{"id":10492,"date":"2018-03-03T19:58:42","date_gmt":"2018-03-03T18:58:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=10492"},"modified":"2018-03-15T23:07:24","modified_gmt":"2018-03-15T22:07:24","slug":"aquellas-tardes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2018\/03\/03\/aquellas-tardes\/","title":{"rendered":"Aquellas tardes"},"content":{"rendered":"<p><strong>En los a\u00f1os setenta, hace ya casi medio siglo, los gijoneses tuvimos un privilegio que acaso solo hayamos sabido valorar una vez perdido. Aquel Sporting de entonces era oro puro. Jugaba como los \u00e1ngeles y goleaba casi con la facilidad que lo hacen hoy el Madrid y el Bar\u00e7a. Castro, el entra\u00f1able maiz\u00f3n, era una garant\u00eda bajo los palos. Redondo, pura sobriedad; Maceda y Doria<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong> no dejaban pasar a nadie; aunaban dureza y elegancia; y Cundi, facultades, lo dec\u00eda todo con su apelativo. Qu\u00e9 decir de Joaqu\u00edn, a quien silbaban cuando empez\u00f3 por la banda derecha. Acab\u00f3 siendo el mejor centrocampista rojiblanco de todos los tiempos. Ciriaco pon\u00eda el orden, la <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/03\/1978.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-10493\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/03\/1978.jpg\" alt=\"1978\" width=\"550\" height=\"354\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/03\/1978.jpg 550w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/03\/1978-300x193.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a>conducci\u00f3n y finaliz\u00f3 su carrera metiendo penaltis en prosa y en verso. Mesa era un cuchillo. Jugaba al galope, con su melena al viento, regateando a propios y extra\u00f1os. El chico de la mochila le llamaban por su galopar encorvado, \u00ab\u00a1quillo!\u00bb por su origen gaditano. Si hasta ah\u00ed era espectacular, la delantera quitaba el hipo. Lo nunca visto. Estratosf\u00e9rica. Mor\u00e1n por la derecha, <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/03\/1979.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-10494\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/03\/1979.jpg\" alt=\"1979\" width=\"550\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/03\/1979.jpg 550w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/03\/1979-300x211.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a>serio e introvertido, puro regate, puro talento. Ferrero, por la izquierda, un abus\u00f3n que lleg\u00f3 a marcar goles tras dejar atr\u00e1s a cuatro y cinco defensas. En su soberbia, en ocasiones, regateaba a un defensa dos veces; una en ataque y otra \u00a1en sentido inverso hacia su porter\u00eda! Solo cuando \u00e9ste ca\u00edda doblado al suelo segu\u00eda adelante. Qu\u00e9 chup\u00f3n era. Faltaba Quini, \u00bflo conocen? El hombre gol, el ariete puro, el carisma, el pillo, la cabeza de oro; el aglutinador de todo lo dem\u00e1s. Atrev\u00e1monos a ponerle alg\u00fan defecto: no tiraba bien los penaltis, le costaba maquinarlos, pero as\u00ed todo met\u00eda bastantes. Y esa bondad suya&#8230; acaso no fuera buena para ganar una Liga. Eso le va m\u00e1s a Hugo S\u00e1nchez. Al bueno de Quini y a aquel equipazo de ensue\u00f1o quiz\u00e1 no solo le robasen la liga los \u00e1rbitros (que tambi\u00e9n), sino la falta un peque\u00f1o plus de creerse de verdad que pod\u00edamos ganarla. Es hacer de abogado del diablo decir esto, pero puede haber un poco de verdad en ello. El Sporting de finales de los setenta, el de Quini (no olvidemos a Ur\u00eda, aquel jugador n\u00famero doce de suculenta t\u00e9cnica que regateaba a cinco t\u00edos seguidos y cuando estaba ante el portero tiraba el bal\u00f3n a las nubes, \u00a1ay Ur\u00eda si hubieras sabido disparar como \u00e9l!) nos permiti\u00f3 a los gijoneses ni\u00f1os de entonces crecer con la idea de aquello era normal y luego, como la vida, despertar de un mal sue\u00f1o al tomar conciencia de que nunca jam\u00e1s volver\u00edamos a ver algo parecido aunque vayamos a vivir doscientos a\u00f1os, que tampoco.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong>Nos queda el tesoro del recuerdo y la amargura de que de aquel Sporting gal\u00e1ctico se fue deshojando sin un solo t\u00edtulo en sus vitrinas. La Real Sociedad, con much\u00edsimo menos, gan\u00f3 dos ligas seguidas. Se lo crey\u00f3. De aquella alineaci\u00f3n han desaparecido los hermanos Castro (De Castro en el DNI). El portero y el delantero centro. Dos hermanos que han encarnado como nadie la conjunci\u00f3n del talento y la nobleza. Sin Quini en el campo, sin aquel pillo que de los 30 a los 35 a\u00f1os, adem\u00e1s de marcar goles de todos los colores, aprendi\u00f3 a jugar al f\u00fatbol como los \u00e1ngeles, pasamos a tener al Quini estandarte, al hombre querido, admirado y abrazado en todos los campos de Espa\u00f1a. La noche del 27 de febrero tambi\u00e9n perdimos eso. \u00bfY\u0010qu\u00e9 nos queda ahora? Contemplar a Cundi, Joaqu\u00edn, Mor\u00e1n, Ferrero&#8230; portando su f\u00e9retro en El Molin\u00f3n ha sido un desgarro, un trago demasiado amargo. El bueno de Quini ya no est\u00e1. Se ha volatilizado en un instante. Y de hoy en adelante, por muchos homenajes que le hagamos, los gijoneses tendremos que aprender a convivir sin ese referente del que nos sent\u00edamos tan orgullosos. No tenemos buque insignia. Nos falta aquel \u00eddolo de los cromos y de la calle que irradiaba carisma, bondad y simpat\u00eda. Y eso no tiene soluci\u00f3n alguna por mucho consuelo que la busquemos.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong>Queda solo mirar al Sporting actual y emplazarlo a devolverle el domingo en Sevilla acaso una porci\u00f3n infinitesimal de todo lo que Quini nos dio con una victoria rotunda y brillante, como si fu\u00e9semos aquel equipo de ensue\u00f1o de los setenta. Ese ha de ser el primer tributo, \u00bfverdad Jony? Como si os estuviera viendo. Va por ti, Brujo.<\/strong><!--more--><!--more--><\/p>\n<p>(Publicado en EL COMERCIO el viernes 2 de marzo de 2018)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PD.-Qued\u00f3 pendiente hablar de ese Sporting setentero justo anterior al que casi gana\u00a0la Liga en el que brillaba con luz propia Tati Vald\u00e9s, otro crack. Ve\u00eda el f\u00fatbol como nadie y daba unos pases milim\u00e9tricos a los extremos aparte de tener un buen olfato de gol. Cuando en verano se fichaba a un extranjero raro para desbancarlo \u00e9l dec\u00eda: &#8220;Ya llegar\u00e1 el invierno&#8221;. Y cuando llegaba el invierno la batuta del equipo la ten\u00eda \u00e9l y s\u00f3lo \u00e9l.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los a\u00f1os setenta, hace ya casi medio siglo, los gijoneses tuvimos un privilegio que acaso solo hayamos sabido valorar una vez perdido. Aquel Sporting de entonces era oro puro. Jugaba como los \u00e1ngeles y goleaba casi con la facilidad que lo hacen hoy el Madrid y el Bar\u00e7a. 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