{"id":10723,"date":"2018-11-29T10:24:35","date_gmt":"2018-11-29T09:24:35","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=10723"},"modified":"2018-11-29T10:24:35","modified_gmt":"2018-11-29T09:24:35","slug":"estocolmo-quies-veles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2018\/11\/29\/estocolmo-quies-veles\/","title":{"rendered":"Estocolmo, \u00bfquies veles?"},"content":{"rendered":"<p>(Viaje por el B\u00e1ltico 1)<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-10726\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/1.jpg\" alt=\"1\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/1.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/1-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/1-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>Cuatro d\u00edas en Estocolmo no dan para una tesis doctoral, pero s\u00ed para dar unas pinceladas de la capital sueca. La impresi\u00f3n es buena y mala a la vez. \u00bfPor qu\u00e9? Dos condicionantes previos determinan el lado adverso. Uno, haber estado en Oslo en 2017, un referente contra el que pierde por goleada. Dos, dibujar en tu mente una\u00a0ciudad\u00a0id\u00edlica e irreal con un dise\u00f1o innovador y unos habitantes rubios, altos, guapos y divertidos. Falso de toda falsedad. Estocolmo, sin embargo, es una gran urbe que, para sorpresa de tu idea equivocada, tiene un perfil centroeuropeo, con se\u00f1oriales edificios de cinco plantas de principios de siglo XX y sus gentes, mediado noviembre, tienden al gesto sombr\u00edo, sin que despunten tampoco brads pitts ni pivonas despampanantes. El ejemplo paradigm\u00e1tico del ambiente trist\u00f3n son los restaurantes, con un predominio abrasivo del modelo gabacho de vela por mesa y ambiente l\u00fagubre. Se presupone &#8216;rom\u00e1ntico&#8217;, pero esto en una ciudad sin luz, donde el sol brilla por su ausencia, es la apuesta m\u00e1s equivocada que hacerse pueda.<\/strong><\/p>\n<p><strong> <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10727\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/2-300x169.jpg\" alt=\"2\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/2-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/2-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/2.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hechas las cr\u00edticas, Estocolmo, qu\u00e9 duda cabe, es una gran ciudad desplegada a ambos lados de una lengua de mar protegida del oleaje (puede llegar a parecer un lago) con\u00a0tres islas intermedias que forman un galimat\u00edas complejo de identificar a primera vista:\u00a0su casco hist\u00f3rico, <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10728\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/3-300x169.jpg\" alt=\"3\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/3-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/3-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/3.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>donde est\u00e1n el palacio real y la Fundaci\u00f3n Nobel; Skeppholmen, con los decepcionantes Moderna Museet y ArkDes (Museo del Dise\u00f1o), y una tercera donde habitan el Vasa Museet y el parque etnogr\u00e1fico Skansen, ambos de inter\u00e9s, adem\u00e1s del car\u00edsimo Museo de Abba para los frikies. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Estocolmo recibe al cil\u00farnigo con un extra\u00f1o orbayu que no requiere paraguas. Son como min\u00fasculos \u00e1tomos de lluvia suspendidos en el aire. Los d\u00edas dos y tres el cielo est\u00e1 simplemente gris cemento y el cuarto, unos minutos antes del anochecer (lo cual ocurre en noviembre a las 3.30) de repente se quiebran las nubes y unos haces de luz iluminan parcialmente la ciudad, un acontecimiento que deja a aut\u00f3ctonos y turistas con la mirada suspendida en esa inusual fuente de energ\u00eda como quien observa un platillo volante. Dicho esto, es una suerte la &#8216;no lluvia&#8217;, lo fundamental en cualquier viaje para poder patearlo todo a conciencia con comodidad. Pero la gran ciudad no doblega a los elementos adversos como debiera. No se le ocurre otra cosa que llenar sus restaurantes de tristes y est\u00fapidas velas. No insistiremos m\u00e1s. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10729\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/4-300x169.jpg\" alt=\"4\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/4-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/4-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/4.