La gran pregunta a las puertas del Racing-Sporting es: ¿Tendrá tembleque José Alberto? Dos derrotas seguidas fuera de guion y sin anotar un solo gol –0-4 contra el Albacete, 2-0 contra el Zaragoza– han disparado las alarmas. En la capital cántabra JAL (acrónimo de guerra) no tiene buena prensa o, cuando menos, tiene una masa crítica de detractores bastante considerable. Resulta raro, pues recordemos que el míster ovetense, ex de Sporting Atlético y Sporting, cogió al equipo marimuerto recién ascendido y lo salvó. Al año siguiente se cayó del ‘play-off’ en la última jornada. Y el pasado, en su tercera temporada, lo jugó para caer a la primera contra el Mirandés. Este año toca. Les toca subir por juego, por méritos, por bloque, por regularidad y por trayectoria. Pero algunos ven en él más un obstáculo que un hacedor para esta magna empresa. Consideran que JAL tiene ataques de entrenador y la acaba piciando él solo en los momentos decisivos. Y hete aquí que tras ir de líder destacado acaba de dejarse en el arcén seis puntos muy sabrosos contra rivales menores, lo cual ha supuesto al instante tener al acecho a varios equipos. Así que los cántabros tiemblan ya con que vuelva a ocurrir, con caer a ‘play-off’ en estas diez jornadas que restan y perder finalmente el tren del ascenso. Sus declaraciones en redes sociales, al parecer, no ayudan a que el matrimonio afición/míster sea incondicional. Y así llegamos al Racing-Sporting.
Desde este lado del Cantábrico diremos, claro está, que ya quisiéramos cambiarnos por ellos, tener los puntos del Racing y ver la ‘crisis’ desde el primer puesto de la tabla. Pero lo cierto es que hay run run y la gran pregunta será cómo afecta eso a José Alberto y a los Íñigo Vicente-Andrés-Villalibre, etc.
Hasta la fecha, nuestro ex fue infalible contra nosotros. Nos ganó todo salvo un empate. Pero este año lo bajamos a tierra en la primera vuelta con Borja Jiménez sentado ya en el banquillo rojiblanco (2-1, con goles de Duba y Vázquez). Rota la maldición, quizá sea momento de pasar al ataque.
El Sporting viene de hacer un partido muy serio contra el todopoderoso Dépor, con una plantilla de Primera División. Durante 80 minutos les ganamos. Al final, nos faltó gasolina para atar lo que hubiera sido una victoria milagrosa. Pero el equipo estuvo entero y muy bien plantado. Estamos décimos con el ‘play’ a 5 puntos que marca el Castellón, pero con tres equipos en medio. Con 30 puntos en juego esto no se ha acabado. Podemos jugar con la calculadora hasta el pitido final del Sardinero. Si damos la campanada seguirá habiendo jamón para cortar. El reto es elevado. Venimos de jugárnosla con tres grandes y hemos salido airosos del reto con goleada incluida (una victoria, un empate, una derrota). El mal fue el bache anterior. Y otro mal son las ausencias de Nacho Martín y Ferrari, que serían oro molido en estos momentos. Sin embargo, aún hay margen. Y entrenador. ¿Por qué no poner aún un poco más nervioso a José Alberto? No hay dos derrotas sin tres. Y esa gesta nos permitiría soñar otro poco.