{"id":10021,"date":"2017-05-12T19:39:38","date_gmt":"2017-05-12T17:39:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=10021"},"modified":"2017-05-22T19:29:37","modified_gmt":"2017-05-22T17:29:37","slug":"sancho-panza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2017\/05\/12\/sancho-panza\/","title":{"rendered":"Sancho Panza"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hay en Gij\u00f3n tres templos: San Pedro, la Iglesiona y Sancho. A los dos primeros se va a rezar. Al tercero, premeditadamente, a pecar. En Sancho se concentran sin excusas todos los pecados capitales. Las lujuriosas mollejas, los soberbios ri\u00f1ones, la gula en forma de chulet\u00f3n, la avaricia del vino y la pereza de los comensales; que no de sus extraordinarios camareros. La ira y la envidia se quedan en la puerta envenenando la mente de quienes han debido cerrarla por fuera porque el mes\u00f3n, una vez m\u00e1s, estaba lleno. Tanto en el altillo como en el piso de abajo como en la barra,\u0010pues en Sancho los fieles \u00e1vidos de saciar sus apetitos han tomado ya por costumbre hacerlo de pie, roz\u00e1ndose unos con otros, realizando unos inc\u00f3modos escorzos de tenedor y cuchillo antes que quedarse sin comer. Eso nunca, pues entonces alimentar\u00edan los malos pensamientos referidos.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"http:\/\/blogs-new.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/05\/51-sancho-panza.jpg\" rel=\"external nofollow\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-10022\" src=\"\/\/blogs-new.elcomercio.es\/campoyplayu\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/05\/51-sancho-panza-614x1024.jpg\" alt=\"51-sancho-panza\" width=\"614\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/05\/51-sancho-panza-614x1024.jpg 614w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/05\/51-sancho-panza-180x300.jpg 180w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/05\/51-sancho-panza-768x1280.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/05\/51-sancho-panza.jpg 1536w\" sizes=\"(max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><\/a>Es mi\u00e9rcoles, o sea anteayer, y han ca\u00eddo unos chaparrones tremendos, pero el cil\u00farnigo precavido tiene reserva para cenar. Y adem\u00e1s con horario europeo. \u00a1Las nueve! Lleva una intenci\u00f3n rompedora, algo nunca hecho hasta ahora. Son tres a la mesa y piensa proponer tres de mollejas y una ensalada. Pues eso de compartir las mollejas, como siempre ocurre, introduce un perverso elemento de tensi\u00f3n a la hora de deglutir. Es un cl\u00e1sico pedir dos raciones para cuatro antes del chulet\u00f3n. Pero las mollejas, divinas mollejas, duran demasiado poco. Y\u0010tampoco es plan de tomar la delantera a los dem\u00e1s y rebasar con creces la cuota al\u00edcuota. Pidiendo tres para tres se acab\u00f3 la rabia.\u00a0<\/strong><strong>Sin embargo, esta sabia medida se topa con un dato sorpresa. \u00abSolo nos queda una raci\u00f3n\u00bb, anota el amable camarero nada m\u00e1s preguntar. \u00ab\u00a1Retenla!\u00bb. La cata pasa entonces a ser variada. Una de mollejas, una de ri\u00f1ones y un chulet\u00f3n;\u0010con una ensalada de contrapunto y tinto para enjugar los excesivos pecados de la carne.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong>Pese a ser mi\u00e9rcoles, pese a reservar a las nueve, cuando los alimentos est\u00e1n en la mesa de esta entra\u00f1able covacha que es el Mes\u00f3n Sancho ya hay gente cenando en la barra. Incre\u00edble, pero cierto. As\u00ed lleva cuarenta a\u00f1os, cumplidos en febrero, desde que aquel ni\u00f1o llamado Jos\u00e9 Antonio Aladro baj\u00f3 de Caleao a Gij\u00f3n a ver el mar, y a estudiar, y en vez de mesiar en la playa de San Lorenzo, como los ni\u00f1os Juan y Col\u00e1s de la canci\u00f3n de V\u00edctor Manuel, se curti\u00f3 en el Imperial, el Auseva y el Rey de Copas hasta que decidi\u00f3 dar a su ciudad de acogida un templo-parrilla peque\u00f1o y cavernoso donde los gijoneses pudiesen pecar a gusto. Corr\u00eda 1977.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong>Los excesos en Sancho se endulzaron muchos a\u00f1os con una colosal tarta al g\u00fcisqui (pendiente est\u00e1 la creaci\u00f3n de la cofrad\u00eda de la molleja y la tarta al g\u00fcisqui por el \u00e9xtasis que produce la fusi\u00f3n). La regaban incluso con alcohol reci\u00e9n quemado. Pero fall\u00f3 el proveedor. Muri\u00f3 m\u00e1s bien. Y\u0010en Sancho ahora el contrapunto lo aporta el bomb\u00f3n de la Ibense, que tampoco es mala cosa y se fabrica en La Arena.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong>Al acabar la bacanal queda el dolor de los pecados y el prop\u00f3sito de la enmienda. Pero tras los remordimientos que marca el term\u00f3metro del colesterol uno siempre vuelve, pues, adem\u00e1s, de esa cocina tama\u00f1o llavero tambi\u00e9n salen unos espectaculares pescados. En dos templos de Gij\u00f3n te ofrecen la vida eterna. En el otro, en el tercero, hay mollejas con ajo y perejil. Y\u0010eso, francamente, eso s\u00ed que es vida.<\/strong><!--more--><!--more--><!--more--><\/p>\n<p>Publicado en EL COMERCIO el viernes 12 de mayo de 2017<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay en Gij\u00f3n tres templos: San Pedro, la Iglesiona y Sancho. A los dos primeros se va a rezar. Al tercero, premeditadamente, a pecar. En Sancho se concentran sin excusas todos los pecados capitales. 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