{"id":10691,"date":"2018-10-26T18:38:32","date_gmt":"2018-10-26T16:38:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=10691"},"modified":"2018-10-26T18:38:32","modified_gmt":"2018-10-26T16:38:32","slug":"gijoneses-en-el-gulag","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2018\/10\/26\/gijoneses-en-el-gulag\/","title":{"rendered":"Gijoneses en el Gulag"},"content":{"rendered":"<p><strong>All\u00e1 por los a\u00f1os 30, 40 y 50, millones de rusos fueron deportados al Gulag por el imperio del terror stalinista. Al igual que sucediera con los jud\u00edos en Alemania, los hacinaban en un tren y, dos o tres semanas despu\u00e9s, iniciaban una nueva vida, al filo de la muerte, en los campos de trabajo dispersos por toda la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sobre todo en Siberia y muchos por encima del C\u00edrculo Polar \u00c1rtico. A diferencia de los jud\u00edos, en este caso no era una cuesti\u00f3n de raza. Simplemente, de desafecto. Bastaba ser hijo de un deportado (al que hab\u00eda denunciado un vecino que ambicionaba su casa) para recibir la visita nocturna.<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_10693\" style=\"width: 967px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-11-redux.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-10693\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-10693\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-11-redux.jpg\" alt=\"Construcci\u00f3n de la &quot;Carretera de los Huesos&quot; en el extremo oriental de Siberia, con presos del Gulag.\" width=\"957\" height=\"538\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-11-redux.jpg 957w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-11-redux-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-11-redux-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 957px) 100vw, 957px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-10693\" class=\"wp-caption-text\">Construcci\u00f3n de la &#8220;Carretera de los Huesos&#8221; en el extremo oriental de Siberia, con presos del Gulag.<\/p><\/div>\n<p><strong>Pero en el Gulag no solo penaron los rusos. Tambi\u00e9n hubo espa\u00f1oles y, entre \u00e9stos, dos o tres marineros gijoneses. El final de la guerra civil espa\u00f1ola les pill\u00f3 atracados en Odesa y, al ser republicanos, decidieron en un primer momento no volver a la Espa\u00f1a de Franco. Los rusos los acogieron, pero cuando pasado un tiempo les exigieron implicarse en su causa, en especial tras entrar en guerra con Alemania, 45 de ellos recelaron y quisieron abandonar la URSS. Fueron tratados de traidores, detenidos y encarcelados en 1941. Solo uno regresar\u00eda con vida a Espa\u00f1a trece a\u00f1os despu\u00e9s.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong>Julio Mart\u00ednez Berros (Gij\u00f3n, 1900) fue el que menos resisti\u00f3. Tras pasar por varios campos de tr\u00e1nsito por las estepas centrales, lleg\u00f3 a Yakutsk, \u00abuna ciudad de hielo y penumbra\u00bb, donde estuvo dos meses trabajando en una l\u00ednea f\u00e9rrea a -40 grados. Las temperaturas ca\u00edan a veces hasta los -65, la ropa de los presos no era adecuada, algunos forraban zapatos de caucho con papel de peri\u00f3dico y cartones;y la comida era la justa para sobrevivir: medio kilo de pan al d\u00eda, una sopa de coles y un porcentaje m\u00ednimo de prote\u00ednas. El paisaje tampoco contribu\u00eda: en la tundra, llanuras de hielo con apenas l\u00edquenes y musgos, el invierno duraba nueve meses, una parte de ellos nocturna, y en los veranos hab\u00eda unos mosquitos casi peores que el fr\u00edo. Berros sobrevivi\u00f3 a las v\u00edas del tren, pero sucumbi\u00f3 en la posterior construcci\u00f3n de una carretera entre Norilsk y Dudinka. Fue uno de los seis u ocho espa\u00f1oles que fallecieron entre 1941 y 1942. No consta el motivo. Sol\u00eda ser escorbuto, disenter\u00eda, debilidad cardiaca, accidentes o algo muy parecido al hambre. Al muerto le hac\u00edan el honor de atarle su nombre a un pie, escrito en una tablilla, antes de lanzarlo a una fosa com\u00fan.