{"id":11383,"date":"2020-02-24T20:46:54","date_gmt":"2020-02-24T19:46:54","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=11383"},"modified":"2020-02-24T20:46:54","modified_gmt":"2020-02-24T19:46:54","slug":"cilurnigutatis-boulevard-34-guatemala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2020\/02\/24\/cilurnigutatis-boulevard-34-guatemala\/","title":{"rendered":"Cilurnigutatis Boulevard (34 Guatemala)"},"content":{"rendered":"<p>34<\/p>\n<p><strong>Tres d\u00edas despu\u00e9s de la entrevista con fiesta sorpresa en la azotea de &#8216;Magullu&#8217;, un avi\u00f3n de Iberia aterrizaba en Ciudad de Guatemala con dos pasajeros a bordo que no hab\u00edan dejado de darse besos durante horas. C\u00edlur y Tarita descendieron del aparato y negociaron con un taxista particular que les llev\u00f3 directamente a Antigua, la vieja y bonita capital del pa\u00eds asolada en su d\u00eda por un terremoto. Llegaron de noche, sin reserva y llamaron a la puerta de un hotel que recomendaba la &#8216;Lonely Planet&#8217;. Ten\u00eda un bonito patio central. Si bien las habitaciones eran un tanto b\u00e1sicas, estaban forradas de viejas maderas que las hac\u00edan acogedoras. A ellos les pareci\u00f3 suficiente. A la ma\u00f1ana siguiente <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-11399\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-1-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-1.jpg 1032w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a>empezaron a imbuirse a aquella hermosa ciudad, de sus edificios de planta baja color albero en una altiplanicie rodeada de altas monta\u00f1as; visitaron un antiguo convento en ruinas y tomaron un bus que les llev\u00f3 a las faldas del volc\u00e1n Pacaya. La ascensi\u00f3n hasta sus 2.552 metros estuvo escoltada por el Ej\u00e9rcito, una singular sensaci\u00f3n, pues los turistas eran atacados en ocasiones por bandidos incluso en medio de la naturaleza y el pa\u00eds quer\u00eda preservar esa importante fuente de ingresos. Arriba, la monta\u00f1a era pura ceniza negra, como arena del desierto te\u00f1ida y tras asomarse al cr\u00e1ter bajaron pegando brincos y riendo. Aquellos botes, aquellos saltos, sobre un suelo negro con la naturaleza exuberante a su alrededor fueron unos momentos de felicidad plena. C\u00edlur hab\u00eda dejado &#8216;Magullu&#8217; nueve d\u00edas aparcada y Tarita ten\u00eda margen hasta su siguiente entrevista con los milaneses. La cosa hab\u00eda empezado fuerte. Ambos parec\u00edan congeniar como si llevaran toda una vida juntos. Guatemala hab\u00eda sido un ramalazo, tras haber escuchado maravillas a varios amigos comunes. Y all\u00ed estaban, en aquella cima perdida, de la noche a la ma\u00f1ana, como una bocanada de ox\u00edgeno golpe\u00e1ndoles la cara. Felices, alegres, enamorados.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-11400\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-2-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-2-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-2.jpg 1032w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Los d\u00edas siguientes fueron fascinantes. Planificaron el viaje sobre la marcha, seg\u00fan los consejos de la gu\u00eda. Tomaron un autob\u00fas de lujo y atravesaron todo el pa\u00eds hacia el norte. Hasta Flores, un precioso pueblo en mitad de un lago que marcaba la puerta de entrada a Tikal, uno de los mayores yacimientos arqueol\u00f3gicos de la <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-11401\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-3-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-3-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-3-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-3-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-3.jpg 1032w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>civilizaci\u00f3n maya situado en mitad de un bosque con inmensos \u00e1rboles, monos y pisotes. Poco m\u00e1s arriba estaba ya M\u00e9xico. En aquella inmensidad, ascendieron a templos como &#8216;Luna Doble Peine&#8217; o &#8216;Serpiente bic\u00e9fala&#8217;. Toda una experiencia vertical, que les hizo rememorar escenas de pel\u00edculas en las cuales realizaban <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-11403\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-4-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-4-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-4-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-4-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-4.jpg 1032w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>sacrificios humanos a los dioses desde el alto de las construcciones.