{"id":11273,"date":"2020-01-14T10:17:08","date_gmt":"2020-01-14T09:17:08","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=11273"},"modified":"2020-01-14T10:17:08","modified_gmt":"2020-01-14T09:17:08","slug":"cilurnigutatis-boulevard-26-castilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2020\/01\/14\/cilurnigutatis-boulevard-26-castilla\/","title":{"rendered":"Cilurnigutatis Boulevard 26 (Castilla)"},"content":{"rendered":"<p>26.<\/p>\n<p><strong>Pelayo y Carlos V hab\u00edan sido la puerta de entrada a la Asturias y Castilla de los siglos VIII y XVI. Ahora, Quentin se dispon\u00eda a ponerse las gafas de bucear en la forja de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, con Isabel y Fernando al frente, all\u00e1 por el \u00faltimo cuarto del siglo XV. Isabel la Cat\u00f3lica hab\u00eda nacido en Madrigal de las Altas Torres en 1451. All\u00ed, en el magno enclave abulense, empezar\u00eda su nuevo marat\u00f3n de historia. La entrada de la vespa con sidecar portando a Marilyn y Audrey en las empedradas calles de Madrigal tuvo un efecto similar al de un platillo volante con un ej\u00e9rcito de marcianos rojos a bordo. Aquel choque de siglos, del glamour hollywoodiense con la sobriedad castellana no dej\u00f3 a nadie indiferente. La visita guiada era a las 11.30 y all\u00ed estaban puntuales aquellos tres personajes a las puertas del magno convento que en su d\u00eda fuera residencia de verano de Juan II, el padre de Isabel la Cat\u00f3lica. <\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_121547.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11305\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_121547.jpg\" alt=\"\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_121547.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_121547-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_121547-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>La monja de clausura encargada aquel d\u00eda de las visitas realiz\u00f3 una introducci\u00f3n en el claustro mientras sus tres y \u00fanicos espectadores de aquella ma\u00f1ana, junto a cuatro japoneses, atend\u00edan ceremoniosamente. Juan II tuvo con su primera esposa a quien fuera a ser Enrique IV y con la segunda a Isabel y Alfonso. La historia deparar\u00eda que Isabel fuera a ser hija, hermana, madre y abuela de reyes. El claustro era impresionante en su sobriedad. El habit\u00e1culo donde naci\u00f3 Isabel la Cat\u00f3lica incluso dir\u00edase claustrof\u00f3bico en sus dimensiones; y la capilla, curios\u00edsima. En pleno centro, un extra\u00f1o pante\u00f3n acog\u00eda tres tumbas que daban descanso eterno, unidos, a tres personajes dispares de la \u00e9poca: Catalina de Castilla (hija de Juan II y su primera mujer Mar\u00eda de Arag\u00f3n, o sea hermanastra de Isabel), Mar\u00eda de Arag\u00f3n (hija bastarda de Fernando el Cat\u00f3lico) y Juana (hija natural de Carlos V fuera del matrimonio que cay\u00f3 por un pozo del convento a los siete a\u00f1os y se ahog\u00f3). La sala de cortes, el coro&#8230; Quentin escuchaba concentrado todas las explicaciones; Marilyn y Audrey parec\u00edan un tanto estremecidas por el ambiente.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_111402.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11306\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_111402.jpg\" alt=\"\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_111402.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_111402-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_111402-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>Al salir de aquel lugar donde hab\u00eda comenzado en cierto modo la historia de la Espa\u00f1a moderna, se encaramaron a una de las torres que daban nombre a Madrigal, en su d\u00eda un fort\u00edn amurallado que rondaba el centenar de torreones defensivos. Hoy d\u00eda a\u00fan quedaban algunos en pie y desde uno de ellos pudieron divisar con nitidez la iglesia donde fue bautizada Isabel, en el centro del pueblo, y extramuros, a apenas un paseo, las ruinas del convento agustino donde fue educada en sus tres\u00a0 primeros de vida, antes de mudarse a Ar\u00e9valo. El mismo convento donde morir\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s Fray Luis de Le\u00f3n y donde Isabel se refugiar\u00eda siendo ya moza del intento de su hermanastro el rey Enrique IV de casarla con un franc\u00e9s. La llanura rodeaba todo. Aquel recio paisaje castellano llenaba de ideas la mente de Quentin que, media hora despu\u00e9s, pisaba emocionado las ruinas del convento de extramuros, donde en un arranque se puso a declamar a Shakespeare alzando su mano derecha hacia un trozo de muro derruido como si portase sobre ella una calavera: &#8220;To be or not to be, thats the question&#8221;, afirm\u00f3 con un potente chorro de voz antes de prorrumpir en una sonora carcajada que contagi\u00f3 a sus damas.