{"id":11102,"date":"2019-11-25T09:25:01","date_gmt":"2019-11-25T08:25:01","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=11102"},"modified":"2019-11-25T09:28:36","modified_gmt":"2019-11-25T08:28:36","slug":"cilurnigutatis-boulevard-16-la-fiesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2019\/11\/25\/cilurnigutatis-boulevard-16-la-fiesta\/","title":{"rendered":"Cilurnigutatis Boulevard 16 (La fiesta)"},"content":{"rendered":"<p>16. La fiesta<\/p>\n<p><strong>Si hab\u00eda un rodaje en Gij\u00f3n, Sergio Ramos procuraba convertirlo en el epicentro de sus fiestas. De modo que &#8216;Rebeli\u00f3n a bordo&#8217; iba a ser la gran protagonista del fiest\u00f3n de aquel jueves, con una maqueta a escala del &#8216;Bounti&#8217; anclada en mitad de la terraza de Abanico Estelar, palmeras, cocoteros, trozos de playa rematando la base de las paredes y pantallas donde se reproduc\u00edan, sin sonido, para no aturullar, las pel\u00edculas uno y dos, tanto en la terraza como en la sala. En unos casos, estabas viendo a Clark Gable y Charles Laughton en plena guerra psicol\u00f3gica. En otros, a Marlon Brando y Trevor Howard. En carne y hueso, se esperaba a Brad Pitt y Russell Patata Crowe. Ver ver\u00edamos. El despliegue era total. Entre los invitados figuraba ciertamente el equipo al completo de rodaje. Ramos y Guti ten\u00edan un buen poder de convocatoria y era de esperar que no faltase el famoseo. Al entrar, los asistentes deb\u00edan elegir una m\u00e1scara con la tem\u00e1tica &#8216;Bounti&#8217; como hilo conductor. Uno pod\u00eda ser Polanski, Brad Pitt, Russell Patata Crowe, \u00a1Tarita! Pero tambi\u00e9n Quentin Tarantino, Marilyn Monroe, Audrey Herpburn o Steven Spielberg. Los due\u00f1os de Abanico quer\u00edan que las estrellas hollywoodienses (hab\u00eda que ir cambiando el t\u00e9rmino por cilurnigatitenses) se sintieran c\u00f3modas y por tanto la proliferaci\u00f3n de caretas con sus rostros, extraordinariamente logradas, les permit\u00eda nadar c\u00f3modamente en una pecera llena de pececillos similares. Para no complicar demasiado las cosas, cada sexo deb\u00eda elegir caretas de su palo. El efecto era maravilloso. Uno pod\u00eda mirar de un vistazo la terraza y contemplar ante s\u00ed de un plumazo cien marilyns, cien audreys, \u00a1cien taritas! Hab\u00eda cinco de hombre y tres de mujer.<\/strong><\/p>\n<p><strong>C\u00edlur y Lifus hab\u00edan entrado recordando aquel d\u00eda en que llegaron al Jard\u00edn juntos en la moto de Lifus. Ten\u00edan tal pedal que al aparcar delante de la puerta ninguno de los dos record\u00f3 apoyar un pie en el suelo y la moto cay\u00f3 de lado como un \u00e1rbol reci\u00e9n talado, con sonrojante bochorno para ambos, pues les vio todo el mundo tirados con la moto encima. C\u00edlur dud\u00f3. Al final, cogi\u00f3 la careta de Brad Pitt, para ganar papeletas. Lifus ser\u00eda esa noche Polanski, Sando opt\u00f3 por ser Crowe y Murias se qued\u00f3 con Quentin.<\/strong><br \/>\n<strong>-Ya ver\u00e1s, cuando nos queramos dar cuenta vamos a estar hablando con un desconocido.<\/strong><br \/>\n<strong>-Mejor entonces dirigirse al mujer\u00edo. As\u00ed no fallas; terci\u00f3 Sando.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/11\/EF0MS4B1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11143\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/11\/EF0MS4B1.