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	<title>Campo y playuViajes &#8211; Campo y playu</title>
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	<description>Gijón y otras hierbas</description>
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		<title>Boda en Reikiavik</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Aug 2022 22:05:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (y 13) El plan inicial del último día es visitar una pequeña isla, Vestmannaeyjar, y cerrar el viaje, con dudas, por su masificación, en la famosa Laguna Azul, las aguas termales tan fotografiadas en todas partes y que, además, están a solo veinte minutos del aeropuerto. Pero la noche anterior llegan [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (y 13)</p>
<p><strong>El plan inicial del último día es visitar una pequeña isla, Vestmannaeyjar, y cerrar el viaje, con dudas, por su masificación, en la famosa Laguna Azul, las aguas termales tan fotografiadas en todas partes y que, además, están a solo veinte minutos del aeropuerto. Pero la noche anterior llegan sorpresas en internet. La laguna está completa hasta las ocho de la tarde. No hay por tanto margen. Y la web del ferry a la isla no te deja reservarlo, pero dice que ya te mandarán un mensaje. Raro. Tiras para allá. Pero este sábado amanece lluvioso. Cae la lluvia con virulencia, hay un poco de viento y hay brumas. Con esos mimbres, el plan de la isla no parece adecuado. Con lluvia, mejor el abrigo de la capital. De modo que reorientas viaje y tiras para Reikiavik. Al final, fue bueno no poder reservar ni laguna ni ferry, pues con lluvia intensa ninguno de los dos planes era adecuado.</strong></p>
<p><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6ef8539f-07bf-4f04-9db0-8faa6457c4ae.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12120" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6ef8539f-07bf-4f04-9db0-8faa6457c4ae-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6ef8539f-07bf-4f04-9db0-8faa6457c4ae-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6ef8539f-07bf-4f04-9db0-8faa6457c4ae-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6ef8539f-07bf-4f04-9db0-8faa6457c4ae-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6ef8539f-07bf-4f04-9db0-8faa6457c4ae.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d0033ec5-62d4-4681-b9a8-22819b8fcb0a.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12124" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d0033ec5-62d4-4681-b9a8-22819b8fcb0a-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d0033ec5-62d4-4681-b9a8-22819b8fcb0a-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d0033ec5-62d4-4681-b9a8-22819b8fcb0a-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d0033ec5-62d4-4681-b9a8-22819b8fcb0a-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d0033ec5-62d4-4681-b9a8-22819b8fcb0a.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>En apenas dos horas estás en Reikiavik. Es aparcar y dejar de llover. Perfecto. Has repasado sus museos. Los hay singularísimos. Como el Museo del Pene, así como suena, donde hay expuestos penes de todo tipo de animales, incluidos los de dos patas, o sea, nosotros los humanos. También hay un museo del chocolate, tan necesario en el invierno islandés. Descartas ambos. Además, toca comer, pues después de las dos de la tarde hay restaurantes que ya no sirven almuerzo. Intentas sin mucha fe el Messinn, muy recomendado en la guía. Y hay sitio. Se trata de un restaurante con su tipismo, con añeja elegancia y un diseño interior muy acogedor. La comida es un gran éxito. Pedimos dos sopas de marisco para chuparse los dedos, un pescado a la sartén, especialidad de la casa, para compartir y un postre de manzana para quitar el hipo. Riquísimo todo. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ef1d91a7-a762-4cd8-87a5-615f7b32caaa.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12117" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ef1d91a7-a762-4cd8-87a5-615f7b32caaa-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ef1d91a7-a762-4cd8-87a5-615f7b32caaa-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ef1d91a7-a762-4cd8-87a5-615f7b32caaa-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ef1d91a7-a762-4cd8-87a5-615f7b32caaa-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ef1d91a7-a762-4cd8-87a5-615f7b32caaa.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6bcb9bd-9fad-48cf-8021-c339bd85402d.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12118" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6bcb9bd-9fad-48cf-8021-c339bd85402d-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6bcb9bd-9fad-48cf-8021-c339bd85402d-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6bcb9bd-9fad-48cf-8021-c339bd85402d-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6bcb9bd-9fad-48cf-8021-c339bd85402d-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6bcb9bd-9fad-48cf-8021-c339bd85402d.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Con la barriga bien forrada, sin lluvia, e</strong><strong>mpiezas por el Museo de Arte de Reikiavik imaginando lienzos llenos de nieve y de accidentes geográficos. Tiene que</strong><strong> ser original, diferente. Pero te sale rana la apuesta. El edificio está dedicado al completo a un autor del siglo XX que debe de ser una eminencia en el país, pero que no te atrae en absoluto. Se trata de Erró. Cuando has visto sus lienzos chillones, chirriantes, un punto adolescentes, con buena técnica claro está, le dices a la esposa: &#8220;Erré&#8221;. &#8220;Erramos&#8221;. &#8220;Erró&#8221;. Pero bueno, bien está ver de qué va la cosa islandesa en el plano artístico, máxime con la placidez que te da haber comido como un mariscal de campo. </strong></p>
<p><strong>Al salir te adentras de casualidad en la calle más antigua de Reikiavik: Grjótaborp. Sus casas la delatan. Es como una coqueta calle de pueblo, con sus edificios añejos, su arbolado y sus flores en mitad de una ciudad que posee todos los ingredientes para no parecerlo. Pues Reikiavik no tiene apenas tráfico, ni casas altas, ni grandes concentraciones humanas más allá de cuatro animadas calles. Todo en ella es plácido, relajado, silencioso&#8230; </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7e737244-d1c9-40b3-9fe8-828aed86dede.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12119" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7e737244-d1c9-40b3-9fe8-828aed86dede-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7e737244-d1c9-40b3-9fe8-828aed86dede-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7e737244-d1c9-40b3-9fe8-828aed86dede-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7e737244-d1c9-40b3-9fe8-828aed86dede-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7e737244-d1c9-40b3-9fe8-828aed86dede.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Sigues por el gran estanque, punto de encuentro de los capitalinos, un relajante lugar lleno de patos y cisnes que te permitirá contemplar una boda a la islandesa. Ves un descapotable aparcado ante una iglesia, de la que empieza a salir gente. Paras a cotillear. Los hombres van bastante majos. Con sus trajes grises y sus melenas rubias. Lo de ellas no tiene nombre, salvo una señora que parece emparentada con la realeza británica, acaso la mayor del grupo, el resto de las féminas mete mieu, con muy poco gusto, muy floripondiadas. Una de ellas, una rubia bien metida en carnes, va ataviada con un vestido corto color oro intenso. Los novios son majos. Al final, aplaudimos todos los cotillas de la calle a la comitiva nupcial, contagiados de la pachorra islandesa. ¡Viva la boda!</strong></p>
<p><strong>Nos acercamos al Harpa, el elegante auditorio acristalado construido a pie de mar ideado por el estudio de arquitectos Henning Larsen </strong><strong><span class="wHYlTd z8gr9e">e inaugurado en 2011. Espectacular por dentro y por fuera. Este día hay un espectáculo titulado algo así como &#8216;Cómo convertirse en islandés en una hora&#8217;. Parece de coña. Pero no sabes en qué idioma será ni tienes margen para verlo. Finalizas el día en Reikiavik callejeando y, por último, subiendo a la torre mirador de la catedral, desde donde divisas el apacible centro de la ciudad mirando al mar. Toca a su fin el viaje. En 40 minutos, dejas al fiel Suzuki Jimny en el edificio anexo al aeropuerto internacional de Keflavik. Luego vas a la terminal. Son las siete y media de la tarde. </span></strong></p>
<p><strong><span class="wHYlTd z8gr9e"><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5589e595-7b69-46c9-9d48-e72b3fcc2570.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12123" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5589e595-7b69-46c9-9d48-e72b3fcc2570-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5589e595-7b69-46c9-9d48-e72b3fcc2570-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5589e595-7b69-46c9-9d48-e72b3fcc2570-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5589e595-7b69-46c9-9d48-e72b3fcc2570-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5589e595-7b69-46c9-9d48-e72b3fcc2570.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/beaf5435-9b89-441d-a710-8e9c0a222082.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-12125" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/beaf5435-9b89-441d-a710-8e9c0a222082-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>El vuelo debe salir a las diez de la noche. No sabes a esa hora que tu vuelo con Vueling se va a cancelar in extremis por una avería del avión. Habrá horas de incertidumbre, tensión para conseguir un tique para un hotel situado a dos horas, vuelta de madrugada, pérdida del enlace del Prat a Asturias. Un sindiós final, volcánico, que te despide del país más plácido y bello acaso de todos los que has estado. Algo así como para recordarte que, pese a las apariencias, en el subsuelo de Islandia la tierra sigue ardiendo, mientras en la superficie conviven inmensos glaciares con infinitos campos de lava con espectaculares cataratas con ríos, montes, valles y casitas de colores. Es Islandia un volcán de belleza en continua erupción que no te podía despedir silencioso. Ruge, entre vientos cortantes, en la despedida para dejarte claro que la belleza en estado puro, como los mejores diamantes, tan pronto te deslumbra como te corta el aliento. ¡Hasta siempre, Islandia!</span></strong></p>
<hr />
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		<title>¡Iceberg a la vista!</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Aug 2022 05:28:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (11) Lo primero que divisaste desde el cielo, cuando el avión comenzaba a descender doce días atrás, fue el Vatnajökull, el mayor glaciar de Islandia con sus 13.900 kilómetros cuadrados, un trozo más que Asturias. Desde el cielo, recordemos, veías una gran masa helada que va evacuando su hielo por las [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (11)</p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3f3ce204-1a76-4e5f-b41e-9c9b45bfb2dd.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12091" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3f3ce204-1a76-4e5f-b41e-9c9b45bfb2dd-1024x289.jpg" alt="" width="1024" height="289" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3f3ce204-1a76-4e5f-b41e-9c9b45bfb2dd-1024x289.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3f3ce204-1a76-4e5f-b41e-9c9b45bfb2dd-300x85.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3f3ce204-1a76-4e5f-b41e-9c9b45bfb2dd-768x217.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3f3ce204-1a76-4e5f-b41e-9c9b45bfb2dd.jpg 1952w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Lo primero que divisaste desde el cielo, cuando el avión comenzaba a descender doce días atrás, fue el Vatnajökull, el mayor glaciar de Islandia con sus 13.900 kilómetros cuadrados, un trozo más que Asturias. Desde el cielo, recordemos, veías una gran masa helada que va evacuando su hielo por las lenguas que se cuelan hacia afuera entre las montañas. Cuando ahora lo contemplas desde la carretera costera esto supone ver una poderosa cordillera montañosa elevada a pie de mar por la que van deslizándose dichas lenguas. Todo un espectáculo. Al cabo de una hora de conducción con la boca abierta, llega el gran punto de encuentro de todo el mundo: la laguna de Jökulsarlon. Sobre sus aguas se van desprendiendo los icebergs que suelta el Vatnajökull, quedando en ellas entre un día y cinco años, según los caprichos de las corrientes. Se estancan en la laguna o se mueven por ella y finalmente enfilan el Jökull, el río más corto de Islandia, para salir al mar, donde se forma otro espectáculo, pues en la desembocadura, a ambos lados, yacen sobre la arena negra de la playa grandes piedras de hielo aguardando un nuevo empujón que las lleve mar adentro. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f8f69d2b-5a26-4ea7-b91e-02ff90230cea.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12092" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f8f69d2b-5a26-4ea7-b91e-02ff90230cea-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f8f69d2b-5a26-4ea7-b91e-02ff90230cea-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f8f69d2b-5a26-4ea7-b91e-02ff90230cea-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f8f69d2b-5a26-4ea7-b91e-02ff90230cea-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f8f69d2b-5a26-4ea7-b91e-02ff90230cea.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Hay por tanto tres espectáculos unidos: la laguna, el corto tramo de río, que pasa bajo el puente de la carretera, y la desembocadura. De la laguna al mar hay quince minutos caminando. Pero la observación puede llevarte dos o tres horas o lo que quieras estar disfrutando un fenómeno totalmente exótico para un español. Lo ves p</strong><strong>ausado, relajado, con los ojos como platos. Por si el espectáculo de los icebergs no fuera suficiente, que lo es, hay algunas focas nadando entre ellos. Basta estar un poco atento para distinguir sus cabezas, sus avances por el agua y las zambullidas para desaparecer en un punto y aparecer de nuevo en otro distante. La temperatura en Jökulsarlon es manifiestamente baja. Hay que abrigarse bien para disfrutar sin pasar frío.</strong></p>
