{"id":11901,"date":"2022-05-28T12:01:33","date_gmt":"2022-05-28T10:01:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=11901"},"modified":"2022-05-28T12:01:33","modified_gmt":"2022-05-28T10:01:33","slug":"robots","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2022\/05\/28\/robots\/","title":{"rendered":"Robots"},"content":{"rendered":"<p><strong>En en vag\u00f3n del Alvia hay unas veinte personas. De ellas, 17 parten de Gij\u00f3n a Madrid con la mirada fija en su tel\u00e9fono m\u00f3vil; dos, en un peque\u00f1o ordenador port\u00e1til y una, leyendo una novela. Nadie aparta la vista de su pantalla. El paisaje no parece tener inter\u00e9s alguno. Mientras el cil\u00farnigo disfruta como un ni\u00f1o con \u2018Tarada\u2019, la primera novela de Carolina Sarmiento, sus compa\u00f1eros de asiento hasta Alicante, en concreto, tendr\u00e1n el siguiente comportamiento: una mujer de Gij\u00f3n a Le\u00f3n se concentra en su m\u00f3vil. Otra de Le\u00f3n a Madrid se concentra en su m\u00f3vil. Un ejecutivo hortera de Madrid a Albacete redobla la apuesta: dos m\u00f3viles simult\u00e1neos sobre la bandeja y llamadas (maleducadas dada la escasa distancia y totalmente prescindibles) continuas. Lo ves caminar por el and\u00e9n albacete\u00f1o satisfecho, haciendo por supuesto una llamada m\u00e1s, mientras en el vag\u00f3n se hace un delicioso silencio hasta Alicante que te permite concentrarte en la siguiente novela.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/conexion-cerebro-humano-internet.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-11906\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/conexion-cerebro-humano-internet-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/conexion-cerebro-humano-internet-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/conexion-cerebro-humano-internet-768x511.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/conexion-cerebro-humano-internet-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/conexion-cerebro-humano-internet.jpg 1694w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El m\u00f3vil se ha adherido a nuestro cerebro como una garrapata que engorda d\u00eda a d\u00eda. Ya le hacemos, dicen, doscientas y pico consultas al d\u00eda. Y la bola sigue engordando. Nos falta poco para cronometrar la meada en el WC con su dispositivo ad hoc. En cosa de diez a\u00f1os, calibran los expertos, tendremos literalmente en las tiendas ingenios que sustituyan al formato actual para conectar literalmente internet y el cerebro. Primero, con aspecto de aud\u00edfono, diadema, tatuaje&#8230; Luego, en un segundo momento, como un microchip que llevaremos en la piel. O dentro de ella. <\/strong><br \/>\n<strong>Esto no es ciencia-ficci\u00f3n. Lo cuentan Elon Musk, que est\u00e1 en ello, Bill Gates, o neurocient\u00edficos e ingenieros como Rafael Yuste y Dar\u00edo Gil en su reciente visita a la Casa Blanca. Estos \u00faltimos avanzan aspectos espeluznantes que ellos consideran \u00abprogreso\u00bb. El microchip leer\u00e1 nuestros pensamientos, completar\u00e1 nuestras frases, har\u00e1 cada vez m\u00e1s funciones hasta convertir al hombre de hoy (que ya muta) en otra cosa distinta llamada hombre-m\u00e1quina. Seremos \u00abh\u00edbridos\u00bb. Y todos tan contentos.<br \/>\n<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/images.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-11907\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/images-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/neuralink_musk_internet.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-11908\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/neuralink_musk_internet-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>\u00abYo eso ni de co\u00f1a\u00bb, avanzamos algunos. No nos demos tanta importancia. Nadie nos preguntar\u00e1. Primero se apuntar\u00e1n entusiastas los m\u00e1s j\u00f3venes y la mancha de aceite crecer\u00e1 hasta llenarlo todo. No lo percibimos a\u00fan, pero est\u00e1 ah\u00ed. A la vuelta de la esquina. Y si no lo queremos ver, miremos el vag\u00f3n del tren. O vayamos a ese restaurante de Oviedo donde desde hace meses sirve las mesas un robot. En cinco a\u00f1os habr\u00e1 robots en todos los restaurantes. \u00bfNo lo creen? Cr\u00e9anme. No soy Miguel Bos\u00e9. Solo un cil\u00farnigo que quiere preservar la especie.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Publicado en EL COMERCIO el jueves 26 de mayo de 2022<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/20220525_075455.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-11909\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/20220525_075455-871x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"871\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/20220525_075455-871x1024.jpg 871w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/20220525_075455-255x300.jpg 255w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/20220525_075455-768x903.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2022\/05\/20220525_075455.jpg 1700w\" sizes=\"(max-width: 871px) 100vw, 871px\" \/><\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En en vag\u00f3n del Alvia hay unas veinte personas. 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