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El hotel de Flores miraba al lago. Un lago que recorrieron en barca con un amable aut\u00f3ctono que les iba mostrando aves y rincones ex\u00f3ticos. Luego, de noche, entraron a una terraza a cenar. El adolescente que les atend\u00eda ofreci\u00f3 <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guaate-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-11404\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guaate-5-169x300.jpg\" alt=\"\" width=\"169\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guaate-5-169x300.jpg 169w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guaate-5-576x1024.jpg 576w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guaate-5.jpg 581w\" sizes=\"(max-width: 169px) 100vw, 169px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-6.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-11405\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-6-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-6-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-6-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-6-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-6.jpg 1032w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>pinchos morunos como plato estrella. C\u00edlur le pregunt\u00f3 qu\u00e9 llevaban pero \u00e9l no entendi\u00f3 bien la pregunta y se puso a explicar: &#8220;Pues es un palo largo y lleva trozos de carne&#8221;. En cuanto se fue rieron de lo lindo. Luego regresaron al sur a r\u00edo Dulce, donde embarcaron como \u00fanica v\u00eda de llegada a un pueblo llamado Livingston. Estaba mirando al Caribe en una zona brava y no hab\u00eda m\u00e1s acceso que aquel maravilloso r\u00edo. En Livingston se instalaron en un hotel caba\u00f1a construido sobre el mismo mar gestionado por<\/strong> <strong>un hombre negro de gruesos labios y grandes ojos que recib\u00eda cada pregunta con cada de sorpresa, la procesaba y replicaba con un timbre agudo alegre y cantar\u00edn que les hac\u00eda muy dif\u00edcil contener la risa. All\u00ed pasaron dos d\u00edas pl\u00e1cidos, sin playa, pues el mar estaba demasiado agitado, tomando cervezas Gallo y sabrosos platos combinados que ten\u00edan arroz, frijoles, alubias, carne y alg\u00fan picante que otro. Integrarse o morir. C\u00edlur incluso los desayunaba.<\/strong><\/p>\n<p><strong>De vuelta por el r\u00edo Dulce tomaron un rumbo diferente. Una vez en tierra, se detuvieron en Quirigu\u00e1. El nombre les encantaba. \u00bfD\u00f3nde t\u00fa ta? Toy en Quirigu\u00e1. \u00bfA d\u00f3nde llegate t\u00fa? A Quirigu\u00e1. \u00bfY d\u00f3nde vas a dormir? En Quirigu\u00e1. Pero al llegar a Quirig\u00fca esta ya por la tarde y no hab\u00edan comido. Tomaron r\u00e1pido una habitaci\u00f3n en una gran casa de madera y preguntaron a la se\u00f1ora si daba de comer, pues aquello era un pueblo disperso, en mitad de plantaciones de bananos, sin apenas comercios. Les dijo que s\u00ed; en un par de horas les dar\u00eda la cena. Les ofreci\u00f3 una ensalada y una mojarra del gran lago Izabal y aceptaron gustosos. Dieron unas vueltas por el pueblo, llegaron hasta una f\u00e1brica de envasado de pl\u00e1tanos y al volver les par\u00f3 una pic-up y regresaron de pie en la parte de atr\u00e1s dando botes por los caminos. Cuando llegaron moribundos a la cena ah\u00ed hab\u00eda una mojarra de kilo y medio asada, con la piel condimentada, patatas y una gran ensalada. Lo devoraron todo como si no hubiera ma\u00f1ana y tomaron litro y medio de cerveza Gallo. Al salir a pasear, C\u00edlur cre\u00eda tener la mojarra nadando por su barriga entre cerveza. Tarita, recuperada del hambre, no paraba de re\u00edr. A la ma\u00f1ana siguiente fueron a ver las estelas de Cop\u00e1n, todo un espect\u00e1culo en mitad de la nada y siguieron rumbo al lago Atlit\u00e1n, donde se quedaron tres maravillosos d\u00edas. Cenaron en Panajachel el primero y el segundo; una rica ensalada de troncos de palma, tomate y aguacate; y pollo. Al tercero cruzaron en barco a Santiago, desde donde subir\u00edan al volc\u00e1n Atitl\u00e1n; 3.537 metros que a Tarita se le hicieron bastante cuesta arriba. Iban con una joven pareja alemana y un gu\u00eda, vieron una gran serpiente por el camino y nada m\u00e1s llegar arriba, desde donde se divisaba una espectacular panor\u00e1mica del lago y de todo el entorno; el guatemalteco les amenaz\u00f3 con &#8220;la llegada de los violadores&#8221; para apresurarlos a bajar, lo cual a Tarita le sent\u00f3 a cuerno quemado. Los riesgos no hab\u00edan acabado aquel d\u00eda. Tras llegar al hotel, decidieron ir a darse un merecido