<p><strong>Cuando llegas, están la policía y una ambulancia. Una viajera ha debido de romperse una pierna. Sus gritos son importantes cuando la mueven. No se aprecia peligro alguno en torno a la laguna. Parece más bien una caída tonta en una zona pedregosa. Luego llegan y marchan dos helicópteros. No sabes si se la llevan a ella o son turistas con pasta desplazándose. Una opción es entrar a la laguna en barco anfibio o en kayak. No parece necesario para disfrutar de los icebergs. Los tienes  frente a ti. Es una gozada seguir el rastro de los que se mueven, ver cómo entran en la corriente del río, cómo impactan con otros, partiéndose a veces en dos, de modo que uno sigue ruta hacia el mar y el otro se integra en el bloque estanco. El espectáculo es continuo; cambiante. Es como si el hielo cobrase vida en esta laguna. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5da6b0f7-d1b1-4355-a641-38b58bf0d50b.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12093" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5da6b0f7-d1b1-4355-a641-38b58bf0d50b-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5da6b0f7-d1b1-4355-a641-38b58bf0d50b-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5da6b0f7-d1b1-4355-a641-38b58bf0d50b-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5da6b0f7-d1b1-4355-a641-38b58bf0d50b-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5da6b0f7-d1b1-4355-a641-38b58bf0d50b.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/028e92ad-ff6a-4e5c-a4f1-7a639339e7b1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12094" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/028e92ad-ff6a-4e5c-a4f1-7a639339e7b1-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/028e92ad-ff6a-4e5c-a4f1-7a639339e7b1-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/028e92ad-ff6a-4e5c-a4f1-7a639339e7b1-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/028e92ad-ff6a-4e5c-a4f1-7a639339e7b1-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/028e92ad-ff6a-4e5c-a4f1-7a639339e7b1.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Hay mucha gente, pero hay mucho espacio. Grabas vídeos de las focas. Haces fotos de todos los colores. En la desembocadura algún francés hortera ha escrito &#8216;mercy&#8217; sobre una gran piedra de hielo. Sobra completamente. Caminar entre los bloques de la orilla es una singular experiencia. Uno te recuerda a un dinosaurio. Otro pasa por el agua con forma de aleta de tiburón. Grabas la secuencia acompañando la música de &#8216;Tiburón&#8217; cuando se producen los ataques. Tan-tan-tan-tan-tan&#8230;. Queda muy efectivo. En España hay en este día una ola de calor terrible. Algunos amigos madrileños te contarán cuando ven las fotos y los vídeos que las piedras de hielo ejercen sobre ellos un efecto refrescante mientras sus termómetros rondan los 40 grados. Tú estás a la misma hora a cero. Cosas de las latitudes. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f3ab6925-48e2-4dc6-857c-1959c6e29775.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12095" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f3ab6925-48e2-4dc6-857c-1959c6e29775-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f3ab6925-48e2-4dc6-857c-1959c6e29775-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f3ab6925-48e2-4dc6-857c-1959c6e29775-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f3ab6925-48e2-4dc6-857c-1959c6e29775-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f3ab6925-48e2-4dc6-857c-1959c6e29775.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/72afb819-1272-43d9-9286-c51ec03048fb.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12098" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/72afb819-1272-43d9-9286-c51ec03048fb-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/72afb819-1272-43d9-9286-c51ec03048fb-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/72afb819-1272-43d9-9286-c51ec03048fb-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/72afb819-1272-43d9-9286-c51ec03048fb-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/72afb819-1272-43d9-9286-c51ec03048fb.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Encaramado a un promontorio para divisar bien la laguna contemplas a tu espalda el barco anfibio avanzando por una pista mientras un helicóptero toma tierra. El Jökulsarlon es hipnótico. Sobre todo, cuando se desprende un trozo de hielo de un iceberg. La caída contra el agua emite un sonido único al que sigue el avance de la pieza por el gélido río. En una señal te advierte en inglés que si te metes al agua morirás en cuestión de unos pocos minutos. No es el fiordo en el que te bañaste la víspera, que podía estar a diez grados. Esto son palabras mayores. Con pena, parece un delito marchar, al cabo de un par de horas pones rumbo a la siguiente parada de la carretera costera que va paralela al glaciar. Primero te desvías a otro lago, menos masificado, que tiene un relajado restaurante donde tomas una lasaña y una ensalada. </strong></p>
<p><strong>Luego llegas enseguida al otro gran punto de observación: Skaftafell. Está muy masificado, tiene aparcamientos de pago y su oferta, comparativamente con Jökulsarlon, decepciona. Hay dos sendas principales. Una te lleva a una lengua de glaciar con su laguna, Skaftafellsjökull. Pero es mucho menor que Jökul y como acabas de verla pues su efecto es mucho menor, además de no tener icebergs. La otra, en sentido contrario, te lleva a una bonita cascada, Svartifoss, por una senda muy guapina. Cada excursión lleva una hora entre la ida y la vuelta. En la primera el viento es helador; en la segunda hace calor; un clásico lío islandés que complica bastante, en el mismo día, el asunto del vestir. Tendría sentido la parada de Skaftafell si fuera antes, para ir de menos a más. Pero a la inversa lo pierde un poco. De todas formas, lo que ves no es menor. Es ya una cuestión de refalfio. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/af98c3ee-f2a2-4f6f-9d86-274df505cc3a.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12096" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/af98c3ee-f2a2-4f6f-9d86-274df505cc3a-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/af98c3ee-f2a2-4f6f-9d86-274df505cc3a-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/af98c3ee-f2a2-4f6f-9d86-274df505cc3a-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/af98c3ee-f2a2-4f6f-9d86-274df505cc3a-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/af98c3ee-f2a2-4f6f-9d86-274df505cc3a.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d30518a-8c3c-4c1b-ad06-6a51cb979e8d.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-12097" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d30518a-8c3c-4c1b-ad06-6a51cb979e8d-300x135.jpg" alt="" width="300" height="135" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d30518a-8c3c-4c1b-ad06-6a51cb979e8d-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d30518a-8c3c-4c1b-ad06-6a51cb979e8d-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d30518a-8c3c-4c1b-ad06-6a51cb979e8d-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d30518a-8c3c-4c1b-ad06-6a51cb979e8d.jpg 2000w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>La escala final es un complejo de cabañas perdido en un precioso valle muy verde donde tienes reservada una noche, la penúltima. Se llama Hunkabakkar y está en un desvío tierra adentro a la altura de, agárrate que hay curva, Kirkjubaejarklaustur. En la guía sugieren dividir esta palabra en tres, pues es la suma de tres términos: kirkju (iglesia), baejar (granja) y kalustur (convento). No entiendes muy bien cómo casan estas palabras juntas. Quizá sea para ir a un concurso de la tele. El caso es que tomas posesión de tu cabaña y, cansado como llegas, reservas cena en el edificio que está a la entrada. El comedor está todo acristalado y esta noche probarás el cordero, plato estrella del país. Lo hacen en filetes a la brasa y lo acompañan de patatas cocidas y ensalada. Rico, pero no tanto como nuestro cordero al horno. Cuando viajas te das cuenta de que como en España no se come en ningún sitio del mundo. En la mesa de al lado se sentarán los franceses que nos persiguen desde hace cinco días. Están muy contentos. Se nota el subidón de haber visto los icebergs. Y en este país de cuento pasas en un rato de estar rodeado de hielo a estar en una ondulante pradera que bien podría ser Asturias o de Montana. Pero con los irrepetibles tonos islandeses.</strong></p>
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		<title>Las ballenas de Húsavik</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Aug 2022 05:51:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (8) Años atrás, en Boston, saliste dos días seguidos a ver ballenas sin éxito. Era mala época: noviembre. Esta vez, verás ballenas. ¡Por tutatis! En Húsavic, histórico puerto ballenero del norte de Islandia, te lo garantizan al 99%. De todas formas, siempre queda el riesgo de tener un mal día, pues [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (8)</p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d8160fa2-64d9-4779-84ae-0c57ec8df06c.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12051" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d8160fa2-64d9-4779-84ae-0c57ec8df06c-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d8160fa2-64d9-4779-84ae-0c57ec8df06c-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d8160fa2-64d9-4779-84ae-0c57ec8df06c-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d8160fa2-64d9-4779-84ae-0c57ec8df06c-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d8160fa2-64d9-4779-84ae-0c57ec8df06c.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Años atrás, en Boston, saliste dos días seguidos a ver ballenas sin éxito. Era mala época: noviembre. Esta vez, verás ballenas. ¡Por tutatis! En Húsavic, histórico puerto ballenero del norte de Islandia, te lo garantizan al 99%. De todas formas, siempre queda el riesgo de tener un mal día, pues esto, te advierten, no es una ciencia exacta. Llegas a Húsavic a tiempo de visitar antes de comer el Museo de las Ballenas para ir haciendo ambiente. Está instalado en un antiguo matadero del puerto, una nave pelín angosta de cuyo techo cuelgan varios esqueletos reales de ballenatos. En él te enterarás de los tipos de ballenas que se pueden ver. Los más típicos, las jorobadas y los rorcuales enanos o aliblancos, que se pueden quedar en la bahía de Húsavic, muy rica en nutrientes, al desembocar en ella dos ríos, todo el año. Pero también están las ballenas nariz de botella, ballena bacalao, ballena de aletas, ballena piloto y el cachalote. Muchas ballenas comen en estas aguas frías en verano y se van a aguas cálidas a reproducirse en invierno. Cuando nace una cría esta mide cinco metros y pesa tres mil kilos, ahí es nada. La ballena está en peligro de extinción, pues su procreación es lenta mientras la pesca continúa. En Islandia aún se cazan, pero al parecer solo las de un tipo. En algún restaurante te ofrecerán carne de ballena, pero el ideario ecologista plantea no probarla para que esta vía comercial fracase. Lo apoyas. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/61b2e644-520a-4ca6-88cd-e2abce7ba017.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12048" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/61b2e644-520a-4ca6-88cd-e2abce7ba017-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/61b2e644-520a-4ca6-88cd-e2abce7ba017-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/61b2e644-520a-4ca6-88cd-e2abce7ba017-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/61b2e644-520a-4ca6-88cd-e2abce7ba017-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/61b2e644-520a-4ca6-88cd-e2abce7ba017.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60ca193e-ca9e-44cf-b515-cbd5e8a64413.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12049" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60ca193e-ca9e-44cf-b515-cbd5e8a64413-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60ca193e-ca9e-44cf-b515-cbd5e8a64413-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60ca193e-ca9e-44cf-b515-cbd5e8a64413-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60ca193e-ca9e-44cf-b515-cbd5e8a64413-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60ca193e-ca9e-44cf-b515-cbd5e8a64413.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7302fca6-f9e6-431c-aadf-f3710fbd0a52.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12050" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7302fca6-f9e6-431c-aadf-f3710fbd0a52-1024x338.jpg" alt="" width="1024" height="338" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7302fca6-f9e6-431c-aadf-f3710fbd0a52-1024x338.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7302fca6-f9e6-431c-aadf-f3710fbd0a52-300x99.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7302fca6-f9e6-431c-aadf-f3710fbd0a52-768x253.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7302fca6-f9e6-431c-aadf-f3710fbd0a52.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Húsavic vive hoy muy bien de comercializar el avistamiento de ballenas y por tanto ha dejado de cazarlas. Una gran curiosidad de la que te enteras en el museo se refiere al caso de las barbadas, esas que no tienen dientes sino unas láminas de creatina, como pelos largos duros, que son las que filtran el agua en su boca para quedarse con el placton y soltar el resto. Pues pese al tamaño del bicho, puede llegar hasta los treinta metros, su garganta es del tamaño de un puño; por ahí debe pasar la comida, de ahí que la fábula de Pinocho no puedar ser veraz (aunque al parecer el cachalote, por ser un cachas y tener dientes, sí te puede pegar un bocado). El museo tiene una proyección del histórico desuelle de la ballena, en blanco y negro, interesantísima. En sus paneles cuenta rivalidades de siglos pasados. Se remonta hasta el XVII, cuando llegaban balleneros de otras latitudes que encrespaban a los islandeses. Refiere el caso de los vascos y constata un choque de trenes entre autóctonos e invasores saldado con ¡treinta vascos muertos! </strong></p>
<p><strong>Con estos mimbres sales al puerto. La hora de embarque con la compañía contratada está fijada a las cuatro de la tarde. Es tiempo de comer. En el puerto destaca un restaurante, el Gamli Baukur,  bien forrado de madera y motivos marineros, con buena atención y mejor cocina.</strong><strong> Tomas una deliciosa sopa de pescado y una hamburguesa en la terraza contemplando el trajín de barcos que salen a ver la ballena. A las cuatro subes al tuyo, el Nattfari, donde te darán equipamiento completo para no pasar frío. Es un antiguo pesquero. Auténtico. Al capitán se le distingue por un ventanuco. Más cara de islandés no puede tener. Pero la guía y su compinche, pese a hablalr en inglés a los viajeros, enseguida se delatan como españoles. Ángela, madrileña, y Jose, un cachondo de Tenerife. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1bb2f453-2fa8-4f4e-bf7c-99bbd7d4c0e8.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-12054" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1bb2f453-2fa8-4f4e-bf7c-99bbd7d4c0e8-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>La expedición dura tres horas: una se invierte en la ida y otra en la vuelta; queda por tanto una más para recrearse en el esperado avistamiento. Seis delfines en formación dan la primera alegría. Los ves desde el &#8216;piso de arriba&#8217; del barco, donde hemos subido unos pocos. Poco después, asoma un espectacular lomo entre las aguas. Es un rorcual enano o aliblanco. Avanza unos veinte segundos a ras de mar, a unos treinta metros del barco, y desaparece. ¡Has visto tu primera ballena!, la primera de tu vida, aunque la fugacidad no permite recrearse en el espectáculo. Enseguida habrá más. </strong></p>