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_125906-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11307\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_125906-1.jpg\" alt=\"\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_125906-1.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_125906-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_125906-1-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>Los tres llegaron a Ar\u00e9valo a tiempo de conquistar su coqueto castillo de piedra blanca, totalmente remozado, con unas vistas de ave rapaz sobre esta bonita villa. Media hora despu\u00e9s estaban degustando un delicioso cochinillo en El Fig\u00f3n de Ar\u00e9valo. Quentin pidi\u00f3 que les sirviesen uno entero, pues acumulaba un voraz apetito. Una gran ensalada y un hermoso lech\u00f3n. Cuando tuvo ante s\u00ed la cabeza, la tom\u00f3 con una mano, la puso ante s\u00ed, como si de un duelo entre iguales se tratase, y trat\u00f3 de arrancar la nariz del puerco de una dentellada. Quiso masticarla pero aquello eran todo huesos y debi\u00f3 abortar el operativo. Tras el chasco inicial, tom\u00f3 un buen trozo de lechazo y empez\u00f3 a emitir sonidos guturales de satisfacci\u00f3n con cada trozo de carne acompa\u00f1ado de su crujiente corteza. Ummm. Ummmmm. Ohhhhhh. Ahhhhhh. Un trozo de cochinillo y un buen trago de Ribera. As\u00ed sucesivamente, intercalado con una sabrosa ensalada, hasta no dejar ni el rabo de aquel suculento puerco. Sus damas, reacias en un principio, tampoco lo hicieron mal.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En Ar\u00e9valo no hab\u00eda restos del palacio donde Isabel vivi\u00f3 hasta los diez a\u00f1os acompa\u00f1ada de Alfonso y de su madre, Isabel de Portugal, hasta que los hermanos fueron reclamados por Enrique IV a la corte segoviana. Quentin ote\u00f3 la plaza donde hab\u00eda vivido la futura reina y se fueron, con el est\u00f3mago bien nutrido, a su siguiente escala: Medina del Campo.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_153725.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11308\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_153725.jpg\" alt=\"\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_153725.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_153725-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_153725-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>El castillo de la Mota, encaramado sobre la urbe, luc\u00eda majestuoso. All\u00ed tuvieron noticia los ilustres visitantes de que su doble amurallamiento hab\u00eda sido una decisi\u00f3n, a finales del siglo XV, precisamente de Isabel y Fernando. La visita guiada por una joven result\u00f3 magistral. All\u00ed Quentin recre\u00f3 los asedios, los ca\u00f1onazos, los dramas de los presos arrojados al pudridero, el cautiverio del hijo del Papa Borgia y su fuga a la antigua usanza, por una ventana, la gran panor\u00e1mica de la azotea, adonde subieron con dos actores que iban representando los tiempos de mercado, cuando Medina era centro de actividad castellana. Una vez en la plaza mayor de la hist\u00f3rica localidad vallisoletana, se adentraron en el palacio que acogi\u00f3 los \u00faltimos d\u00edas de vida de Isabel la Cat\u00f3lica, ah\u00ed donde decidi\u00f3 modificar su testamento y nombrar a Fernando regente en nombre de Juana la Loca mientras el futuro Carlos V no alcanzara la mayor\u00eda de edad; un cambio que pretend\u00eda dejar de lado al d\u00edscolo Felipe el Hermoso, quien solo se hab\u00eda granjeado antipat\u00edas. En aquella habitaci\u00f3n se recreaba la fotograf\u00eda final, con Fernando apenado ante el lecho y un cardenal Cisneros preso tambi\u00e9n de un hondo pesar. El ambiente luctuoso hizo mella en aquellos tres testigos pese a los cinco siglos transcurridos de aquel desenlace habido el 26 de noviembre de 1504.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_095057-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11309\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_095057-1.jpg\" alt=\"\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_095057-1.