{"id":10846,"date":"2019-05-17T16:32:14","date_gmt":"2019-05-17T14:32:14","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=10846"},"modified":"2019-05-17T16:32:14","modified_gmt":"2019-05-17T14:32:14","slug":"el-druida-del-dobra-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2019\/05\/17\/el-druida-del-dobra-1\/","title":{"rendered":"El druida del Dobra (1)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hace justo dos a\u00f1os, un par de amigos gijoneses deciden ir a pasar el fin de semana a la Olla de San Vicente con tienda de campa\u00f1a, algo de comida y una guitarra. Ya lo han hecho m\u00e1s veces. El plan es disfrutar de d\u00eda de ese bell\u00edsimo remanso de agua del r\u00edo m\u00e1s cristalino de Asturias, hacer algo de monte y, llegada la noche, encender un fuego, canturrear un poco y dormir en plena naturaleza. Sin embargo, el plan se ver\u00e1 truncado la primera noche de forma abrupta. La Olla, muy frecuentada en verano, es un peque\u00f1o para\u00edso en mayo sin apenas presencia humana pese a estar a media hora a pie desde la carretera de Cangas de On\u00eds al Pont\u00f3n. Est\u00e1n ya con la hoguera encendida, pero no han puesto la tienda, en la pradera encaramada sobre el r\u00edo, desde donde se domina su desembocadura a la gran &#8216;olla&#8217;. Entonces escuchan unos gritos acompa\u00f1ados de la luz de un frontal que avanza, veloz, hacia ellos desde la parte baja. Es la voz de un hombre que les insulta desaforadamente. &#8220;Hijos de puta, cabrones, fuera de ah\u00ed, esto es m\u00edo, lo vais a llenar de mierda, mecaguendios..&#8221;. El energ\u00fameno avanza y ellos, sin tiempo\u00a0para reflexionar, deciden esconderse entre las zarzas.<\/strong><\/p>\n<p><strong> <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/05\/olla-redux.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-10853\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/05\/olla-redux-1024x737.jpg\" alt=\"olla-redux\" width=\"1024\" height=\"737\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/05\/olla-redux-1024x737.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/05\/olla-redux-300x216.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/05\/olla-redux-768x553.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/05\/olla-redux.jpg 1055w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a>El hombre llega, no le ven la cara debido al frontal,\u00a0es corpulento, aparentemente fibroso, en\u00e9rgico y sigue\u00a0gritando e insultando. No salen.&#8221;Se que est\u00e1is ah\u00ed. Mecaguendios, \u00a1salir! Cabrones. Esto es m\u00edo. Aqu\u00ed no pod\u00e9is estarrrrr&#8221;. Esperan un rato y al final se va. Entonces vuelven a la hoguera sin dar cr\u00e9dito a lo vivido. Ambos tienen 40 a\u00f1os y son grandes amantes de la naturaleza; es decir, no van por ah\u00ed dejando cosas tiradas. Tambi\u00e9n son plenamente pac\u00edficos. Sin embargo, uno de ellos, por si las moscas, coge un buen palo por si retorna el energ\u00fameno. Se sientan en la hoguera y empiezan a tranquilizarse. Pero pasados unos minutos, de nuevo irrumpen la luz del frontal, los gritos y el avance cuesta arriba. J. (les llamaremos por su inicial) amaga con volver a levantarse, pero D. se niega. &#8220;Yo no me voy. No estoy haciendo nada malo&#8221;. Se quedan sentados, silenciosos. Entonces aparece, amenazante, el energ\u00fameno, que lleva un palo en la mano. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Vuelve a gritarles, a insultarles, a decirles, fuera de s\u00ed, que no pueden estar ah\u00ed, que se vayan inmediatamente. D. intenta calmarlo dici\u00e9ndole que no est\u00e1n haciendo nada malo y pidi\u00e9ndole que se tranquilice. Pero lejos de amilanarse, grita m\u00e1s y levanta el palo en se\u00f1al de amenaza. Entonces a D. se le hinchan los cojones con esta absurda situaci\u00f3n, coge el palo y se levanta haci\u00e9ndole frente. La situaci\u00f3n se tensa por momentos. Parece irreal, pero es verdad. Dos desconocidos, de noche, a la luz de una hoguera y un frontal, uno frente al otro, midi\u00e9ndose con un palo alzado al aire, tanteando sus fuerzas y amenaz\u00e1ndose mutuamente. Seguramente, en ese instante, a los dos gijoneses se les pasar\u00eda por la cabeza el absurdo en que se hab\u00eda convertido un fin de semana de relajante monta\u00f1a. Pero la situaci\u00f3n es esa y hay que darle una soluci\u00f3n. Lo cierto es que la determinaci\u00f3n de D. al levantarse con el palo ha descolocado un poco al energ\u00fameno, al que no puede ver bien la cara por culpa del frontal. D. percibe que la intensidad de sus gritos ha bajado un diapas\u00f3n al hacerle frente y aprovecha el momento de duda para argumentar; para dejarle claro que no est\u00e1n haciendo nada malo, que lo dejar\u00e1n todo limpio y que les deje en paz. \u00c9l sigue vociferando, pero se aplaca un tanto. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cinco minutos despu\u00e9s, el druida del Dobra est\u00e1 sentado en la hoguera con los dos gijoneses, que han conseguido &#8216;domarlo&#8217; para que depusiera sus amenazas. Pero la historia no ha hecho m\u00e1s que comenzar&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>(ma\u00f1ana, cap\u00edtulo 2)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace justo dos a\u00f1os, un par de amigos gijoneses deciden ir a pasar el fin de semana a la Olla de San Vicente con tienda de campa\u00f1a, algo de comida y una guitarra. Ya lo han hecho m\u00e1s veces. 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