<p><strong>¡Aparece una jorobada! Está a más de cien metros. Has visto un bulto. Has dado el aviso. Y ahí está. El barco se pone a prudencial distancia del bicho que, según explica Ángela, saldrá a respirar cada tres o cuatro minutos. De modo que la cuestión es ponerse a rueda, aunque su trazo bajo las aguas no marca una línea recta, de modo que nunca sabes por dónde aparecerá. Durante más de media hora, el barco sigue a la jorobada, que veremos unas diez veces; en una de ellas, en una sola, realizará completo el movimiento de la inmersión sacando su gran cola a la superficie en vertical en el momento final. El resto serán apariciones más curvadas, menos explícitas que seguiremos todos con gran atención. Contemplaremos también claramente el momento de la expulsión del chorro de agua, pero solo un par de veces. Son momentos emocionantes, históricos, para el catálogo de especies avistadas. Pero, sinceramente, le dejan a uno &#8216;a medias&#8217; en tanto que no son recreaciones plenas. Todo dura poco, dejándote con ganas de más. Pero claro la ballena está a lo suyo y tú bastante haces con incordiar su paz. De todas formas, la experiencia es excepcional. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/sa-two-humpbacks-amma-kibba1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-12052" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/sa-two-humpbacks-amma-kibba1.jpg" alt="" width="1000" height="667" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/sa-two-humpbacks-amma-kibba1.jpg 1000w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/sa-two-humpbacks-amma-kibba1-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/sa-two-humpbacks-amma-kibba1-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/146.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-12053" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/146.jpg" alt="" width="798" height="532" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/146.jpg 798w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/146-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/146-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 798px) 100vw, 798px" /></a>Durante la vuelta, mientras te agasajan con un chocolate caliente y un bollo, hablas con Jose, quien insiste en el azar. Igual salen a las cuatro y está la bahía llena de ballenas y cuando vuelven a salir a las siete se las ven y se las desean para dar con una. Están en movimiento, a su bola, de modo que viene a decir que bastante suerte hemos tenido. Jose fue un día de vacaciones a Islandia con su hijo. Tenía unos amigos en la isla. Durante su estancia le encargaron unos trabajillos, pues se le da bien el mantenimiento de maquinaria y cuando vio lo que le pagaban dijo: &#8216;Aquí me quedo&#8217;. Vive feliz en Húsavic. Su hijo ya se ha ido. A él no le importan los inviernos a oscuras. &#8220;Me molesta mucho más el calor de Tenerife&#8221;, asevera. &#8220;Si es de noche con encender la luz ya está. Pero con calor, ¿qué haces?&#8221;, argumenta. De modo que ahí está, viviendo a la islandesa como pez en el agua. Dos días después, antes de abandonar Húsavic, te planteas repetir la experiencia pero en vez de en un pesquero ir en una zodicac para estar más cerca de los bichos. Te hacen un 25% de descuento por ser &#8216;repetidor&#8217;. Pero amanece con una fea e intensa lluvia. Y las salidas están suspendidas. Dejas este bonito pueblo pesquero rumbo al este de Islandia. Toca un día de tránsito.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>foto1. las casas marrones del fondon, en mitad del puerto, son el restaurante Gamli Bauku.<br />
fotos últimas de ballenas. tomadas de internet (yo pude hacer algún vídeo, aquí más claro, una desde el mismo barco utilizado por nosotros)</p>
<hr />
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		<title>La cara oculta de la Luna (islandesa)</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Aug 2022 07:24:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (7) Hasta ahora, &#8216;La cara oculta de la Luna&#8217; tenía para ti dos significados. Uno, el mítico disco de Pink Floyd. Dos, una historia tipo Jiménez del Oso que te contó tu hermano mayor en la niñez cuando trataba de impresionarte. Venía a decir, más o menos, que una expedición espacial [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (7)</p>
<p><strong>Hasta ahora, &#8216;La cara oculta de la Luna&#8217; tenía para ti dos significados. Uno, el mítico disco de Pink Floyd. Dos, una historia tipo Jiménez del Oso que te contó tu hermano mayor en la niñez cuando trataba de impresionarte. Venía a decir, más o menos, que una expedición espacial le dio la vuelta a la Luna acaso por error y cuando se asomó a su cara oculta &#8220;aquello estaba hasta los cojones de gente&#8221;. Jajajaja. Esto te lo contó tu hermano muy serio en su día, hace casi medio siglo, pero no lo has olvidado nunca. Se puso tan serio, tan trascendente y tú visualizabas con tanta extrañeza lo dicho que no pudiste parar de reír. ¡El ambientazo de la Luna! ¿Qué hacían allí? Eso se lo dejamos a Iker Jiménez. Pero lo cierto es que en tu mente se acuñó la imagen de estar dándole la vuelta a un paraje totalmente inhóspito, desolado, mórbido, para encontrarte de repente casi casi con una discoteca. Desde la visita a Hverir, la cara oculta de la Luna tiene ya tres significados. Pues tras encaramarte a un mirador, en coche, para divisar un valle entero, el del Myvatn, con su gran lago, sus campos de lava, sus volcanes y, sobre todo, sus fumarolas saliendo de las grietas de la tierra como si el mismísimo averno habitase bajo ellas, viviste una experiencia similar a la de la expedición espacial.</strong></p>
<p><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a19cea66-3258-4949-9f33-ad98233a72fc.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12035" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a19cea66-3258-4949-9f33-ad98233a72fc-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a19cea66-3258-4949-9f33-ad98233a72fc-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a19cea66-3258-4949-9f33-ad98233a72fc-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a19cea66-3258-4949-9f33-ad98233a72fc-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a19cea66-3258-4949-9f33-ad98233a72fc.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></p>
<p><strong>Después de estar un rato en dicho mirador, le planteas a la esposa: vamos a seguir un poco la carretera a ver qué pasa. Esta subía un poco más, daba un giro y desaparecía. ¿Qué había al otro lado? Pues nada más girar con el coche al ralentí, disfrutando de un paisaje totalmente lunar, aparece ante nuestra vista un singular valle infestado de humos pútridos, lleno de fumarolas, vaya, ¡y hasta los cojones de gente! Jajajaja. De la nada, emergen un ordenado aparcamiento, un camino marcado y un montón de fumarolas ardientes, perimetradas por postes y cuerdas para que nadie de todos los que allí están, acaso un centenar de personas, fuera a quemarse la cara o las manos. O sea, en vivo y en directo, &#8216;La cara oculta de la Luna 3&#8217;.</strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60756bd1-cd0c-4b4c-8aff-bf624034af69.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12036" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60756bd1-cd0c-4b4c-8aff-bf624034af69-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60756bd1-cd0c-4b4c-8aff-bf624034af69-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60756bd1-cd0c-4b4c-8aff-bf624034af69-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60756bd1-cd0c-4b4c-8aff-bf624034af69-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/60756bd1-cd0c-4b4c-8aff-bf624034af69.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8f3a5e-d6bc-4a51-ab5d-b747974ee8e5.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12037" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8f3a5e-d6bc-4a51-ab5d-b747974ee8e5-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8f3a5e-d6bc-4a51-ab5d-b747974ee8e5-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8f3a5e-d6bc-4a51-ab5d-b747974ee8e5-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8f3a5e-d6bc-4a51-ab5d-b747974ee8e5-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8f3a5e-d6bc-4a51-ab5d-b747974ee8e5.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Empecemos por el principio. Estamos recorriendo Islandia en el sentido de las agujas del reloj, desde Reikiavik. La última parada es Akureyri, la capital del norte, donde la víspera cenaste un reconfortante pad-tai en un tailandés y te fuiste a dormir. Hoy toca explorar desde Akureyri el valle de Myvatn, en el que la guía detalla unos cuantos atractivos; y decides empezar por el último, el más lejano, para luego ir desandando el trayecto. Pero ese último, en el cual, equivocadísimamente, la Lonely no se recrea, es el más espectacular: Hverir. Calderas humeantes, lodos grisáceos burbujeantes, refulgentes depósitos de minerales, aromas perpetuos de azufre (huevos podridos)&#8230; ¿Es esto normal? O más bien paranormal. En medio de estos tonos naranjas, grises, ocres, en mitad de tanta burbuja hirviente, sonora, que parece invocarte a un ritual de fuego y lava, no sabes muy bien si estás en la cara oculta de la Luna, en Marte o directamente en Plutón. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/80f1cce8-70f3-4d61-ae40-a478509e62de.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12038" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/80f1cce8-70f3-4d61-ae40-a478509e62de-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/80f1cce8-70f3-4d61-ae40-a478509e62de-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/80f1cce8-70f3-4d61-ae40-a478509e62de-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/80f1cce8-70f3-4d61-ae40-a478509e62de-768x345.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/80f1cce8-70f3-4d61-ae40-a478509e62de.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e0bb2fc3-398e-4f8a-a0f0-ce48952699b1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12039" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e0bb2fc3-398e-4f8a-a0f0-ce48952699b1-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e0bb2fc3-398e-4f8a-a0f0-ce48952699b1-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e0bb2fc3-398e-4f8a-a0f0-ce48952699b1-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e0bb2fc3-398e-4f8a-a0f0-ce48952699b1-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e0bb2fc3-398e-4f8a-a0f0-ce48952699b1.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e639b70d-c870-4c8d-b44e-f906eee34abd.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12040" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e639b70d-c870-4c8d-b44e-f906eee34abd-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e639b70d-c870-4c8d-b44e-f906eee34abd-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e639b70d-c870-4c8d-b44e-f906eee34abd-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e639b70d-c870-4c8d-b44e-f906eee34abd-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e639b70d-c870-4c8d-b44e-f906eee34abd.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Cuenta la guía con gracia que los islandeses realizaron varios intentos de aprovechar el calor del subsuelo en Myvatn, uno de ellos plantar patatas, pero cuando las fueron a recolectar estaban ya cocidas. Si el géiser salta la fumarola simplemente está. Baja el agua al subsuelo, se encuentra con avernos hirvientes y vuelve para arriba en forma de vapor maloliente. El resultado es el mismísimo infierno. Si en vez de turistas caminasen por estas tierras calientes ánimas desnudas con rabo y tridente encajarían mucho mejor en el contexto. Entre grietas y charcos hirvientes hay también algunas chimeneas de fabricación humana, eso sí moldeadas con el propio barro del suelo. Puedes tocarlas por su base e ir notando según avanzas cómo aumenta el calor. Tras recrearte durante largo rato entre una fumarola y otra, entre gamas de grises pastosas supraterrenales, procede subir a la cresta del Námafjall, el pequeño monte que domina este valle encantado, donde no deja de haber cada poco nuevos hervideros. Las vistas de la otra cara de la Luna son espectaculares. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3bf10b76-2c89-4655-8729-26f08fdf378b.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12041" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3bf10b76-2c89-4655-8729-26f08fdf378b-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3bf10b76-2c89-4655-8729-26f08fdf378b-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3bf10b76-2c89-4655-8729-26f08fdf378b-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3bf10b76-2c89-4655-8729-26f08fdf378b-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3bf10b76-2c89-4655-8729-26f08fdf378b.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Con la experiencia lunar en la retina, de vuelta al valle del Myvatn, asomas la nariz en un espacio geotermal desplegado a media altura de la ladera desde donde se observa todo el valle: el fondo con montañas nevadas, el lago rodeado de verdes abetos, los campos de lava y, a tu espalda, el espacio sideral. Imposible no caer en la tentación. Hay dos grandes piscinas naturales, una a 32 y otra a 38 grados. Hay gente. Pero es amplio. Los pies avanzan por un suelo de grava volcánica muy masajeante. Puedes andar por ahí de paseo, de un lado al otro del agua, o instalarte en su amplio y curvado perímetro cómodamente para divisar el valle. El día es soleado. Puede haber 13 o 14 grados. No más. La experiencia relaja a la expedición gijonesa un par de horas, más o menos hasta las tres de la tarde, cuando el hambre empieza a apretar. Entonces sucumbes a la oferta de la cafetería de estos baños naturales, donde hay una oferta razonable de ensalada y sopa. Te instalas en la terraza repones fuerzas con una atípica sensación veraniega para las tierras islandesas. Estás a resguardo, con una fuente geotermal a cien grados a unos pocos metros y el cielo ayuda con una agradecida estampa azul. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/dfc37e89-ee1f-402f-8f9e-69997f25b8c5.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12042" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/dfc37e89-ee1f-402f-8f9e-69997f25b8c5-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/dfc37e89-ee1f-402f-8f9e-69997f25b8c5-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/dfc37e89-ee1f-402f-8f9e-69997f25b8c5-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/dfc37e89-ee1f-402f-8f9e-69997f25b8c5-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/dfc37e89-ee1f-402f-8f9e-69997f25b8c5.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1effcf0a-5369-495e-b1a7-3f62c56fee2e.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12043" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1effcf0a-5369-495e-b1a7-3f62c56fee2e-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1effcf0a-5369-495e-b1a7-3f62c56fee2e-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1effcf0a-5369-495e-b1a7-3f62c56fee2e-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1effcf0a-5369-495e-b1a7-3f62c56fee2e-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1effcf0a-5369-495e-b1a7-3f62c56fee2e.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Faltan para la tarde los atractivos específicos de Myvant. El primero es un pufo. Una cueva donde un personaje de &#8216;Juego de Tronos&#8217; (que no viste) pierde su virginidad: Grjotagjá. Una chorrada absoluta. Lo segundo mejora con creces. Subir a la cresta del volcán Hverfjall cuyo cráter simétrico descubre un interior también simétricamente negro además de unas bonitas vistas experiores al lago, que a su vez es una gran reserva de aves, en especial, de patos salvajes. El tercer atractivo es un parque de lava escarpado, lleno de figuras caprichosamente puntiagudas, por las que se pierden varios caminos: Dimmuborgir. Queda completado el día en Myvatn. De vuelta a Akureyri no podía faltar, a medio camino, una catarata más: Godafoss. La cascada de los dioses. Hermosa, rotunda, pero puestos a clasificar no el pódium de las tres mejores de Islandia; pero sí entre las diez. Volverás a cenar un pad-tai en el mismo tailandés, un plato delicioso que asienta el estómago mientras vas domando las emociones. No todos los días ves la cara oculta de la Luna. Y además, no lo olviden, ¡hasta los cojones de gente!</strong></p>