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_095057-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191207_095057-1-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>La noche en Tordesillas, donde Quentin, Marilyn y Audrey se pusieron tibios a tapas colesterolescas del tipo de sangre frita, oreja, morros, torreznos y ri\u00f1ones, dio paso a un amanecer nebuloso donde fueron recreando las vistas de Juana la Loca, desde su torre\u00f3n, durante 46 a\u00f1os de cautiverio. La fortaleza ya no exist\u00eda, pero el enclave estaba marcado, encaramado sobre el Duero, asomado a una pl\u00e1cida llanura intercalada por alg\u00fan espor\u00e1dico arbolado. Poco parec\u00eda haber cambiado la imagen en cinco siglos. La casa del Tratado de Tordesillas, donde Espa\u00f1a y Portugal se repartieron los dominios del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, manten\u00eda su fachada m\u00e1s o menos intacta. Con aquella sobriedad en la retina, partieron para Segovia, su \u00faltima escala.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_154436.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11310\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_154436.jpg\" alt=\"\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_154436.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_154436-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_154436-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_162730.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11311\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_162730.jpg\" alt=\"\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_162730.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_162730-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_162730-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>Quentin detuvo la vespa bajo el alc\u00e1zar, apag\u00f3 el motor y suspir\u00f3. Estaban junto a la iglesia de la Vera Cruz, construida por los templarios y el contrapicado hacia los torreones del alc\u00e1zar confer\u00eda a la fortaleza un inigualable aura de poder\u00edo. Subieron. Primero ascendieron hasta la torre por aquella enroscada escalera de doble sentido de circulaci\u00f3n que dej\u00f3 a Audrey un tanto mareada. Una vez arriba, el aire castellano la devolvi\u00f3 a su ser mientras Quentin, con las manos extendidas acariciando los torreones, miraba admirado a la ciudad. La visita guiada por las dependencias interiores no tuvo desperdicio. Las armaduras, el despacho de la entrada, el trono de Isabel y Fernando con el estandarte nacional, aquel maravilloso lienzo sobre la coronaci\u00f3n de Isabel en Segovia, vestida de inmaculado blanco, curiosamente con la imagen de un cura que tal parece el Cisneros encarnado por Eusebio Poncela en la serie (si bien entonces no hab\u00eda iniciado su etapa en la Corte), la capilla donde se cas\u00f3 Felipe II con su cuarta esposa y el sal\u00f3n de reyes, donde aquellos tres sujetos ex\u00f3ticos perdieron durante unos largos segundos la respiraci\u00f3n. Quentin abri\u00f3 la boca y empez\u00f3 a emitir algo parecido a &#8216;guau&#8217; totalmente alargado en el tiempo, vaporoso, impregnado del halo de quien ha tomado cinco caramelos de eucalipto extrafuertes seguidos. El dec\u00eda &#8216;guau&#8217; y sus damas &#8216;ohhh&#8217; y nadie les sac\u00f3 de esas dos onomatopeyas durante largo rato. Hasta el punto de que la gu\u00eda hubo de parar las explicaciones y decirles:<br \/>\n-Impresionante, \u00bfverdad? Aqu\u00ed se resume la historia de Espa\u00f1a desde Pelayo hasta Juana la Loca. As\u00ed lo quiso Felipe II, quien tuvo el detalle de encargar a Hernando de \u00c1vila que terminase la sucesi\u00f3n de reyes precisamente en la figura de su abuela.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/471bca43d5bd192c0b2fda7b65d9fb46.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11312\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/471bca43d5bd192c0b2fda7b65d9fb46.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"530\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/471bca43d5bd192c0b2fda7b65d9fb46.jpg 800w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/471bca43d5bd192c0b2fda7b65d9fb46-300x199.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/471bca43d5bd192c0b2fda7b65d9fb46-768x509.