{"id":1009,"date":"2011-07-04T10:18:10","date_gmt":"2011-07-04T09:18:10","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=1009"},"modified":"2011-07-04T10:18:10","modified_gmt":"2011-07-04T09:18:10","slug":"sanlucar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/07\/04\/sanlucar\/","title":{"rendered":"Sanl\u00facar"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Sabores gaditanos 1)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sanl\u00facar rebosa sabor. Separado de Do\u00f1ana por el Guadalquivir, en su desembocadura al mar, azotado\u00a0por un fresco\u00a0viento de Poniente,\u00a0Sanl\u00facar de Barrameda huele a manzanilla, olivas y salitre; tambi\u00e9n a tubos de escape de cientos de motocicletas y a la polvareda <!--more-->caliente que levantan. En Sanl\u00facar hay bullicio rural, pese a sus 65.000 habitantes, un mercado de pescado y verduras de esc\u00e1ndalo a precios tasados en pesetas, tertulias ociosas en plazas y calles peatonales, un plagio de Camar\u00f3n cantando eternamente\u00a0a los viajeros\u00a0y bodegas donde reposan las esencias de la uva Palomino Fino, cuyo aroma invade el ambiente.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En Sanl\u00facar puedes\u00a0amanecer en el Palacio de los Duques de Medina Sidonia, en el barrio alto, sinti\u00e9ndote todo un marqu\u00e9s. Cuando atraviesas el patio central, ba\u00f1ado de albero y cuajado de flores y arbustos, pasas del \u00e1rea\u00a0de hu\u00e9spedes a la puerta de salida sin darte un pijo de importancia, sereno, con la vista al frente. Lo normal, vaya. Sabes que los clientes de la terraza te miran de reojo, pero t\u00fa sales indiferente a la calle cual se\u00f1orito andaluz. Una visita a las bodegas Barbadillo, al final de la calle, con el term\u00f3metro marcando 30 grados y una suave brisa, parece un buen inicio de un d\u00eda de vacaciones. All\u00ed te sumerges en el olor de los toneles, que llaman botas, y en unas explicaciones la mar de interesantes acerca de la diferencia entre el fino y la manzanilla y de por qu\u00e9 se da \u00e9sta en unas bodegas s\u00ed y en otras no. Como si fueran de Bilbao, en Barbadillo tienen la mayor bodega de toda Andaluc\u00eda y tambi\u00e9n la m\u00e1s alta. Es del siglo XIX, la llaman &#8216;La Catedral&#8217; y lo es.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando sales de Barbadillo, tras la pertinente cata,\u00a0es mediod\u00eda,\u00a0sientes el calor\u00a0sanluque\u00f1o en todo el cuerpo y las esencias de la manzanilla te cosquillean la cabeza. Toca playa y te apetece gritar a los cuatro vientos: &#8216;Esto es vidaaaaaaaa&#8217;. Pero te contienes.\u00a0Entonces llega la parte amplia del d\u00eda: sombrilla, silla y libro; un\u00a0ba\u00f1o, un paseo largo por la orilla; otra vez sombrilla, silla y libro; otro\u00a0ba\u00f1o&#8230; As\u00ed cinco, seis, siete horas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Tras una ducha fr\u00eda,\u00a0es tiempo de \u00a0gastronom\u00eda. El est\u00f3mago se pone tenso. Los jugos g\u00e1stricos salpican las paredes. Quieren gasolina. Y as\u00ed, fresco como una lechuga, con la mente despejada,\u00a0empiezas\u00a0por calmar un tanto al cuerpo con\u00a0una copa de manzanilla y unas olivas en el patio de Medina Sidonia. La siguiente etapa, la fuerte, est\u00e1 esperando en la plaza del Cabildo. El Balbino est\u00e1 lleno, una vez m\u00e1s; y La Gitana, al lado, es una opci\u00f3n igual de buena. Media botella de manzanilla, jam\u00f3n y un\u00a0tomate ali\u00f1ado para empezar. Otra media para seguir, con unas ca\u00f1a\u00edllas,\u00a0ortiguillas y caz\u00f3n de adobo; y\u00a0otra media para pasar el \u00faltimo trago. Todo delicioso, relajado, barato y a una temperatura pl\u00e1cida, pl\u00e1cida.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Han sido muchos tragos, demasiados,\u00a0y al pasear por el centro antes de retomar la subida al hotel, pasa caminando un rostro conocido, pero enmascarado. Bajo una barba poblada, una gorra del rev\u00e9s y alg\u00fan kilo de m\u00e1s respecto a la \u00faltima vez, dos a\u00f1os atr\u00e1s, reconozco a G\u00fciza, el futbolista enfrascado en la aventura turca futbol\u00edstica y la aventura sanluque\u00f1a del coraz\u00f3n, pues all\u00ed tiene su novia y all\u00ed pasa largas temporadas. &#8216;Era Guiza&#8217;. &#8216;Qu\u00e9 va a ser Guiza. \u00bfT\u00fa viste la barba?&#8217;. &#8216;Que s\u00ed&#8217;. &#8216;Que no&#8217;. El debate marital me da como perdedor por efecto de la manzanilla La Gitana. Pero al d\u00eda siguiente, el mismo camarero de la v\u00edspera\u00a0lo confirmar\u00e1. &#8216;Quillo. Claro que ez er G\u00fciza. Aqu\u00ed al-la\u00edto eht\u00e1 la caza de la novia&#8217;. Esa noche volver\u00e1 a dejarse ver el delantero sentado con novia, suegro, barba y gorretu incluidos; y un poco m\u00e1s all\u00e1 a Seal, el cantante brit\u00e1nico, que va a cantar el fin de semana. Entonces irrumpe en la plaza el &#8216;Camar\u00f3n&#8217; de Sanl\u00facar, un singular personaje con el rostro arrugado y una melena blanca inmaculada\u00a0que tal parece un peluc\u00f3n. Se pone a cantar y a palmear. Lanza gritos estridentes y breves; y aunque nadie mira para \u00e9l, imagino a los cientos de pl\u00e1cidos presentes en las terrazas de los bares fundi\u00e9ndose en oles taurinos con su cantor. Pero qu\u00e9 arte tienes, Sanl\u00facar.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Sabores gaditanos 1) Sanl\u00facar rebosa sabor. 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