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		<title>Siglufjördur, del arenque al crimen</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Jul 2022 18:46:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (6) &#160; Siglufjördur es un pequeño pueblo pesquero del norte de Islandia que, históricamente, quedaba cada invierno aislado por la nieve al colapsarse el viejo túnel que lo conectaba con el mundo. En este rincón, antaño bullicioso por la pesca del arenque, ocurren de repente dos hechos singulares. Un viejo escritor [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (6)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9788432235610.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-12020" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9788432235610-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Siglufjördur es un pequeño pueblo pesquero del norte de Islandia que, históricamente, quedaba cada invierno aislado por la nieve al colapsarse el viejo túnel que lo conectaba con el mundo. En este rincón, antaño bullicioso por la pesca del arenque, ocurren de repente dos hechos singulares. Un viejo escritor muere accidentalmente en el teatro local y una joven aparece inconsciente sobre la nieve. Todo un tsunami en un lugar donde nunca pasa nada, más allá de las tormentas de hielo, adonde acaba de llegar un estudiante de Teología reconvertido como policía en prácticas y que acaba de dejar a su novia en Reikiavik con un mosqueo del quince. </strong></p>
<p><strong>Este es el argumento de &#8216;La sombra del miedo&#8217;, entretenida novela (pese al anodino título) del afamado escritor islandés Ragnar Jonasson, quien no ha dudado en ambientar sus obras en el pueblo originario de su familia. Leída la novela dos años atrás, era patente la curiosidad por conocer Siglufjördur, máxime cuando la Lonely Planet sitúa este remoto lugar en Tröllaskagi, una zona escarpada recortada por los fiordos que marca como uno de sus trece grandes recomendados del país. Decides, claro está, pasar por ahí. Pero, equivocadamente, no dormir, acaso por miedo a recibir una puñalada trapera en plena noche. La novela te hace concebir Siglu como un lugar telúrico donde se acumulan montañas y montañas de nieve, el clásico pueblo de casas dispersas donde el asesino de la motosierra podría ponerse las botas sin que los alaridos de las víctimas pudieran escucharse en kilómetros a la redonda.</strong></p>
<p><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/63cf937d-9ddb-449d-8b59-76524265eacf.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12021" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/63cf937d-9ddb-449d-8b59-76524265eacf-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/63cf937d-9ddb-449d-8b59-76524265eacf-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/63cf937d-9ddb-449d-8b59-76524265eacf-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/63cf937d-9ddb-449d-8b59-76524265eacf-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/63cf937d-9ddb-449d-8b59-76524265eacf.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></p>
<p><strong>El día ha amanecido en una cabaña de madera y prevé concluir en Akureyri, la segunda ciudad de Islandia, puerta de entrada al norte del país. En los telediarios vistos la noche anterior en dicha cabaña, situada en una pradera encaramada sobre un pequeño pueblo, no han dejado de repetir la noticia del crimen del exprimer ministro japonés Shinzo Abe, creando el caldo de cultivo idóneo para poner rumbo a Siglufjördur. Empieza el séptimo día islandés. Aún no has tenido ocasión de probar aguas termales, pero el camino de Tröllaskagi te permitirá resarcirte. En realidad hay una línea recta interior hacia Akureyri. Tröllaskagi supone desviarte perimetrando el mar, con sus fiordos, por la costa, trazando un largo zigzag que dobla el tiempo del viaje. Pero vaya si merece la pena. Una vez más, ¡la carretera! ¡y sus paisajes! Al cabo de dos horas aparece Hofsós, unas bonitas casas dispersas sobre un gran acantilado, desde donde se domina un gran fiordo. En Hofsós, según la guía, hay una piscina geotermal. No una charca acondicionada, sino un piscinón olímpico descubierto alimentado por aguas calientes naturales encaramado sobre el hermosísimo entorno. Allá nos vamos. Es la una de la tarde.</strong></p>
<p><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/042659f2-8673-44c0-ab45-dd7fd5feb72e.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12022" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/042659f2-8673-44c0-ab45-dd7fd5feb72e-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/042659f2-8673-44c0-ab45-dd7fd5feb72e-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/042659f2-8673-44c0-ab45-dd7fd5feb72e-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/042659f2-8673-44c0-ab45-dd7fd5feb72e-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/042659f2-8673-44c0-ab45-dd7fd5feb72e.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/234f43ac-a98d-479e-ac09-1b12530d1483.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12023" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/234f43ac-a98d-479e-ac09-1b12530d1483-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/234f43ac-a98d-479e-ac09-1b12530d1483-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/234f43ac-a98d-479e-ac09-1b12530d1483-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/234f43ac-a98d-479e-ac09-1b12530d1483-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/234f43ac-a98d-479e-ac09-1b12530d1483.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>El día está despejado, pero el termómetro del coche solo marca 11 grados. Una estructura de hormigón horizontal cubierta por la hierba marca la puerta de entrada a la piscina, perfectamente visible desde fuera por sus laterales. Hay ocho personas. Cuesta ocho euros. Todo perfecto. Insisten en que te duches desnudo en los baños y que te pongas luego el bañador para ir todo lo limpio que se pueda. El motivo es obvio: preservar la limpieza en unas piscinas que apenas tienen cloro. La grande está a 32 grados; otra pequeñita, a 38. Al entrar los ocho inquilinos están apretados en la pequeñita. Así que los gijoneses tienen para sí toda una piscina olímpica. Al aire, claro está, en bañador, pela el frío. Al entrar se está en la gloria. El agua suelta algún leve vapor. Es gozadoso nadar. Pero lo es más apoyarse en el quicio del vaso y contemplar la inmensidad que te rodea. El mar. Los montes. Las casas diseminadas del pueblín. Todo un Valhala. ¡Al fin! En mitad de la nada. Sin gente. Y a precio chollo. </strong></p>
<p><strong>La gloria de la piscina de Hofsós dura dos horas, hasta que la piel se te ha arrugado como una uva pasa. Durante un rato largo has estado en la piscina pequeña rodeado de humanidad metida en carnes. Los islandeses son bigardos. Las islandesas experimentan una transformación muy yanqui. Adolescentes o veinteañeras tienen caras angelicales, pálidas, rubias y con ojos claros y cuerpos delgados. Luego, pasados varios inviernos junto al chocolate, parece que aumentan dos o tres tallas como por arte de magia. Las piscinas geotermales son para ellos lo que para nosotros quedar en un café y así suelen irse a ellas por ejemplo tres veces por semana, muy en especial en invierno cuando el calor del agua es un atractivo ingrediente. Durante un rato, en la piscina, hay ocho cuerpos blancos como la leche, incluidos los alemanes, y dos morenitos, los made in Gijón. El contraste es grande. Luego empieza a llegar gente y la cosa se populariza. Cuando dejas la piscina a las 3.30 hay españoles, hay turistas y hay islandeses. La experiencia ha sido religiosa, mágica, muy relajante. Da pena marchar. De modo que improvisas un picnic a un lado de la piscina rematado con un helado con corteaza de chocolate que sabe a gloria. </strong></p>
<p><strong>Da pena marchar de Hofsós, pero queda jornada. Poco después la carretera desparece a ratos, relevada por una  atractiva pista de tierra encaramada sobre acantilados. El paisaje es muy verde, salpicado de ovejas. La mar lo relame plácidamente gélida. Paras enseguida para caminar hasta una playa que corta majestuosa la boca de entrada a un fiordo. Sigues. Finalmente, en torno a las seis de la tarde, entras a Siglufjördur. ¿Tenebroso? Todo lo contrario. Siglufjördur irradia luz. Es un pueblo luminoso, amplio, alegre. Una iglesia preside un promontorio lleno de casas. Pero ahí no hay plaza. No olvidemos que los pueblos islandeses, como los yanquis, no tienen &#8216;cogollo&#8217;. Bajo ese promontorio, donde buscas equivocadamente un café, se abre una zona abierta de casas de colores hasta tocar con el mar. Al final, divisas vida al final de una calle. Las cuatro últimas casas alternan azulón, amarillo, granate y verde. Son chillonas. Optimistas. A su vuelta te toparás con el típico rincón del que no te querrás ir nunca. Un bar restaurante a cada lado con sendas terrazas pobladas con mesas y sillas de madera gruesa, mirando en ambos casos a un puerto deportivo lleno de barcos. Por si fuera poco, de repente, hace sol. Y, además, están poniendo música de los años 50. Está prácticamente lleno. De islandeses y de viajeros. Unos toman cervezas. Algunos dan cuenta de una pizza. Tú pides Coca-Cola para darle al cuerpo una inyección de azúcar después de la geotermia y de las emociones que te dejan aplatanado. Sentados en el maravilloso Kaffi Raudka, así se llama el chiringuito, los gijoneses se sorprenden a sí mismos. Están en un nuevo Valhala. Miran a su alrededor y no dan crédito. Los colores de las casas. Los barcos. Un grupo de casas un poco más allá graciosamente construidas sobre el mar. El pueblo en sí mismo a las faldas de una montaña. El fiordo definiendo a Siglufjördur. ¿Estamos en un lugar criminal? Lo criminal, lo absolutamente criminal de Siglufjördur, es su belleza, su alegría, su emplazamiento. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4833900d-d6e7-4f88-9b38-a11212226f21.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12024" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4833900d-d6e7-4f88-9b38-a11212226f21-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4833900d-d6e7-4f88-9b38-a11212226f21-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4833900d-d6e7-4f88-9b38-a11212226f21-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4833900d-d6e7-4f88-9b38-a11212226f21-768x345.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4833900d-d6e7-4f88-9b38-a11212226f21.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cdcc1542-1baa-4bc6-9513-0425218e1ad2.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12025" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cdcc1542-1baa-4bc6-9513-0425218e1ad2-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cdcc1542-1baa-4bc6-9513-0425218e1ad2-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cdcc1542-1baa-4bc6-9513-0425218e1ad2-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cdcc1542-1baa-4bc6-9513-0425218e1ad2-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cdcc1542-1baa-4bc6-9513-0425218e1ad2.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3000d763-36b2-4b8b-9ff6-06113650bc88.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12026" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3000d763-36b2-4b8b-9ff6-06113650bc88-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3000d763-36b2-4b8b-9ff6-06113650bc88-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3000d763-36b2-4b8b-9ff6-06113650bc88-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3000d763-36b2-4b8b-9ff6-06113650bc88-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3000d763-36b2-4b8b-9ff6-06113650bc88.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Se deprimió al parecer, décadas atrás, en los sesenta, cuando de golpe y porrazo se extinguió la pesca del arenque, quedando sometido a su aislamiento. Luego llegaron unos túneles en condiciones, los que lo conectan con Akureyri. Y ahora, ¿dónde está el asesino? ¿quién quiere delinquir en Siglufjördur? ¿procede arrancar la motosierra para perseguir víctimas? Nada de eso cuadra con lo que estás viendo. Además de la novela de Jonnason, a Siglu se le colgó otro sambenito, pues protagoniza también una sórdida serie islandesa llamada &#8216;Trapped&#8217;, que no has visto. El ambiente en el Kaffi lo contradice todo. Estarás en su terraza hasta que deje de darle el sol pasadas las siete y media de la tarde. En la más absoluta gloria. Cuando dejes Siglufjördur al adentrarte en su túnel salvador lo harás con cierta rabia. Qué pena no haber reservado aquí una noche al menos. Pero lo has disfrutado bien. Debes estar atento al túnel, pues tiene un único carril y es de doble sentido. ¿Cómo se come eso? Pues cada 300 metros tiene un apartadero y si dos coches se acercan uno contra el otro habrá uno que se echará a un lado. ¿Cuál? Pues el que lo tenga a bien. La cosa funciona, tan escaso es el tráfico, de momento, pues en cada apartadero hay tres plazas. ¿Y si vienen cuatro a la vez por cada lado? No se debió de dar el caso aún. El retrovisor deja atrás Siglu. Sales de un túnel, atisbas unos segundo un valle de ensueño y entras a otro túnel. Después de ambos te invade una duda. ¿Habrá sido todo un sueño?</strong></p>
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		<title>Fiordos del Oeste; el más allá</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2022 22:04:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (5) Los fiordos del Oeste serán una experiencia religiosa, agreste, impactante, inédita, absolutamente inolvidable. Nunca te sentirás tan lejos de todo, ni rodeado de tanta belleza. Si existieran cielo e infierno, bien podrían ser el cielo, aunque las brumas, el frío y la soledad que lo envuelve todo el miércoles 6 [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (5)</p>
