{"id":10924,"date":"2019-09-30T13:12:22","date_gmt":"2019-09-30T11:12:22","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=10924"},"modified":"2019-11-14T10:19:48","modified_gmt":"2019-11-14T09:19:48","slug":"cilurnigutatis-boulevard-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2019\/09\/30\/cilurnigutatis-boulevard-1\/","title":{"rendered":"Cilurnigutatis Boulevard 1 (Escocia)"},"content":{"rendered":"<p><strong>1.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Aquel tipo grandull\u00f3n, de p\u00f3mulos afenimados y prominente mand\u00edbula, parec\u00eda Quentin Tarantino. Y, ciertamente, lo era. Entr\u00f3 al Escocia con una chupa de cuero negro abierta y una camiseta blanca debajo, demasiado abrigado para septiembre, aunque la noche gijonesa no alcanzaba ya los veinte grados. Franque\u00f3 la puerta un tanto encorvado, sonriendo, en\u00e9rgico, mientras dec\u00eda algo as\u00ed como &#8220;thats truth&#8221; a las dos hermosas damas que le escoltaban, y re\u00edan, mostrando unas dentaduras que emit\u00edan luminosos destellos. C\u00edlur, apoyado en la pared exterior con una cerveza, mir\u00f3 de reojo, con disimulada naturalidad, sin mostrar amago alguno de sorpresa al presentarse ante sus ojos, en un chispazo, uno de los m\u00e1s grandes directores del momento y dos diosas del calibre de Audrey Herpburn y Marilyn Monroe. \u00bfC\u00f3mo era posible aquello? Norma Jean Baker hab\u00eda muerto en 1962 por una sobredosis de barbit\u00faricos, o asesinada seg\u00fan otras versiones, cuando contaba 36 hermosos a\u00f1os. Y Audrey Kathleen Ruston, en 1993, a los 63, de un c\u00e1ncer colorrectal. 36 y 63, cifras inversas para un final de dos mujeres que no fueron precisamente felices en sus vidas privadas. Una en Los \u00c1ngeles; la otra en Suiza. Sin embargo, ah\u00ed estaban, en pleno 2029, entrando al pub de moda de Gij\u00f3n acompa\u00f1adas de m\u00edster Tarantino, no precisamente el mayor especialista en pel\u00edculas de amor, sino m\u00e1s bien el director m\u00e1s sanguinario de su tiempo. \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda con ellas? \u00bfEran acaso espectros o m\u00e1s bien hologramas? <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/09\/cilur-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-10936\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/09\/cilur-1.jpg\" alt=\"\" width=\"438\" height=\"838\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/09\/cilur-1.jpg 438w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/09\/cilur-1-157x300.jpg 157w\" sizes=\"(max-width: 438px) 100vw, 438px\" \/><\/a>La realidad es que en aquel Gij\u00f3n todo, absolutamente todo era posible. Ese todo hab\u00eda comenzado una d\u00e9cada atr\u00e1s cuando Steven Spielberg descubri\u00f3 una rese\u00f1a en The New York Times sobre las nutrias del parque Isabel la Cat\u00f3lica y sus matanzas diarias de todo tipo de aves. Ansioso de un nuevo proyecto, pero sin ideas nuevas, decidi\u00f3 buscar una nueva versi\u00f3n de una pel\u00edcula protagonizada por un animal cazador, agresivo, que derivase en los ataques a humanos; y se desplaz\u00f3 secretamente a Gij\u00f3n para analizar aquel fen\u00f3meno que se estaba dando junto al estadio de El Molin\u00f3n. Aquello supondr\u00eda el inicio del rodaje de &#8216;Nutria&#8217;, una pel\u00edcula de terror que Spielberg acab\u00f3 por dejar a medias al cruzarse en su camino un proyecto de mucho m\u00e1s empaque, inspirado tambi\u00e9n a la vera del Piles: &#8216;Aguar\u00f3n&#8217;. En