{"id":10959,"date":"2019-10-11T22:17:23","date_gmt":"2019-10-11T20:17:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=10959"},"modified":"2019-11-14T10:21:54","modified_gmt":"2019-11-14T09:21:54","slug":"cilurnigutatis-boulevard-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2019\/10\/11\/cilurnigutatis-boulevard-4\/","title":{"rendered":"Cilurnigutatis Boulevard 4 (Varsovia)"},"content":{"rendered":"<p>4.<\/p>\n<p><strong>No se puede decir que Quentin, pese al esfuerzo, se hubiera salido con la suya. A una mujer, al menos en Espa\u00f1a, amigo, no se la conquista con una historia de aguarones. Y a dos, menos, aunque sean extranjeras y famosas. El sanguinario Quentin Tarantino hab\u00eda culminado su historia absolutamente exhausto. Le hab\u00eda puesto tal pasi\u00f3n al asunto, hab\u00eda querido ser tan expl\u00edcito, con sus teatrales pausas y sus increscendos en los momentos de mayor tensi\u00f3n que su presi\u00f3n arterial y el vigesimotercer tequila dieron con sus huesos en el archipisado suelo del Escocia. Literalmente, se desplom\u00f3 con el \u00faltimo aliento. No perdi\u00f3 la consciencia, pero qued\u00f3 al l\u00edmite, con una chisposa sonrisilla y un brillo en los ojos propio de quien acaba de alcanzar el \u00e9xtasis en el ejercicio de su pasi\u00f3n como narrador. Alfredo, siempre atento a la clientela, se dispuso a llamar r\u00e1pidamente al cham\u00e1n del barrio, dando al mismo tiempo un giro a la m\u00fasica que atemperase el comp\u00e1s de espera. Sonaban ahora los Credence cuando irrumpi\u00f3 Ziprus tras dejar aparcado en la puerta el carrito de los psicotr\u00f3picos, torpemente disimulados en las tripas de aquellos paramentos ilustrados con los dibujos, ya ro\u00eddos, de unos infantiles helados. La auscultaci\u00f3n fue r\u00e1pida. Ziprus diagnostic\u00f3 una simple mo\u00f1a complicada por un estado larvario de &#8216;excitaci\u00f3n por podenca&#8217; (2, hizo constar tras mirar de reojo desde su singular contrapicado), recet\u00f3 una manzanilla doble con an\u00eds y plante\u00f3 la conveniencia de no dejar solas a tan distinguidas damas. Su pensamiento fue preclaro: la ocasi\u00f3n la pintaban calva. De forma que una vez incorporado, enderez\u00f3 su curvada espalda cuanto pudo (lleg\u00f3 a escuchar un chasquido, pero trat\u00f3 de abstraerse de las inclemencias de la edad) y extendi\u00f3 gentil su mano a las dos celebridades que le contemplaban. Siempre le gustaba de decir aquello de &#8220;las hijas de las mujeres a las que am\u00e9 tanto me besan ahora como si fuese un santo&#8221;, pero en esta ocasi\u00f3n ni Audrey ni Marilyn sab\u00edan con qui\u00e9n trataban y deb\u00eda por tanto empezar de cero, sin alharacas, pero sabiendo certeramente el terreno que pisaba. <\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/quentin-redux.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-10975\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/quentin-redux-300x212.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/quentin-redux-300x212.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/quentin-redux-768x542.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/quentin-redux.jpg 910w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Ziprus, toda una caja de sorpresas, puso en danza su refinado ingl\u00e9s de Oxford y les expuso, groso modo, que su embajador hab\u00eda quedado fuera de combate, en breves minutos una brigada creada ad hoc para las celebritis les trasladar\u00eda a su hotel y por tanto pod\u00edan ya irse con la m\u00fasica a otra parte. Solo le quedaba completar su ronda con el carrito por cuatro calles de Cimavilla, dejarlo a recaudo y podr\u00edan irse ya a tomar la \u00faltima. Tan ex\u00f3tica debi\u00f3 parecerles la situaci\u00f3n que ambas beldades, rubia y morena, empujadas adem\u00e1s por la popularidad del cham\u00e1n, intercambiaron una sonrisa y se situaron cada una a un lado del transaccionador de productos ilegales. Se encaminaron por la calle \u00d3scar Olavarr\u00eda en singular tr\u00edo con el tirador del carro anunciando al respetable, con su preclaro chorro de voz, &#8220;anfetas, hach\u00eds, farrrrrrlopa; hagan juego; amino\u00e1cidos de \u00faltima generaci\u00f3n; elixires variosssss&#8221;. Media hora despu\u00e9s, consumadas unas ventas y aparcado el carro, pasaron de nuevo delante del Escocia, Ziprus salud\u00f3 a C\u00edlur, al cual no hab\u00eda visto antes; y los cuatro se fueron juntos a rematar la noche al Varsovia. <\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/marilyn-redux.