ba\u00f1o al lago. Agua fresca tras una paliza de tres horas de subida y dos de bajada a 30 grados de temperatura. Una maravilla. Volv\u00edan felices hacia Santiago cuando se aparecieron dos polic\u00edas guatemaltecos, chaparretinos, pero con sus pistolas. Primero le pidieron a C\u00edlur que les ense\u00f1ara la mochila, aunque los ojos se les iban todo el rato hacia Tarita. Luego la miraron a ella con ojos hambrientos y uno hizo adem\u00e1n de ir a &#8216;registrarla&#8217;, cuando lo \u00fanico que llevaba era un vestido corto de esos que se llevan a la playa sobre el bikini y unas chanclas. Se acerc\u00f3 a ella y C\u00edlur y Tarita le preguntaron al un\u00edsono: &#8216;\u00bfQu\u00e9 va a hacer?&#8217;. \u00c9l qued\u00f3 cortado y esboz\u00f3 la palabra &#8216;registrarla&#8217;. Venga ya, hala, hasta luego. Y los polis se quedaron con cara de circunstancias.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-7.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-11406\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-7-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-7-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-7-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-7-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/02\/guate-7.jpg 1032w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a>De Panajachel el siguiente destino era Chichicastenango (maravillosos nombres), donde estaba el mayor mercado al aire libre del pa\u00eds. Debieron hacer escala en Ciudad de Guatemala para cambiar de autob\u00fas. Aquellos buses normales de l\u00ednea eran un espect\u00e1culo. A reventar de gente, con maletas sobre el techo y un chaval gestionando todo aquel caos, cobrando, ordenando maletas, abri\u00e9ndose paso entre la gente y gritando cada poco &#8220;\u00a1Guate!, \u00a1Guate!&#8221;. El bus se estrope\u00f3 en una cuesta. No pudo m\u00e1s. Y curiosamente al poco apareci\u00f3 otro al que se subi\u00f3 todo el mundo como si no hubiera ma\u00f1ana.\u00a0 Chichicastenango ten\u00eda una gran plaza llena de puestos de venta de todo. Aunque no tuviera nada que ver con el pa\u00eds, compraron una gran jirafa de madera. Les hab\u00eda gustado y punto. Y mil abalorios m\u00e1s. Era una gozada instalarse en los balcones de los restaurantes que daban a la plaza desde un primer piso y cenar viendo el traj\u00edn. Tambi\u00e9n hab\u00eda a los pies de la iglesia rituales con humaredas y no s\u00e9 qu\u00e9 historias m\u00e1s. Aquella noche final antes de volver a Espa\u00f1a, C\u00edlur le confes\u00f3 a Tarita sus temores con Brad Pitt.<\/strong><br \/>\n<strong>-Cre\u00ed que no lo contaba. Estaba acojonado. Pero luego lo vi ba\u00f1\u00e1ndose en La \u00d1ora y al ver esas patucas de alambre pens\u00e9 que el cielo se abr\u00eda ante m\u00ed.<\/strong><br \/>\n<strong>-Salvaste que no me gustan las patas de alambre, aunque un elevado n\u00famero de mujeres, por no decir la mayor\u00eda, se las perdonar\u00edamos.<\/strong><br \/>\n<strong>-\u00bfA s\u00ed?<\/strong><br \/>\n<strong>-La verdad es que s\u00ed.<\/strong><br \/>\n<strong>-O sea que el peligro segu\u00eda con pata de alambre y sin ella.<\/strong><br \/>\n<strong>-(risas)<\/strong><br \/>\n<strong>-Oye, \u00bfno andar\u00e1 por ah\u00ed Sean Connery? (a Tarita le encantaba)<\/strong><br \/>\n<strong>-No s\u00e9 si ser\u00e1 aquel&#8230; (le tim\u00f3)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando despeg\u00f3 el avi\u00f3n de Ciudad de Guatemala, C\u00edlur pensaba para sus adentros que llevaba a su lado a la mujer de su vida, pero consideraba que deb\u00eda esperar un pel\u00edn para dec\u00edrselo. De todas formas, al meditarlo, le apret\u00f3 la mano con fuerza y ella not\u00f3 que algo hab\u00eda pasado por su mente. Solo dijo \u00bfqu\u00e9?, \u00e9l la mir\u00f3 embelesado y ella sonri\u00f3 mostrando esa precios\u00edsima sonrisa que no hab\u00eda visto jam\u00e1s en toda su vida. Entre Cilurnigutatis y Guatemala, en aquel inolvidable octubre, se hab\u00eda sellado una gran alianza. Pero la vida segu\u00eda. Y nada m\u00e1s aterrizar el cine atrap\u00f3 a C\u00edlur mientras Tarita debi\u00f3 viajar r\u00e1pidamente a Mil\u00e1n a cerrar su fichaje por aquel proyecto que la iba a proporcionar el trabajo en el que hab\u00eda so\u00f1ado toda su vida.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>34 Tres d\u00edas despu\u00e9s de la entrevista con fiesta sorpresa en la azotea de &#8216;Magullu&#8217;, un avi\u00f3n de Iberia aterrizaba en Ciudad de Guatemala con dos pasajeros a bordo que no hab\u00edan dejado de darse besos durante horas. 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