{"id":11543,"date":"2020-04-10T09:54:15","date_gmt":"2020-04-10T07:54:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=11543"},"modified":"2020-04-10T09:54:15","modified_gmt":"2020-04-10T07:54:15","slug":"cilurnigutatis-boulevard-44-cimata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2020\/04\/10\/cilurnigutatis-boulevard-44-cimata\/","title":{"rendered":"Cilurnigutatis Boulevard 44 (Cimata)"},"content":{"rendered":"<p>44.<\/p>\n<p><strong>En el pis\u00edn alangostau de Audrey el caf\u00e9 giraba en torno a la boda de C\u00edlur y Tarita. Audrey y Marilyn se lo hab\u00edan pasado en grande. Bailando, cantando y degustando una suculenta espicha asturiana, donde no faltaron hermosos centollos de dos kilos con sus carros preparados a la sidra. Dos vecinas playas incorporadas a sus tertulias hab\u00edan ido impregnando su vocabulario no ya de t\u00e9rminos en espanglish sino tambi\u00e9n de otros aut\u00f3ctonos; hasta el punto de que a veces se llamaban &#8220;f\u00eda&#8221; una a la otra; aunque pronunciado como si estuvieran masticando la palabra. Dec\u00edan &#8220;f\u00eda&#8221; y romp\u00edan a re\u00edr, pues notaban que estaban trasgrediendo una barrera hacia las entra\u00f1as del territorio cil\u00farnigo, que les resultaba ahora m\u00e1s ex\u00f3tico que la Quinta Avenida de Nueva York.<\/strong><\/p>\n<p><strong>-Pues a m\u00ed gustome mucho el carrou del shen-cho-llo; acert\u00f3 a decir Marilyn.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-11555\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX.jpg 1074w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-11556\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-2-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-2-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/CHOLO-REDUX-2.jpg 1115w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a>Se miraron las cuatro, arquearon las cejas, como si alguien acabase de destapar un tesoro, y rompieron a re\u00edr. Luego, cumpliendo el ritual femenino, tomaron las tazas de porcelana, una reliquia de la F\u00e1brica de San Claudio, las acercaron a la boca, soplaron levemente el humeante caf\u00e9 y dieron un peque\u00f1o sorbo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 tal la novia?, preguntaron las vecinas.<\/strong><br \/>\n<strong>-Beautiful! Great! Oh! Sorry! Herrrrrmos\u00edsima!!!! Como un \u00e1ngel!!!!!<\/strong><br \/>\n<strong>-\u00bfY el vestido?<\/strong><br \/>\n<strong>-Oh! Not a usual wedding party! La fiesta fue una sorpresa. El cura era, era, era \u00a1\u00a1\u00a1John Mayal!!! Y la novia llevaba vaqueros.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tras el siguiente sorbo de caf\u00e9, miraron por la ventana balconera. Un griter\u00edo de gaviotas se hab\u00eda adue\u00f1ado de la Cuesta del Cholo y la Punta Lequerica. Escuchar a Marilyn pronunciar esta \u00faltima palabra, adem\u00e1s de f\u00eda, era uno de los mayores placeres de las vecinas. Buscaban discretamente cualquier excusa para preguntarle por el dique, hacia donde se dirig\u00edan ahora las graviotas. Mira, mira padonde van&#8230; &#8220;Le-que-hui-ca&#8221;, dijo ella sabedora de la resonancia de la toponimia en aquella privilegiada atalaya.<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/11389636.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-11559\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/11389636.jpg\" alt=\"\" width=\"575\" height=\"285\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/11389636.jpg 575w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/11389636-300x149.