<p><strong>Los fiordos del Oeste serán una experiencia religiosa, agreste, impactante, inédita, absolutamente inolvidable. Nunca te sentirás tan lejos de todo, ni rodeado de tanta belleza. Si existieran cielo e infierno, bien podrían ser el cielo, aunque las brumas, el frío y la soledad que lo envuelve todo el miércoles 6 de julio de 2022 pueden hacer pensar que cielo e infierno conviven, o se disputan un reinado, en un paraje encantado. El inicio es inocente. No presagia lo que está por llegar. Tras salir en el Jimny del ferry pones rumbo a una playa anaranjada con buena pinta, Raudasandur. Primera pista del viaje. Diez kilómetros con sus vértigos, empinadas cuestas junto a precipicios, acaban por descender a ras de mar tras divisar desde arriba un playón inmenso anaranjado separado un tanto de tierra firme por franjas de marisma. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e1c31a0a-8864-4152-b542-27c30bb35962.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11997" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e1c31a0a-8864-4152-b542-27c30bb35962-1024x295.jpg" alt="" width="1024" height="295" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e1c31a0a-8864-4152-b542-27c30bb35962-1024x295.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e1c31a0a-8864-4152-b542-27c30bb35962-300x86.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e1c31a0a-8864-4152-b542-27c30bb35962-768x221.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e1c31a0a-8864-4152-b542-27c30bb35962.jpg 1993w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/21570a85-ef4e-44af-add8-db43fb269a2e.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11998" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/21570a85-ef4e-44af-add8-db43fb269a2e-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/21570a85-ef4e-44af-add8-db43fb269a2e-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/21570a85-ef4e-44af-add8-db43fb269a2e-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/21570a85-ef4e-44af-add8-db43fb269a2e-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/21570a85-ef4e-44af-add8-db43fb269a2e.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Nada más aparcar caminas por la arena hacia un mar que no se ve pues esta parece empinarse lo suficiente hacia arriba como para anularte la visión. Oyes el mar, pero no lo ves. Oyes el piar fuerte y agudo de un pájaro, pero tampoco lo ves. Cada piada se intensifica con cada pisada. Acabas por pensar que corretea por una galería subterránea bajo la arena tomándote el pelo. Pero no. Pico largo acaba apareciendo tras de ti. Queda el segundo misterio. Suena el mar cada vez más fuerte. Llevas caminando media hora. Pero no se ve. Venga, un poco más. Animas a la esposa. Otros han dado la vuelta. Tú porfías. Al final, tras una empalizada, irrumpen las olas animosas abriéndose el horizonte marino de este a oeste enmarcado por grandes montañas negras que se adentran hacia el océano a ambos lados. De vuelta al coche es hora de comer informal. Entonces empezará lo bueno. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6da6c01-f0a2-4e46-81ed-f8cffcdc44eb.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11999" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6da6c01-f0a2-4e46-81ed-f8cffcdc44eb-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6da6c01-f0a2-4e46-81ed-f8cffcdc44eb-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6da6c01-f0a2-4e46-81ed-f8cffcdc44eb-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6da6c01-f0a2-4e46-81ed-f8cffcdc44eb-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6da6c01-f0a2-4e46-81ed-f8cffcdc44eb.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5f26284f-8b59-42b3-851f-f91e4a923ce3.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12000" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5f26284f-8b59-42b3-851f-f91e4a923ce3-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5f26284f-8b59-42b3-851f-f91e4a923ce3-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5f26284f-8b59-42b3-851f-f91e4a923ce3-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5f26284f-8b59-42b3-851f-f91e4a923ce3-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5f26284f-8b59-42b3-851f-f91e4a923ce3.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Tras la hermosa playa gigante, de vuelta a la general, avistas la primera foca del viaje al cruzar un puente. Va nadando mientras asoma la cabeza. Te recreas un rato. Con los prismáticos divisas perfectamente su cara de Kojak. Le irían bien un sombrero y una pipa. Es simpática la foca. Subes luego un pequeño puerto espectacular, que te pone a la vista unos fiordos rodeados de montañas negras como el carbón. Allá bajas. Hacia Bildudalur. Luego orillas el fiordo y curiosamente cuando aparece un pequeño aeropuerto a tu izquierda, desde ese momento, la carretera pasa a ser una pista. </strong></p>
<p><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ea170aaa-0637-42d0-bc6d-f1b38d587215.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12001" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ea170aaa-0637-42d0-bc6d-f1b38d587215-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ea170aaa-0637-42d0-bc6d-f1b38d587215-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ea170aaa-0637-42d0-bc6d-f1b38d587215-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ea170aaa-0637-42d0-bc6d-f1b38d587215-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/ea170aaa-0637-42d0-bc6d-f1b38d587215.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/24a267f0-b5d4-4cab-aa0c-021378da2b97.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12002" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/24a267f0-b5d4-4cab-aa0c-021378da2b97-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/24a267f0-b5d4-4cab-aa0c-021378da2b97-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/24a267f0-b5d4-4cab-aa0c-021378da2b97-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/24a267f0-b5d4-4cab-aa0c-021378da2b97-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/24a267f0-b5d4-4cab-aa0c-021378da2b97.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Sin saberlo te estás metiendo unos cien kilómetros por un camino de tierra, rumbo a Isafjordur, donde dormirás, que más bien parece un cuento de hadas. Sube y baja, perimetrando fiordos, con el firme pedregoso pero en buen estado. Las vistas, entre brumas, son de ensueño. El tráfico, un coche cada veinte minutos. De repente, tras unas curvas, irrumpe, cómo no, una nueva cascada, Dynjandi, no demasiado grande, pero preciosa. La pista, cerrada entre seis y ocho meses al año, acaba de repente para hacer el tramo final del viaje por una confortable carretera que te lleva a la &#8216;capital&#8217; de los fiordos del Oeste: Isafjordur. Un bellísimo rincón, en forma de herradura que mira al interior de un fiordo y da la espalda al norte, más frío, por donde se sale lateralmente al mar abierto. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4c1d2673-3790-44d8-b620-faee22dcd6ca.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12003" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4c1d2673-3790-44d8-b620-faee22dcd6ca-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4c1d2673-3790-44d8-b620-faee22dcd6ca-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4c1d2673-3790-44d8-b620-faee22dcd6ca-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4c1d2673-3790-44d8-b620-faee22dcd6ca-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/4c1d2673-3790-44d8-b620-faee22dcd6ca.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/2f917d69-be31-40b4-aeb8-4871bfbad783.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12004" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/2f917d69-be31-40b4-aeb8-4871bfbad783-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/2f917d69-be31-40b4-aeb8-4871bfbad783-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/2f917d69-be31-40b4-aeb8-4871bfbad783-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/2f917d69-be31-40b4-aeb8-4871bfbad783-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/2f917d69-be31-40b4-aeb8-4871bfbad783.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Isafjordur destila encanto por los cuatro costados. El hotel elegido, Horn, está francamente bien. Diseño nórdico. Aunque la esposa se pega un susto de muerte cuando comprobamos que el ascensor es en realidad un montacargas. Solo una plataforma desde la que ves el techo del edificio. Menos mal que es un tercero. ¿Y si se descontrola y sube hasta el tope? No hay peligro, pues tiene un suplemento metálico lateral que te protegería de morir aplastado. </strong></p>
<p><strong>Un paseo por el pueblo revela muchas cosas, muchos barrios ocultos con casas de colores cada cual con su encanto, algunas con un pequeño invernadero o varios minúsculos para cultivar, por ejemplo, plantas aromáticas. En verano recomiendan reservarlo todo, en especial las cenas. Y así el sitio con más encanto celebra una fiesta y el segundo está a tope. Toca ir al tercero. El pescado del día resulta ser una trucha asalmonada que sirven rebozada y frita con unas patatas cocidas y un poco de ensalada. No es muy fina la gastronomía, ni barata. Del mar, casi siempre bacalao y salmón. De tierra, cordero braseado. Y por delante sopas, muy sabrosas las de pescado y marisco. </strong></p>
<p><strong>En Isafjordur tienes la sensación de estar en el más allá, en el pico más esquinado de un país de por sí alejado de todo. El pico además que mira a Groenlandia. ¿Alguna conexión con Groenlandia? Pues sí. Una curiosísima. Pues en ocasiones sobre los icebergs que se desprenden de Groenlandia llegan a los fiordos del Oeste osos blancos, y hambrientos, a los que ha sorprendido un desprendimiento que los obligó a navegar a la deriva, como al Floki de la serie &#8216;Vikingos&#8217;. Llegan, pero no se asientan. Pues son tal peligro que, al parecer, no hay crónicas claras al respecto, son abatidos por el peligro que suponen. Pedigrí puro islandés solo lo tiene en tierra el zorro ártico. El resto (caballos, ovejas, renos, vacas&#8230;) todos han sido importados en algún momento. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5063a968-902a-49b6-ba34-c5a1aefdad89.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-12007" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5063a968-902a-49b6-ba34-c5a1aefdad89-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/89c33068-c522-4217-872d-cfe3636e6dd0.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-thumbnail wp-image-12008" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/89c33068-c522-4217-872d-cfe3636e6dd0-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>No verás al zorro ártico. Te quedarás con las ganas de hacer una excursión desde Isafjordur un poco más al más allá. Hay barcos que doblan la equina final más al norte para llevarte hasta la reserva natural de Horntrandir, donde hay una estación privada de investigación del zorro ártico y unos monumentales acantilados a cuyas espaldas se despliegan como toboganes praderas verdes llenas de senderos. Has visto las fotos y quieres ir allí. Pero las excursiones son de día completo, requieren mucho caminar y el cilúrnigo no está recuperado de una maltrecha rodilla con el cruzado anterior roto. Es prudente abortar el intento. Quedarán por tanto el zorro y sus acantilados para mejor vez. </strong></p>
<p><strong>Marchar de Isafjordur duele al día siguiente. Debías haber reservado dos noches. Pero no hay tiempo para todo. En este pueblo con cine a la antigua usanza, muelle pesquero, barrios residenciales, campo de fútbol, supermercado y gasolinera a las afueras  uno se quedaría semanas a ver la vida pasar. Pero Islandia es grande en atractivos y en los cinco primeros días has peinado solo su cara Oeste, la de Reikiavik. Quedan tres caras más. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ba284c8-4344-4141-91b4-85f7db0877db.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-12005" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ba284c8-4344-4141-91b4-85f7db0877db-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ba284c8-4344-4141-91b4-85f7db0877db-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ba284c8-4344-4141-91b4-85f7db0877db-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ba284c8-4344-4141-91b4-85f7db0877db-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ba284c8-4344-4141-91b4-85f7db0877db.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Los fiordos del Oeste tampoco decepcionarán al abandonarlos por su carretera principal, sin pistas. Primero no puedes evitar un desvío para meterte caminando por un valle serpenteado por un río hasta llegar cómo no a una cascada. De repente, poco después, una señal de tráfico anuncia focas. Y ahí están. Varadas, durmientes, en un pedrero para disfrute de varios viajeros. Hay unas diez tiradas. De vez en cuando, una mueve la cabeza, otra frota las aletas, otra se recoloca. Y los prismáticos permiten captar los detalles al milímetro. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fe65426b-9172-468b-85f7-181694b24d3d.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-12006" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fe65426b-9172-468b-85f7-181694b24d3d-300x135.jpg" alt="" width="300" height="135" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fe65426b-9172-468b-85f7-181694b24d3d-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fe65426b-9172-468b-85f7-181694b24d3d-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fe65426b-9172-468b-85f7-181694b24d3d-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fe65426b-9172-468b-85f7-181694b24d3d.jpg 2000w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Camino del Norte, la distancia impone una escala intermedia en mitad de ninguna parte. Para llegar a Hvammstangui, donde tienes alquilada una simpática cabaña en mitad de un prado, aparecerán nuevas pistas costeras, vertiginosas, con pendientes inclinadas contra el mar entre inmensas praderas y continuos rebaños de ovejas. Unas comen tranquilas en la orilla de la pista a tu paso; otras salen zumbando. Sopla el viento rabioso. Llueve a ratos. Sale un poco el sol. Va quedando atrás la magia de los fiordos del Oeste. Pero, ¿y lo que tienes delante? Cada curva es una nueva sorpresa, un tono distinto frente a un mar en calma. </strong></p>
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		<title>Oricios, Julio Verne y Singapur</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Jul 2022 22:25:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (4) Stykkisholmur. En este pueblo con ferry a los perdidos fiordos del Oeste harás dos noches. Los pueblos islandeses son minúsculos, dispersos, sin nuestro tradicional núcleo de plaza con iglesia. Al elegir tus escalas buscas con mimo aquellos más atractivos, con más vidilla, aunque a veces eso depende de la hora [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (4)</p>