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/11\/EF0MS4B1.jpg 960w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/11\/EF0MS4B1-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/11\/EF0MS4B1-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/a>El ambiente era arrollador. M\u00fasica animada, risas, c\u00f3cteles, camareros y camareras en patinetes con suculentas bandejas y, enseguida, la primera actuaci\u00f3n en el escenario de la terraza. Un grupo de nativos tocaban instrumentos retumbantes, como si estuvieran en Isla Reuni\u00f3n recibiendo a la tripulaci\u00f3n del &#8216;Bounti&#8217;. A Ramos y Guti les gustaban mucho las mezclas ex\u00f3ticas y as\u00ed, entre tambores y gongs irrumpi\u00f3 Mar\u00eda Jos\u00e9 Santiago, reina de la tonada astur, vestida (o desvestida m\u00e1s bien) de nativa y enton\u00f3 unas melod\u00edas afro-rurales que daban voz a los instrumentos polinesios. El efecto era maravilloso. Quentin Murias se lo hab\u00eda callado, pero el escenario y otros rincones de la sala estaban cuajados de adornos de We Make Home.<br \/>\n-Mira al Murias, qu\u00e9 zorraplas.<br \/>\n-Contigo hay que esconder las cartas, acot\u00f3.<br \/>\n-O sea que va tambi\u00e9n Guti a la tienda.<br \/>\n-Y m\u00e1s que t\u00fa no sabes.<br \/>\n-Va a haber que ponerte un esp\u00eda.<br \/>\n-M\u00e9tele una c\u00e1mara al rinoceronte, terci\u00f3 Sando.<br \/>\n-No es mala idea.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los tambores y la voz de Mar\u00eda Jos\u00e9 Santiago creaban un cl\u00edmax total. Un ritmo que empujaba a saltar a bailar y as\u00ed fue. Dos r\u00e1pidos mojitos pusieron al grupo en danza, se adue\u00f1aron de un rinc\u00f3n de la pista de baile y los cuatro amigos empezaron a moverse como si estuvieran liberados sobre las arenas polinesias. Movimientos de manos, estilo &#8216;Pulp Fiction&#8217;, incursiones tribales, gestos todos espont\u00e1neos que se adue\u00f1aron r\u00e1pidamente de toda la terraza, que vibr\u00f3 al un\u00edsono como si todos y cada uno conformaran la tripulaci\u00f3n del &#8216;Bounty&#8217; redireccionada hacia un musical estilo &#8216;Mamma M\u00eda&#8217;. Ninguno de los cuatro ten\u00eda ni pu\u00f1etera idea de bailar, eran m\u00e1s de barra. Pero las caretas y el alcohol les hab\u00edan dado alas. Era la gran terapia de las fiestas de m\u00e1scaras, que provocaban normalmente una desinhibici\u00f3n generalizada. El c\u00f3ctel era siempre un \u00e9xito. A los lados de la pista hab\u00eda cuatro vasos de sidra gigantes de cinco metros de alto con un grifo de autoservicio. En uno hab\u00eda mojito, en otro margarita, en otro daikiri y el cuarto era un combinado secreto. A sus pies, unos cuencos ofertaban el hielo. En las mesas, cestas de frutas tropicales enteras rodeadas de vasijas con las mismas troceadas; platos con salazones, microhamburguesas, croquetas de jam\u00f3n ib\u00e9rico y de molleja&#8230; Aquello era el para\u00edso. El disfrute era total, aunque C\u00edlur, mientras re\u00eda y bailaba, oteaba con el rabillo del ojo a ver si identificaba a la Tarita gijonesa de alguna manera. Misi\u00f3n imposible, de momento. S\u00ed le pareci\u00f3 ver en un altillo, tranquilos, a seis Spielberg jugando tranquilamente a las cartas, entre los cuales crey\u00f3 identificar al aut\u00e9ntico Steven Spielberg y a Prese, su infiltrado. La noche era larga y era mejor dejar correr el tiempo, pues era costumbre que el famoseo tardara en asomar. Sol\u00edan empezar en un reservado, en altura, y cuando el ambiente se distend\u00eda por completo era cuando pod\u00edan dar el paso de ir a los lugares comunes.