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 575px) 100vw, 575px\" \/><\/a>Marilyn alz\u00f3 la vista para recorrer con la mirada aquella peque\u00f1a sala, modesta, pero alegre, muy alegre, con sus decorados marineros, sus mimbres y sus paredes blancas relucientes. Podr\u00eda haber vivido all\u00ed Vicent Van Gogh, Paul Gauguin o Manuel de Falla. Ahora le tocaba a Audrey Herpburn. No estaba mal. A ambas les encantaba que sus vecinas les contasen historias de Cimavilla; donde nadie se quedaba sin mote. Les dec\u00edan el nombre, el mote y la historia de gentes del barrio alto; y ellas se lo pasaban en grande. Luisa \u00c1lvarez &#8216;de la de Nadie&#8217;; \u00c1ngeles S\u00e1nchez &#8216;la Tarabica&#8217;, Asunci\u00f3n \u00c1lvarez &#8216;la Guapita&#8217;, Eladia Santurio &#8216;la de Valienta&#8217;, Avelina Artime &#8216;Veli la del P\u00e1lido&#8217;, Teodora de Blas &#8216;Dora la del Chita&#8217;, Ana Mar\u00eda Garc\u00eda &#8216;la Polesa&#8217;, Consuelo Garc\u00eda &#8216;Chelo la Mulata&#8217;. De ellas, recordaron, hab\u00eda escrito C\u00edlur en su larga etapa en &#8216;El Comercio&#8217;, pues todas hab\u00edan sido pescaderas en aquella maravillosa Plaza del Pescado, ubicada frente a la Rampla, que ol\u00eda a mar, peces, crust\u00e1ceos y m\u00e1rmoles mojados, con unas espectaculares vistas de la playa de San Lorenzo y el mar Cant\u00e1brico. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Frente a ella se vend\u00edan los oricios a paladas desde un cami\u00f3n mal aparcado sobre la acera estrat\u00e9gicamente ubicado los domingos en las horas en las que la gente sal\u00eda de misa matinal en San Pedro. De todo aquello no quedaba nada; con aquel precioso edificio de los a\u00f1os treinta profanado por la burocracia, reconstruido por dentro como ap\u00e9ndice del Ayuntamiento. Cimavilla, lamentaban las vecinas, hac\u00eda mucho que hab\u00eda dejado de ser un barrio de pescadores para volcarse en la bohemia. Los barcos ya no descargaban en la Antigua Rula, sino en El Musel, y ya nada era igual. Nada igual, ciertamente, pero segu\u00edan viviendo personajes entra\u00f1ables, viejos lobos de mar, los \u00faltimos, y mujeres de rompe y rasga con una lengua m\u00e1s vivaz que el veneno de cien escorpiones.<\/strong><\/p>\n<p><strong> <a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/keith-richards.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-11560\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/keith-richards-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/keith-richards-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/keith-richards-300x300.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2020\/04\/keith-richards.jpg 433w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>En esas historias estaban cuando Audrey mir\u00f3 por la ventana y distingui\u00f3 en la Cuesta del Cholo, sentados en el muro, a Tarantino, Richards y Patata Crowe. Keith Richards se levant\u00f3 en ese momento, alz\u00f3 el brazo y escanci\u00f3. Debi\u00f3 de aprender en la boda porque atin\u00f3 a la primera, aunque las medidas las ten\u00eda un poco distorsionadas por los fastos de Casa Yoli y llen\u00f3 medio vaso. Cort\u00f3 en seco y elev\u00f3 su cul\u00edn satisfecho, lanzando una sonora carcajada entre los aplausos de Quentin y Russell. El tratante de caballos de &#8216;Pelagius&#8217; parec\u00eda plenamente integrado en el ambiente, como el grueso de los que arribaban en Cilurnigutatis. El rodaje deb\u00eda de estar casi finiquitado. Los tres estaban instalados en el apartahotel de La Merced, junto a Paradiso, donde manten\u00edan largas tertulias de balc\u00f3n a balc\u00f3n. Audrey se asom\u00f3 al suyo y capt\u00f3 su atenci\u00f3n con un potente silbido como si fuera un chico de pueblo. Cuando los tres miraron arriba, alz\u00f3 sus dos manos a la vez, muy abiertas, y los salud\u00f3 con un gesto c\u00f3mico al que los tres respondieron lanz\u00e1ndole sonoros besos. Entorn\u00f3 r\u00e1pido y volvi\u00f3 a su caf\u00e9 con mara\u00f1ueles.<\/strong><\/p>\n<p><strong>-Ummm. \u00bfDe d\u00f3nde eran estos dulces?<\/strong><br \/>\n<strong>-Unos dicen de Cand\u00e1s y otros de Luanco; pero tan buenos todos.<\/strong><br \/>\n<strong>-Oh! \u00bfY c\u00f3mo era lo de Luisa &#8216;la de Nadie&#8217;?<\/strong><br \/>\n<strong>-Un barco pesquero iba a salir a la mar. Zarpamos que no falta Nadie, dijo el patr\u00f3n. Y al momento lleg\u00f3 el padre de Luisa. Se hab\u00edan olvidado de \u00e9l y le qued\u00f3 Nadie pa siempre.<\/strong><br \/>\n<strong>-Jajajajaja.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>44. 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