{"id":1033,"date":"2011-07-06T00:31:19","date_gmt":"2011-07-05T23:31:19","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=1033"},"modified":"2011-07-06T00:31:19","modified_gmt":"2011-07-05T23:31:19","slug":"the-doors-30-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/07\/06\/the-doors-30-anos-despues\/","title":{"rendered":"The Doors, 40 a\u00f1os despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p><strong>El 3 de julio de 1971 mor\u00eda Jim Morrison en Par\u00eds. Su novia, Pam, le encontr\u00f3 fiambre en la ba\u00f1era de un hotel. Ten\u00eda 27 a\u00f1os, se hab\u00eda metido de todo, menos zumo de naranja, y segu\u00eda los pasos, como \u00e9l mismo aventur\u00f3, de Jimi Hendrix y Janis Joplin, quienes tambi\u00e9n con 27 a\u00f1os la hab\u00edan palmado en septiembre y octubre de 1970 por meterse tanta ca\u00f1a como \u00e9l. Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, Jim Morrison, el alma de The Doors, sigue vivito y <!--more-->coleante musicalmente hablando. Si el sonido de algunos hist\u00f3ricos ha envejecido mal (Supertramp, Alan Parsons, Mike Oldfield, Jethro Tull e incluso, lamento decirlo, Bowie), el sonido de The Doors sigue vigente como un torrente. Es vital, provocador, duro, distinto, paranoide, embriagador, original, misterioso, envolvente, c\u00e1lido, ca\u00f1ero, rotundo, desfasante y rematadamente inigualable. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Anoche, mientras zapeaba en la habitaci\u00f3n de un hotel, top\u00e9 con la pel\u00edcula\/documental de Tom Dicillo &#8216;When your are strange&#8217; dedicada en 2009 a The Doors. No hab\u00eda conseguido verla y repas\u00e9 las grandes im\u00e1genes de los conciertos, con Morrison tirado por el suelo, retorcido, totalmente drogado\u00a0y la polic\u00eda montando guardia a su alrededor, poco antes de llev\u00e1rselo detenido. Grandes im\u00e1genes que llev\u00f3 a su culmen Oliver Stone en 1991 cuando rod\u00f3 la pel\u00edcula biogr\u00e1fica de Jim Morrison en la que ofrece una aut\u00e9ntica sobredosis de The Doors. La pel\u00edcula es en s\u00ed misma un megaconcierto y el relato de los cuatro grandes a\u00f1os del grupo, entre 1967 y 1971, es antol\u00f3gico. <\/strong><\/p>\n<p><strong>A Morrison lo enterraron en el cementerio parisino Per\u00e9 Lachaise, donde ya reposaban los huesos de Oscar Wilde, Balzac, Bizet, Chopin, Edith Piaf y un largo etc\u00e9tera. All\u00e1 se fue el provocador Jim Morrison, a poner la nota rebelde. Y all\u00e1 me fui yo, en un periplo parisino, en diciembre de 1991. Hab\u00edan pasado entonces veinte a\u00f1os de su muerte y la tumba de Jim Morrison ten\u00eda la mayor congregaci\u00f3n de todo el cementerio en aquella g\u00e9lida ma\u00f1ana. Estaba llena de pintadas, dedicatorias y retratos. Una docena de fans la rodeaban, mientras un radiocasette de los de entonces, apoyado sobre una mole de granito, pon\u00eda la banda sonora inevitable, con las pilas en sus \u00faltimos estertores: &#8216;Come on baby light my fire&#8230;&#8217;. Los congregados se pasaban botellas de vino y cerveza, que beb\u00edan a morro. Entonces lleg\u00f3 el momento culminante. Uno de ellos ech\u00f3 un largo trago, solt\u00f3 un rutio y derram\u00f3 los posos de la litrona sobre la tumba de Jim, a quien imagin\u00e9 abriendo la boca en ese preciso instante para que no se perdiera ni una gota del preciado l\u00edquido. <\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 3 de julio de 1971 mor\u00eda Jim Morrison en Par\u00eds. Su novia, Pam, le encontr\u00f3 fiambre en la ba\u00f1era de un hotel. 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