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La segunda sorpresa musical de la noche lleg\u00f3 desde el cielo. Agarrado a una liana, bramando como tarz\u00e1n, desfil\u00f3 de repente sobre las cabezas de la gente el nuevo invitado: Rodrigo Cuevas. El agitador folcl\u00f3rico, con liguero y a pecho descubierto, dio un giro a las danzas tribales con un repertorio de Queen, aprovechando su parecido con Freddie Mercury, versi\u00f3n chaparreta todo sea dicho, se desgarr\u00f3 con tres temas de AC\/DC y remat\u00f3 la faena con unos ex\u00f3ticos ritmos \u00e1rabes sacados de la chistera que convirtieron la pista en una zambra. No era noche para contar la historia del Toro Barroso. Y lo sab\u00eda. Lo siguiente fue una provocaci\u00f3n en toda regla. Treinta &#8216;taritas&#8217; haciendo el baile frontolateral que cautiv\u00f3 a Marlon Brando en Isla Reuni\u00f3n. No eran indudablemente ella, pero guardaban entre todas una armon\u00eda; melenas largas morenas, sonrientes, sincronizadas. Volvieron los tambores, volvieron los ritmos polinesios y la pista se aline\u00f3 ante el escenario en filas organizadas como por arte de magia emulando los bailes de las ind\u00edgenas. Para entonces Lifus ten\u00eda la careta torcida para un lado, Murias daba muestras de agotamiento y Sando se hab\u00eda venido arriba totalmente. Ciprus estaba fuera de s\u00ed. La cogorza amenazaba con una exaltaci\u00f3n de la amistad en toda regla o con dejarlo fuera de combate en cualquier momento. Tocaba reponer fuerzas, comer unos frutos secos y rebajar el alcohol. Hab\u00eda visto tantas Taritas a su alrededor que la cosa parec\u00eda irse de las manos.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/11\/images-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11151\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2019\/11\/images-3.jpg\" alt=\"\" width=\"268\" height=\"188\" \/><\/a>Entonces ocurri\u00f3. Se gir\u00f3 y la vio con dos amigas. A los protagonistas se les permit\u00eda no llevar careta. Ellos decid\u00edan. Lo se\u00f1alaban y se re\u00edan. Lo cual le dio pie para acercarse.<\/strong><br \/>\n<strong>-Un placer saludar a la gran estrella de la noche.<\/strong><br \/>\n<strong>-Ya ser\u00e1 menos. Las estrellas hoy est\u00e1n en la pista. \u00a1Vaya estil\u00edn!<\/strong><br \/>\n<strong>-Aprecio iron\u00eda en vuestras palabras, distinguida Tarita, m\u00e1xime viniendo de una bailarina profesional.<\/strong><br \/>\n<strong>-Bueno&#8230; Entusiasmo no te falta (risas).<\/strong><br \/>\n<strong>-\u00bfAcaso os atrever\u00edais a ense\u00f1arme unos pasos? Me sentir\u00eda muy honrado.<\/strong><br \/>\n<strong>-\u00a1Vamos!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Dicho y hecho, Tarita y las dos amigas avanzaron a pista junto a C\u00edlur en el preciso instante en que se representaba en el escenario, por sexta vez, la gran escena de &#8216;Rebeli\u00f3n a bordo&#8217; cuando aquella hermosa ind\u00edgena deslumbr\u00f3 a Marlon Brando en la pel\u00edcula y en la vida real, pues se convertir\u00eda en su esposa. Desatado por los efluvios del alcohol, C\u00edlur se situ\u00f3 frente a su dama y la sigui\u00f3 como pudo, pues lo suyo pas\u00f3 a ser una danza celestial, con giros de cadera a un lado y a otro, brazos en alto, sonrisa perfecta, sensualidad y belleza en estado puro mientras aquel mazapil\u00f3n gijon\u00e9s desatascaba sus huesos de forma tan poco armoniosa como entusiasta. Los mojitos empujaron todo lo que pudieron y mientras bailaban \u00e9l justific\u00f3 su careta de Brad Pitt para &#8220;estar a la altura&#8221; de tan distinguida damisela, aprovechando la ocasi\u00f3n para preguntar por el aut\u00e9ntico.<\/strong><br \/>\n<strong>-Polanski los tiene atados en corto. Yo aprovech\u00e9 hace un rato para escapar a ver a las amigas. Pero los tiene en un reservado. No quiere descontrol.<\/strong><br \/>\n<strong>-\u00bfY qu\u00e9 tal en las distancias cortas?<\/strong><br \/>\n<strong>-Pues muy guapo, est\u00e1 claro, pero no se relaciona.<\/strong><br \/>\n<strong>-\u00bfNo es majo?<\/strong><br \/>\n<strong>-Es educado, pero yo todav\u00eda no rod\u00e9, o sea que estoy pendiente de ver c\u00f3mo sale. \u00a1Y nerviosa! Porque esto no es lo m\u00edo. Yo aqu\u00ed no pinto nada.