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>En el r\u00e1nking de lo visto, el Ayuntamiento de Estocolmo, \u00bfqui\u00e9n lo dir\u00eda verdad?, se lleva la nota m\u00e1s alta. El stadhuset, as\u00ed se dice, es interesante por fuera y majestuoso por dentro; superior incluso a su rival de Oslo, adonde derivan el Premio Nobel de la Paz (\u00bfY por qu\u00e9? Pues porque cuando <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10730\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/5-300x169.jpg\" alt=\"5\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/5-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/5-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/5.jpg 909w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Alfred Nobel lo dej\u00f3 todo escrito a finales del XIX Suecia y Noruega eran un mismo pa\u00eds). Tras la entrega de premios en el Concert Hall, los suecos se van a su Consistorio a la gran gala que incluye cena y baile para 1.300 apretados invitados en sendos habit\u00e1culos a cada cual m\u00e1s bello y rotundo. Esta visita se complementa con el Museo de los Nobel, donde una visita guiada de media hora, a cargo de Peter, aporta numeros\u00edsimos datos de gran inter\u00e9s; sobre la vida de Nobel, sobre los premiados, sobre alguna an\u00e9cdota&#8230; La mejor es la de un premiado de investigaci\u00f3n de principios de siglo que cuando era cr\u00edo no dud\u00f3 en denunciar a sus padres a la polic\u00eda al comprobar que \u00e9stos le hab\u00edan sisado el dinero de la hucha cerdito con el que pensaba comprarse su primer microscopio. Los agentes se presentaron en casa a pedir cuentas y a los padres no les qued\u00f3 otra que comprar el artilugio a su pitagor\u00edn. La Fundaci\u00f3n Nobel pide a sus premiados que cedan un objeto querido para exponerlo y el microscopio del denunciante est\u00e1 entre ellos. Vargas Llosa regal\u00f3 una figura de un hipop\u00f3tamo.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/6.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-10731\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/6.jpg\" alt=\"6\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/6.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/6-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2018\/11\/6-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>El Vasamuseet es el otro gran atractivo. All\u00e1 por el siglo XVII, la poderosa familia Vasa encarg\u00f3 un innovador barco de guerra para el monarca de entonces y el resultado fue un precioso nav\u00edo, engalando con mil relieves en su popa, que se hundi\u00f3 el d\u00eda de su estreno nada m\u00e1s salir a mar abierto. No cab\u00eda otra, dada su desproporcionada verticalidad y la escasa quilla. Corr\u00eda 1628.\u00a0Tras 333 a\u00f1os en el fondo del mar, en 1961 fue reflotado y ensambladas de nuevo hasta 14.000 piezas en una d\u00e1rsena sobre la que construyeron un edificio para protegerlo y abrir las puertas del museo m\u00e1s visitado de Escandinavia. La visita resulta espectacular. Unos metros m\u00e1s all\u00e1 est\u00e1 Skansen, un gran parque etnogr\u00e1fico donde los suecos han acumulado\u00a0en una colina casas tradicionales del pa\u00eds (graneros, viviendas&#8230;) y, entre ellas, un curioso zoo, donde destacan sobremanera cinco lobos hiperactivos. Nadie espera ir a Estocolmo a contemplar cinco lobos, pero as\u00ed es y la experiencia resulta verdaderamente interesante. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Al otro lado del casco hist\u00f3rico hay un curioso museo de la fotograf\u00eda (fotografiska) con una exposici\u00f3n permanente muy simp\u00e1tica. Y en las afueras de la ciudad, 10 kil\u00f3metros, el palacio de verano de los reyes, Drottningholm, adonde se llega tras una r\u00e1pida conexi\u00f3n de metro y bus. Los jardines son bonitos; el palacio, flojo. Pero junto a \u00e9l hay un curioso teatro\u00a0que destacan como el m\u00e1s antiguo del mundo que se conserva en su estado original. Data de 1766 y en \u00e9l se divert\u00edan los reyes con la nobleza. B\u00e1sicamente, no iban a ver las representaciones sino a ligar y para esas tareas el mujer\u00edo\u00a0practicaba\u00a0un lenguaje de signos con sus abanicos que explica detalladamente el gu\u00eda, Peter, el mismo Peter que dos d\u00edas despu\u00e9s har\u00e1 la visita guiada en la Fundaci\u00f3n Nobel. &#8216;\u00bfD\u00f3nde estar\u00e1s ma\u00f1ana?&#8217;, le preguntar\u00e1s al despedirte. Aclara que alterna dos museos; no m\u00e1s. En ese \u00faltimo d\u00eda en Estocolmo, el palacio real, en pleno casco hist\u00f3rico, amanece cerrado. \u00bfQu\u00e9 ocurre? Est\u00e1 de visita el presidente de Italia y han cerrado. <\/strong><\/p>\n<p><strong>De Estocolmo quedan tambi\u00e9n en el recuerdo sus famosas alb\u00f3ndigas con pur\u00e9 de patata, su pasi\u00f3n por las ensaladas y una lujosa comida en Lisa, en un bonito mercado, donde por un pescado, un vino y un postre le rebanan a uno casi cien euros. Tambi\u00e9n es una ciudad musical. As\u00ed, a precio de ganga, diez por barba, asistir\u00e1 uno al &#8216;R\u00e9quiem&#8217; de Mozart en una bonita iglesia. Y al salir, antes de entrar a un lujos\u00edsimo centro comercial a echar un vistazo le sorprender\u00e1n las voces alegres de unos j\u00f3venes por la calle. \u00a1El f\u00fatbol! Alg\u00fan partido ha habido que ha arrancado una sonrisa a esa silenciosa poblaci\u00f3n. Un fornido suecu se para en mitad de la calle ante el cil\u00farnigo, le mira decidido y estrecha su mano con pasi\u00f3n mientras dice algo ininteligible. Est\u00e1 contento, pero como\u00a0va solo necesita un contacto humano para compartir su alegr\u00eda por ese misterioso partido. Probe.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Viaje por el B\u00e1ltico 1) Cuatro d\u00edas en Estocolmo no dan para una tesis doctoral, pero s\u00ed para dar unas pinceladas de la capital sueca. La impresi\u00f3n es buena y mala a la vez. \u00bfPor qu\u00e9? Dos condicionantes previos determinan el lado adverso. 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