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-10976\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/marilyn-redux-300x218.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/marilyn-redux-300x218.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/marilyn-redux-768x558.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/marilyn-redux.jpg 875w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/audrey-redux.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10977\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/audrey-redux-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/audrey-redux-300x300.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/audrey-redux-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/audrey-redux-768x768.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/10\/audrey-redux.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>De camino, los dos viejos amigos empezaron a charlar mientras las damas les segu\u00edan a corta distancia. Aquella noche de septiembre parec\u00eda a\u00fan veraniega. El aire estaba quieto y los term\u00f3metros se hab\u00edan anclado en los 19 grados como si quisieran dormitar en una apacible quietud. El reloj marcaba las 2.30. Era viernes y el ambiente en la plaza del Marqu\u00e9s era a\u00fan notable. En la plaza Mayor a Audrey se le atasc\u00f3 un tac\u00f3n y las risas corrieron como una c\u00e1lida brisa hasta salir al Muro. El espect\u00e1culo era maravilloso. No era, ciertamente, una impresi\u00f3n aborigen. Marilyn y Audrey caminaban enfrascadas en una interminable conversaci\u00f3n sobre el pedo de Quentin y sus proyectos de rodaje, cuando al cruzar la calle y asomarse a la p\u00e9trea balaustrada que se asomaba al arenal de San Lorenzo suspendieron sus chanzas y lanzaron un sonoro &#8220;ohhhhhh&#8221;, ante el cual C\u00edlur y\u00a0 Ziprus se giraron orgullosos. No era para menos. La mar estaba en calma y aquella densa masa de agua emit\u00eda destellos plateados iluminada por una Luna llena que reinaba majestuosa en el horizonte. En mitad de la bah\u00eda resplandec\u00eda el armaz\u00f3n de madera del &#8216;Bounty&#8217;, el barco de &#8216;Rebeli\u00f3n a bordo&#8217;. Aquel romance de Marlon Brando y Tarita en Tahit\u00ed, escenificado en la pel\u00edcula y llevado por ambos en la vida real, iba a reescribirse ante la ciudad de Gij\u00f3n, pues la Metro no hab\u00eda quedado nada satisfecha de aquella nominaci\u00f3n para siete Oscars que se qued\u00f3 finalmente en nada. &#8216;Laurence de Arabia&#8217; le hab\u00eda comido la tostada y ahora proyectaban, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, grabar una versi\u00f3n asturiana de aquella hermosa pel\u00edcula de 1962.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>C\u00edlur estaba siguiendo aquel remake con fiel atenci\u00f3n para reflejar su particular visi\u00f3n en la revista de cine que hab\u00eda fundado a\u00f1os atr\u00e1s, cuando decidi\u00f3 dejar la prensa diaria y fundar &#8216;El Magullu&#8217;, de tirada internacional. As\u00ed fue c\u00f3mo llegaron al Varsovia, con una maravillosa media entrada que permit\u00eda desplazarse con comodidad. Decidieron dar ox\u00edgeno a sus invitadas otra media hora. Ellas se sentaron dos bancos largos de la barra radiantes de carisma, como si todos los focos del bar las iluminasen en exclusiva; C\u00edlur y Ziprus se separaron apenas tres metros para asomarse a una ventana abierta y contemplar las luces nocturnas de la playa y, con el rumor del suave oleaje entremezcl\u00e1ndose con un repertorio de Elvis, abordaron el gran asunto que C\u00edlur tra\u00eda entre manos. El &#8216;Bounty&#8217; se le hab\u00eda metido entre ceja y ceja.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>4. No se puede decir que Quentin, pese al esfuerzo, se hubiera salido con la suya. A una mujer, al menos en Espa\u00f1a, amigo, no se la conquista con una historia de aguarones. 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