<\/strong><br \/>\n<strong>-Pues yo dir\u00eda que Polanski ha dado en el clavo. \u00a1Vas a superar a Tarita! Y luego a ver qui\u00e9n te para.<\/strong><br \/>\n<strong>-Te recuerdo que soy historiadora del arte. Aqu\u00ed me siento como un florero.<\/strong><br \/>\n<strong>-Bueno, cuando m\u00edster Pitt se fije en ti no te volvemos a ver. Acu\u00e9rdate lo que le pas\u00f3 a Marlon Brando.<\/strong><br \/>\n<strong>-No caer\u00e1 esa breva.<\/strong><br \/>\n<strong>-Cuando acabe el rodaje me lo dices (risas) (falsas).<\/strong><br \/>\n<strong>-Vale.<\/strong><br \/>\n<strong>-\u00bfDar\u00e1s una exclusiva a &#8216;Magullu&#8217;?<\/strong><br \/>\n<strong>-Imposible. Tengo un contrato leonino.<\/strong><br \/>\n<strong>-Bueno, por lo menos nos dejar\u00e1s sacarte alg\u00fan primer plano de restallu. Lo tenemos f\u00e1cil (piropo).<\/strong><br \/>\n<strong>-Muchas gracias.<\/strong><br \/>\n<strong>-\u00bfY Polanski se enrolla?<\/strong><br \/>\n<strong>-Es serio, met\u00f3dico, piqui\u00f1uco&#8230; Yo los he visto a todos tres veces porque el rodaje que me afecta a\u00fan no empez\u00f3. Poco te puedo decir.<\/strong><\/p>\n<p><strong>C\u00edlur aprovech\u00f3 un cambio del sentido del baile para coger las manos a su Tarita y hacer el giro juntos, un tacto que le supo a gloria. Soltarlas le pareci\u00f3 un crimen pero hab\u00eda que guardar las formas. Dudaba si avanzar m\u00e1s en la conversaci\u00f3n. Ganas no le faltaban, pero el instinto le dec\u00eda que deb\u00eda esperar a que pasara el rodaje. Atacar ahora pod\u00eda ser precipitado con el rubiqu\u00edn de Hollywood a\u00fan en el horizonte. Hab\u00eda que esperar acontecimientos, aguardar a que se serenasen las aguas. Mostrar inter\u00e9s, pero no quemar las naves tan pronto. Era momento de sembrar. No dejaba de venirle a la cabeza esa frase de la serie &#8216;Isabel&#8217; de los consejeros de los reyes cuando alguno se encabritaba y otro le dec\u00eda &#8220;\u00a1teneos!&#8221;. A \u00e9l le tocaba ahora &#8216;tenerse&#8217;, por dif\u00edcil que fuera. Los amigos de ambos hab\u00edan entablado conversaci\u00f3n, lo cual le hab\u00eda dado bastante cuartelillo.<\/strong><br \/>\n<strong>-Por cierto, estoy encantado con la novia de &#8216;Super Rat\u00f3n&#8217;, \u00a1vaya fichaje!<\/strong><br \/>\n<strong>-Ya te lo dije. Es una crack.<\/strong><br \/>\n<strong>-Lo es. Piqui\u00f1uca pero matona.<\/strong><br \/>\n<strong>-(Risas).<\/strong><br \/>\n<strong>-Ya solo nos falta fichar una historiadora del arte para &#8216;Magullu&#8217;.<\/strong><br \/>\n<strong>-No me parece que encaje bien, lo m\u00edo son los museos.<\/strong><br \/>\n<strong>-Bueno, en este momento, no est\u00e1s precisamente en un museo, ni trabajando en uno&#8230;<\/strong><br \/>\n<strong>-Ya. Todo se andar\u00e1.<\/strong><br \/>\n<strong>-No te pregunt\u00e9 por Russell Patata Crowe&#8230;<\/strong><br \/>\n<strong>-(Risas)&#8230; \u00bfPatata?<\/strong><br \/>\n<strong>-Bueno, est\u00e1 un poco a\u00f1oclau, \u00bfno?<\/strong><br \/>\n<strong>-(M\u00e1s risas) Parece majo. Y no me tires de la lengua que no te puedo contar nada, aunque tampoco es que sepa mucho, la verdad.<\/strong><br \/>\n<strong>-No te preocupes. A esta hora no estoy trabajando (afirm\u00f3 arrim\u00e1ndose a su oreja, que roz\u00f3 fugazmente con los labios, nuevo placer sensorial).<\/strong><br \/>\n<strong>-Ya, ya. T\u00fa no descansas.<\/strong><br \/>\n<strong>-Observa (apostill\u00f3 C\u00edlur haciendo unos grotescos giros tropicales con sus manos). \u00bfLlamas a esto no descansar?<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>16. 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