelayo si el Sporting podría ganar en el Bernabéu. Tenía que aprovechar, la medianoche del viernes, mi cita con el gran gurú de las ruletas, las quinielas, el póquer y (ahora) las apuestas deportivas. Quedamos en el Náutico, era una noche veraniega y había bajamar. Reinaba el optimismo en el ambiente. Ahí apareció Gonzalo García-Pelayo, sonriente, relajado, con sus hijos Óscar e Iván; tres ases de la baraja y del azar.
¿Cómo ves al Sporting?, insistí. Yo necesitaba un empujón para apostar on line. Pagaban 14 a 1. O sea, por 50 euros, 700. ¿Cómo ves al Sporting? Pero los Pelayos no creen en la corazonada, en la suerte. Lo suyo es el método, el análisis, el estudio. Así que su respuesta no salió de la probabilidad: “Pues mira si jugasen 14 partidos, el Sporting ganaría uno. ¿Será éste?”. Y dicho esto, se encogió de hombros. A Gonzalo García-Pelayo no le gusta la lotería nacional, ni la primitiva, ni nada que salga de un bombo. “El bombo no tiene memoria”, insistía. Y si no hay memoria no hay estadística posible. Si lleva un año sin salir el 3 puede seguir así otro año más. Tanto pragmatismo me transmitió que no me decidí a arriesgar los cuartos por mis colores. Tengo además como norma no apostar al Sporting pues siempre puedes confundir deseo con realidad.
Ganamos en Madrid y me alegré muchísimo. No lamenté haberme dejado influir por el pelayo-pragmatismo. Seguro que es bueno a largo plazo. Conocí a un gran tipo, majísimo, agradable, con deje andaluz y comentarios siempre sensatos; nada que ver con la idea preconcebida que te puedes hacer de una familia entregada al juego. Espero haberme impregnado un poco de su buena estrella, aunque yo creo que seguiré creyendo en las corazonadas…