<p><strong>Stykkisholmur. En este pueblo con ferry a los perdidos fiordos del Oeste harás dos noches. Los pueblos islandeses son minúsculos, dispersos, sin nuestro tradicional núcleo de plaza con iglesia. Al elegir tus escalas buscas con mimo aquellos más atractivos, con más vidilla, aunque a veces eso depende de la hora a la que llegues o, sobre todo, de si está nublado o luce el sol. Stykkis tiene un innegable encanto, con su puerto y su monte de abrigo portuario, al que se escala rápido para observar mil islotes situados frente a él. Al llegar parecerá un pelín tristón, pues el día está mustio. Al marchar dará pena abandonarlo. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6f6bb484-d174-4c24-9957-1d4aab962cac.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11973" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6f6bb484-d174-4c24-9957-1d4aab962cac-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6f6bb484-d174-4c24-9957-1d4aab962cac-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6f6bb484-d174-4c24-9957-1d4aab962cac-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6f6bb484-d174-4c24-9957-1d4aab962cac-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/6f6bb484-d174-4c24-9957-1d4aab962cac.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6ee6ec8-9f42-4bde-a4ee-89567ab0e476.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11974" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6ee6ec8-9f42-4bde-a4ee-89567ab0e476-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6ee6ec8-9f42-4bde-a4ee-89567ab0e476-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6ee6ec8-9f42-4bde-a4ee-89567ab0e476-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6ee6ec8-9f42-4bde-a4ee-89567ab0e476-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a6ee6ec8-9f42-4bde-a4ee-89567ab0e476.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/48fde3ae-b7a4-4890-b00e-34ac5b66bad1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-11975" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/48fde3ae-b7a4-4890-b00e-34ac5b66bad1-300x135.jpg" alt="" width="300" height="135" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/48fde3ae-b7a4-4890-b00e-34ac5b66bad1-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/48fde3ae-b7a4-4890-b00e-34ac5b66bad1-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/48fde3ae-b7a4-4890-b00e-34ac5b66bad1-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/48fde3ae-b7a4-4890-b00e-34ac5b66bad1.jpg 2000w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>En Stykkisholmur hay un hotel famoso en las guías. El Egilsen. La clásica casa roja de cuento. Tú reservaste en un filial: el Syslo. Una casa beis gestionada por ellos y por tanto sin recepción. Con habitaciones algo pequeñas pero con una inmensa cocina salón a disposición de los clientes. La primera noche cenas en un cuco restaurante que mira al puerto. Dos sabrosas tapas por delante, una de paté y otra de vieiras, y una generosa ración de ricos mejillones; sin vino, sin postre, sin café suman unos 70 euros. Así es Islandia. Una botella de vino no baja de 50 euros. Un plato principal, aunque sea pasta, no baja de 30. Por tanto hay que racionar. </strong></p>
<p><strong>A la mañana siguiente te topas en la cocina, en el desayuno, con dos parejas de Singapur. El primero en aparecer es pequeñito. Luce perilla y melena blanca recogida con una goma. Pregunta la nacionalidad y recibe la palabra &#8216;Spain&#8217; con halagos. Luego replica orgulloso &#8216;Singapur&#8217;. </strong><strong>Hechas las presentaciones no tiene el menor rubor en acercase con su extraño andar arqueado a una bolsa de El Corte Inglés donde se apilan tus bienes comestibles y meter la cabeza dentro. Observa, alza la cabeza y asiente curioso. Tú ríes. La cocina está tan bien que los gijoneses deciden aprovecharla, así que planifican un almuerzo en ella en el cual serán sometidos a un tercer grado por la doble pareja de Singapur. Amables, corteses, están a punto de agotar tres semanas en Islandia, país que juzgan maravilloso y muy caro. Volar a su patria son dieciséis horas, así que una vez puestos debe aprovecharse. Esa noche, la segunda, del piso superior vendrán los sonidos de unos extraños rezos machacones, reiterados, monocordes, durante largo rato. Imaginas a los cuatro arrodillados bajo la presidencia del señor de la coleta. No alcanzas a adivinar a quién invocan.</strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ac50eb9-717a-42a4-98ef-f2b5e45063a2.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11976" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ac50eb9-717a-42a4-98ef-f2b5e45063a2-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ac50eb9-717a-42a4-98ef-f2b5e45063a2-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ac50eb9-717a-42a4-98ef-f2b5e45063a2-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ac50eb9-717a-42a4-98ef-f2b5e45063a2-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1ac50eb9-717a-42a4-98ef-f2b5e45063a2.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1f738864-d210-4baa-aaa2-aff53f02f87b.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11977" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1f738864-d210-4baa-aaa2-aff53f02f87b-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1f738864-d210-4baa-aaa2-aff53f02f87b-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1f738864-d210-4baa-aaa2-aff53f02f87b-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1f738864-d210-4baa-aaa2-aff53f02f87b-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/1f738864-d210-4baa-aaa2-aff53f02f87b.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c76f51b6-922b-4f60-8cdb-3c99bbf68942.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-11978" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c76f51b6-922b-4f60-8cdb-3c99bbf68942-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c76f51b6-922b-4f60-8cdb-3c99bbf68942-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c76f51b6-922b-4f60-8cdb-3c99bbf68942-768x1024.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c76f51b6-922b-4f60-8cdb-3c99bbf68942.jpg 1536w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6ca9c37-4502-4f8c-9368-72e4a43b2c08.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-11979" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6ca9c37-4502-4f8c-9368-72e4a43b2c08-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6ca9c37-4502-4f8c-9368-72e4a43b2c08-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6ca9c37-4502-4f8c-9368-72e4a43b2c08-768x1024.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/e6ca9c37-4502-4f8c-9368-72e4a43b2c08.jpg 1536w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a>Pero el día tendrá muchas emociones, una vez más. Por la mañana tomas un barco para hacer una pequeña excursión por los islotes. Un objetivo es ver a los frailecillos, el simpático pájaro islandés con pico de loro. Ves cientos en cada peñasco. El otro es un arrastre por el fondo marino que saca a la cubierta del barco un pequeño botín compuesto en su mayoría de vieiras, pero también de buenos oricios, que dos currantes se afanan en preparar al pasaje para comerlos crudos. Te das un atracón en rigurosa pelea con un inglesito de polo verde. En pleno verano, los oricios tienen las gónadas finas, pero como siempre saben ricos, a mar, a fresco. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/70bc48b3-aab6-4499-883a-eb8c21b27d31.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11980" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/70bc48b3-aab6-4499-883a-eb8c21b27d31-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/70bc48b3-aab6-4499-883a-eb8c21b27d31-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/70bc48b3-aab6-4499-883a-eb8c21b27d31-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/70bc48b3-aab6-4499-883a-eb8c21b27d31-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/70bc48b3-aab6-4499-883a-eb8c21b27d31.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d534dd60-4a56-4524-86df-86669cc5973d.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11981" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d534dd60-4a56-4524-86df-86669cc5973d-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d534dd60-4a56-4524-86df-86669cc5973d-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d534dd60-4a56-4524-86df-86669cc5973d-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d534dd60-4a56-4524-86df-86669cc5973d-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/d534dd60-4a56-4524-86df-86669cc5973d.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3a476442-e8ac-458b-8c0f-05f1d0022c5e.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-11982" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3a476442-e8ac-458b-8c0f-05f1d0022c5e-135x300.jpg" alt="" width="135" height="300" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3a476442-e8ac-458b-8c0f-05f1d0022c5e-135x300.jpg 135w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3a476442-e8ac-458b-8c0f-05f1d0022c5e-768x1707.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3a476442-e8ac-458b-8c0f-05f1d0022c5e-461x1024.jpg 461w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3a476442-e8ac-458b-8c0f-05f1d0022c5e.jpg 900w" sizes="(max-width: 135px) 100vw, 135px" /></a>La tarde queda reservada para recorrer la península de Snaefellsnes al completo. Figura como una de las trece recomendaciones principales de Lonely Planet y no defrauda. Tras un paisaje volcánico junto al mar irrumpe el Kirkjufell, el pico más fotografiado de Islandia. En su singularidad, puede verse como una pirámide verdosa emergiendo sobre el mar o un decorado de serie de éxito. Un poco más adelante, te adentras en una gran zona volcánica. Enseguida aparece un pequeño cráter junto al mar que te anima a subir una oportuna escalinata metálica. Una vez arriba tienes a un lado el Atlántico. Y al otro, sobre las montañas, más allá de la carretera, un misterioso glaciar, el Snaefellsjökull. Por su cráter, se adentran los protagonistas de Julio Verne en su afamado &#8216;Viaje al centro de la Tierra&#8217;. De modo que Islandia no solo atesora un buen número de secuencias de &#8216;Juego de Tronos&#8217;. En el siglo XIX fue ya fuente de inspiración del gran escritor francés de novelas de aventuras. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/eae8029b-0a49-48cb-be83-3788a2c2282e.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11983" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/eae8029b-0a49-48cb-be83-3788a2c2282e-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/eae8029b-0a49-48cb-be83-3788a2c2282e-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/eae8029b-0a49-48cb-be83-3788a2c2282e-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/eae8029b-0a49-48cb-be83-3788a2c2282e-768x345.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/eae8029b-0a49-48cb-be83-3788a2c2282e.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>En Budir, unos kilómetros adelante, ya por el sur de la península, procede pararse unos minutos ante una solitaria iglesia de madera pintada de negro. Mayor paz eterna no cabe, máxime al comprobar la amplia disponibilidad de plazas del camposanto anexo. Pues en Islandia no hay masificación ni siquiera en los cementerios pese al sangriento pasado vikingo. </strong></p>
<p><strong>Esa noche, antes de dormir, los de Singapur harán un nuevo tercer grado. Preguntan por los Sanfermines, que les parecen cosa de locos. Preguntan por los trabajos de los gijoneses. Cuando reciben las respuestas, asienten satisfechos, como quien está rellenando una encuesta como forma de trabajo. Aclaran eso sí que la cultura no les interesa. Eso de entrar a un museo, hacer una foto y marchar lo ven cosa de japoneses. Ellos disfrutan la naturaleza y una paz que parece acompañarles allá donde van. Al final, se retiran al piso de arriba para entonar sus plegarias. </strong></p>
<p><strong>Al día siguiente, pronto, tomarás el ferry, coche incluido, rumbo a los remotos, perdidos y espectaculares fiordos del Oeste. No sabes la que te espera.</strong></p>
<hr />
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		<title>Dentro del glaciar</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Jul 2022 22:35:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (3) La ruta del día es Reikiavik-Stykkishólmur, donde harás dos noches antes de tomar el ferry a los remotos fiordos del Oeste. Pero entremedias, claro está, hay atractivos. Tras ciertas dudas, ¿será una chorrada? ¿merecerá la pena?, contratas una excursión que te mete en las tripas de un glaciar, el Langjökull, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (3)</p>
<p><strong>La ruta del día es Reikiavik-Stykkishólmur, donde harás dos noches antes de tomar el ferry a los remotos fiordos del Oeste. Pero entremedias, claro está, hay atractivos. Tras ciertas dudas, ¿será una chorrada? ¿merecerá la pena?, contratas una excursión que te mete en las tripas de un glaciar, el Langjökull, el segundo mayor de Islandia, cuyas aguas alimentan tanto los grifos de Reikiavik como la monumental catarata de Gullfoss de la víspera. Tomas dirección Husafell, un complejo turístico donde empezará todo. Sin embargo, quizá hayamos hablado antes de la carretera y sus atractivos. Así que de camino de repente ves un río azul intenso serpenteando a un lado y al cabo de unos metros una salida con letrero rojo que indica Barnafoss. O sea, una cascada más. Sales, paras y te recreas un rato. ¡Espectacular! El color azul reventón del agua contrasta con el blanco espumoso de Gullfoss.</strong></p>
<p><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3d91fe64-d904-48d0-93ba-05d2e8880e7c.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11956" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3d91fe64-d904-48d0-93ba-05d2e8880e7c-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3d91fe64-d904-48d0-93ba-05d2e8880e7c-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3d91fe64-d904-48d0-93ba-05d2e8880e7c-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3d91fe64-d904-48d0-93ba-05d2e8880e7c-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/3d91fe64-d904-48d0-93ba-05d2e8880e7c.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></p>
<p><strong>En Hussafell tomas un autobús que te adentra por una pista en mitad de un campo de lava hasta llegar a los pies del Langjökull. Ahí te visten de astronauta, botas incluidas, y te meten en un gran carrumbio con ruedas de metro y medio para trepar por el hielo hasta llegar a los túneles hechos bajo el glaciar en 2015. El conductor es un islandés de libro: un tochu rubiales lleno de tatuajes, algo apergaminado ya, que al cilúrnigo le recuerda a un Brad Pitt deformado por una fabada caducada. El joven guía no tiene cara de islandés, pero lo es. Daniel es moreno, espigado y simpático. Él contará todo, con especial hincapié en el peligro que acecha a la Humanidad. &#8220;Este glaciar en doscientos años no existirá&#8221;, avisa tajante. De hecho, la acción del hombre, la contaminación, lo hace retroceder cada año. Toca entrar a los túneles, donde hay siempre cero grados. Su objetivo, dice, es concienciador y, claro está, turístico. Afuera el paisaje impacta. Una densa placa de hielo en riguroso contraste con la llanura volcánica que se extiende a sus pies. Eso es Islandia: hielo y fuego. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fcb6a2e8-ec6a-4e97-abb5-5e377564e861.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11957" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fcb6a2e8-ec6a-4e97-abb5-5e377564e861-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fcb6a2e8-ec6a-4e97-abb5-5e377564e861-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fcb6a2e8-ec6a-4e97-abb5-5e377564e861-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fcb6a2e8-ec6a-4e97-abb5-5e377564e861-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/fcb6a2e8-ec6a-4e97-abb5-5e377564e861.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9eb92ebb-6496-478e-a4b7-4e89b3338fc3.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11958" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9eb92ebb-6496-478e-a4b7-4e89b3338fc3-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9eb92ebb-6496-478e-a4b7-4e89b3338fc3-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9eb92ebb-6496-478e-a4b7-4e89b3338fc3-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9eb92ebb-6496-478e-a4b7-4e89b3338fc3-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9eb92ebb-6496-478e-a4b7-4e89b3338fc3.