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a>En aquella Sala de los Reyes, Quentin tuvo bien claro el protagonismo de la Monarqu\u00eda asturiana en la Historia de Espa\u00f1a. Desde Pelayo hasta Alfonso III, desde 718 hasta 910, aquellos dos siglos de los ocho retratados por el escultor ten\u00edan sello asturiano y ocupaban, a buena altura, casi dos de las cuatro paredes del habit\u00e1culo. Se situ\u00f3 bajo la figura de Pelayo y puso voz a la leyenda escrita bajo el primer rey espa\u00f1ol: &#8220;Don Pelayo, \u00fanico rey de las Asturias, hijo de Favila, duque de Cantabria, electo en el a\u00f1o\u00a0 de 716, comenz\u00f3 la restauraci\u00f3n de Espa\u00f1a cobrando de los Moros a Le\u00f3n y otros pueblos. Y muri\u00f3 en Cangas de On\u00eds en el 739 y all\u00ed se enterr\u00f3 en Sancta Olalla del Valle de Abamia, por \u00e9l fundada, cerca del lugar del mercado&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_171249.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11313\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_171249.jpg\" alt=\"\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_171249.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_171249-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_171249-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>Si hubiera sido 4 de julio y Quentin Tarantino se encontrara ante la Estatua de la Libertad o ante la de Abraham Lincoln no se le podr\u00eda haber visto m\u00e1s emocionado. Aquello se hund\u00eda en la memoria de los siglos y ten\u00eda, a sus ojos, el mismo exotismo que siente un espa\u00f1ol navega por el Nilo o se encuentra ante el tesoro de Tutankamon. Ley\u00f3 Quentin hasta tres veces la rese\u00f1a de Pelayo, muy despacio, pronunciando cada palabra con gravedad, muy concentrado, con los ojos como platos. Audrey y Marilyn se limitaban a mirar hacia arriba con la boca abierta e igualmente emocionadas.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_131637.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11314\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_131637.jpg\" alt=\"\" width=\"909\" height=\"511\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_131637.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_131637-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/01\/20191208_131637-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 909px) 100vw, 909px\" \/><\/a>Aquella noche cay\u00f3 otro cochinillo, regado por cuatro jarras de Ribera y antes de irse a dormir a un antiguo convento reconvertido en hotel, los ya embriagados e ilustres visitantes recorrieron todo el acueducto pasando sus manos de una piedra a otra, dej\u00e1ndolas resbalar por aquella masa p\u00e9trea que acumulaba siglos de historia. El \u00faltimo hito de aquella escapada antes de regresar a Cilurnigutatis ser\u00eda la parada en Le\u00f3n, donde quedaron absolutamente prendados de las vidrieras de la catedral y de las amenas explicaciones de la audiogu\u00eda. Entraron despu\u00e9s en El H\u00famedo, se atiborraron de tapas en un bar con un tremendo bullicio donde bastaba con ir pidiendo vinos para comer pantagru\u00e9licamente y luego se separaron un par de horas. Las damas se sentaron en un caf\u00e9 de nuevo ante la catedral y Quentin se las arregl\u00f3 para trepar por el andamiaje que cubr\u00eda un lateral para alzarse sobre los tejados de la ciudad de Le\u00f3n, adonde se traslad\u00f3 en su momento la Monarqu\u00eda astur, y echar una siesta con su cabeza apoyada en los muros de aquel soberano templo. Desde all\u00ed arriba espanzurrado los caminantes de la plaza de la catedral parec\u00edan min\u00fasculas hormigas que le parec\u00eda, contemplando sus botines, que podr\u00eda aplastar a su antojo con una simple pisada. Se le dibuj\u00f3 una mueca pensando en tal sangr\u00eda y qued\u00f3 dormido un rato. Cuando despert\u00f3, consider\u00f3 llegada la hora de enfilar el puerto de Pajares y regresar a Cilurnigutatis, donde acaso le aguardase la confirmaci\u00f3n de un proyecto para el cual se sent\u00eda ya plenamente preparado.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>26. Pelayo y Carlos V hab\u00edan sido la puerta de entrada a la Asturias y Castilla de los siglos VIII y XVI. Ahora, Quentin se dispon\u00eda a ponerse las gafas de bucear en la forja de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, con Isabel y Fernando al frente, all\u00e1 por el \u00faltimo cuarto del siglo XV. 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