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-redux.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-10692\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-redux-576x1024.jpg\" alt=\"gulag-redux\" width=\"576\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-redux-576x1024.jpg 576w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-redux-169x300.jpg 169w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/10\/gulag-redux.jpg 581w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/a>Avelino Acebal P\u00e9rez (Jove, 1894) tuvo mejor suerte. Lleg\u00f3 a Odesa como fogonero del buque gijon\u00e9s \u2018Inocencio Figaredo\u2019 y, trece a\u00f1os despu\u00e9s de su confinamiento en Siberia, ser\u00eda uno de los 286 espa\u00f1oles que embarcaron en el mismo puerto sovi\u00e9tico en el \u2018Sem\u00edramis\u2019 rumbo a Barcelona. Fue en 1954, un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Stalin. Junto a Acebal, regresaron ocho marineros asturianos y otras \u2018tipolog\u00edas\u2019 de encarcelados:presos de la Divisi\u00f3n Azul, aprendices de piloto a quienes pill\u00f3 en Rusia el fin de la contienda espa\u00f1ola y alg\u00fan ni\u00f1o de la guerra. Todos ellos hab\u00edan hecho pi\u00f1a en los campos de trabajo pese a tener unas ideolog\u00edas contrapuestas que en el caso de los republicanos se debilitaron con el stalinismo. En el Gulag coincidir\u00edan tambi\u00e9n con personajes como Lina Codina, madrile\u00f1a, esposa de Prok\u00f3fiev, quien aprendi\u00f3 a sacarle matices de felicidad, en plena Siberia, a unas franjas rojizas que irrump\u00edan un par de horas en el cielo en las inacabables noches de invierno; o la mujer de Molotov, o la amante de Boris Pasternak y su hija, en quienes el escritor se inspir\u00f3 para su universal \u2018Doctor Zhivago\u2019. De todos ellos da cuenta el escritor leon\u00e9s Secundino Serrano en su apasionante libro \u2018Espa\u00f1oles en el Gulag\u2019, del que tambi\u00e9n han escrito descarnadamente el nobel Solzhenitsyn y, este \u00faltimo a\u00f1o, la checa Monika Zgustova.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong>Queda un gijon\u00e9s. Jos\u00e9 S\u00e1ez Men\u00e9ndez (1900). Un enigma. Si Berros muri\u00f3 y Acebal sobrevivi\u00f3 a Siberia, S\u00e1ez figura como desaparecido. El primer maquinista del \u2018Inocencio Figaredo\u2019 intent\u00f3 fugarse a trav\u00e9s de Ruman\u00eda en enero de 1940 con otros cinco marineros y ocho pilotos espa\u00f1oles al no permit\u00edrseles abandonar la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Los detuvieron a todos. \u00bfAcab\u00f3 sus d\u00edas en el Gulag o en un pared\u00f3n? \u00bfVolvi\u00f3 a fugarse? \u00bfO se integr\u00f3? Solo Stalin lo sabe.<\/strong><\/p>\n<p>(Publicado en EL COMERCIO el viernes 26 de octubre de 2019)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>pd.-quedan mil asuntos en el tintero:<\/p>\n<p>1.La lista completa de nueve asturianos que volvieron del Gulag en el &#8216;Sem\u00edramis&#8217; es: 1. Avelino Acebal P\u00e9rez (Gij\u00f3n). 2.Alfredo Carre\u00f1o S\u00e1nchez (Siero). 3.Santos Gonz\u00e1lez Cangas (Oviedo). 4. Nicanor Guti\u00e9rrez Fern\u00e1ndez (Pola de Lena). 5. Jos\u00e9 Jim\u00e9nez D\u00edaz (Sama). 6.Gabriel Moreno Mart\u00ednez (Mieres). 7. Jos\u00e9 Rojo Rojo (Sevares). 8. Jer\u00f3nimo Arias P\u00e9rez (Laviana) y 9. Ricardo \u00c1lvarez P\u00e9rez (Ribadesella). Recordemos que Avelino era marino y los otros ocho hab\u00edan sido apresados en las filas de la Divisi\u00f3n Azul.