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Dentro avanzarás iluminado por leds por unas galerías goteantes. Daniel cuenta cosas serias sobre los glaciares, las capas que se ven, las peligrosas grietas que se forman, el duro trabajo para horadar los túneles desde dos bocas opuestas, pues los currantes debían pasar allí día y noche, los tipos de hielo&#8230; Y los intercala con chistes malos, como él dice. Por ejemplo, de repente, señala un hueco en una pared de hielo y dice: &#8220;Aquí duerme el conductor&#8230; Sin manta&#8221;. Luego llegas a una capilla donde se celebran bodas. Siempre ha habido gente para todo. Y tras pedir matrimonio a las mujeres del grupo sin éxito el guía se destapa con una nana islandesa que canta con mucho sentimiento. Canta bien este Daniel. Aplausos al hombre orquesta. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/84dc69e8-385f-440b-927d-395a77fd452d.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11959" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/84dc69e8-385f-440b-927d-395a77fd452d-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/84dc69e8-385f-440b-927d-395a77fd452d-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/84dc69e8-385f-440b-927d-395a77fd452d-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/84dc69e8-385f-440b-927d-395a77fd452d-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/84dc69e8-385f-440b-927d-395a77fd452d.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c026db71-71fd-4c54-9197-0005a5143b53.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11960" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c026db71-71fd-4c54-9197-0005a5143b53-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c026db71-71fd-4c54-9197-0005a5143b53-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c026db71-71fd-4c54-9197-0005a5143b53-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c026db71-71fd-4c54-9197-0005a5143b53-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/c026db71-71fd-4c54-9197-0005a5143b53.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Durante toda la ruta interior, Daniel ha cogido del brazo, galante, a una señora metida en años que porta una cachaba. Todos nos hemos puesto crampones pero el suelo es igualmente resbaladizo. Al salir de nuevo a la luz se producirá &#8216;la traición del Langjökull&#8217; con luz y taquígrafos. La señora, de habla inglesa, se desprende del brazo de Daniel y va directa a por el chófer, el fornido islandés tatuado. Le dice, sin tapujos, que verle a él es como ver la luz, que su estampa es un soplo de aire fresco en mitad de aquel extraordinario paisaje, que contemplarlo ahí es la experiencia más maravillosa que ha tenido en su vida, que nunca jamás ha visto a un ser humano tan extraordinario (sic). Él la mira perplejo. No da crédito. Pero esboza un gesto de halago y empieza a posar para Doña Croqueta. Como si le pidieran a Stallone que hinche su musculatura para las cámaras, pero en versión glaciar islandés. El reportaje fotográfico es contemplado con sorpresa por Daniel. ¿Se pelearán por la dama? No caerá esa breva. Pero ella bien que ha entretenido la visita al glaciar, que parece intentar convertir en volcán. </strong></p>
<p><strong>Durante el regreso por el hielo en el gran carrumbio, Daniel se sienta un rato con la pareja gijonesa. Se interesa por España. Cuenta que estuvo en Barcelona y Madrid. Su madre vive en EE UU con un americano. No dice nada de su padre. Este año ha probado con el trabajo de guía, que no se suspende en invierno, pese a las dificultades añadidas para llegar hasta la boca del glaciar. El invierno, confiesa, es una bomba en Islandia. Hay que trabajar mucho la mente para superarlo, dice. El tiempo crudo y la noche continua son demasiado duros de roer. Por eso cuando llega el verano, con luz perpetua, los islandeses enloquecen de felicidad, destaca. No se quieren ir nunca a dormir. Quieren fiesta, calle, actividad. Te apetece preguntarle por &#8216;la traición del Langjökull&#8217;, por el cisma de doña Croqueta. Pero callas prudentemente. El romance tiene visos de haberse quedado helado.</strong></p>
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		<title>Grietas, géiseres y cataratas</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Jul 2022 10:40:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (2)</p>
<p><strong>Sin ánimo de exagerar, podría decirse que el primer día en Islandia ya justifica el viaje. El plan es hacer el Círculo Dorado, una ruta por carretera de unas tres horas que llenará toda la jornada pues tiene cuando menos tres paradas fundamentales de larga duración: el parque nacional de Pingvellir, la visita al géiser que dio nombre al géiser, pues así se llama, y la descomunal catarata Gullfoss, quizá la más espectacular del país o cuando menos una de las tres grandes (las otras serían Dettifoss al norte y Skogafoss al sur). Despiertas con cierta tensión en el Hotel Sunna, pues la víspera, al llegar tan tarde, estaba toda su plazoleta interior llena y aparcaste en la calle arrimado a un seto en lugar indebido. Bajas rápido a las siete de la mañana, certificas la ausencia de multa y recolocas a Jimny, el fiel compañero de viaje. El desayuno bufé es correcto en un espacio diáfano adornado con cuadros de paisajes y animales. Llama la atención la dureza de los huevos cocidos. Tienen una cáscara tan gruesa que acabas por usar el quicio de la mesa para darles su merecido. Ahí sí casca la cáscara. Luego observarás al clásico matrimonio veterano que no cruza una palabra en todo el desayuno para el cual el huevo islandés saldrá al rescate como tema de conversación. Él se afana con su huevo, pero tiene los mismos problemas que el cilúrnigo. Cuando logra quebrarlo se quiebra también el silencio de veinte minutos del matrimonio. ¡Ha surgido un tema! Y el señor Douglas, un suponer, esboza una sonrisa satisfactoria que le da pie a comentar a la parienta cómo ha sufrido para cascar el huevo. Después vuelve el silencio. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/90fab61b-2b05-4be4-b291-9cd22868dde5.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11945" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/90fab61b-2b05-4be4-b291-9cd22868dde5-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/90fab61b-2b05-4be4-b291-9cd22868dde5-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/90fab61b-2b05-4be4-b291-9cd22868dde5-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/90fab61b-2b05-4be4-b291-9cd22868dde5-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/90fab61b-2b05-4be4-b291-9cd22868dde5.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Salir de Reikiavik resulta fácil, basta ir hacia su ronda y tomar dirección norte. Destaca, todo el tiempo, una arquitectura nórdica moderna, funcional e integrada. Salvo la descomunal catedral, objeto de honda polémica, pues es obra reciente, nada desentona. Parece haber una sana obsesión por que las formas se integren, con un repertorio luego de colores que dan vida, con sus intensos amarillos, azules o rojos, en las pequeñas urbes, pero que pasan al más absoluto anonimato en parques naturales o áreas próximas a cataratas o lugares considerados de valor, donde priman el marrón y el negro con objeto incluso de que casi no se distingan a distancia. El poco tráfico que entra y sale de Reikiavik no llega ni a un tercio del que entra y sale de Gijón un martes a media mañana. Con esta plácida sensación avanzas por una carretera que enseguida se muestra repleta de flores en sus orillas. Al desviarte al Círculo Dorado, resulta imposible no hacer una primera parada. Te topas con un bosque de flores lilas a los dos lados de un riachuelo que cruza un puente de madera abombado. Parece una postal, la primera, pero está ahí. No puedes evitar bajarte del coche y recrearte en ese primer instante. Es domingo, 2 de julio, hay 11 grados de temperatura y el cielo alterna nubes y claros. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9e74ded8-8b2f-4eef-be89-8ca114377cd2.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-11963" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9e74ded8-8b2f-4eef-be89-8ca114377cd2-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9e74ded8-8b2f-4eef-be89-8ca114377cd2-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9e74ded8-8b2f-4eef-be89-8ca114377cd2-768x1024.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/9e74ded8-8b2f-4eef-be89-8ca114377cd2.jpg 1536w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a849a888-cf09-47d2-bd12-5842413c64e6.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-11964" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a849a888-cf09-47d2-bd12-5842413c64e6-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a849a888-cf09-47d2-bd12-5842413c64e6-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a849a888-cf09-47d2-bd12-5842413c64e6-768x1024.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/a849a888-cf09-47d2-bd12-5842413c64e6.jpg 1536w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f5318fcd-0089-43c2-a290-187a4198cb73.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-11992" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f5318fcd-0089-43c2-a290-187a4198cb73-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f5318fcd-0089-43c2-a290-187a4198cb73-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f5318fcd-0089-43c2-a290-187a4198cb73-768x1024.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/f5318fcd-0089-43c2-a290-187a4198cb73.jpg 1536w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a>Podría decirse diez veces, cien o cien mil. Serían pocas. Lo que se ve desde el coche le deja a uno pasmado a cada instante. Las fotos que apetece hacer todo el rato no captan más que un cierto porcentaje de la exuberancia islandesa, del exotismo de sus colores montunos. Y así, con la boca abierta, avanzas media hora por la carretera del Círculo Dorado, que va dejando ver al fondo un extenso lago azul. Antes de tocarlo giras a la derecha para entrar en Pingvellir, primera parada. En esta hermosa llanura, o bajo ella mejor dicho, las placas tectónicas de Europa y América se separan entre 1 y 18 milímetros cada año. Un sendero un tanto alzado sobre el valle permite pasear sobre dicha grieta (a la vista parcialmente) y llegar hasta dos miradores que divisan el valle, uno a cada lado, después de haber contemplado una pequeña pero bonita cascada en la mitad, la primera del viaje. En dicho sendero, según explica la guía, los vikingos establecieron el primer parlamento democrático del mundo en el año 930 y en él también se realizaron ejecuciones tras el pertinente juicio, muchas de ellas por ahorcamiento. Pingvellir es un buen punto de partida para empezar a simpatizar con Islandia, ofrece un relajante paseo por la senda, un valle extenso con más caminos y un guapísimo río engrietado al otro lado donde, caso de haber algún grado más, el cilúrnigo se habría metido de cabeza. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/708abaf9-bef3-48a9-a34b-571e9e9e8964.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11948" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/708abaf9-bef3-48a9-a34b-571e9e9e8964-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/708abaf9-bef3-48a9-a34b-571e9e9e8964-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/708abaf9-bef3-48a9-a34b-571e9e9e8964-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/708abaf9-bef3-48a9-a34b-571e9e9e8964-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/708abaf9-bef3-48a9-a34b-571e9e9e8964.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Tras perimetrar el gran lago (insistiremos en que apetece detener el coche cada 500 metros para recrearse en el paisaje), la siguiente escala es Geysir, el géiser que dio nombre a todos los géiseres, al cual calculan activo desde hace 800 años. Ahora, quizá por agotamiento, dormita el sueño de los justos. Esto no quita para que Geysir, el titular del nombre, sea un precioso charco digno de ver encaramado a media altura en un bonito valle y con su agua caliente cubriéndolo sobre un lecho de tonos ceniza y marrón. Su traducción islandesa, &#8220;pozo surtidor&#8221;, bien se puede apreciar hoy día en el vecino, Strokkur, que anima a la parroquia concentrada ante él lanzando a cada rato una ráfaga al aire de vapor de agua ardiente. Quien desee una vista panorámica tendrá una senda que en unos veinte minutos le sitúa en una colina asomada sobre ambos. Cuando el cilúrnigo y su amada costilla llevaban dos tercios del camino deben dar la vuelta por unas ráfagas de aire repentinas que amenazaban tirarlos al suelo. Así es el tiempo en Islandia. Cambiante, agresivo, rudo. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cb2604ce-1bdc-4410-9f6a-ebd99090cbc6.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11949" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cb2604ce-1bdc-4410-9f6a-ebd99090cbc6-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cb2604ce-1bdc-4410-9f6a-ebd99090cbc6-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cb2604ce-1bdc-4410-9f6a-ebd99090cbc6-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cb2604ce-1bdc-4410-9f6a-ebd99090cbc6-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/cb2604ce-1bdc-4410-9f6a-ebd99090cbc6.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>De tercer plato, aguarda la descomunal Gullfoss. Ocurre, sin embargo, lo previsto. Nada más aparcar, aprieta el hambre. Y para hacer las cosas bien, toca tirar de las provisiones autóctonas para hacer unos rápidos bocatas y dar cuenta de ellos al calor del coche contemplando ya a media distancia el espectáculo que se avecina. Ruge Gullfoss desde lejos. Brama su incansable torrente de agua. Grita al mundo su poderío con los vapores que emanan de sus dos saltos consecutivos. Las escalinatas te permiten bajar hasta una plataforma rocosa a los pies de la primera cascada. Te queda de frente, o más bien un tanto de lado, pues si de frente fuera te llevaba por delante. Ahí te quedas tonto contemplando la fuerza del agua, la masa ingente, el choque continuo, la espuma emergente. Una tribu de viajeros dispares inmortaliza el momento a cada instante. Es julio pero hay sitio para todos. Hay tanto camino para contemplar Gullfoss, tantos miradores, que no te sientes en ningún momento atrapado por las masas. Imposible no hacer fotos, ni vídeos que demuestren con sonoridad las sensaciones presentes o usar los prismáticos (fundamentales en este viaje) para ver como si te fuera a comer el tsunami que cae sobre ti. Tras las dos potentes cascadas, el río se encajona bravo por una bellísima cortada sobre la que se extiende una llanura verdosa, en oportuno contraste con la espuma blanca del agua. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11950" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-1-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-1-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-1-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-1-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-1.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8bc8e3-fbcf-4f4a-a2e9-61822f0702e2.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11951" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8bc8e3-fbcf-4f4a-a2e9-61822f0702e2-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8bc8e3-fbcf-4f4a-a2e9-61822f0702e2-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8bc8e3-fbcf-4f4a-a2e9-61822f0702e2-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8bc8e3-fbcf-4f4a-a2e9-61822f0702e2-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/5b8bc8e3-fbcf-4f4a-a2e9-61822f0702e2.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Con Gullfoss en la retina, tras una larga recreación desde todos sus miradores, comienzas dar el giro al Círculo Dorado en dirección Reikiavik, pero por otra carretera al sur de la inicial. Preciosa de nuevo. Verde. Con muchos caballos y ovejas. Por ella llegas a Fludir, donde te topas con la primera piscina geotermal del viaje: Gamia Laugin. Vista desde la puerta de acceso, podría parecer un estanque rodeado de valle, bonito, agradable, de tamaño medio. Dudas. Hay bastante gente. Un poco de apretura en el agua, cuesta unos 25 euros por persona y piensas que seguro encontrarás mejores opciones en días sucesivos, como así será. Estás además atontado por la vista de Gullfoss y piensas que si te metes en aguas calientes igual acabas en desmayo. Así que tomas una Coca-Cola y sigues ruta hasta Reikiavik. En este tramo final, aparecerá un paisaje volcánico más rutinario surcado por una línea de alta tensión que enseguida identificas como la de la excelente película islandesa &#8216;La mujer de la montaña&#8217;, un originalísimo alegato ecologista donde la música juega un papel muy divertido. Será quizá el único paisaje islandés un tanto anodino de todo el viaje. </strong></p>
