{"id":10599,"date":"2018-07-10T10:08:40","date_gmt":"2018-07-10T08:08:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=10599"},"modified":"2018-07-18T19:09:21","modified_gmt":"2018-07-18T17:09:21","slug":"el-yordas-25-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2018\/07\/10\/el-yordas-25-anos-despues\/","title":{"rendered":"El Yordas, 25 a\u00f1os despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p><strong>Subir el Yordas es una de esas cosas que no deben hacerse una vez en la vida, sino varias. En el viejo Ria\u00f1o, las subidas al Yordas organizadas en el \u00e1mbito familiar, desde la Villalona, en plena plaza del pueblo, ten\u00edan siempre un problema a\u00f1adido a la ascensi\u00f3n: levantarse de la cama. Siempre se hac\u00eda prop\u00f3sito de madrugar y nunca se lograba. As\u00ed, cuando la comitiva se adentraba en el bosque de Tende\u00f1a (\u00bfquedar\u00e1n urogallos?), tras atravesar el Campamento, el sol pegaba ya de lo lindo. Subir al Yordas siempre fue un hito, una costumbre, el gran ritual de la monta\u00f1a ria\u00f1esa, no solo porque la foto del Yordas figure en los tarros de miel, sino porque este es el gran emblema calizo del valle, su m\u00e1s fiel y elegante guardi\u00e1n. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10601\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y1-300x169.jpg\" alt=\"y1\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y1-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y1-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y1.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Tiraron Ria\u00f1o (1987), pasaron los a\u00f1os y muchos que solo\u00a0conceb\u00edan subir al Yordas por su cara frontal dejaron en el limbo de los sue\u00f1os la reedici\u00f3n de\u00a0esta conquista por la cara trasera, a trav\u00e9s del valle de San Pelayo, pese a ser una ruta f\u00e1cil, bonita\u00a0y con id\u00e9ntico destino.\u00a0Hace unas semanas, consciente de que hac\u00eda 25 a\u00f1os de que no sub\u00eda el Yordas y <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10602\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y2-300x169.jpg\" alt=\"y2\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y2-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y2-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y2.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>de que ya hab\u00eda cumplido 50; este gijon\u00e9s que escribe se fue tres d\u00edas en solitario a Boca de Hu\u00e9rgano (la esposa trabajaba) en los que se fue poniendo deberes crecientes. Primer d\u00eda, la Canalina hasta Barniedo. Segundo, Hormas. Y tercero, a las nueve, rompiendo la tradici\u00f3n familiar, el coche aparcado en Liegos. Hasta la desviaci\u00f3n media una hora de ruta, un precioso tramo con\u00a0visita\u00a0incluida de una bandada de buitres que acaso vieron una oportunidad en el caminante solitario. Luego, el bosque, precioso y silencioso, la oportuna fuente y el giro a la izquierda en la curva siguiente. Cuando asomas a la luz tras dejar atr\u00e1s la foresta ya despunta al final inconfundible la cima del Yordas y no tienes m\u00e1s que mirar hacia ella y caminar libremente, si bien <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10604\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y4-300x169.jpg\" alt=\"y4\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y4-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y4-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y4.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>hay una senda marcada por hitos. Un par de venaos en tierra y otro par de \u00e1guilas en el cielo acompa\u00f1an el tramo final pedregoso, salpicado a\u00fan por alg\u00fan nevero, que en la ascensi\u00f3n va dejando asomarse un grandioso espect\u00e1culo en 360 grados a la redonda. La cima deja a la vista La U\u00f1a, Acebedo, Lario, Polvoredo, Liegos, Bur\u00f3n, Vegacerneja y <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y10.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10605\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y10-300x169.jpg\" alt=\"y10\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y10-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y10-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y10.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Ria\u00f1o. Quedan ocultos por poco Boca y Carande. Y sepultados bajo el agua los desparecidos Viejo Ria\u00f1o, Pedrosa, Huelde, La Puerta, Anciles, Salio y \u00c9scaro, adem\u00e1s de dos suculentos trozos de Bur\u00f3n y Vegacerneja. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El sentimiento de volver a la cima del Yordas 25 a\u00f1os despu\u00e9s es extra\u00f1o. Las vistas no han dejado de ser espectaculares. Pero la historia personal, los recuerdos, la infancia&#8230; no pueden m\u00e1s que permanecer sumergidos bajo las aguas del pantano; y ese ayer que no volver\u00e1, con pantano o sin \u00e9l, supone una\u00a0ca\u00edda libre ineludible hacia la nostalgia. Quiz\u00e1\u00a0sea mejor no detener la mente demasiado y bajar r\u00e1pido tras 1 hora y 40 minutos de ascensi\u00f3n desde el puente. E intentar dejar en primer plano el ejercicio f\u00edsico, la monta\u00f1a, as\u00ed como el hito facil\u00f3n por otro lado de volver al Yordas.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10606\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y5-300x169.jpg\" alt=\"y5\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y5-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y5-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y5.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y6.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10607\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y6-300x169.jpg\" alt=\"y6\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y6-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y6-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y6.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y8.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-10608\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y8.jpg\" alt=\"y8\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y8.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y8-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/07\/y8-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La \u00faltima vez fue en 1993, con salida en kayak desde Ria\u00f1o, remando con David Alvarado, subida y remada de nuevo a media tarde con un inoportuno viento en contra que hizo m\u00e1s dura la ruta acu\u00e1tica que la propia ascensi\u00f3n. Pasa la vida y de repente te plantas en\u00a0 2018 sin haber rendido culto al gigante del valle durante un cuarto de siglo. Al regresar a Gij\u00f3n, la familia se contagia del deseo volver a sentirse en la cima del Yordas, algo as\u00ed como volver a conquistar la infancia&#8230; y no acabar\u00e1 este verano sin que la subida en solitario se reedite con una colectiva que incluya tortilla de patata, filetes empanados y ensalada, como en aquellos inolvidables d\u00edas de julio y agosto en el r\u00edo; cantimploras, varas de avellano y alg\u00fan que otro c\u00e1ntico de monta\u00f1a.\u00a0Una equipaci\u00f3n completa\u00a0para combatir el v\u00e9rtigo del recuerdo.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Subir el Yordas es una de esas cosas que no deben hacerse una vez en la vida, sino varias. 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