{"id":12334,"date":"2026-04-30T17:31:06","date_gmt":"2026-04-30T15:31:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/?p=12334"},"modified":"2026-04-30T17:32:43","modified_gmt":"2026-04-30T15:32:43","slug":"codema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2026\/04\/30\/codema\/","title":{"rendered":"Codema"},"content":{"rendered":"\n<p>El abuelo se encorva con los brazos abiertos y cara de felicidad plena. Es un abuelo juvenil con la calva tostada por el sol y una rasurada barba blanca. Toda la pinta de ser de un club de monta\u00f1a. Con este gesto atl\u00e9tico, como el de un portero de balonmano al que van a lanzar un penalti, se dispone a recoger a la nieta, de tercero de Primaria, ocho a\u00f1os por tanto, a las doce y media de la ma\u00f1ana. Su escorzo le distingue del resto de adultos dispersos, en posturas serenas, con la mirada fija en esas dos puertas por donde salen briosos los ni\u00f1os al acabar las clases. \u00c9l se dispone a recibir a la \u2018suya\u2019 con gesto jubiloso, pero ella siente una verg\u00fcenza creciente que, como un acto reflejo, la lleva a esquivar el abrazo y darle una patada en la espinilla.<br><br>Estamos en el patio del Codema, donde cada d\u00eda se reproducen estampas de reencuentros. Tan pronto est\u00e1 silencioso como se puebla de adultos aguardando el caracter\u00edstico ruido de las escaleras, se escenifica una acelerada b\u00fasqueda visual para emparejar unos con otros y el patio, al tiempo campo de f\u00fatbol sala, vuelve a su reposo. Ah\u00ed marcaste goles de todos los colores de los 10 a los 14 a\u00f1os, de modo que ir a buscar a la sobrina tiene un componente adicional de remembranza. En dicho patio, la semana pasada tuvo lugar una singular charla con el \u00fanico cura que queda de entonces. Te identificas, le cuentas que fue \u00e9l precisamente quien te invit\u00f3 a buscar otro colegio donde encajaras mejor. \u00c9l se apura. Se disculpa al instante. Pero le aclaras que fuiste t\u00fa el \u00fanico culpable de haber salido \u2018por la chimenea\u2019. \u00abEra un trasto tremendo\u00bb, confiesas. Y para su paz interior a\u00f1ades tres pinceladas m\u00e1s que amables de tu biograf\u00eda posterior.<br><br>En el camino a casa de los abuelos de la sobrina que hace de eslab\u00f3n con tu pasado claretiano, la conversaci\u00f3n no tiene desperdicio. Si ocurri\u00f3 algo fuera de lo com\u00fan, r\u00e1pidamente lo casca. \u00abHoy hubo tres incidentes tioadri\u00e1n\u00bb; a saber: un ni\u00f1o vomit\u00f3, otro se dio un coscorr\u00f3n y ella sangr\u00f3 un poco por la nariz. Tres es un m\u00e1ximo; normalmente hay uno a lo sumo, pero ella tiene vocaci\u00f3n de redactora de sucesos y enseguida destaca los lances habidos por la ma\u00f1ana. Luego te pone al d\u00eda del vocabulario de Primaria. La novedad del d\u00eda en un momento de duda sobre su respuesta es: \u00abUb\u00edcate\u00bb. Tomas nota. Los deberes de esta ni\u00f1a aplicada, lista como un rayu y simp\u00e1tica como ella sola animan el paseo. Acaba de hacer un trabajo en ingl\u00e9s sobre un delf\u00edn. T\u00fa le afeas, en broma, no haber elegido un centollo. Ella se echa entonces la mano a la cabeza percat\u00e1ndose del craso error: \u00ab\u00a1Es verdaaad!\u00bb. Y siguen las risas mientras, de camino, grabas un v\u00eddeo para su madrina contando alguna chanza. En el \u00faltimo ense\u00f1a con la boca muy abierta las fundas que le pusieron d\u00edas atr\u00e1s en los dientes. Acaban de conceder al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda la medalla de oro de la ciudad. Si de tu curr\u00edculum dependiera, m\u00e1s bien lo deber\u00edan excomulgar. Pero cuando observas el rostro radiante del moco de ocho a\u00f1os que te acompa\u00f1a entonces lo entiendes todo.<br><\/p>\n\n\n\n<p>(publicado en El Comercio el martes 28 abril 2026)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El abuelo se encorva con los brazos abiertos y cara de felicidad plena. Es un abuelo juvenil con la calva tostada por el sol y una rasurada barba blanca. Toda la pinta de ser de un club de monta\u00f1a. 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