<p><strong>Pese a la intensidad del día quizá sean las nueve de la noche cuando te estás dando una ducha en el hotel. Sales rápido a cenar algo. Es tarde para los horarios locales. Messinn, recomendado, no tiene sitio (lo catarás el último día del viaje) y resuelves en una especie de cervecería con dos deliciosas sopas de pescado y unos fish &amp; chips. Reikiavik, amable, animado, plácido, lo pasearás mejor el último día.</strong></p>
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		<title>Islandia, tierra virginal</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jul 2022 08:40:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ausín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Viajes]]></category>

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		<description><![CDATA[QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (1) Cuando, tras cuatro horas de vuelo desde Barcelona, el avión inicia el descenso contemplas desde la cuadrícula de la ventanilla la primera imagen de Islandia. Ves hielo. Una gran masa helada. Un gigante helado blanco que desparrama sus múltiples lenguas por las hendiduras de las montañas en todas direcciones. En [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>QUINCE DÍAS EN ISLANDIA (1)</p>
<p><strong>Cuando, tras cuatro horas de vuelo desde Barcelona, el avión inicia el descenso contemplas desde la cuadrícula de la ventanilla la primera imagen de Islandia. Ves hielo. Una gran masa helada. Un gigante helado blanco que desparrama sus múltiples lenguas por las hendiduras de las montañas en todas direcciones. En tu caso, lo ves desde el mar, adonde el glaciar Vatnajökull enfoca su cara más conocida, pues es ahí, en su desembocadura más espectacular, la de Jökullsárlón, donde miles de viajeros de reúnen a diario en los meses de verano para contemplar los icebergs que van saliendo al mar, dispersos, chocando unos contra otros, por el río más corto de Islandia, el que separa la laguna del glaciar del océano Atlántico, mientras alguna foca nada entre ellos ajena a las cámaras de los móviles. De momento, lo que ves desde el avión es la masa blanca, confundida con las nubes que rodean la aeronave. El parque nacional del Vatnajökull, para que nos hagamos una idea, tiene 137.000 kilómetros cuadrados, eso es, un 30% más que la superficie de Asturias. Palabras mayores. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/41aa4964-6063-4ba8-b745-7bfe429bcbad.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11926" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/41aa4964-6063-4ba8-b745-7bfe429bcbad-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/41aa4964-6063-4ba8-b745-7bfe429bcbad-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/41aa4964-6063-4ba8-b745-7bfe429bcbad-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/41aa4964-6063-4ba8-b745-7bfe429bcbad-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/41aa4964-6063-4ba8-b745-7bfe429bcbad.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Esta es la primera impresión de Islandia. Su primer mensaje cifrado desde las alturas. El hielo. Un hielo que condiciona su vida. Pues quien visite Islandia fuera de los meses de verano tendrá restringida poderosamente su movilidad. La mayor parte de las carreteras estarán cerradas y su operatividad se reducirá a la vía de circunvalación de la isla en su lado sur, donde por otro lado hay grandes atractivos que justifican ya de por si un viaje corto, por ejemplo en Semana Santa. Quien lo haga en invierno será un atrevido y verá el país sumido en las tinieblas de la noche las 24 horas del día. En julio, en cambio, no hay noche, una singular experiencia en un país donde no existen las persianas; sí estores y cortinas; y adonde es recomendable para quien guste de dormir totalmente a oscuras llevar un antifaz en su maleta. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/98bdefad-f740-41a7-8bd0-85eb2bdd0d12.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11927" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/98bdefad-f740-41a7-8bd0-85eb2bdd0d12-1024x788.jpg" alt="" width="1024" height="788" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/98bdefad-f740-41a7-8bd0-85eb2bdd0d12-1024x788.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/98bdefad-f740-41a7-8bd0-85eb2bdd0d12-300x231.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/98bdefad-f740-41a7-8bd0-85eb2bdd0d12-768x591.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/98bdefad-f740-41a7-8bd0-85eb2bdd0d12.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Vamos avanzando en Islandia mientras el avión desciende. Pero aún no hemos contado acaso su mayor atractivo. En sus 103.000 kilómetros cuadrados, la quinta parte de España, algo más que la suma de Andalucía y Asturias, viven solo 350.000 habitantes. La sensación por tanto en Islandia será en todo momento la antítesis del estrés, la masificación, la polución, las prisas&#8230; En Islandia puedes avanzar veinte o cuarenta kilómetros por carretera sin ver una casa, un solo rastro de esa vida mal llamada civilizada, todo lo más la propia carretera por la que vas circulando exenta de arcenes, quitamiedos e incluso a veces pintura. De vez en cuando, aparecerán unas ovejas, luego unos caballos y siempre aves, miles de aves sobrevolando este territorio felizmente salvaje. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/10537d63-40d1-414e-a729-aaaa74c9b4f0.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11928" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/10537d63-40d1-414e-a729-aaaa74c9b4f0-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/10537d63-40d1-414e-a729-aaaa74c9b4f0-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/10537d63-40d1-414e-a729-aaaa74c9b4f0-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/10537d63-40d1-414e-a729-aaaa74c9b4f0-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/10537d63-40d1-414e-a729-aaaa74c9b4f0.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Si todo lo dicho hasta ahora aludiera a un páramo estaría muy bien esa soledad islandesa, pero acaso no mereciera la pena el esfuerzo del viaje. Sin embargo, la naturaleza se presenta en este país nórdico en un estado virginal nunca visto por el viajero. Virginal y rico. Pues en este país volcánico y extenso en glaciares, cuando llega el verano y se despoja de su manto blanco y su cielo negro, la tierra muestra tal diversidad que le dejará a uno con la boca abierta en cada rincón. Montes negros, marrones o pardos, paisajes lunares con fumarolas, géiseres, playas naranjas (pocas) y negras, campos de lava en esta puro, flores en las orillas de la carretera, praderas, campos de fútbol junto a pequeños pueblos de un verde inmaculado, cataratas de película, decenas y decenas de cataratas, ríos puros de agua cristalina, ramilletes de abetos que crecen despacio&#8230; Y todo, absolutamente todo, para disfrute personal e intransferible de un viajero que puede estar en los fiordos del Oeste avanzando por una pista sin asfaltar en pleno julio sin cruzarse con un coche en media hora. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d8aad97-a5a2-42c4-9452-252620e09be8.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11929" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d8aad97-a5a2-42c4-9452-252620e09be8-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d8aad97-a5a2-42c4-9452-252620e09be8-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d8aad97-a5a2-42c4-9452-252620e09be8-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d8aad97-a5a2-42c4-9452-252620e09be8-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/0d8aad97-a5a2-42c4-9452-252620e09be8.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11931" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/be6d5773-24e7-43c7-8744-4e63a55af13e.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Así es Islandia. Pura. Virginal. Exuberante. Pero también, no nos engañemos, dura, con un clima extremo que condiciona la vida. En quince días de julio verás el termómetro a 4 grados, de forma usual entre 10 y 14, y unos instantes un par de días entre 15 y 18. Habrá dos jornadas de lluvia intensa. Pero lo normal, incluidos esos dos días malos, es, exagerando un poco, tener las cuatro estaciones en el mismo día. Tan pronto llueve un poco como disfrutas de cielo azul como sopla un viento helado engañoso para los 13 grados reinantes o te quedas en camiseta porque vas haciendo una ruta y tienes calor. Es complicado hacer la maleta. En ella debe haber ropa cómoda, montuna, playero de descanso y de monte, camisetas, gorro de agua y de frío y, fundamental, esa prenda llamada &#8216;chaqueta&#8217; en la ropa deportiva que viene a ser un chubasquero con doble capa fina interior; ligero pero excelente repelente del viento y el frío. Tampoco estará mal meter algo de comida envasada, pues Islandia es un país carísimo y el viaje en coche circunvalando la isla te cogerá a la hora de comer no sabes dónde, quizá haciendo una pequeña ruta o en mitad de la nada, de modo que está bien llevarte una base alimenticia que te dé autonomía para ir dando prioridad al espectáculo que tienes ante ti. </strong></p>
<p><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7f45e1ba-8b74-4c38-a3e4-d6b0eb2e6d7e.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11930" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7f45e1ba-8b74-4c38-a3e4-d6b0eb2e6d7e-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7f45e1ba-8b74-4c38-a3e4-d6b0eb2e6d7e-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7f45e1ba-8b74-4c38-a3e4-d6b0eb2e6d7e-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7f45e1ba-8b74-4c38-a3e4-d6b0eb2e6d7e-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/7f45e1ba-8b74-4c38-a3e4-d6b0eb2e6d7e.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></p>
<p><strong>Aterriza el avión en el aeropuerto internacional de Keflavik, 50 kilómetros al sur de Reikiavik. Son las diez de la noche. Pero, claro está, es de día. Luz total. Toca coger el coche de alquiler e ir a dormir a la capital. Vas a circunvalar el país en dos semanas. 3.500 kilómetros que incluirán alguna ruta por pistas sin asfaltar. Recomiendan todo-terreno. Pero los precios son prohibitivos. Cogerás el más pequeño, el Suzuki Jimny, que tampoco es barato y con el que te prohibirán circular por pistas &#8216;F&#8217;, las peores. Si entras en ellas, cosa tuya. Nadie irá a rescatarte. No te permiten pistas &#8216;F&#8217;, ni cruzar ríos. Tampoco te cubren los daños derivados de dos singulares cuestiones: saltar encima del capó (sic) ni quedarte sin una puerta arrancada por el viento. Cuando la abras, insisten, cógela bien, pues una ráfaga puede llevársela por el aire. </strong></p>
<p><strong><a href="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/095cb0af-ac16-4945-a068-57e5e280a730.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-11933" src="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/095cb0af-ac16-4945-a068-57e5e280a730-1024x461.jpg" alt="" width="1024" height="461" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/095cb0af-ac16-4945-a068-57e5e280a730-1024x461.jpg 1024w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/095cb0af-ac16-4945-a068-57e5e280a730-300x135.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/095cb0af-ac16-4945-a068-57e5e280a730-768x346.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/42/2022/07/095cb0af-ac16-4945-a068-57e5e280a730.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a>Con estas advertencias avanzas hacia Reikiavik (210.000 habitantes), donde tienes reservadas las dos primeras noches. Pese a no estar en la UE, Islandia tiene cobertura móvil de llamadas incluida al uso europeo. Pero no de internet. Vodafone te cubre solo 32 MG. De modo que no podrás usar el navegador del móvil. Casi no hace falta. Las carreteras son tan escasas que se puede ir a la antigua usanza, mirando los carteles y fijándote bien en el número de la carretera. La 1 es la que circunvala el país. En cada hotel mirarás la ruta del día siguiente, harás una captura de la llegada concreta al hotel siguiente y no habrá problemas. Lo primero que muestra la carretera transmite una total sensación de libertad. Apenas tráfico. Un carril en cada sentido bien asfaltado, pero sin apenas arcén. Flores hermosas, en tonos lilas, a ambos lados, a las que siguen arbustos y campos de lava. El mar a la izquierda. La montaña a la derecha. </strong></p>
<p><strong>A pleno día pasadas las once de la noche te sientes en otra dimensión. En otro lugar. En un país exótico que mira más a Groenlandia que a Europa, lindante al norte con el Círculo Polar Ártico. Un país redondo que vive mirando al mar con un núcleo, llamado Tierras Altas, donde no existen vida ni carreteras, solo volcanes y paisajes fascinantes (que no verás). Un país rodeado de ballenas, focas, bacalaos y salmones. Un país distinto, lleno de riquezas naturales, rebosante de agua, rica y sabrosísima agua, servida gratuita en todos los restaurantes, que marcará un singular contrapunto en tu vida. Un país donde, pese a su aspecto arcaico, todo está bien organizado, casi al modelo yanqui, y donde podrás pagar hasta un café con tarjeta de crédito hasta en el más recóndito pueblo. Cuando veas que cuesta 5.000 coronas no debes asustarte demasiado. Son 3 euros con 50 (1 euro: 139 coronas). Caro. Carísimo. Tipo Noruega. Pero lo que te da a cambio quizá lo compense con creces. Un país donde las palabras largas e impronunciables pueden recortarse. Basta aprender que fjordur es fiordo; jökull glaciar y foss catatara. Muchas palabras las llevan al final. Sí es ja y no es nei.</strong></p>
<p><strong>Aparcas junto al hotel Sunna. Está junto a la catedral luterana de la capital, una extraña mole de hormigón blanco. Como es tarde, la recepción ha cerrado y tienes la llave en un cajetín. Abre con un código que te han mandado al mail. La habitación es diáfana. Desde la cama te mira el baluarte religioso de Reikiavik a plena luz. Corres la cortina y te despides del exotismo islandés hasta la mañana siguiente.</strong></p>
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