todo ello pensaba C\u00edlur, rememorando aquellos trepidantes a\u00f1os que acabaron por convertir Gij\u00f3n en la nueva meca del cine, cuando pasaron ante \u00e9l Tarantino, Audrey y Marilyn. Salvo deshonrosas excepciones, los aut\u00f3ctonos dejaban a su aire a aquel famoseo que dejaba en la ciudad toneladas de dinero con objeto de que se sintiera c\u00f3modo. De modo que mientras en la barra del Escocia Manzanita despachaba unos golpes de tekila a las tres estrellas el resto de parroquianos segu\u00eda a lo suyo como si tal cosa. Esa era la clave del \u00e9xito. El Escocia, de hecho, se hab\u00eda puesto de moda entre el famoseo despu\u00e9s de que Manza diera una noche con la puerta en las narices al mism\u00edsimo Joaqu\u00edn Sabina. Toc\u00f3 la puerta a eso de las tres de la ma\u00f1ana uno de sus m\u00fasicos, con Sabina a la vista unos metros detr\u00e1s. Hab\u00eda ambiente dentro pero la normativa obligaba a tenerlo ya cerrado.<br \/>\n<\/strong><strong>-\u00bfPodemos tomar una?, dijo el m\u00fasico.<br \/>\n-Lo siento, est\u00e1 cerrado, replic\u00f3 Manza viendo perfectamente a Sabina.<br \/>\nVuelven a tocar. Vuelve a abrir Manza. Pero esta vez quien llama es el propio Sabina.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 quies?<br \/>\n-No que si podemos tomar algo, anota Sabina como dici\u00e9ndole a la interfecta, f\u00edjate bien, mocosa, con qui\u00e9n est\u00e1s hablando.<br \/>\n-Ya le dije al tu amigu que est\u00e1 cerrao. Y plas.<br \/>\nAquel portazo a Joaqu\u00edn Sabina en las narices fue noticia de los telediarios al d\u00eda siguiente y los colectivos por la igualdad lo consideraron un gesto ejemplificador para todos los seres humanos, a los cuales se equiparaba en un trato equitativo; recibido, por ende, en las esferas internacionales como tal. Manzanita fue reclamada en numerosos foros para dar conferencias -Estocolmo, Nueva York, Tokio&#8230; &#8211;\u00a0 y cuando decidi\u00f3 que ya estaba bien de charlas el Escocia se hab\u00eda convertido en un s\u00edmbolo. Del portazo a Sabina en las narices al rodaje de &#8216;Nutria&#8217; y &#8216;Aguar\u00f3n&#8217;, la depresi\u00f3n de Los \u00c1ngeles y la ebullici\u00f3n de Gij\u00f3n fue todo una imparable secuencia que se le escap\u00f3 de las manos a todo el mundo. La productora de &#8216;Gattaca&#8217; vio en las chimeneas de Abo\u00f1o una mina futurista para rodar una secuela; Abbas Kiarostami pas\u00f3 de su premiada &#8216;El sabor de las cerezas&#8217; a &#8216;Pomarada&#8217;, la cuarta entrega de King Kong tuvo su \u00e9pica escena final en la torre Bankunion, y en la bah\u00eda de San Lorenzo dormit\u00f3 durante meses el &#8216;Bounty&#8217; para replantear &#8216;Rebeli\u00f3n a bordo&#8217; a la gijonesa. Solo algunos ejemplos de los que se nutr\u00eda Tarantino con sus particular\u00edsimas invitadas mientras les explicaba las excelencias de la ciudad a \u00a0la que acababan de llegar. C\u00edlur, pegado a la puerta del pub, puso la antena y pudo escuchar perfectamente c\u00f3mo Quentin, como buen guionista, empezaba la historia por el principio.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Aquel tipo grandull\u00f3n, de p\u00f3mulos afenimados y prominente mand\u00edbula, parec\u00eda Quentin Tarantino. Y, ciertamente, lo era. Entr\u00f3 al Escocia con una chupa de cuero negro abierta y una camiseta blanca debajo, demasiado abrigado para septiembre, aunque la noche gijonesa no alcanzaba ya los veinte grados. 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