{"id":1248,"date":"2011-08-23T10:20:45","date_gmt":"2011-08-23T09:20:45","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/campoyplayu\/?p=1248"},"modified":"2011-08-23T10:20:45","modified_gmt":"2011-08-23T09:20:45","slug":"simios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/campoyplayu\/2011\/08\/23\/simios\/","title":{"rendered":"Simios"},"content":{"rendered":"<p><strong>En 1968, &#8216;El Planeta de los Simios&#8217; apenas se llev\u00f3 una distinci\u00f3n honor\u00edfica por maquillaje (categor\u00eda inexistente entonces en los Oscar de Hollywood), quiz\u00e1s por haber destinado el 17% del presupuesto de la pel\u00edcula a este cap\u00edtulo. A ojos del siglo XXI, pese a su escueta gloria, la pel\u00edcula de Schaffner fue revolucionaria y tremendamente original. Imaginar un mundo al rev\u00e9s y presentarlo de forma cre\u00edble tiene su m\u00e9rito. Todo comienza con la ca\u00edda de la nave espacial sobre un lago y el inicio de los tres astronautas supervivientes de la b\u00fasqueda de vida en lo que <!--more-->consideran un planeta extra\u00f1o. Al final, tras ser apresados por simios a caballo y pasar mil y un peripecias, Charlton Heston ser\u00e1 el encargado de toparse, en medio de una playa, con la Estatua de la Libertad semienterrada. S\u00f3lo entonces descubre que ha vuelto a la Tierra y la pel\u00edcula acaba con sus lamentos. Maldice las guerras y maldice a los humanos, que han acabado con todo. Un final \u00e9pico.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En 1991 Tim Burton lo intent\u00f3 de nuevo y la cag\u00f3. Mucho ruido, pocas nueces y una escena final vomitiva con Abraham Lincoln convertido en mono. Llegamos a 2011. Un director sin cach\u00e9, Rupert Wyatt, explora el porqu\u00e9 del fin de la civilizaci\u00f3n humana y el inicio de la civilizaci\u00f3n simia. El riesgo es alto y la posibilidad de volver a cagarla, elevad\u00edsima. Sin embargo, &#8216;El origen del planeta de los simios&#8217; construye un argumento veros\u00edmil que atrapa al espectador de principio a fin. Si en la pel\u00edcula de 1968 el primer encuentro entre simios y humanos es una persecuci\u00f3n de los primeros a los segundos a campo abierto; la de 2011 arranca con la imagen inversa, m\u00e1s propia de nuestra cultura. De esa captura,\u00a0cuyo objeto es\u00a0enjaular a\u00a0sufridos primates para experimentar con un f\u00e1rmaco, a la involuci\u00f3n humana y la evoluci\u00f3n de los monos habr\u00e1 un corto camino que Wyatt\u00a0recorre de manera totalmente convincente. &#8220;Quita tus sucias manos de encima, mono asqueroso&#8221;, gritaba Charlton Heston para sorpresa de sus captores, que no conoc\u00edan hombres con el don de la palabra. Ahora, quienes pasar\u00e1n a hablar ser\u00e1n los monos, comandados por\u00a0un\u00a0l\u00edder emergente,\u00a0C\u00e9sar, que\u00a0bien merece un\u00a0Oscar (\u00bfresistir\u00edan Brad Pitt y compa\u00f1\u00eda esta humillaci\u00f3n de un chimpanc\u00e9?). Gran entretenimiento y, por qu\u00e9 no, lecci\u00f3n de humildad para la especie humana, tan abrasiva con su entorno que, sin lugar a dudas, acabar\u00e1 por aniquilarlo.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1968, &#8216;El Planeta de los Simios&#8217; apenas se llev\u00f3 una distinci\u00f3n honor\u00edfica por maquillaje (categor\u00eda inexistente entonces en los Oscar de Hollywood), quiz\u00e1s por haber destinado el 17% del presupuesto de la pel\u00edcula a este cap\u00edtulo. 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