{"id":1053,"date":"2011-07-08T09:01:26","date_gmt":"2011-07-08T08:01:26","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=1053"},"modified":"2011-07-08T09:01:26","modified_gmt":"2011-07-08T08:01:26","slug":"el-mirlo-y-las-pateras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/07\/08\/el-mirlo-y-las-pateras\/","title":{"rendered":"El Mirlo y las pateras"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Sabores gaditanos 3)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando llega la hora de la cena surge quiz\u00e1s el \u00fanico debate del d\u00eda. \u00bfD\u00f3nde? Pero como es la cuarta vez que te adentras en tierras gaditanas, hay ya rincones conocidos. Entonces te das una ducha fr\u00eda que deja restos de arena en la ba\u00f1era, disfrutas un poco de la terraza de la habitaci\u00f3n y coges el coche. El paisaje entre Zahora y Punta Paloma (a pocos kil\u00f3metros de Tarifa) es ondulante, amarillo, limpio. Est\u00e1 cuajado de plantaciones de girasoles, luego <!--more-->irrumpe un parque e\u00f3lico inmenso, le siguen dehesas pobladas\u00a0por toros bravos, finalmente,\u00a0y la desviaci\u00f3n hacia Punta Paloma. En Radio Ol\u00e9, una guitarra flamenca interpreta &#8216;Billy Jean&#8217;, de Mikel Jackson; el h\u00edbrido suena francamente bien. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Para llegar al restaurate El Mirlo hay que tener fe. Nadie dir\u00eda que la carretera abombada por las ra\u00edces de los pinos e invadida por las dunas\u00a0te llevar\u00e1 a alguna parte. De repente unos carteles te advierten que entras en una zona militar y empiezan a llover amenazas: No se detenga, dicen. Pero est\u00e1 todo abandonado y t\u00fa tiras millas sin hacer caso. Entonces se acaba la carretera y empieza una pista. Tomas la primera desviaci\u00f3n que ves y te metes, sin querer, en una vivienda privada. Das las buenas tardes y media vuelta. A la curva siguiente ya pone &#8216;aparcamiento&#8217; y est\u00e1s en El Mirlo, un singular restaurante alzado unos 50 metros sobre el mar, desde el que ves \u00c1frica a 14 kil\u00f3metros en l\u00ednea recta. O sea, el lugar m\u00e1s estrecho del Estrecho, a decir de los aut\u00f3ctonos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El bar tiene un a\u00f1adido tipo chiringuito de playa, cubierto de paja y protegido del viento por ventanales. Las mesas de primera l\u00ednea se cotizan pues cenas viendo las lucecitas tenues de los africanos. Desde esa vista privilegiada parece una buena opci\u00f3n apostar por aceitunas, gazpacho y borriquete, un pescado de roca del Estrecho (&#8220;de aqu\u00ed mismo&#8221;, dice el camarero se\u00f1alando al mar), acompa\u00f1ado de una botella de Barbadillo. La cena resulta un \u00e9xito. Pero empiezas a pensar en las pateras y te sientes un poco culpable. T\u00fa poniendote tibio ante la desgracia ajena. Sin embargo, hace a\u00f1os que se cort\u00f3 el flujo. Desde que instalaron el radar, no pasa nadie. Detecta hasta un neum\u00e1tico. Lo cuenta el camarero, quien tiene fresco en la memoria el desfile de africanos por el mismo sendero que baja de El Mirlo hasta el mar, solo que en sentido inverso. &#8216;Pasaban por aqu\u00ed mismo. Pr\u00e1cticamente todos los d\u00edas. A veces les d\u00e1bamos ropa, comida&#8230;&#8217;. Hasta que pusieron el radar y el tr\u00e1nsito ces\u00f3 por completo en esta ex-zona militar.\u00a0 Sin pateras en el horizonte mental se puede rematar la faena con un postre y un caf\u00e9. En El Mirlo, con los pies en un continente y la vista en otro, la vida se ve diferente.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Sabores gaditanos 3) Cuando llega la hora de la cena surge quiz\u00e1s el \u00fanico debate del d\u00eda. \u00bfD\u00f3nde? 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