<\/p>\n<p>2.Curioso dato es que la mortandad en los campos no superaba a la del resto de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Muchos mor\u00edan a consecuencia del trabajo intensivo en condiciones p\u00e9simas, pero todos los d\u00edas ten\u00edan un rancho justito para ir tirando; mientras la poblaci\u00f3n libre en ocasiones s\u00ed mor\u00eda de hambre.<\/p>\n<p>3.Curioso tambi\u00e9n que el Gobierno de la Rep\u00fablica en el Exilio, asentado en Par\u00eds, mir\u00f3 para otro lado durante esos a\u00f1os de Gulag entre 1941 y 1954. Si hab\u00eda republicanos apresados por Stalin algo habr\u00edan hecho. Esa era su teor\u00eda. Ni se les pasaba por la cabeza &#8216;enfrentarse&#8217; al genocida ruso, al que trataban como un h\u00e9roe. Franco, entretanto, tampoco mir\u00f3 para los presos de la Divisi\u00f3n Azul, en este caso al descartar &#8216;rebajarse&#8217; a negociar con un estado enemigo como era la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Muerto Stalin, las gestiones finales para fletar el barco que los trajo a Espa\u00f1a fueron desde\u00a0la Espa\u00f1a\u00a0franquista.<\/p>\n<p>4. El com\u00fan enemigo en que se convirti\u00f3 Stalin anul\u00f3 todo recelo entre rojos y azules en los campos de trabajo, donde prevaleci\u00f3 su origen espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>5. Las tareas en los campos eran variadas seg\u00fan d\u00f3nde estuvieran: explotaciones mineras (la m\u00e1s dura), construcci\u00f3n de carreteras, canales y puentes (tampoco estaba mal), tala de \u00e1rboles en los escasos bosques, intendencia, etc. Como castigo, tambi\u00e9n cab\u00eda que te mandasen cavar una gran zanja sobre un suelo helado duro como una piedra y una vez abierta, taparla de nuevo.<\/p>\n<p>6. El libro de Secundino Serrano es un compendio de datos interesant\u00edsimos que hace innecesaria la literatura. En el de Zgustova, centrado en las mujeres que sobrevivieron al Gulag, varias dicen que no reniegan de esta experiencia extrema. Consideran que sin ella no sabr\u00edan valorar la vida como lo hicieron despu\u00e9s. Un comportamiento singular que es com\u00fan a veces a otras personas que han vivido una experiencia extrema. Lo que les rodea luego lo consideran a veces liviano, superficial, confuso. El de Solzhenitsyn, el archifamoso &#8216;Archipi\u00e9lago Gulag&#8217; que le vali\u00f3 el Nobel, es una enmeraci\u00f3n de hechos ciertos vividos por \u00e9l y por otros compa\u00f1eros de prisi\u00f3n. A\u00fan estoy en \u00e9l. Dos an\u00e9cdotas antol\u00f3gicas son: una, la que lo inicia: unos trabajadores descubren en el subsuelo un r\u00edo helado y en \u00e9l peces helados qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos cientos de a\u00f1os atr\u00e1s. \u00a1Se los comieron! La otra ilustra el imperio del terror. Acto stalinista en una f\u00e1brica de papel. Acaba. Aplausos. Aplausos. Aplausos. 3, 4, 5, 6, 7 minutos. Nadie se atreve a dejar de aplaudir. Agotamiento total. Aplausos. Aplausos. 8, 9, 10 minutos. A los 11 minutos, el director de la f\u00e1brica toda la decisi\u00f3n. Deja de aplaudir y se sienta. Agradecimiento generalizado. Ha salvado vidas. Pero a la ma\u00f1ana siguiente es detenido. En el juicio r\u00e1pido le acusan de &#8216;gen\u00e9ricos&#8217; como desafecci\u00f3n al r\u00e9gimen y cosas por el estilo. Pero cuando se va (diez, veinte a\u00f1os al Gulag) el juez le susurra: \u00bfC\u00d3MO SE LE OCURRE DEJAR DE APLAUDIR EL PRIMERO?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>All\u00e1 por los a\u00f1os 30, 40 y 50, millones de rusos fueron deportados al Gulag por el imperio del terror stalinista. 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