{"id":10409,"date":"2017-12-31T12:01:23","date_gmt":"2017-12-31T11:01:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=10409"},"modified":"2018-01-04T19:35:01","modified_gmt":"2018-01-04T18:35:01","slug":"dunnottar-glamis-y-stone-tres-castillos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2017\/12\/31\/dunnottar-glamis-y-stone-tres-castillos\/","title":{"rendered":"Dunnottar, Glamis y Stone (tres castillos)"},"content":{"rendered":"<p>(Once d\u00edas en Escocia 10)<\/p>\n<p><strong>Stonehaven es un acierto. Guarida de Piedra se llama este bonito pueblo situado al sur de Aberdeen. Cuando las autopistas se acercan a las ciudades empiezan a estar llenas de rotondas comunes para ambos sentidos. Un peligro. Y cometes el error de ir primero hacia Aberdeen, meterte en la boca del lobo con mucho tr\u00e1fico y desviarte luego hacia Stonehaven siguiendo la autopista. Siempre mejor las carreteras secundarias en Escocia, salvo alg\u00fan tramo concreto. El bed &amp; breakfast es, dicho est\u00e1, de revista. Todo medido al mil\u00edmetro. Un casero orgulloso de su casopl\u00f3n repas\u00e1ndote las excelencias de cada planta con un discurso que parece est\u00e9 grabando en directo para la BBC. Todo perfecto, c\u00e1lido, acogedor, con fotos de la feliz pareja y sus hijos adornando las escaleras, con un ventanal mirando al pueblo desde la habitaci\u00f3n del \u00e1tico y un desayuno a la carta\u00a0de foto\u00a0al que solo le falta\u00a0el matrimonio tocando arpa y violin\u00edn. El espigado casero, con gafas y perilla, oferta el uso de un gran sal\u00f3n con decantador de g\u00fcisqui incluido y tras una buena cena en el en\u00e9simo pub con encanto en el paseo mar\u00edtimo (el Ship Inn) no dudar\u00e1s en pegarle un tiento para rematar oportunamente la ruta del g\u00fcisqui recorrida durante el d\u00eda.<\/strong><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-10424\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s1-2-1024x768.jpg\" alt=\"s1\" width=\"1024\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s1-2.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s1-2-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s1-2-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Por la ma\u00f1ana, a primera hora, Stonehaven ofrece un paseo litoral hasta su gran atractivo: las ruinas del castillo de Dunnottar. Espectaculares. Recortadas contra el mar. Mitad &#8216;Inmortales&#8217;, mitad &#8216;Braveheart&#8217;, mitad &#8216;Hamlet&#8217;; esta \u00faltima, en versi\u00f3n de 1990, con Mel Gibson de rudo protagonista, rodada aqu\u00ed en parte. De esta ruina\u00a0fantasmal pasar\u00e1s en menos de una hora de coche a un palacio rebosante de esplendor: Glamis. En el castillo de Glamis naci\u00f3 la reina madre (Isabel, 1900-2002) cuando no sab\u00eda que reinar\u00eda. Resulta que &#8216;Cocinitas&#8217; (como la llamaban por su aspecto simple), de familia noble, se cas\u00f3 con un tartamudo hijo de rey pero destinado a ser solo infante. La abdicaci\u00f3n de Eduardo VIII para casarse con la Simpson, una mujer divorciada, un pecado en aquella Inglaterra de rancio abolengo, fue el desencadenante de que cambiase la historia. Muri\u00f3 Jorge V en enero de 1936 y Eduardo VIII fue rey\u00a0 hasta diciembre, cuando, antes de ser coronado, decidi\u00f3 pegarse el abierto con su amada en un gesto digno de pel\u00edcula, lo cual deriv\u00f3 los focos hacia su hermano menor, el tartamudo de la pel\u00edcula &#8216;El discurso del rey&#8217;.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-10425\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s2-2-1024x576.jpg\" alt=\"s2\" width=\"1024\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s2-2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s2-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s2-2-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s2-2.jpg 1363w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s3-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10426\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s3-2-300x144.jpg\" alt=\"s3\" width=\"300\" height=\"144\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s3-2-300x144.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s3-2.jpg 568w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Todo ello se cuenta en la interesant\u00edsima serie &#8216;The crown&#8217; (La corona). Y todo queda perfectamente al descubierto en Glamis, donde ver\u00e1s los salones donde almorzaban la Reina Madre, Jorge VI y sus hijos: la futura Isabel II (1926) y Margarita, que naci\u00f3 en el propio castillo y muri\u00f3 el mismo a\u00f1o que su madre (1930-2002). Todo ello, cabe insistir, cuando la l\u00ednea sucesoria era otra y ellos solo estaban<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s6-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-10427\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s6-1-300x212.jpg\" alt=\"The Drawing Room houses a Jacob de Wet painting, one of hundreds of art works throughout. Image courtesy Glamis Castle\" width=\"300\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s6-1-300x212.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/s6-1.jpg 630w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>destinados a ser una familia noble, adinerada y real, pero sin cargos institucionales. Glamis fue durante siglos residencia real. En la I Guerra Mundial, el castillo se convierte en hospital militar y la reina madre, entonces una adolescente, asiste a los soldados. La familia real brit\u00e1nica a\u00fan acude a Glamis y utiliza los salones que se admiran en la visita. En una inmensa chimenea con dos bancos a cada lado, explica la gu\u00eda, se sentaban Isabel y Margarita charlando y contemplando el fuego. En\u00a0\u00a0el sof\u00e1 de al lado jugaban a las cartas. Salones, dormitorios, capilla, cocinas&#8230; Todo est\u00e1 a la vista en este imponente castillo\/palacio rodeado de jardines. Hoy, esta mansi\u00f3n pertenece a un codiciado soltero. No a la descendencia de\u00a0<b>Isabel Bowes-Lyon, pues la reina madre fue la menor de nueve hermanos, por tanto la herencia del castillo est\u00e1 en manos de un sobrino nieto, cuya imagen se puede apreciar en algunos retratos enmarcados. La visita guiada no tiene desperdicio.<\/b><\/strong><\/p>\n<p><strong><b><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/st1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-10428\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/st1-1024x576.jpg\" alt=\"st1\" width=\"1024\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/st1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/st1-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/st1-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2017\/12\/st1.jpg 1363w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a>La \u00faltima escala del d\u00eda est\u00e1 a tres cuartos de hora en coche. Stone es la cuna de Escocia y en su castillo se coronaron sus primeros reyes, all\u00e1 por el siglo XIV. Como estamos en invierno, en este caso est\u00e1 cerrado. Pero te dejan recorrer sus jardines, donde no falta un laberinto tipo &#8216;El resplandor&#8217;, y circunvalar su fachada. Entras al laberinto, pero al cuarto giro tomas consciencia de que la cosa no va de broma y reculas. Si aparece Jack Nicholson con un hacha eres hombre muerto. De las ruinas de Dunnottar al esplendor de Glamis y la sobriedad de Stone en unas horas. El d\u00eda est\u00e1 m\u00e1s que cumplido. Toca poner rumbo al \u00faltimo bed &amp; breakfast. Al d\u00eda siguiente a\u00fan queda material antes de despegar desde Edimburgo a media tarde.<\/b><\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Once d\u00edas en Escocia 10) Stonehaven es un acierto. 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